LA FUERZA DE ATAQUE NUCLEAR DE LOS ESTADOS UNIDOS EN 2020

En 2020 los Estados Unidos mantienen una fantástica fuerza de ataque nuclear, tanto en número como tipos de vectores de lanzamiento y armas que pueden cargar y lanzar, y que solo tiene parangón con las Fuerzas Nucleares Estratégicas de Rusia. Es preciso decir, con carácter previo, que entre las dos grandes potencias nucleares acumulan algo más del 90% de las armas nucleares que existen en el mundo. El resto de potencias nucleares disponen de arsenales que cumplen funciones de disuasión y solo Gran Bretaña, Francia y la India, tienen pequeñas fuerzas de contragolpe embarcadas, pero de tan reducido volumen que no cumplirían ninguna función efectiva en el caso de desencadenarse una guerra nuclear masiva. Por ahora vamos a examinar los diferentes componentes de la triada nuclear americana, su capacidad de combate y las orientaciones para el futuro. En primer lugar, debemos citar que desde la llegada del presidente Donald Trump, en enero de 2017, se aprobaron una serie de documentos sucesivos en los que se fundamenta y justifica el poderío nuclear de los Estados Unidos y su voluntad de empleo en caso de conflicto militar. Hay que recordar que, al contrario que la Unión Soviética en su momento o la China comunista actual, Washington nunca ha formulado una declaración de no primer uso de armas nucleares; esto supone que el presidente de los Estados Unidos no está sometido a ninguna limitación interna o internacional para decidir y ordenar la ejecución de un ataque nuclear contra otro país o territorio desde el que se haya efectuado un ataque contra los Estados Unidos. Es una opción que parece lejana pero no descartable. También hay que decir que algunos (i)responsables de la élite política americana plantearon hace poco la opción de regular, para limitar, la capacidad decisoria del Presidente en esta materia; pero aparte de la dificultad legal basada en los poderes ejecutivos que le otorga la Constitución americana, sería un suicidio en términos estratégicos, porque los potenciales adversarios tendrían un incentivo adicional para desencadenar un ataque contra los Estados Unidos sabiendo que la decisión no dependería directamente de una persona, sino de un organismo colegiado o de un proceso de adopción de decisiones complejo que retrasaría inevitablemente la orden de respuesta frente a un ataque contra el país. Precisamente, China, que mantenía este sistema contra natura debido a la escasa entidad de su arsenal nuclear, ha pasado bajo el presidente Xi Jinping a reunir toda la capacidad de decisión en el presidente de la Comisión Militar Central, es decir, del propio Xi -asunto que hemos analizado en NUEVO LIBRO BLANCO DE LADEFENSA DE CHINA de julio de 2019-. La unificación de la capacidad de decisión en la cúspide del poder del Estado asegura la adopción de decisiones rápidas y, por tanto, garantiza el papel fundamental para el que existen las armas nucleares que es la disuasión. Los documentos en los que se fundamenta la posesión y uso de las armas nucleares por parte de los Estados Unidos son: la Estrategia de Seguridad Nacional de 18 de diciembre de 2017, la Estrategia de Defensa Nacional de 19 de enero de 2018 y la Revisión de la Postura Nuclear de 3 de febrero de 2018, que se asientan en “un realismo basado en principios, guiados por nuestros intereses nacionales vitales y enraizados en nuestros valores intemporales” -estos documentos están comentados en la entrada LA NUEVA ESTRATEGIA DE SEGRUIDAD NACIONAL Y LA POSTURA NUCLEAR DE LOS ESTADOSUNIDOS de febrero de 2018-. De este modo, “Los Estados Unidos responderán a la creciente competencia política, económica y militar que enfrentamos en el mundo”, y, por consiguiente, el objetivo de las nuevas estrategias es “competir, disuadir y ganar guerras en este entorno”. De este modo, “el resurgimiento de la rivalidad estratégica a largo plazo, la rápida dispersión de las tecnologías y los nuevos conceptos de guerra y competencia que abarcan todo el espectro del conflicto requieren de una fuerza conjunta estructurada para enfrentar esta realidad”. Los planes de ataque nuclear se basan en el Plan de Operaciones (OPLAN) 8010-12 Disuasión Estratégica y Empleo de la Fuerza de julio de 2012, que se desglosa en varios subplanes regionales donde se detallan las opciones de ataque en caso de guerra nuclear y que incluyen los objetivos a batir en Rusia, China, Corea del Norte e Irán en junio de 2019, el Estado Mayor Conjunto publicó brevemente y luego retiró del acceso público una edición de la doctrina oficial de empleo de armas nucleares denominada JP 3-72 Operaciones Nucleares de 11 de junio de 2019; una copia del documento está disponible en el sitio web de la Federación de los Científicos Atómicos. Para mantener la capacidad operativa las fuerzas nucleares realizan regularmente ejercicios de mando y despliegue como el Global Lightning en el mes de marzo o el Global Thunder en octubre y llevan a cabo lanzamientos de misiles de forma regular, obviamente con cargas inertes.
Los Estados Unidos tienen en la actualidad unas 5.800 ojivas nucleares custodiadas en 24 instalaciones en territorio americano y en seis bases en el extranjero para los datos numéricos hemos seguido los estudios de Kristensen y Korda en su Nuclear Notebook (2020) y contrastados con otros datos disponibles en fuentes especializadas. De estas, unas 3.800 de diferentes tipos operativas para ser lanzadas por unos 800 misiles y aviones. Este arsenal se compone de 3.570 ojivas estratégicas, de las que unas 1.750 están desplegada. Hay que tener en cuenta que conforme al Tratado de Limitación de Armas Estratégicas (Nuevo START), los Estados Unidos declararon que el 1 de marzo de 2020 que disponían de 1.376 ojivas nucleares operativas, lo que es compatible con los números anteriores, ya que, en primer lugar, a efectos del Tratado los bombarderos estratégicos cuentan como una unidad, con independencia del número de misiles nucleares o bombas de caída libre que puedan cargar, y segundo, tampoco se cuentan las ojivas no desplegadas y almacenadas en instalaciones centralizadas -véase la entrada ESTADO DE LOS ARSENALES NUCLEARES DE LAS GRANDES POTENCIAS A 1 DE MARZO DE 2020 de abril de 2020-. Además, hay que sumar unas 230 cargas no estratégicas distribuidas en territorio continental americano y en seis bases aéreas de Alemania Bélgica, Holanda, Italia y Turquía -donde hay aproximadamente unas 150 ojivas-. Finalmente, existen otras 2.000 almacenadas esperando su desmantelamiento, pero que podrían ser recuperadas rápidamente en caso de conflicto. Veamos, pues, como se estructura la Fuerza de Ataque Nuclear de los Estados Unidos
Las Fuerzas Aéreas (USAF) reúnen las fuerzas de misiles balísticos con base en tierra (ICBM) y la fuerza de bombarderos estratégicos. Estas fuerzas se encuentran subordinadas al Mando de Ataque Global desde el 1 de febrero de 2010. La 20ª Fuerza Aérea despliega 400 ICBM Minuteman III armados, todos instalados en silos subterráneos en tres bases situadas en el interior del territorio continental de los Estados Unidos. Cada una de estas bases está equipada con tres escuadrones con 50 misiles y cinco centros de control de fuego cada uno, incluido un escuadrón no armado, pero con los silos listos para recibir los misiles si fuera necesario: 
- 90ª Ala de Misiles de Warren (Wyoming),
- 91ª Ala de Misiles de Minot (Dakota del Norte), y 
- 341ª Ala de Misiles de Malmstrom (Montana). 
Cada ICBM Minuteman III carga una ojiva nuclear W78 de 335 kilotones (kt) o W87 de 300 kt. Estos misiles están preparados -y, de hecho, tenían esta capacidad instalada antes- de portar vehículos independientes de reentrada múltiple (MIRV), que se podrían reinstalar en los ICBM en servicio en cuanto se considerara necesario para reforzar la capacidad de disuasión de la Fuerza de Misiles. La potencia explosiva actual de esta fuerza asciende a 261 Mt, equivalente a 14.500 bombas atómicas como la de Hiroshima.
La USAF puso en marcha un programa para extender la vida operativa de los Minuteman hasta 2030, e incluso más allá si fuera necesario, con un presupuesto de más de 7.000 millones de dólares, mientras continúan los trabajos de desarrollo de un nuevo ICBM denominado Ground-Based Strategic Deterrent (GBSD) que, con un presupuesto de 100.00 millones de dólares, permitirá sustituir a los anteriores durante la próxima década. 
La 8ª Fuerza de Bombardeo está formada por 20 bombarderos B-2A Spirit y 87 B-52H Stratofortress con capacidad para transportar armas nucleares, distribuidos en tres alas de bombarderos equipadas con tres escuadrones cada una, que mantienen unos 60 aviones operativos en misiones de ataque nuclear -18 B-2A y 42 B-52H-
- 2ª Ala de Bombardeo de Barksdale (Luisiana), 
- 5ª Ala de Bombardeo de Minot (Dakota del Norte), y 
- 509ª Ala de Bombardeo de Whiteman (Missouri). 
Cada bombardero B-2A puede cargar hasta 16 bombas nucleares B61-7, B61-11 o B83-1 y los B-52H actúan como portadores de misiles de crucero (ALCM) AGM-86B equipados con cargas nucleares. En total, la Fuerza de Bombarderos dispone de unas 850 ojivas nucleares, incluidos 528 ALCM, con una potencia de 128,8 Mt, equivalente a 7.155 bombas de Hiroshima. Los centros de almacenamiento de las armas nucleares están situados en las bases aéreas de Kirtland (Nuevo México), Nellis (Nevada), Minot y Whiteman. 
La USAF puso en marcha un programa de modernización de los sistemas electrónicos y defensivos de los B-2A, el desarrollo de la nueva bomba B61-12 con un presupuesto de 10.000 millones de dólares y un nuevo misil de crucero de largo alcance denominado LRSO con la ojiva modernizada W80-4 por 14.600 millones. Al mismo, está inmersa en el programa para la obtención de un nuevo bombardero estratégico, denominado Northrop Grumman B-21 Raider, con un presupuesto global de 80.000 millones de dólares para construir hasta 100 aviones de nueva generación que entrarán en servicio a partir de 2021.
Las Fuerzas Submarinas de la Marina americana (US Navy) retienen la parte principal de la capacidad de combate nuclear de los Estados Unidos. La fuerza de disuasión nuclear embarcada está compuesta por 14 submarinos nucleares portamisiles (SSBN) clase Ohio construidos entre 1983 y 1996, que cada uno de ellos puede transportar hasta 24 misiles lanzables desde submarinos (SLBM) Trident II D5 con capacidad MIRV. Los SSBN están distribuidos entre:
- 20º Escuadrón de Submarinos de las Fuerzas Submarinos del Atlántico (6 SSBN: 732 Alaska, 734 Tennessee, 736 West Virginia, 738 Maryland, 740 Rhode Island, 742 Wyoming) con base en Kings Bay (Georgia), y
- 17º Escuadrón de las Fuerzas Submarinas del Pacífico (8 SSBN: 730 Henry M. Jackson, 731 Alabama, 733 Nevada, 735 Pennsylvania, 737 Kentucky, 739 Nebraska, 741 Maine, 743 Louisiana) basado en Bangor (Washington).
Con los datos más recientes publicados por el Departamento de Estado por aplicación de las cláusulas de información del tratado Nuevo START, la US Navy tiene en servicio 12 SSBN que cargan 240 misiles Trident D5 o D5LE con cuatro o cinco ojivas nucleares cada uno de los modelos W76-1 de 90 kt, W88 de 445 kt y W76-2 de 5-7 kt de muy bajo rendimiento para su empleo táctico -en producción desde de 2019 en la Planta Pantex de Texas y en servicio desde el mes de abril de 2020-. Esta fuerza dispone de una potencia máxima estimada de 174,72 Mt, equivalente a 9.706 bombas de Hiroshima. De forma permanente, cuatro o cinco SSBN permanecen en patrulla de combate en sus zonas de despliegue y otros cuatro o cinco pueden ser puestos en alerta en cuestión de horas o días -en 2018 realizaron 36 patrullas de disuasión con una duración media de 77 días-. Al menos dos se encuentran permanentemente en mantenimiento de larga duración.
La US Navy tiene en excelente estado de operatividad los SSBN Ohio, pero desde la presidencia de Obama se puso en marcha el programa para la construcción de un nuevo SSBN clase Columbia que debería entrar en servicio hacia 2030 con un coste en torno a los 103.000 millones de dólares -véase la entrada SE INICIA LA CONSTRUCCION DEL FUTURO SSBN COLUMBIA de mayo de 2019-, que estará dotado con el SLBM Trident II D5LE.
Las 230 ojivas tácticas o de teatro que se guardan en territorio americano y en bases de Europa y Turquía para su empleo inmediato por cazabombarderos propios y de los aliados en caso de guerra nuclear acumulan una potencia explosiva estimada de 43,50 Mt, equivalente a 1.916 bombas de Hiroshima. 
De este modo, la suma de las ojivas estratégicas y no estratégicas rondaría -con estimaciones máximas- los 812 Mt, tanto como 45.112 bombas atómicas de Hiroshima. Mantener y modernizar toda esta fuerza de combate de último recurso -hemos dicho al principio que la función básica de las armas nucleares es la disuasión- le costará al país 494.000 millones de dólares hasta 2028 y entre 1,2 y 1,7 billones de dólares en las próximas tres décadas. Todo ello para garantizar la paz y la seguridad del mundo libre. 
"Hasta el infinito y más allá."

5 comentarios:

  1. Muy bueno, gracias.

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  2. Muchas gracias y un abrazo.

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  3. Muy bueno, pero me pone los pelos de punta

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  4. Un excelente desglose de la capacidad "del miedo". Y muy buena explicación de la irresponsabilidad de "los responsables" americanos.

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  5. La última frase es significativa.

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