PLANES DE DESARROLLO DEL ÁRTICO, CENTRALES NUCLEARES FLOTANTES Y SANCIONES OCCIDENTALES

Durante la última década innumerables declaraciones de dirigentes y funcionarios rusos proclaman que el futuro de Rusia está en el desarrollo de Extremo Oriente y el Ártico. Esto es así, porque a pesar de la desmembración del Estado soviético en quince repúblicas independientes, la Federación Rusa conservó el núcleo territorial de aquel Estado, más de 17,2 millones de kilómetros cuadrados, que significa no solo que es el país más grande del mundo por extensión, sino que además atesora la mayoría de los recursos naturales en cantidades gigantescas. Un ejemplo son los enormes yacimientos petrolíferos en tierra (Siberia central) y en la plataforma continental (Shtokman y Prirazlomnoye), los campos de gas de la península de Yamal y en Sajalín o la cuenca minera de Norilsk, por poner solo los ejemplos más conocidos. Es una realidad con consecuencias estratégicas inapelables. La posesión de estos recursos es una fuente inagotable de ingresos para el Estado ruso y de rebote también sirve para el enriquecimiento sin límite de los oligarcas rusos que aceptan y se someten al poder central -véase la entrada “EL NACIMIENTO DE UNA NUEVA GENERACIÓN DE OLIGARCAS RUSOS AL CALOR DE LA GUERRA EN UCRANIA”, de abril de 2024-. Toda esta riqueza permite financiar en tiempo de paz no solo los gastos generales del Estado sino acometer gigantescos proyectos de infraestructuras como el puente de Crimea, el cosmódromo de Vostochny o los programas espaciales de Roscosmos. En tiempo de guerra, como ahora, les permite mantener su agresión contra Ucrania y son capaces de superar con pocas dificultades las sanciones occidentales -véase el documento de trabajo conjunto con Daniel Saurín: “TECNOLOGÍA Y ECONOMÍA DE GUERRA EN EL CONFLICTO DE UCRANIA”, de enero de 2025-, que a la postre no funcionan, salvo quizás para lavar conciencias en Bruselas y en algunas capitales europeas, pero que no significan nada en términos de poder en la actual competición estratégica. A pesar de las tensiones políticas, financieras y presupuestarias provocadas por la prolongación de la guerra en Ucrania los dirigentes rusos perseveran en la aplicación de sus planes de desarrollo del Ártico impulsado el desarrollo de la Ruta Marítima del Norte como alternativa a otras conexiones de transporte globales que se muestran más vulnerables debido al deterioro del orden internacional -véase la entrada REFLEXIONES SOBRE UNA GUERRA IRRELEVANTE: LA IMPLICACIÓN DE ESTADOS UNIDOS EN EL CONFLICTO CONTRA IRÁN, de mayo de 2026-. Para ello, tienen una estrategia y un plan federal de desarrollo hasta 2035 que incluye medidas económicas, fiscales, normativas, de construcción naval, creación de flotas, comunicaciones y satélites espaciales, así como militares, con el despliegue de todo un paraguas defensivo bajo el esquema de zonas de antiacceso y denegación de área (A2/AD) frente a potenciales adversarios. Su objetivo es convertir el Ártico en un espacio de dominación, ejerciendo competencias exclusivas y excluyentes sobre la mayor parte del territorio marítimo-terrestre para terminar concediendo autorización para transitar por sus aguas y su espacio aéreo (eso es en lo que consiste la soberanía). Y actúan así porque se consideran fuertes y que están dispuestos a aplicar dicho programa bajo la concepción de que están en un océano ruso -véase en el capítulo colectivo con Abel Romero Junquera y Federico Aznar Fernández-Montesinos: “EL ÁRTICO COMO ESPACIO DE CONFLICTO”, de diciembre de 2025-. Como parte de esos planes de desarrollo integral aparece el proyecto de centrales nucleares flotantes que operarán en Chukotka para posibilitar la explotación del gigantesco yacimiento minero Baimskaya, descubierto en la época soviética pero inexplotado hasta ahora debido a la dificultad de establecer los equipos necesarios en esa zona extrema. En septiembre de 2019 se instaló en el puerto de Pevek la primera central nuclear flotante, la Académico Lomonosov, que comenzó a entregar energía eléctrica a la red civil el 24 de mayo de 2020. Desde entonces ha operado de forma ininterrumpida, ha producido 1.300 millones de kWh de electricidad y en los cinco primeros meses de 2026 estableció un récord de 141,77 millones de kWh. La característica básica de esta infraestructura energética es que los dos reactores nucleares RITM-200 (del mismo tipo que equipan a los modernísimos rompehielos atómicos de la clase Arktika) se montan en una enorme embarcación, que permanece amarrada en el puerto en los períodos de operaciones, incluida la recarga del combustible nuclear. Pero el programa contempla la instalación de al menos cinco centrales nucleares de este tipo. Así, debido a la falta de capacidad de los astilleros del Báltico, las autoridades rusas se vieron obligadas a subcontratar la construcción de dos embarcaciones (probablemente sean cuatro) en astilleros chinos. En febrero de 2021 se formalizó el contrato y el 20 de agosto de 2022 se celebró la ceremonia de inicio de construcción en los astilleros Wison de Nantong. Es preciso señalar que las cuentas financieras donde se realizan los pagos de las importaciones de petróleo ruso en la China comunista acumulan decenas de miles de millones de dólares, por lo que su financiación no está entre los principales problemas. Además, existe una extensísima colaboración ruso-china en materia de energía nuclear, puesto que Rosatom construye los reactores de las dos centrales nucleares más grandes de China: Xudapu y Tianwan (esta última con ocho reactores instalados será la más grande del mundo), así como la más grande de India: Kudankulam. De este modo, a pesar de ese régimen de sanciones occidentales pretendidamente masivo, en marzo de 2026 llegó a San Petersburgo la primera embarcación construida en China, con la que se completará la segunda central nuclear flotante, primera del grupo denominadas PEB-106 o Proyecto 20781, según la nomenclatura rusa. La propia embarcación tiene unas medidas importantes: 21.500 toneladas de desplazamiento, 143 metros de eslora, 30 metros de manga y 5,5 metros de calado y son trasladadas a otro a remolque, careciendo de capacidad de maniobra autónoma. A la par de este evento, el 27 de mayo de 2026 la Fábrica ZiO-Podolsk de Moscú completó la producción del primer reactor RITM-200S de 55 MW, que se instalará en la embarcación junto con sus equipos asociados para la producción de energía. Sobre las capacidades de su industria nuclear hay que señalar que Rusia cuenta en la actualidad con 11 centrales nucleares que suman 33 reactores en servicio con una capacidad conjunta de 26,5 GW. En 2025 generaron un total de 218.349 millones de kWh, que representa el 19% del mix energético ruso, superando el objetivo planeado de 215.339 millones de kWh, y su objetivo para 2026 es de 214.000 millones (datos de Rosenergoatom publicados el 12 de enero de 2026). Por consiguiente, cuenta con capacidad, presencia y voluntad para seguir adelante con su programa de centrales nucleares flotantes, como declaró el 27 de mayo el director de Rosatom, Alexéi Lijáchev: “Rosatom continúa ampliando la gama de unidades de potencia flotantes y la finalización de la fabricación del primer reactor para la primera PEB-106 es un hito importante en este camino. Hoy en día, solo Rusia dispone de una central nuclear flotante en funcionamiento y tenemos la intención de mantener nuestro liderazgo en el desarrollo de tecnologías de bajo consumo, ofreciendo a nuestros socios en nuestro país y en el extranjero soluciones energéticas innovadoras y bajas en carbono.” Y ese producto lo han abierto a terceros países, especialmente del Sur Global, porque también les sirve para ejercer influencia a muy largo plazo. Mientras tanto, en lo que va de año Rusia ha firmado acuerdos para construir las primeras centrales nucleares de Uzbekistán, Vietnam y Kazajistán.  

Bebe Rexha y David Guetta: “I´m Good”.

EL PROGRAMA DE SUBMARINOS NUCLEARES DE COREA DEL SUR NO SERÁ EL ÚLTIMO

La posesión y uso operacional de submarinos nucleares es una potestad de las grandes potencias, en concreto de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Es una demostración efectiva de su poder y de la capacidad que tienen para imponer limitaciones fundamentales al resto, que de una u otra manera quedan subordinados a las normas que ellos deciden. Esto es así desde 1945 cuando al final de la Segunda Guerra Mundial decidieron establecer un nuevo orden mundial con la ONU como estandarte y el Consejo de Seguridad como su superestructura jurídico-política, conformando el verdadero directorio mundial. Y se mantiene hasta ahora sin modificaciones sustanciales, salvo cambios en las partes que lo componen. En el tema que nos toca ahora, desde los años cincuenta los Estados Unidos y la Unión Soviética comenzaron a operar sus primeros submarinos nucleares, primero en su versión de ataque (SSN, según nomenclatura occidental) armados con torpedos clásicos y también minas; después en los años sesenta los portadores de misiles estratégicos (SSBN) que consolidaron el funcionamiento de la fuerza de contragolpe (second strike) en las doctrinas de la disuasión asociadas a la destrucción mutua asegurada (MAD); desde finales de los años setenta los lanzadores de misiles de crucero (SSGN) con su poderosísima capacidad antibuque hasta los actuales SSN estadounidenses y rusos armados con misiles de crucero de largo alcance de ataque a tierra, que les permiten ejercen cometidos subestratégicos con sus misiles Tomahawk y Kalibr respectivamente. En todo ese período Gran Bretaña, Francia y también la China comunista se fueron dotando de SSN y SSBN, incluso con capacidades similares a las de estadounidenses y rusos como en el caso de los dos primeros. Esta regla se mantuvo hasta la década de 2010 cuando la India, hoy la cuarta potencia mundial, consiguió con asistencia rusa diseñar, construir y operar el primer SSBN de la clase Arihant -véase la entrada “LAS ASPIRACIONES DE LA INDIA COMO POTENCIA NUCLEAR NAVAL Y SU FUERZA DE SSBN”, de agosto de 2019 -. Esto ocurrió porque el resto de las grandes potencias aceptaron a la India como un igual en este ámbito: contó con el apoyo de Rusia y el resto no mostraron oposición. Su programa de submarinos nucleares ha seguido avanzando con la entrega de más SSBN -véase la entrada titulada ENTRADA EN SERVICIO DEL SEGUNDO SSBN INDIO, de agosto de 2024- y tienen en marcha un programa para obtener un SSN de producción nacional. Mientras tanto, desde los años ochenta la Marina india ha podido operar SSN arrendados por Rusia, que le han permitido aprender, adiestrarse y desarrollar su propia doctrina naval de empleo de submarinos nucleares. La posesión de SSBN asegura la capacidad de contragolpe contra China armados también con propios misiles balísticos de largo alcance (SLBM). Es interesante tener en cuenta este aspecto, porque India invirtió los términos del ciclo de desarrollo de submarinos nucleares del resto de las grandes potencias y es el único caso hasta ahora. La otra potencia que ha estado trabajando desde hace décadas en la obtención de un SSN es Brasil a través del programa PROSUB, proyecto que ha avanzado muy lentamente y que desde hace una década cuenta con el apoyo de Francia que diseña la plataforma, que se construirá en Brasil y contará con un reactor nuclear de producción propia -véase la entrada “BRASIL, EL PRESTIGIO Y EL DILEMA DEL PODER NUCLEAR”, de enero de 2014-. Las razones que lo justifican son el control de su inmensa fachada marítima en el océano Atlántico y la presencia de hidrocarburos, que son y continuarán siendo uno de los pilares fundamentales de su desarrollo en las próximas décadas. El primer corte de acero destinado a la construcción del submarino nuclear Álvaro Alberto se efectuó el 4 de octubre de 2023 en los astilleros Itaguai Construçoes Navais de Río de Janeiro, pero los plazos de entrega y puesta en servicio se sitúan en la próxima década -véase la entrada INICIO DE CONSTRUCCIÓN DEL PRIMER SUBMARINO NUCLEAR DE BRASIL, de octubre de 2023-. Un caso similar es Australia, que opera submarinos convencionales, pero dada la vastedad del mar que controla y de su zona económica exclusiva optó por desechar el costosísimo programa de submarinos convencionales clase Barracuda contratados a Francia y sumarse a un acuerdo estratégico con los Estados Unidos y Gran Bretaña formalizado el 15 de septiembre de 2021 bajo el nombre de AUKUS -véase la entrada EL FORTALECIMIENTO DE LA ALIANZA ANGLOSAJONA DEL PACÍFICO, de septiembre de 2021-, que le permitirá contar con submarinos nucleares ¿estadounidenses o británicos? -véase la entrada AUSTRALIA SE DOTARÁ DE SUBMARINOS NUCLEARES DE ATAQUE DE LA CLASE VIRGINIA, de marzo de 2023-. Hay todavía muchas incógnitas sobre este programa, que tiene como objetivo sumar capacidades occidentales para disuadir a China. De nuevo, como en los casos anteriores, el programa de los SSN australianos se desarrollará bajo los auspicios de dos grandes potencias miembros permanentes del Consejo de Seguridad, aunque en este caso con la oposición de China, que no ha tomado medidas explícitas para bloquearlo al menos por ahora. El caso más reciente, y muy probablemente no será el último, es el de Corea del Sur. El 26 de mayo de 2026 el presidente Lee Jae-myung y el ministro de Defensa Ahn Kyu-baek presentaron durante la primera reunión del Comité de Estrategia de Defensa Avanzada celebrada en Jinhae-gu (Changwon) el denominado “Plan Básico para el Desarrollo de Submarinos Nucleares de la República de Corea”. Según las autoridades surcoreanas el programa se desarrollará sobre cinco pilares fundamentales. El primero es el empleo de uranio poco enriquecido (por debajo del 20%) como combustible nuclear para los reactores del buque, que estarán diseñados para garantizar un ciclo de funcionamiento prolongado minimizando la necesidad de reemplazar dicho combustible. El segundo establece que la construcción se llevará a cabo íntegramente en Corea del Sur con la finalidad de garantizar la autonomía y el desarrollo efectivo de todo el ciclo del programa desde la adquisición, el apoyo y el mantenimiento (al contrario de lo que ocurre con el programa australiano, al menos hasta donde se conoce hasta ahora). El tercero es que la plataforma y el reactor se desarrollarán utilizando las tecnologías más avanzadas desarrolladas en los ámbitos civil, nuclear y naval surcoreanos, que crearán más de 40.000 empleados altamente cualificados. El cuarto establece que se desarrollará teniendo en cuenta el ciclo de vida de los futuros buques desde su diseño y construcción, operación, mantenimiento, gestión de los residuos nucleares y desmantelamiento definitivo. Y el quinto considera que su construcción debe comenzar a principios de la década de 2030 y estar en servicio a partir de 2040. A la par formularon una declaración oficial por la que se comprometen a no desarrollar y no poseer armas nucleares: «La República de Corea se adhiere firmemente a la posición de que no posee armas nucleares en ninguna forma y no desarrollará armas nucleares.» -sobre la efectividad de los actos unilaterales en Derecho Internacional en el ámbito nuclear, véase nuestro artículo seminal con el profesor Dr. Eladio Arroyo Lara en "Hacia un sistema europeo de disuasión nuclear", en Política y Estrategia en 2005-. Para reforzar ese compromiso anunciaron la creación de un mecanismo con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) destinado a garantizar la ausencia de proliferación de material nuclear. Como se puede colegir este programa se ha puesto en marcha bajo la égida de la Administración Trump, que suma un aliado más en su estrategia de contención contra China. Pero, puede también que el empuje del programa surcoreano tenga que ver con los desarrollos encubiertos de su vecina Corea del Norte, donde día sí y día también su líder Kim Jong-un nos presenta y prueba nuevos desarrollos armamentistas cada vez más capaces y avanzados y que gracias a su solidaridad con Rusia en la guerra en Ucrania ha obtenido una legitimidad y acceso internacional impensables antes de febrero de 2022. Pero no será ni mucho menos el último concursante. En un sistema internacional cada vez más complejo e inestable las grandes potencias se preparan, suman aliados capaces de cara al próximo enfrentamiento, que cada vez más parece que se acerca al Pacífico y que implicará el empleo de armas nucleares. 

Stray Kids: “Muddy water”.

II JORNADAS GEOPOLÍTICAS DEL IEEE EN LA GRANJA

El Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) del CESEDEN organiza las II Jornadas Geopolíticas del IEEE en La Granja de San Ildefonso, en Segovia, del 26 al 28 de mayo de 2026. Se trata de la segunda edición de un evento que reúne a un conjunto de expertos españoles procedentes de distintas disciplinas del conocimiento con la finalidad de pensar, discutir y reflexionar sobre la seguridad y defensa de España en un momento donde el mundo que conocemos se encuentra en proceso de transición y los cambios se producen cada vez más aceleradamente. En consecuencia, el éxito de estas jornadas reside no solo en su capacidad de convocatoria (concurren cerca de cien especialistas) sino en abrir el espacio necesario para poder trabajar y debatir de forma abierta sobre los principales asuntos internacionales desde distintos enfoques, escuelas y teorías que van desde la ciencia política, el Derecho Internacional hasta la economía, los estudios internacionales y la geopolítica. Siempre teniendo a España y su posición en el mundo como centro del debate, cuáles son sus estrategias, sus opciones y su capacidad de maniobra en los ámbitos europeo y mundial en una etapa de competición estratégica entre grandes potencias, en un nuevo período caracterizado por la lucha por el poder y la paz. Desde 1945 han cambiado las tecnologías, las finanzas, las energías, incluso las sociedades, pero lo que no ha cambiado es la lucha por el poder internacional, así como el afán de dominación del hombre sobre el hombre, como definió el gran Morgenthau. Estamos a las puertas de un cambio de régimen, donde una o varias potencias se impondrán sobre otras y establecerán un nuevo orden mundial con pretensiones de mantenerse durante un largo período de tiempo como hemos tratado extensamente. Entonces, hay que estar preparados para el cambio, no solo en la parte material (los recursos), sino también intelectualmente sumando capacidades y formando a las generaciones de investigadores más jóvenes para ser capaces de comprender no solo el mundo que estamos viviendo sino sobre todo ese nuevo orden mundial que está por llegar. En ello nos jugamos el futuro de España como país, como sociedad y como cosmovisión que fue, porque no se puede perder de vista que España construyó el primer imperio global (donde nunca se ponía el sol). Precisamente en 2026 se conmemoran 500 años de la Escuela de Salamanca que sistematizó las normas que rigieron ese primer orden internacional globalizado (el Derecho Internacional moderno), como es propio de las grandes potencias, y que rigió durante un largo período de tiempo. Comparativamente, los Estados Unidos cumplen ahora 250 años de existencia y su hegemonía ha durado escasamente veinticinco años, siendo generosos. Es la realidad del mundo que vivimos y que nos toca analizar y explicar. Para lograrlo, las Jornadas se organizan en seis mesas de trabajo y otras actividades complementarias coordinadas por el director del IEEE y sus analistas bajo la regla Chatham House con la finalidad de fomentar el debate franco y sincero entre los participantes. 

- Conferencia inaugural sobre “El orden internacional en transición: fragmentación, competencia y conflicto”. 

- Mesa 1 “Geopolítica de los bienes estratégicos: energía, recursos críticos y cadenas de suministro”. 

- Mesa 2 “Iberoamérica en la nueva competición global: ¿retorno de las esferas de influencia?” 

- Mesa 3 “El vínculo euroatlántico y el papel de la OTAN”. 

- Mesa 4 “Los océanos como espacio de competición geopolítica”. 

- Mesa 5 “Rearmament & readiness: industria de defensa en Europa”. 

- Mesa 6 “Conflictos interconectados: Ucrania, Oriente Medio y la competencia sistémica y su impacto nacional”. 

- Cena coloquio sobre “Europa ante la competencia global: industria, seguridad y autonomía estratégica”. 

Una vez finalizado el evento las principales ideas expuestas se recogerán y se publicarán como actas bajo el formato de un cuaderno de estrategia del IEEE que estará disponible digitalmente de forma gratuita.  

Referencia del volumen de las Jornadas de 2025: Actas de las I Jornadas Geopolíticas del IEEE. Instituto Español de Estudios Estratégicos. Madrid, noviembre de 2025 (ISBN: 978-84-1083-076-9). En: https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/3090998/JG2025.pdf/ 

UVERworld: “Don't Think.Sing”.

EJERCICIOS DE LAS FUERZAS DE DISUASIÓN NUCLEAR DE RUSIA: ADVERTENCIAS, RIESGO DE ESCALADA Y DOCTRINA KARAGANOV

 Del 19 al 21 de mayo de 2026 el Estado Mayor General ruso activó un conjunto de ejercicios de las fuerzas de disuasión nuclear, la famosa triada nuclear, que incluiría el disparo de misiles balísticos y de crucero por parte de distintos vectores de lanzamiento de las unidades participantes. El comunicado decía que el principal objetivo de esos ejercicios es el planeamiento de acciones para disuadir a un potencial enemigo y verificar el grado de adiestramiento de las unidades operativas. El volumen de fuerzas participantes es ingente si hacemos caso a las informaciones del Ministerio de Defensa ruso: 64.000 efectivos, 7800 equipos, 200 sistemas de lanzamiento, 140 aviones, 73 buques de superficie y 13 submarinos nucleares, de ellos 8 SSBN, pertenecientes a las Fuerzas de Misiles Estratégicos (RVSN), la Flota del Norte, la Flota del Pacífico, la Aviación de Largo Alcance (DA), así como a las brigadas de artillería-misil asignadas a los Distritos Militares de Leningrado y Moscú y del Ejército bielorruso. Precisamente, un día antes, el 18 de mayo de 2026 el Ministerio de Defensa bielorruso anunció que unidades rusas y bielorrusas se estaban preparando para ejercicios de fuerzas con capacidad nuclear, también en territorio de Bielorrusia. Así, durante tres días efectuaron el lanzamiento de un ICBM RS-24 Yars desde Plesetsk, un SRBM 9M723 Iskander-M por parte de tripulaciones bielorrusas desde Kapustin Yar, ALCM desde bombarderos estratégicos Tu-95MS, ALBM Kh-47 Kinzhal desde cazabombarderos MiG-31K, un SLBM R-29RMU2 Sineva desde un submarino nuclear estratégico de la clase Delta IV en inmersión y un SLCM 3M22 Tsirkon desde una fragata clase Gorshkov desde el mar de Barents, exhibiendo  toda la panoplia de opciones de su arsenal nuclear. Es preciso señalar, en primer lugar, que estos ejercicios, en este momento son atípicos, no forman parte de su plan de adiestramiento anual, que contempla su ejecución y con menor entidad de fuerzas en el mes de octubre de cada año, al final del curso de adiestramiento militar, como hemos ido siguiendo en este blog desde su práctica regular a partir de 2012 -véanse las entradas tituladas GROM ejercicio de guerra nuclear, el último de ellos en EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL GROM-25: SIN SORPRESAS, de octubre de 2025-. En segundo lugar, el volumen de fuerzas anunciado supera cualquier ejercicio anterior de estas características y parece la suma de varios ejercicios como Escudo Oceánico o Tormenta de Primavera más el ejercicio regular anual GROM destinado a verificar el funcionamiento del sistema de mando y control y la preparación de las unidades de lanzamiento para ejecutar un ataque masivo con armas nucleares en caso de agresión. Es preciso señalar, además, que el GROM se ha ejecutado siempre en el mes de octubre, salvo en dos ocasiones: en 2014 que se adelantó a mayo en medio de la anexión de Crimea y el estallido independentista en el Dombás -en EXHIBICIÓN DEL PODERÍO MILITAR DE RUSIA: GROM-14 Y DESFILES DEL DÍA DE LA VICTORIA, mayo de 2014-:, y en 2021 cuando se pospuso y se realizó el 19 de febrero de 2022, cinco días antes del inicio de la invasión de Ucrania -en EL DÍA DEL TRUENO: GROM-21, EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL, de febrero de 2022-; ambos tenían un fuerte mensaje estratégico dirigido hacia Occidente, que el presidente ruso Vladimir Putin explicó en un discurso televisado en la mañana del 24 de febrero de 2024 para justificar la agresión contra Ucrania -véase en LAS ADVERTENCIAS SOBRE DISUASIÓN ESTRATÉGICA DE RUSIA CON OCASIÓN DE LA INVASIÓN DE UCRANIA, de febrero de 2022-. Por tanto, se puede extraer una pauta de comportamiento: la activación de las Fuerzas Nucleares Estratégicas fuera del cronograma establecido en el plan de adiestramiento anual implica la preparación para llevar a cabo acciones decisivas. Es lo que enseñan los hechos del pasado y de ellos obtenemos el conocimiento. No establece reglas predictivas, pero si pautas de comportamiento de unos dirigentes que, además, se caracterizan por su extrema racionalidad, porque como hemos dicho en otras ocasiones, la posesión de armas nucleares impone la cordura incluso entre los más estúpidos, bien sea por el miedo o por la aplicación de un cálculo racional de coste y beneficio -véase nuestro capítulo en el Panorama nuclear global del IEEE sobre PODERÍO NUCLEAR DE RUSIA: NUEVOS PLANTEAMIENTOS SOBRE CAPACIDADES Y DOCTRINA DE EMPLEO, mayo de 2025-. ¿En que momento nos encontramos? En la cumbre de la incipiente Comunidad Política Europea en Ereván celebrada del 4 al 5 de mayo de 2026 en Armenia, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenski amenazó con llevar a cabo acciones contra Moscú durante las celebraciones de los actos conmemorativos del Día de la Victoria el 9 de mayo. Inmediatamente, tanto el portavoz del Kremlin como los ministerios de Defensa y de Asuntos Exteriores rusos hicieron sendas declaraciones en las que pusieron sobre la mesa una amenaza muy concreta: en caso de que se perpetraran ataques contra Moscú en esa fecha las Fuerzas Armadas rusas ejecutarían un ataque masivo con misiles contra el centro gubernamental de Kiev, conocido como Bankova. Asimismo, se advirtió a la población civil y a las representaciones diplomáticas de las consecuencias. Fue una amenaza explícita, clara y que no admitía interpretaciones. Como sabemos, nada ocurrió y en Moscú celebraron sus fiestas, incluido su tradicional desfile en la Plaza Roja, esta vez con fuerzas a pie y con el cierre de una formación aérea que voló sobre el centro de la ciudad. Además, en ese período estuvo vigente una tregua entre el 8 y el 11 de mayo que las partes reconocieron que fue aceptada gracias a la mediación del presidente estadounidense Donald Trump. Pasado ese momento arreciaron los bombardeos por parte de ambas partes contra objetivos en profundidad en territorio enemigo. ¿Dónde está la diferencia? Primero en el volumen de medios empleados por Ucrania. El Ministerio de Defensa ruso informó el 17 de mayo del derribo de 1057 municiones sobre territorio ruso, la inmensa mayoría de ellas eran vehículos aéreos no tripulados (RPAS en inglés). Segundo, en que la parte ucraniana está atacando los centros del poder de Rusia, tanto Moscú como San Petersburgo, y en este último caso está usando el corredor que le facilitan los países bálticos para llegar tanto a la ciudad federal como a los puertos de Ust-Luga y Primorsk, donde se ubican las principales estaciones de carga de petróleo y gas natural que exportan al resto del mundo para continuar financiando su guerra en Ucrania. Por tanto, volviendo a los ejercicios de las fuerzas de disuasión nuclear en el mejor de los casos se trata, de nuevo, ante un mensaje de advertencia dirigido a Occidente para que no use a los países bálticos como corredor para atacar a Rusia. En el peor de los casos se estaría en la antesala de la adopción de medidas expeditivas no solo contra Ucrania sino también contra uno o varios países de la OTAN que no tengan armas nucleares y que estén apoyando activa y abiertamente aquellos ataques. Se trataría de la aplicación de la Doctrina Karaganov, de la que ya escribimos en otro lugar, y que parcialmente se incorporó en la revisión de la Doctrina de empleo de armas nucleares de Rusia el 21 de noviembre de 2024 – véase de nuevo PODERÍO NUCLEAR DE RUSIA: NUEVOS PLANTEAMIENTOS SOBRE CAPACIDADES Y DOCTRINA DE EMPLEO, mayo de 2025-. Se basan en la concepción de que Estados Unidos no responderá a un ataque de esa magnitud porque no estaría dispuesto a sacrificar Chicago por Poznan. Es el monstruo de la guerra nuclear entre grandes potencias que se mueve en las sombras mientras que los pequeños juegan a la guerra de los soldaditos de plomo

ZPU: “Soldado de Plomo”.

XVIII JORNADAS DE ESTUDIOS DE SEGURIDAD DEL IUGM SOBRE LAS VÍCTIMAS DE LOS CONFLICTOS ACTUALES

Del 12 al 13 de marzo de 2026 se celebraron en el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado (IUGM) en Madrid las XVIII Jornadas de Estudios de Seguridad coordinadas en esta edición por Helena Cardona dedicadas a las víctimas de los conflictos armados contemporáneos, con especial referencia a las mujeres, la infancia, los prisioneros y otros colectivos vulnerables. La presentación corrió a cargo del director del IUGM, Dr. Gustavo Palomares Lerma, y la lección inaugural correspondió a su subdirector, general Dr. Fernando García Blázquez, que propuso el marco general para el desarrollo de las jornadas, centrado en la noción de resiliencia de las víctimas y su capacidad para superar las consecuencias del conflicto. El programa se estructuró en tres paneles temáticos. El primero dedicado a resiliencia local y cooperación internacional frente a la violencia, que contó con tres comunicaciones sobre los conflictos en Siria, Ucrania y Afganistán. El segundo se ocupó de las otras caras del conflicto con cuatro comunicaciones que examinaron yihadismo, Cisjordania, área del Indopacífico y aplicaciones para la búsqueda y seguimiento de conflictos locales. La segunda jornada contó con otra lección magistral a cargo del coronel Óscar Tarrero Alonso. A continuación, el tercer panel examinó los avances y retos del marco jurídico internacional, donde se presentaron cinco comunicaciones sobre el Tribunal Penal Internacional, violencia sexual en los conflictos, Darfur, Sahel y sobre la guerra en Ucrania. Así, me tocó cerrar el último panel con una ponencia titulada “Análisis de las bajas en la guerra en Ucrania desde la perspectiva del Derecho Internacional Humanitario, la comunicación estratégica y la propaganda de guerra” en las que planteé algunas cuestiones fundamentales. La guerra en Ucrania es el mayor conflicto convencional que se ha producido en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial, que acabó con más de cincuenta millones de muertos, entre civiles y militares. En 2026 entró en su quinto año de hostilidades a gran escala, donde se hace un uso masivo de fuegos de artillería, misiles y vehículos aéreos no tripulados de todos los tipos. Estas municiones se emplean de forma intensiva a lo largo de toda la línea del frente y la retaguardia próxima, creando extensas áreas a ambos lados denominadas zonas de muerte. Como además ambos contendientes aplican su poder en el nivel estratégico con la finalidad de destruir la moral y la capacidad de vencer del contrario se ha convertido en un conflicto mortífero con un número elevadísimo de bajas como no se recuerda desde la guerra de Vietnam, en el siglo pasado. Pero en Ucrania, frente a otros conflictos anteriores, la inmensa mayoría de las bajas es personal combatiente, y en mucha menor medida civiles, al contrario de lo que sucede por ejemplo en Oriente Medio o en África. En un escenario de guerra prolongada ambos bandos se cuidan de facilitar datos precisos sobre pérdidas propias y a la par sobredimensionan las ajenas como parte de su comunicación estratégica y propaganda de guerra. Por consiguiente, se presentó un estudio del conflicto ruso-ucraniano a partir de las informaciones públicas para tratar de extraer conclusiones adecuadas, pero necesariamente abiertas por la debilidad de los datos disponibles. Corresponde a los historiadores una vez finalice el conflicto y comiencen a aparecer informaciones oficiales reales desenmarañar el velo de secretismo, propaganda y desinformaciones tejido durante tantos años de guerra

El programa completo de las jornadas está disponible aquí.

Las comunicaciones se publicarán más adelante tanto en formato digital (actas de las jornadas) como en papel (libro con una selección de las mismas tras un proceso de evaluación).  

Rag'n'Bone Man: “Human”.

REFLEXIONES SOBRE UNA GUERRA IRRELEVANTE: LA IMPLICACIÓN DE ESTADOS UNIDOS EN EL CONFLICTO CONTRA IRÁN

El 28 de febrero de 2026 el presidente estadounidense Donald Trump saltándose una de las promesas electorales que le llevo a un segundo mandato presidencial empujo a los Estados Unidos a una guerra en la que no se jugaba nada, siempre entendido en términos de intereses nacionales. De este modo, frente a su crítica a la etapa de guerras permanentes de sus antecesores se aprestó para un conflicto que solo duraría “de dos a cuatro días”, pasado ese lapso de tiempo solo “unas pocas semanas”, pero que ya va por tres meses con una pseudo tregua mediada por Pakistán donde los propios Estados Unidos e Israel (dos potencias nucleares) e Irán (un Estado sin armas nucleares) continúan atizándose entre ellos y también contra todos los vecinos de la región en una de las guerras más inútiles que se recuerdan. Porque ninguno de ellos va a lograr sus objetivos (incluso Estados Unidos ni los tiene), está dañando a sus países subordinados en la región y fuera de ella (Corea del Sur y Japón son dos grandes damnificados por su dependencia del petróleo del golfo Pérsico) y cada día que pasa afectan más y más a la economía mundial por mor de que el 20% del petróleo mundial transita por el estrecho de Ormuz, que ahora el gobierno iraní reclama de su propiedad, compartida con Omán, que poco o nada importa en esta disputa. Existe una máxima que dice que se sabe cómo empiezan las guerras, pero no cómo terminan, y la guerra en Oriente Medio (o guerra de Irán como la llaman otros) es un ejemplo perfecto porque la primera potencia mundial, que no se jugaba intereses vitales, se enroló en una suerte de “juego de tronos” que solo está sirviendo para desgastarla y mostrar sus carencias. De hecho, la negociación de la tregua actual es la manifestación más patente de la incapacidad estadounidense y también israelí para sostener un conflicto de larga duración contra Irán. En este período he comparecido en varias entrevistas y conferencias de las que a continuación extracto contenido para tratar de explicar una guerra que califico de irrelevante, porque en ella no se juega el futuro de la hegemonía mundial, aunque su desenlace puede determinar el comportamiento de una de las grandes potencias de la competición estratégica mundial. Como decimos, Irán no solo no es una potencia nuclear, sino que después de décadas de sanciones carecía de las capacidades para contar con unas fuerzas modernas dotadas de equipos y sistemas de armas avanzados. Tenía cerrados los mercados de armamento gracias a acuerdos a veces expresos y muchas otras tácitos entre las grandes potencias, incluidas Rusia y China, porque hay que recordar que el régimen general de sanciones contra Irán y también contra Corea del Norte se acordó en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, que es el directorio mundial. En consecuencia, el régimen teocrático de Irán se adaptó a esta realidad y construyó capacidades asimétricas para enfrentarse a un potencial agresor. En 2024 y 2025 hubo sendos adelantos de esas capacidades con ataques de respuesta con misiles balísticos y municiones de un solo uso (OWA en inglés) contra Israel y bases estadounidenses en el golfo Pérsico, un preludio de lo que vino después, a partir de febrero de 2026. Irán no puede ganar una guerra contra Estados Unidos e Israel, pero tampoco está dispuesto a perderla, probablemente tenga más capacidad de resistencia que sus adversarios y esté dispuesto a realizar mayores sacrificios, pues la relativamente reciente guerra de Irán e Irak (1980-1988) está ahí para demostrarlo. Además, la guerra no solo no ha desbancado del poder al régimen de los ayatolás, sino que ha unido a una nación milenaria contra la agresión exterior, de nuevo el ejemplo de la Rusia soviética en la Segunda Guerra Mundial avala esta tesis. De este modo, Irán ha respondido con las capacidades que pudo desarrollar: misiles balísticos, OWA, fuerzas navales sutiles y minado, mientras trata de defender su propio territorio con débiles defensas antiaéreas logrando derribar y destruir en tierra más de cincuenta aeronaves estadounidenses, aparte las pérdidas israelíes. Además, logró establecer el control de uno de los puntos de estrangulamiento (choke point en inglés) más importante del planeta (el estrecho de Ormuz), que ahora se encuentra en disputa, cuando antes de la guerra era un paso libre de la navegación mundial. Los principales instrumentos militares que posee para mantener su bloqueo son navales y aéreos. En el componente naval cuenta con capacidades ofensivas compuestas por fuerzas sutiles, esencialmente enjambres de lanchas rápidas de varios tipos y modelos que les permiten vigilar, interceptar, inspeccionar y tomar el control de los grandes buques civiles de carga y petroleros que transitan en el golfo Pérsico, así como vehículos no tripulados navales (USV en inglés) que ha empleado en operaciones bélicas. La segunda capacidad naval en importancia es defensiva, consistente en el minado de los accesos al golfo Pérsico. No obstante, esta medida se emplearía de forma masiva solo en caso de un intento de romper el bloqueo naval por la fuerza o frente a presencia de una fuerza de desembarco enemiga que tratara de forzar dicho bloqueo. Existe un tercer componente naval, el submarino, que no se puede desdeñar, pero del que se desconoce su estado actual después de la campaña de bombardeos estadounidenses contra sus bases navales. En caso de haber sobrevivido a esos ataques, los pequeños submarinos de la clase Ghadir tendrían capacidad de hostigar el tráfico naval con mayor discreción. Por su parte, el componente aéreo consiste en misiles balísticos y de crucero con capacidad antibuque cuya efectividad para atacar el tráfico naval ya se ha puesto en evidencia de forma dramática en el mar Rojo a manos de los hutíes, uno de los grupos cercanos a Irán. El otro son las OWA, muy baratas y fáciles de producir en masa (las más conocidas son Shahed-136), que pueden lanzar en oleadas contra en tránsito naval civil o contra buques de guerra de superficie enemigos. La experiencia de los conflictos de Nagorno-Karabaj (2020), Ucrania (desde 2022), sur del Líbano y Oriente Medio (2026) pone de manifiesto que siempre hay un puñado de aparatos que consigue superar las defensas antiaéreas y causar daños. Las capacidades de minado de la Marina iraní han quedado significativamente degradadas debido a la pérdida de casi todos sus buques de superficie en las primeras semanas de la guerra, aunque se podrían tender con embarcaciones militares o buques civiles dotados con medios de circunstancias. A estos podrían sumarse los pequeños submarinos clase Ghadir que hubieran sobrevivido a los ataques estadounidenses. Además, pueden recurrir a operaciones de minado aéreo y desde tierra. Las fuerzas armadas iraníes cuentan con una importante flota de helicópteros medios Mil Mi-17 y Mi-171 de origen ruso que pueden lanzar hasta cuatro minas tipo Maham en cada salida. Desde tierra, disponen de una variante de mina naval lanzable mediante cohetes de 333 milímetros desde el sistema lanzacohetes múltiple (MLRS) de largo alcance Fajr-5. La principal ventaja de este sistema es que, gracias a la angostura del estrecho de Ormuz, que oscila entre 39 y 97 kilómetros de ancho, puede operar desde posiciones alejadas de la costa mediante la técnica de disparo y reubicación inmediata para aumentar su supervivencia. Esta capacidad se mostró en los ejercicios «Gran Profeta-19» en enero de 2025. Hasta ahora se ha observado la presencia de un número reducido de minas, una decena o poco más. Pero en cualquier caso representan un peligro para el tráfico naval. Es preciso señalar que Irán contaba antes del inicio de conflicto con unas 5.000 minas navales según estimaciones de la Agencia de Inteligencia de Defensa estadounidense (DIA). Por ello, no se puede excluir que formen parte de la propaganda de guerra iraní, que con tal medida esté tratando de mostrar su capacidad para controlar el estrecho de Ormuz, así como zonas marítimas aledañas, pero sin llevar a cabo medidas más expeditivas. Un empeoramiento de la situación militar, con una amenaza de escalada grave, podría llevar a las autoridades iraníes a ordenar operaciones de minado selectivo de determinados accesos o incluso, en el peor de los casos, el minado intensivo del estrecho, que supondría el bloqueo completo del tránsito marítimo civil y militar. Por su parte, la doctrina de empleo de las fuerzas sutiles iraníes se desarrolló a partir del reconocimiento de la imposibilidad de entablar una guerra en la mar contra Estados Unidos o sus aliados. Ante esa evidencia, potenciaron el desarrollo de una fuerza naval compuesta por un número ingente de embarcaciones muy ligeras y desplegables, que basan su capacidad ofensiva en la velocidad y la saturación sobre el objetivo. Como se ha observado en sus operaciones navales antes y después de la guerra, una vez que se ha identificado un determinado objetivo, un grupo variable de pequeñas embarcaciones, muy rápidas y dotadas de armamento ligero, se aproxima desde diferentes direcciones. Estas maniobras están dirigidas a la intimidación de los buques civiles, mercantes y petroleros, que optan por detenerse y aceptar la inspección antes de que se produzcan acciones de hostigamiento y fuego por parte de las fuerzas incursoras. Pero por su propia naturaleza carecen de capacidad para enfrentarse a una fuerza naval superior. Hay que tener en cuenta que todos los buques de combate de superficie importantes de la Marina iraní fueron gravemente dañados o hundidos por los ataques estadounidenses en las primeras semanas de la guerra (existen múltiples fotografías, vídeos e imágenes satelitales que confirman su destrucción). Precisamente la pérdida de las corbetas de distintos tipos armadas con misiles antibuque eliminó esa amenaza y las fuerzas sutiles no sirven por si solas para disuadir a las fuerzas navales enemigas desplegadas en la zona. Ese papel corresponde a los misiles antibuque, que realmente cuentan con la capacidad para atacar y potencialmente destruir a grandes buques de combate que se acerquen a las aguas iraníes. ¿Entonces cómo los Estados Unidos piensa dominar a Irán? Porque una invasión terrestre parece que no solo no está en los planes, sino que no se pasa por la cabeza de los responsables de la política exterior estadounidense en estos momentos, sobre todo si se observa el horizonte de las elecciones legislativas estadounidenses en el próximo mes de noviembre (conocidas como mid-term o “elecciones de medio término”). Esto es así porque los Estados Unidos carecen de fuerzas terrestres suficientes en Oriente Medio para intentar una invasión por tierra, a lo que es preciso sumar el daño que han recibido todas sus bases militares en la región por los misiles y OWA iraníes desde el inicio del conflicto. Entonces, parece que todo apunta a que la decisión estadounidense de atacar Irán se basó en la confianza en la aplicación de su poder aéreo y naval, combinado con sanciones económicas masivas. Pero la historia de los conflictos contemporáneos enseña que ni uno ni otra son suficiente para rendir un país, salvo en un solo caso: el bombardeo atómico de Japón en la Segunda Guerra Mundial. A pesar de algunas declaraciones del presidente Trump parece que ese escenario (de guerra nuclear) está excluido del conflicto contra Irán. Por tanto, a corto plazo Estados Unidos no intentará ocupar Irán simplemente porque no puede. A medio plazo, deja en evidencia debilidades estructurales tanto en el plano político como en el militar que pueden terminar afectando a largo plazo a su propia posición en la pugna por la hegemonía mundial.  Paulo Londra: “No Puedo”.