GLOBAL THUNDER-23: EJERCICIO DE PREPARACIÓN DE GUERRA NUCLEAR AMERICANO

El 11 de abril 2023 el Mando Estratégico (STRATCOM) de los Estados Unidos inició el ejercicio anual Global Thunder-23 con la finalidad de verificar la capacidad de mando y control y la preparación para el combate de las Fuerzas Nucleares Estratégicas en caso de crisis, escalada y conflicto nuclear. En el ejercicio participan el personal del propio Mando Estratégico, de los mandos subordinados y las fuerzas de misiles balísticos intercontinentales con base en tierra (ICBM), bombarderos con capacidad nuclear de la Fuerza Aérea (USAF) y submarinos nucleares estratégicos (SSBN) de la Marina (US Navy). Además, en esta edición concurren medios y capacidades de disuasión nuclear del Reino Unido. El STRATCOM afirmó en su sitio web que se trata de un ejercicio de periodicidad anual -normalmente de una semana de duración- y que no es una respuesta a acciones de ningún otro país u otros actores. Por ese motivo, anunció la normalidad del incremento de los vuelos de bombarderos estratégicos con capacidad nuclear. Como parte más visible del ejercicio, el 16 de abril de 2023 once bombarderos estratégicos B-52H realizaron una misión de proyección del poder aéreo en espacio aéreo americano y tres días después la USAF disparó un ICBM Minuteman III desde la base aérea de Vandenberg, en California, sobre el océano Pacífico central. Algunos eventos paralelos se concatenaron con el ejercicio americano. En primer lugar, precisamente el mismo 11 de abril de 2023, las Fuerzas de Misiles Estratégicos rusas (RVSN) lanzaron un ICBM Topol o Yars desde Kapustin Yar, en el sur de Rusia, con la finalidad de probar una nueva ojiva de combate para municiones nucleares. Y segundo, también el 19 de abril de 2023 el SSBN Le Terrible de la Marine nationale francesa llevó a cabo el undécimo lanzamiento en inmersión de un misil balístico intercontinental (SLBM) M51 en aguas del océano Atlántico, como parte de un ejercicio de validación de sus fuerzas de disuasión nuclear. El ejercicio Global Thunder-22 se ejecutó entre finales de octubre y principios de noviembre de 2021, en medio de la escalada provocada por el despliegue ruso cerca de las fronteras de Ucrania que procedió, durante varios meses, a la invasión de ese país. Las Fuerzas Armadas rusas llevan a cabo el ejercicio equivalente Grom (“Trueno”) también con carácter anual, normalmente en el mes de octubre. Sin embargo en 2022 lo ejecutaron dos veces: el 19 de febrero (cinco días antes del inicio de la invasión de Ucrania), como ejercicio aplazado del año anterior (véase la coincidencia de fechas con el Global Thunder-22 que “impidió” su ejecución en las fechas programadas), y el 26 de octubre, éste según los estándares del programa de ejercicios anuales, pero, en ambos casos, el Kremlin los usó para lanzar un mensaje estratégico contra los Estados Unidos y los países de la OTAN cada vez más involucrados en el apoyo primero político y luego militar a Ucrania -véase la entrada EJERCICIO GROM-22. RACIONALIDAD Y PODERÍO NUCLEAR EN EL CONTEXTO DE UN CONFLICTO CONVENCIONAL, de octubre de 2022-. Pues bien, el mismo día del inicio del ejercicio Global Thunder-23 las Fuerzas de Misiles Estratégicos de Rusia llevaron a cabo el lanzamiento de un ICBM desde el campo de pruebas de Kapustin Yar, en Astracán, destinado a probar una nueva ojiva de reentrada para municiones nucleares. Significativamente, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso informó que se comunicó a las autoridades americanas la ejecución de la prueba conforme al Acuerdo de Notificación de Lanzamiento de Misiles Balísticos entre la Unión Soviética y los Estados Unidos de 1988, lo que parece confirmar que, a pesar de la suspensión del tratado START, las partes continúan manteniendo acuerdos fundamentales para evitar incidentes y situaciones potencialmente peligrosas, más necesario aún con la situación de guerra abierta en Ucrania. Es preciso recordar que, hasta ahora, las armas nucleares han cumplido la función para la que fueron creadas: la disuasión y, por ende, su no uso, pero nada impide ni se puede descartar que en un supuesto extremo uno u otro acudan a su uso y eso ocurrirá cuando estén en juego sus intereses de seguridad más importantes. Y esa posibilidad es mucho más plausible en un escenario de enfrentamiento bélico a gran escala contra un tercero (léase Ucrania o la China comunista) que en un conflicto bélico directo entre ellos, porque este supuesto equivaldría a la destrucción mutua asegurada. Los máximos responsables de la seguridad nacional de los Estados Unidos y Rusia lo saben y por eso, a pesar de las crisis y las guerras sucesivas (crisis de los misiles de Cuba, guerras de Vietnam, Afganistán o Ucrania) siguen hablando entre ellos y alcanzando acuerdos, durante la Guerra Fría primero mediante un régimen implícito (la estrategia de destrucción mutua asegurada) y después creando un régimen explícito de estabilidad estratégica, que se mantiene hasta ahora y que (según las declaraciones más recientes) quieren que continúe existiendo a pesar de las denuncias, acusaciones y suspensiones mutuas -véase la entrada más reciente LA SUSPENSIÓN DE LA PARTICIPACIÓN DE RUSIA EN EL TRATADO NUEVO START, de marzo de 2023-, porque garantiza la paz y la seguridad entre las dos grandes potencias nucleares (entre las dos acumulan el 90% de las armas nucleares del mundo), reduce el riesgo de proliferación y, en el vaso de Rusia, es la garantía de su estatuto de gran potencia mundial.

“Imagine Dragons–Thunder”.

ESTRATEGIA DE DEFENSA PLANETARIA DE LOS ESTADOS UNIDOS

El espacio y los asuntos espaciales son una prioridad para las grandes potencias. Como dijo Friedman hace ya más de una década, la próxima guerra que libren comenzará en el espacio, y muy probablemente se impondrá aquella que sea capaz de conservar o regenerar la mayor parte de sus recursos espaciales para enfrentar y destruir al contrario. Es más, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el espacio, la aplicación de la robótica y el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) llevarán a las grandes potencias a una nueva era de lucha por el poder y la paz, en esa primerísima definición de Morgenthau sobre la interacción de aquéllas en el sistema internacional. Los avances que estamos viendo son importantes y los que vendrán pueden ser, incluso, extraordinarios. Pero también lo serán los riesgos que surjan y que ya muchas voces destacadas apuntan, algunos se transformarán en amenazas y podrían cambiar la naturaleza de la guerra, tal como hicieron en su momento el poder aéreo o la posesión de las armas nucleares. Adelantándose a esos escenarios de futuro, el 3 de abril de 2023 la Oficina de Política Científica y Tecnológica del presidente de los Estados Unidos publicó una nueva Estrategia de Defensa Planetaria, de treinta y ocho páginas de extensión, que establece seis objetivos clave para la próxima década. Primero, la mejora de las capacidades de detección, seguimiento e identificación de los objetos cercanos a la Tierra (denominados NEO en inglés), que proporcionan la mayor información para responder de forma adecuada y a tiempo contra esas amenazas. Segundo, la mejora de la simulación, predicción e integración de la información de los objetos cercanos a la Tierra; para cumplir esta misión, los departamentos y agencias gubernamentales coordinarán el desarrollo de aplicaciones y capacidades de simulación validadas que ayuden a identificar y reducir los riesgos de impacto de objetos cercanos a la Tierra e integren y simplifiquen el flujo de datos en el proceso de adopción de decisiones. Tercero, el desarrollo de tecnologías para llevar a cabo misiones de reconocimiento, desviación e interrupción de objetos cercanos a la Tierra; se asigna a la NASA que continúe liderando el desarrollo de tecnologías que potencialmente podrían usarse en misiones de reconocimiento de respuesta rápida y misiones destinadas a desviar o interrumpir objetos cercanos a la Tierra peligrosos. Cuarto: el incremento de la cooperación internacional en la preparación para enfrentar la amenaza de objetos cercanos a la Tierra; las consecuencias potencialmente catastróficas del impacto de un objetos cercanos a la Tierra, independientemente de las fronteras nacionales y las dinámicas de colaboración o enfrentamiento estratégico, son una oportunidad para fomentar la cooperación en investigación y respuesta conjuntas. Quinto, el refuerzo y ejecución regular de procedimientos y protocolos de actuación ante emergencias por impacto de objetos cercanos a la Tierra; el gobierno americano está decidido a fortalecer y poner en marcha procedimientos y protocolos para la evaluación de dichas amenazas, el intercambio de información sobre las mismas y actividades de respuesta y recuperación. Sexto, la mejora de la gestión de la defensa planetaria a través de una colaboración interinstitucional entre los diferentes departamentos y agencias implicados. La aplicación de estas tecnologías es válida tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra y permitiría hacer frente tanto a objetos naturales como a los creados por la mano humana, inertes o a la deriva o con una trayectoria de impacto definida, es decir, siguen la senda de la famosísima Iniciativa de Defensa Estratégica lanzada por el presidente Reagan el 23 de marzo de 1983, buscando obtener una ventaja militar estratégica decisiva frente a cualquier adversario. Pero la historia de las Relaciones Internacionales demuestra que cada ventaja tuvo una respuesta y que cada gran potencia que la alcanzó fue superada por otra que fue capaz de retarla y derrotarla en un enfrentamiento decisivo. Saltamos al espacio, pero las reglas de la lucha por el poder permanecen invariables.  

El documento está disponible en: https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2023/04/2023-NSTC-National-Preparedness-Strategy-and-Action-Plan-for-Near- Earth-Object-Hazards-and-Planetary-Defense.pdf 

Kendrick Lamar: “All The Stars”.

«LA SUSPENSIÓN DE LA PARTICIPACIÓN DE RUSIA EN EL TRATADO NUEVO START»

Es el título del ensayo que he publicado en el sitio web del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) del Ministerio de Defensa de España donde se examinan la génesis, entrada en vigor y desenvolvimiento del Tratado de Limitación de Armas Estratégicas conocido como Nuevo START, su permanencia como instrumento fundamental para el mantenimiento del régimen de estabilidad estratégica entre las dos mayores potencias nucleares, los Estados Unidos y Rusia, desde el final de la Guerra Fría. Asimismo, se analiza las exigencias introducidas por la Administración Trump durante las negociaciones para su renovación, así como la prórroga exprés acordada entre los presidentes Vladimir Putin y Joseph Biden nada más llegar éste a la presidencia. En la parte final, se plantea cómo la guerra en Ucrania ha afectado a las relaciones estratégicas entre ambas grandes potencias, poniendo en peligro la existencia de aquel régimen de seguridad estratégica y el impacto que puede tener su desaparición en el sistema de seguridad global, a corto y medio plazo. El ensayo aporta con una bibliografía actualizada sobre el tema (texto completo).  

Referencia completa: Pérez Gil, L.: «La suspensión de la participación de Rusia en el tratado Nuevo START», Documento de Opinión IEEE núm. 34/2023, 30 de marzo de 2023, en https://www.ieee.es/contenido/noticias/2023/03/DIEEEO34_2023_LUIPER_Rusia.html

“Sally Sossa - Star Song.”

AUSTRALIA SE DOTARÁ DE SUBMARINOS NUCLEARES DE ATAQUE DE LA CLASE VIRGINIA

El 15 de septiembre de 2021 el presidente de los Estados Unidos y los primeros ministros del Reino Unido y de Australia acordaron el Pacto AUKUS (por Australia, Reino Unido y los Estados Unidos en inglés) destinado al reforzamiento de la alianza anglosajona en el Pacífico -sobre la relevancia político-estratégica del pacto véase la entrada EL FORTALECIMIENTO DE LA ALIANZA ANGLOSAJONA DEL PACÍFICO de septiembre de 2021-. Dicho pacto incluye un acuerdo sobre la nuclearización militar de Australia, que supone un auténtico vuelco en el sistema de seguridad regional del Pacífico, cada vez más polarizado entre una coalición militar bajo la hegemonía americana y el creciente poderío de una China comunista, que se está viendo cada vez más arrinconada por la agresiva política exterior de Washington. En términos realistas, esta situación solo puede conducir al conflicto, como estamos viendo en Europa en estos momentos. Después de empujar la ampliación y expansión de la OTAN hasta las mismas puertas de Rusia -que calificada por el presidente Obama como una potencia regional- a pesar de los acuerdos que pusieron fin a la Guerra Fría y permitieron la reunificación de Alemania, los responsables de la política exterior americana usaron al régimen ucraniano para provocar el conflicto con Rusia. A través de una guerra proxy están tratando de desgastarla, mientras han conseguido someter a los países europeos a un diktat propio de otras épocas, convirtiendo a la Unión Europea en un protectorado, incluida una Alemania completamente subordinada al poder imperial. Es decir, un auténtico fracaso de la Unión Política Europea. Ante este escenario, los dirigentes chinos están percibiendo que el tiempo de la paciencia estratégica se termina y que pronto tendrán que tomar decisiones de alcance político fundamental o -al contrario que la Rusia de Putin-, aceptar la servidumbre y someterse a los Estados Unidos. Sin embargo, estas ideas casan bien poco con la política y el pensamiento estratégico del máximo dirigente chino, Xi Jinping, que se han plasmado en una serie de objetivos a largo plazo en los que China aspira a recuperar su posición central en el mundo en 2049 (centenario de la proclamación de la República Popular China por Mao), convertida en una poderosísima potencia benévola que no somete por la fuerza, sino que acepta la subordinación del resto de países, dominados por su poderío económico, comercial, financiero y, finalmente, por el brillo de su propia cultura milenaria basada en valores no radicalmente opuestos, pero si en muchos casos divergentes respecto a los valores occidentales, por tanto, atractivos en amplias zonas del planeta. Ante esta situación, el realismo político proporciona las herramientas necesarias para evitar el conflicto a través del equilibrio de poder y la creación y el funcionamiento de un directorio entre grandes potencias. Este sistema existe, a pesar de los cambios en las partes (primero China y luego Rusia), desde 1945 en el Consejo de Seguridad de la ONU, que ha logrado mantener la paz y la seguridad mundial durante casi ochenta años. Sin embargo, el intento de los Estados Unidos de mantener a toda costa la hegemonía global puede llevar a su propia destrucción. Y cuando esto se produzca se habrán roto los mecanismos que evitan el conflicto y quedará expedita la vía para el enfrentamiento, que será, como hemos dicho en varias ocasiones, de proporciones cataclísmicas, si las partes se deciden a emplear armas nucleares para imponerse en el conflicto. Esta perspectiva que también explica la continua apelación de los medios occidentales a un eventual empleo de armas nucleares en Ucrania -véase la entrada LOS AUGURES DE LA GUERRA NUCLEAR, de marzo de 2022-, discurso azuzado por aquellos que están interesados en que Rusia abra la caja de Pandora del empleo de las armas nucleares para resolver un conflicto convencional -véase la entrada RUSIA REFUERZA SUS CAPACIDADES DE COMBATE NUCLEAR EN EL CONTEXTO DE LA GUERRA EN UCRANIA, de diciembre de 2022-. Rusia podría hacerlo si se ve acorralada, porque concibe la guerra en Ucrania como una guerra existencial (al estilo de la Gran Guerra Patriótica contra la Alemania de Hitler), mientras que los Estados Unidos las usarían para imponerse en la primera guerra por la hegemonía global, en un conflicto sin parangón en la historia de la Humanidad. Por eso, el anuncio del 9 de marzo de 2023 de que la Marina australiana planea comprar inicialmente al menos cuatro submarinos nucleares de ataque (SSN) de la clase Virginia construidos en astilleros americanos es preocupante. El 13 de marzo de 2023 los líderes de los tres países confirmaron en un encuentro en San Diego (Estados Unidos) un programa de adquisición de dos fases, con un coste total estimado de entre 179.000 y 245.000 millones de dólares. En la primera fase, Australia, comprará tres submarinos (más otros dos opcionales) armados con misiles de crucero de ataque a tierra, que serán entregados a partir de 2030. En una segunda fase, se planean construir en Australia otros cinco SSN basados en el futuro SSN británico, con entregas a partir de 2040, aunque no está claro si contará con un reactor de origen americano o británico. Además, a partir de 2023 y 2026 SSN americanos y británicos respectivamente comenzarán a a visitar puertos australianos de forma regular y en 2027 operarán desde la base naval de Stirling, en Perth (costa occidental australiana) como parte de la Fuerza de Rotación Submarina Oeste. Todo ello lo justifican en la necesidad de "proteger los intereses comunes en el Indo-Pacífico". Pero, es una pésima noticia para la paz y la seguridad global porque supone violar reglas básicas del régimen de no proliferación nuclear, porque asigna capacidades de ataque de largo alcance a un país que hasta ahora no las tenía y porque se aprueban con un objetivo claramente antichino, destinado a generar una carrera de armamentos que detraiga recursos de ese proyecto destinado a convertir a China en la potencia indispensable para una gran parte del mundo a través del comercio, el transporte, las finanzas y el crédito articulados a través de los proyectos que forman parte de la Nueva Ruta de la Seda.  

“Skrillex: Quest for fire.”

PUTIN ANUNCIA LA SUSPENSIÓN DE LA PARTICIPACIÓN DE RUSIA EN EL TRATADO NUEVO START

En la parte final de su discurso anual ante la Asamblea Federal pronunciado el 21 de febrero de 2023, el presidente Vladimir Putin realizó un anuncio inesperado, al menos en ese momento: la suspensión de la participación de Rusia en el Tratado de Limitación de Armas Estratégicas, también denominado Nuevo START -el discurso completo se puede seguir en Negocios TV-. En el blog hemos seguido el nacimiento y desarrollo del tratado, desde su firma en Praga el 8 de abril de 2010, su rápido proceso de ratificación y entrada en vigor el 5 de febrero de 2011, los sucesivos intercambios de información y la entrada en vigor de los límites cuantitativos el 5 de febrero de 2018 hasta las tensiones provocadas por los intentos desmedidos de la Administración Trump de vincular la continuación del tratado a la entrada de la China comunista en el mismo, deseo no compartido por la parte rusa, ya que el tratado se basa en el reconocimiento de los principios de bilateralidad y paridad. Es decir, en el reconocimiento de Rusia como contraparte del sistema de estabilidad estratégica. Porque, se pueden hacer todas las objeciones que se quieran contra su estatuto como gran potencia, pero lo que es indubitado es que los Estados Unidos y la propia Rusia poseen el 90% de las armas nucleares existentes (5.244 y 6.257 respectivamente) y que solo entre ellas funciona el principio de disuasión por destrucción mutua asegurada en el sentido más literal del término. Esto explica también por qué el tratado ha sido respetado estrictamente por ambas partes desde su entrada en vigor, no solo en sus límites cuantitativos (1550 ojivas nucleares, 800 vectores de lanzamiento en servicio, de los cuales solo 700 pueden estar en servicio al mismo tiempo) sino también los mecanismos de intercambio de datos y transparencia de las informaciones entre ambas partes, que a 1 de febrero de 2023 ascendían a 328 inspecciones in situ, 25.311 notificaciones intercambiadas, 19 reuniones de la Comisión Consultiva Bilateral y 42 intercambios semestrales de datos sobre el estado de los arsenales nucleares de ambas potencias, como hemos dado cuenta de forma regular -véase DATOS DE LOS ARSENALES NUCLEARES DE LAS GRANDES POTENCIAS A 1 DE SEPTIEMBRE DE 2022, de octubre de 2022-. De este modo, el 26 de enero de 2021 los presidentes Biden y Putin acordaron in extremis la prórroga del tratado, que vencía el 5 de febrero de 2021, por el plazo máximo de diez años previsto en el propio documento, es decir, hasta el 5 de febrero de 2026. Es cierto que el tratado Nuevo START no contiene una cláusula específica de suspensión de los efectos del mismo, que es quizás hacia donde va la propuesta de Putin, tras declarar el portavoz del Kremlin que se trata de la suspensión del tratado y no de su retirada. En todo caso, el propio tratado establece en su artículo XIV apartado 3 que «Cada Parte, en el ejercicio de su soberanía nacional, tendrá derecho a retirarse de este Tratado si decide que eventos extraordinarios relacionados con el objeto de este Tratado han puesto en peligro sus intereses supremos. Dará notificación de su decisión a la otra Parte. Tal notificación deberá contener una relación de los hechos extraordinarios que la parte que notifica considera haber puesto en peligro sus intereses supremos. Este Tratado terminará tres meses después de la fecha de recepción por la otra Parte de la notificación antes mencionada, a menos que el aviso especifique una fecha posterior.» Por tanto, los requisitos formales son la recepción de la notificación debidamente justificada comunicando la retirada y el transcurso del plazo de tres meses para hacerse efectiva. Pero si esa no es la voluntad del Kremlin y continúa adelante, dependerá de la otra parte permitir la fórmula de la suspensión, donde ambos continuarían cumpliendo los límites cuantitativos impuestos por el propio tratado, podrían incluso seguir intercambiando notificaciones, pero no realizar las inspecciones in situ, como rechaza la parte rusa debido a la implicación de los Estados Unidos y la OTAN en la guerra en Ucrania. De todos modos, es preciso recordar que los gobiernos ruso y americano acordaron en marzo de 2020 suspender las inspecciones debido a la pandemia. La reacción de ambos, tanto Estados Unidos como la OTAN ha sido inmediata y negativa, indicando que se trata de un paso negativo de Moscú y que pone en peligro la paz y la seguridad mundial. Pero, es lo que tiene tratar de desmontar el régimen de seguridad heredado de la Guerra Fría teniendo enfrente a dos potencias emergentes o revisionistas según la terminología morgenthauniana como son Rusia y China: un juego peligroso que puede que no salga bien y que en lugar de conseguir más poder lo que se logre sea un sistema internacional mucho más inestable, inseguro y donde la moderación del conflicto descansa en un régimen implícito, sin normas claras y en medio de un conflicto convencional a gran escala en el que intervienen al menos dos de ellas. Es decir, un escenario mucho más peligroso que el de la Guerra Fría, con tres grandes potencias con armas nucleares que aspiran a tener sus propias esferas de influencia y donde una de ellas quiere imponer su hegemonía abarcando todas las áreas y espacios. En este peligrosísimo escenario es probable que las armas nucleares no puedan cumplir su función: evitar el conflicto entre grandes potencias y dejen de ser los moderadores del conflicto entre poderosos para convertirse en un arma más que puede ser empleada para ganar un conflicto. En ocasiones anteriores hemos dicho que la extinción del tratado Nuevo START supone la ruptura del régimen de estabilidad estratégica y estamos a escasos tres meses de verlo, porque el mismo día 21 de febrero de 2023 la Duma rusa recibió el proyecto de ley de suspensión de la participación de Rusia en el Nuevo START y será debatido inmediatamente en sesión plenaria el 22 de febrero. Por tanto, vamos camino del abismo, mientras los testigos silenciosos hacen su función: actuar en favor de intereses ajenos mientras desconocen completamente que lo que está en juego es la paz y la seguridad de sus propios Estados y de sus propios ciudadanos.  

“The Ink Spots-Address Unknown”.

EL MANDO DE ATAQUE GLOBAL AMERICANO REALIZA UN LANZAMIENTO DE PRUEBA DE UN MISIL INTERCONTINENTAL MINUTEMAN EN MEDIO DE LA GUERRA EN UCRANIA

El 10 de febrero de 2023 (10.01 UTC o 9 de febrero de 2023 en territorio continental americano) el Mando de Ataque Global de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos ejecutó el lanzamiento de un misil balístico intercontinental (ICBM) LGM-30G Minuteman III desde uno de los silos de prueba de la base aérea de Vandenberg (California), que voló hasta el atolón Kwajalein, en las islas Marshall, en el océano Pacífico central. El ejercicio fue llevado a cabo por personal de la 91ª Ala de Misiles de Minot (Dakota del Norte). La finalidad del ejercicio era verificar la seguridad, la efectividad y la preparación de este sistema de armas para cumplir la misión asignada: ataque nuclear en caso de conflicto –véase la nota oficial aquí; sobre el despliegue y capacidades de la Fuerza de Ataque Nuclear americana véase la entrada LA FUERZA DE ATAQUE NUCLEAR DE LOS ESTADOS UNIDOS EN 2020 de mayo de 2020–. Este evento se produce durante una nueva (la enésima) escalada dialéctica entre los Estados Unidos y Rusia con el trasfondo de la guerra en Ucrania, después de que se divulgaran informaciones periodísticas sobre la responsabilidad, planificación y ejecución de los máximos dirigentes políticos americanos en la voladura y destrucción de los gasoductos Nord Stream en el mar Báltico el 26 de septiembre de 2022 –véase Seymor Hersh: “How America Took Out The Nord Stream Pipeline”, 8 de febrero de 2023. La parte rusa ha lanzado sus advertencias y los responsables políticos americanos han rechazado las acusaciones, pero en medio ambas partes hablan abiertamente de un enfrentamiento directo en Ucrania: Estados Unidos para imponer su poderío hegemónico y Rusia para tratar de controlar su extranjero cercano. Resulta altamente llamativo que los responsables de la seguridad de los Estados Unidos se impliquen en proyectos tan disparatados desde el punto de vista estratégico cuando no está en juego su propia seguridad y mientras inteligentemente usan el campo ajeno (Ucrania) para desgastar a largo plazo la capacidad económica y militar de Rusia. Y el tiempo juega a favor de ambos competidores: cuanto más tiempo pase Rusia estará más debilitada, pero también estará más cerca de la victoria militar contra Ucrania, salvo que la OTAN decida intervenir directamente sobre el terreno, algo que tampoco se puede descartar, porque los testigos silenciosos acaban de formalizar en Bruselas la creación del protectorado europeo bajo la égida de los Estados Unidos y si estos deciden que, además de morir los ucranianos por los intereses americanos, deben hacerlo también los europeos, se hará, porque a pesar de las grandilocuentes declaraciones oficiales no existe nada parecido a autonomía o independencia estratégica europeas, más bien todo lo contrario: subordinación y aceptación de los hechos consumados, incluida la destrucción de las infraestructuras vitales para el desarrollo económico, como ha ahecho mansamente la nueva Alemania del canciller Scholz, otrora cabeza de una incipiente Unión Política Europea y ahora reducida a la nada político-estratégica. En este contexto de guerra y destrucción en campo ajeno (guerra proxy), tanto Rusia como los Estados Unidos mantienen sus juegos de guerra y uno ejecuta el ejercicio GROM como advertencia durante su agresión contra Ucrania –véanse las entradas EL DÍA DEL TRUENO: GROM-21, EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL de febrero de 2022 y EJERCICIO GROM-22. RACIONALIDAD Y PODERÍO NUCLEAR EN EL CONTEXTO DE UN CONFLICTO CONVENCIONAL de octubre de 2022– y el otro despliega bombarderos estratégicos cerca de las fronteras rusas o realiza lanzamientos de prueba para certificar la vida útil de sus viejos ICBM con base en tierra con un evidente mensaje de disuasión. Ocurra lo que ocurra en Ucrania, estos ejercicios continuarán y, a pesar de las declaraciones mutuamente descalificatorias, ambas partes mantendrán el régimen de estabilidad estratégica mientras sirva a sus intereses mutuos –véase la entrada PRUEBAS DE MISILES ESTRATÉGICOS, EJERCICIOS DE GUERRA NUCLEAR Y PRORROGA DEL TRATADO NUEVO START de octubre de 2020–. Solo la intervención de la tercera potencia nuclear (la China comunista) podría alterar este equilibrio, pero eso es algo que veremos pronto, a medio plazo, y como siempre decimos, un cambio violento en las partes del sistema traerá consigo un nuevo régimen internacional porque el vencedor siempre impone su poder.  

“Rammstein-Adieu.”

ESCENARIOS DE FUTURO EN UN CONTEXTO INTERNACIONAL COMPLEJO

Es el título de la conferencia que pronuncié en el almuerzo-coloquio organizado por APD Canarias en Santa Cruz de Tenerife el 26 de enero de 2023 con el objetivo de analizar el presente y futuro del sistema internacional. La conferencia se desarrolló en cuatro partes. En la primera se expusieron algunos conceptos teóricos fundamentales en los estudios de futuro y se trató someramente el proceso de generación de escenarios, la planificación estratégica, el seguimiento y la anticipación estratégica. En la segunda, se enunciaron brevemente los fundamentos de la política de seguridad americana desde el presidente Trump a la Administración Biden y su vigencia, que tienen como finalidad ejercer una nueva etapa de hegemonía en un sistema internacional complejo y rápidamente cambiante. A continuación, presentamos varios escenarios de futuro que ponen énfasis en el fin de la globalización, la compartimentación de los sistemas económicos en áreas formalmente separadas y el establecimiento de un régimen débil de coordinación entre ellas. Para terminar, se presentaron las siguientes conclusiones, que abrieron el debate:

1. El fracaso de las tesis que sostenían que el desarrollo económico y la expansión de la democracia previenen el conflicto.

2. El sistema de seguridad internacional se encuentra con un escenario similar a 1939-1940, donde se toman muchas decisiones aparentemente sin límites, pero que tendrán consecuencias trascendentales para el mantenimiento de la estructura internacional.

3. Rusia ha establecido líneas rojas en el conflicto de Ucrania que no consentirá que se superen, esto le permitirá mantener la iniciativa estratégica.

4. La guerra de Ucrania durará lo que los Estados Unidos quiera que dure.

5. Los dirigentes de la China comunista se enfrentan a un dilema: mantener la paciencia estratégica y alcanzar sus objetivos conforme a sus planes a muy largo plazo o enfrentar directamente la amenaza de los Estados Unidos antes de que esta se materialice. Muy probablemente los Estados Unidos no permitirán que China desarrolle sus planes.

6. Europa es la gran derrotada en cualquiera de los escenarios. Ni tiene más cohesión, ni tiene más autonomía, carece de independencia estratégica y no tiene intereses propios por los que luchar, por lo que será un actor secundario y subordinado en el juego de la política de poder entre grandes potencias.

La jornada se organizó en un espacio de excelencia, ameno y abierto para la exposición de las ideas y el debate.  

Miley Cyrus: “Flowers”.