Los días 5 y 6 de
noviembre de 2026 el Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la
Universidad de Santiago de Chile convocó las VIII Jornadas de historia de la
guerra, relaciones internacionales y los conflictos bajo la dirección de
los colegas Dr. Cristián Garay, profesor titular de la Cátedra Manuel Bulnes, y
Dr. Franklin Colleti. Las jornadas se estructuraron en una conferencia
inaugural a cargo del Dr. Iván Galarza Vallejo, de la Universidad Autónoma de
Chile, titulada “Guerras sin nombre: criminales reciclados, partisanos
moleculares y terroristas domésticos en América Latina”, y siete mesas
temáticas, en las que se presentaron un total de cuarenta y cuatro ponencias. Por
mi parte tuve el privilegio de participar como miembro del comité académico de
las jornadas y también como ponente en la mesa número 1 sobre “Guerra,
estrategia y seguridad en el orden internacional contemporáneo”, que se
desarrolló en la mañana del 5 de noviembre de 2026. En esta ocasión mi disertación
estuvo dedicada el “Enfoque estratégico ruso de la guerra híbrida contra
Europa en el contexto del conflicto en Ucrania”. Comencé examinando el contexto
actual de la guerra en Ucrania caracterizado por la prolongación del conflicto,
sus costes crecientes para ambas partes y el apoyo sostenido que le presta
Occidente para hacer frente a la agresión rusa, así como la perspectiva del Kremlin de considerar que están librando una guerra existencial
(guerra por la supervivencia) y, en consecuencia, están decididos a lograr una
victoria estratégica sobre la OTAN. Esos dos factores son los que determinan la
estrategia de guerra híbrida contra Europa. Hay tres hitos que permiten comprender
el nivel de las amenazas rusas contra Occidente desde 2022 y que, además,
establecen el marco del enfrentamiento soterrado que se está produciendo sigilosamente
en suelo europeo. El primero es el discurso televisivo del presidente
Vladimir Putin la misma madrugada del inicio de la invasión de Ucrania (24
de febrero de 2022), en el que expuso justificaciones, argumentos, verdades
e invenciones sobre su operación militar especial en Ucrania, lanzó un aviso
directo contra Occidente y una amenaza de respuesta nuclear en caso de
injerencia. Dijo Putin: “Estamos preparados para cualquier desarrollo, se han
tomado todas las decisiones necesarias. Espero que se me escuche”. Estas
advertencias en el nivel político-estratégico bloquearon la toma de
decisiones inmediatas por parte de los dirigentes occidentales que podrían
haber salvado a Ucrania de la destrucción en la que está sumida actualmente y
que no tiene perspectivas de finalización a corto plazo. El siguiente hito fue
su discurso en el Kremlin con motivo de la anexión de los territorios
del sur de Ucrania (Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia) (30 de septiembre de
2022), que es una auténtica declaración de ruptura con Occidente basada en
los sentimientos de rencor y victimismo. En su intervención ante las élites del
país recordó sus crímenes del pasado (desde la esclavitud y el colonialismo hasta
los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki), sus injerencias en distintos
países del mundo y los intentos de perpetuar su hegemonía depredadora en el
sistema internacional global. Además, denunció la ideología globalista que en
su opinión sostiene la expansión sin límites de Occidente y los planes para
desmembrar Rusia, declarando que “es inaceptable para Rusia y está preparada
para enfrentarlo”. Como respuesta, propuso un nuevo revisionismo liderado por su
país como parte una denominada mayoría global, que estaría formada por los países
del Sur Global encabezados por la misma Rusia y China. El tercer hito es un texto
del vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso y expresidente, Dimitri Medvédev
en el que describe tres probables escenarios de relaciones de posguerra con los
países que se han mostrado hostiles durante la guerra en Ucrania (27 de
diciembre de 2024). El peor escenario está dedicado precisamente a Europa a
la que considera culpable de que no hayan podido alcanzar sus objetivos en Ucrania
y el dominio de su dirección estratégica occidental. Asimismo, detalló las
acciones que utilizarían para someterla y prometió emplear todas
herramientas de guerra híbrida disponibles para explotar sus debilidades: “Y
por eso hay que castigar a Europa con todos los medios a nuestro alcance:
políticos, económicos y todo tipo de híbridos. ¡Vivan los pogromistas agresivos
en sus calles históricas! ¡Gloria a las multitudes de inmigrantes que cometen
atrocidades y destruyen con odio los valores europeos del arco iris! ¡Que todos
los rostros viles de los burócratas europeos desaparezcan en la corriente de
los futuros conflictos civiles!”. Es la declaración más explícita de la
estrategia de confrontación contra Occidente. ¿Cuáles son los instrumentos
de guerra híbrida contra Europa? Los servicios de inteligencia rusos llevan
a cabo acciones encubiertas cada vez más agresivas que incluyen propaganda,
desinformación, operaciones de influencia, interferencias de señales y
ciberataques. También perpetran acciones violentas como sabotajes y asesinatos
relacionados con el apoyo y asistencia militar a Ucrania. Todas estas actividades
se caracterizan por la dificultad de su atribución y porque quedan por debajo
del umbral del uso de la fuerza. Entonces, podemos extraer algunas
conclusiones. La primera es que estas declaraciones ponen de manifiesto un
profundo sentimiento de rechazo a Europa en elites rusas, así como la
existencia de un plan perfectamente pergeñado para castigarla. La segunda
es que es una respuesta al apoyo sostenido a Ucrania, que está
imponiendo costes extremadamente altos para alcanzar sus objetivos
estratégicos. La tercera es que, como consecuencia del plan pergeñado en el
nivel político-estratégico los servicios de inteligencia rusos activaron una
campaña de guerra híbrida a través de sus agentes directos e indirectos
(contratados, proxies y hacktivistas) que ha ido aumentando
progresivamente. La cuarta anota que sus objetivos operacionales son
desestabilizar, crear división y aprovechar las disensiones para quebrar
la cohesión de los gobiernos europeos y bloquear los procesos de toma de
decisiones colectivas en el contexto del conflicto ruso-ucraniano. Y la
quinta es que el objetivo final deseado de los dirigentes rusos es restablecer
su supremacía estratégica en Europa oriental como alcanzaron en 1945 tras
la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial y duró hasta 1989. Este
análisis es parte de un estudio más amplio desarrollado con el Dr. Juan Carlos
Castilla en el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE)
y que verá la luz en los próximos meses en el que, a partir de un marco teórico
dado basado en las tesis de la zona gris y los desarrollos de la guerra híbrida,
exponemos la perspectiva rusa de la guerra híbrida contra Europa, las medidas
de respuesta europeas y las opciones estratégicas con que cuentan los países
europeos para responder a la amenaza rusa. Y se proponen conclusiones que
pueden ser adecuadas para la adopción de políticas en este ámbito basadas tanto
en la disuasión por denegación como por castigo. Informaremos en el blog cuando
se produzca su publicación, porque es un texto de indudable vigencia en estos
momentos.
El programa de las jornadas se puede consultar aquí.






