Este es el título del documento de análisis que he publicado en coautoría con mi colega Javier Fernández Aparicio en el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) como parte del estudio sobre las fortalezas y capacidades rusas en el contexto del conflicto de Ucrania. Como se explica en el resumen inicial Rusia y la China comunista han desarrollado en las tres últimas décadas relaciones pacíficas basadas en intereses mutuos. La firma de los tratados fronterizos durante la primera década del siglo XXI eliminó el principal factor de conflicto existente entre ambas potencias. Desde entonces aumentaron de forma progresiva los intercambios comerciales, principalmente en el sector energético, así como también un creciente acercamiento político que se plasmó en posiciones concordantes en las principales organizaciones y foros internacionales. Las sanciones occidentales contra Rusia en 2014 como consecuencia de la anexión de la península de Crimea impulsaron los intercambios energéticos ruso-chinos, con una balanza comercial que se volvió persistentemente favorable a Rusia. Desde febrero de 2022 la guerra en Ucrania y el enfrentamiento con Occidente han potenciado esas relaciones en todos los ámbitos, donde se observa una situación de paulatina dependencia rusa que va de la mano del estrechamiento de la cooperación política, con un enfoque compartido sobre el orden internacional, potenciando de esta manera la firma de nuevos acuerdos, aunque hasta ahora no han formalizado una alianza político-militar. El documento que se presenta se estructura como sigue. Una introducción donde se expone el contexto actual de las relaciones ruso-chinas desde la proclamación de la Rusia independiente tras la desaparición de la Unión Soviética y todo el período de Yeltsin (1991-1999). En esa primera década la política exterior rusa bascula entre el acercamiento sincero a Occidente y la decepción que vuelca las tornas hacia Oriente y particularmente hacia China. En los siguientes epígrafes se analiza la evolución de ese reencuentro ruso-chino desde los primeros mandatos de Putin (2000-2008) y la firma del importantísimo Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación en julio de 1991, que resolvió definitivamente las disputas fronterizas bilaterales, pasando por la ocupación rusa de Ucrania en marzo de 2014 y la primera ronda de sanciones antirrusas, que los dirigentes chinos desconocieron completamente, porque no estaba en su interés. Es en este momento cuando comienza a perfilarse una relación cada ve más desequilibrada motivada por la imparable distancia económica entre las dos potencias, pero también por la creciente dependencia rusa de su socio comercial chino. Esta situación de acentuó a partir de febrero de 2022 como consecuencia de la segunda ronda de sanciones masivas de Occidente contra Rusia. Ambas potencias, Rusia y China, aprenden y se adaptan a las presiones exteriores, profundizando relaciones que son mutuamente beneficiosas en los comercial y también en lo político. De este modo, a continuación se analiza el contexto de partida de principios de 2022, el desarrollo de las relaciones políticas basadas en el reconocimiento mutuo de liderazgos fuertes por parte de Vladimir Putin y Xi Jinping, los intercambios económicos y energéticos que a la postre permiten a Rusia seguir financiando su guerra contra Ucrania (en este epígrafe se aportan datos macroeconómicos de gran importancia), cooperación militar inestimable para la parte china, y relaciones multilaterales donde se coordinan, apoyan y completan con un objetivo definido: cambiar las reglas del orden internacional a su favor. Finalmente, se plantean sus relaciones en perspectiva con algunos escenarios de futuro, incluido el nuclear, que pueden desembocar en cambios significativos en el equilibrio de poder mundial. Las conclusiones son necesariamente abiertas por las circunstancias actuales en las que una de las partes está inmersa en un conflicto existencial a gran escala en sus mismas fronteras, pero se trata de dejar asentado que ambas potencias empujadas a una relación de conveniencia o mutuo interés tienen un plan para cambiar las reglas del sistema, que aplican de forma coordinada y tratan de atraer a su bando a todos los países descontentos del Sur Global. Su éxito vendrá determinado tanto por sus propios aciertos, como por los errores que cometen los dirigentes occidentales.
Referencia bibliográfica completa: Fernández Aparicio, J. y Pérez Gil, L.: «Las relaciones ruso-chinas en el período de la guerra en Ucrania», Documento de Análisis IEEE núm. 10/2026, 4 de febrero de 2026, en https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/3332608/relaciones_ruso-chinas_2026_dieeea10.pdf
Versión en inglés: «Russian-Chinese relations in the period of the war in Ukraine», en https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/3332608/relaciones_ruso-chinas_2026_dieeea10_eng.pdf
Luis Fonsi ft. Daddy Yankee: “Despacito”.
“Muéstrame el camino que yo voy.”







