SPACEX DEMO-2: HOY EL MUNDO HA COMENZADO A CAMBIAR

El 30 de mayo de 2020 es un día histórico. Por primera vez un cohete propulsor Falcon 9 diseñado y construido por una empresa privada, portando una nave Crew Dragon de las mismas características llevó dos astronautas al espacio. Y son dos astronautas americanos, Douglas Hurley y Robert Behnken, en una nave americana, después de casi diez años dependiendo de la agencia espacial rusa Roscosmos para poder subir y bajar a la Estación Espacial Internacional. El sitio de lanzamiento también es histórico: la famosa plataforma 39A del Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral, desde la que despegó el 16 de julio de 1969 el cohete Saturno V que transportaba la nave Apolo XI que llevó los primeros humanos a la Luna. El momento, los medios, el lugar, son producto del esfuerzo titánico de un visionario: el empresario de origen sudafricano Elon Musk. A continuación, la nave Crew Dragon voló durante casi veinticuatro horas para atracar de forma automática en la Estación Espacial Internacional, donde permanecerán durante 110 días antes de regresar a la Tierra. Pero Musk, con su tesón, ingenio, capacidad de trabajo y decisión, ha demostrado que hoy el mundo ha comenzado a cambiar.

El lanzamiento, el vuelo de la nave y las características de la misión se pueden seguir en el sitio web de SpaceX: https://www.spacex.com

El Director de la NASA, Jim Bridenstine, confirmó el 17 de julio de 2020 la fecha de regreso de la Crew Dragon con Hurley y Behnken a bordo. El 1 de agosto la nave se separará de la EEI y el aterrizaje está previsto para el día 2 de agosto, ventana temporal que está supeditada a la evolución favorable de las condiciones meteorológicas.

"Art Angels"

RUSIA CONTINUA AMPLIANDO SU SISTEMA ESPACIAL DE ALERTA DE MISILES


El 22 de mayo de 2020 (07.31 GMT) un cohete propulsor Soyuz-2.b despegó del cosmódromo de Plesetsk, situado en el norte de la Rusia europea, para llevar al espacio un satélite militar de características no anunciadas. Se trata del séptimo lanzamiento de un cohete Soyuz en lo que va de año y del tercero realizado desde Plesetsk. Después de un lanzamiento sin contratiempos, la etapa Fregat llevó a su órbita el nuevo aparato espacial y el Centro Espacial Principal de Pruebas de las Fuerzas Espaciales (KVR) de Serpukhov-15, cerca de Moscú, tomó el control automático (alrededor de las 13.00 GMT) iniciando la conexión de telemetría estable. Las notificaciones de alerta para la navegación marítima y aérea, la trayectoria de vuelo del cohete propulsor y la órbita que adoptó el aparato permitieron determinar con precisión que se trata de un satélite de alerta temprana Tundra o EKS-4, que forma parte de la nueva constelación espacial Kupol, antes conocida como EKS (Edinaya Kosmicheskaya Sistema), que tiene la misión de vigilar de forma permanente el hemisferio norte americano. La finalidad de este sistema es detectar cualquier lanzamiento que se produzca desde las bases de misiles situadas en territorio americano o desde la parte de norte de los océanos Atlántico y Pacífico y en el océano Ártico, que es la ruta más corta para batir los potenciales objetivos en Rusia -véase la entrada reciente LAFUERZA DE ATAQUE NUCLEAR DE LOS ESTADOS UNIDOS EN 2020- para pasar la información precisa al mando político-militar del país para la adopción de decisiones en caso de que se inicie un ataque nuclear contra Rusia. El nuevo satélite EKS-4 recibió la designación secuencial militar rusa Kosmos-2546 y la numeración estándar internacional 2020-031A. Como su nombre indica, se trata del cuarto aparato de su tipo y los anteriores fueron lanzados el 17 de noviembre de 2015 (Kosmos-2510), 25 de mayo de 2017 (Kosmos-2518) y 26 de septiembre de 2019 (Kosmos-2541). Los satélites Tundra están basados en la plataforma Viktoria que RKK Energia desarrolló a partir de los satélites de comunicaciones Yamal de los años noventa, incorporan un telescopio para detectar fuentes de calor, como el escape de los motores cohete de los misiles en vuelo, sensores ópticos y ultravioleta. Empleando este conjunto de instrumentos, pueden rastrear un misil a lo largo de toda su trayectoria de vuelo, lo que permite identificar sus objetivos potenciales con anticipación a los radares basados en tierra con capacidad de detección más allá del horizonte (OTH). Cada satélite incorpora un equipo de comunicaciones de emergencia que puede emplearse para enviar órdenes a las bases y unidades de misiles propias en caso de guerra nuclear. Una de sus características distintivas es que se mueven en una órbita altamente elíptica y muy inclinada (entre 1.600 y 39.000 km con una inclinación de 63, 4º con respecto al ecuador), denominada órbita Molniya (“relámpago”), y realizan dos rotaciones cada veinticuatro horas aproximadamente, que permite mantener una alta visibilidad desde las zonas polares. Este sistema sustituye a la generación anterior de satélites OKO, el último de los cuales se puso en órbita en 2012. Cuando esté completado, el sistema de alerta temprana espacial Kupol tendrá diez satélites situados en órbitas altas y geoestacionarias que facilitarán una observación permanente de las potenciales zonas de lanzamiento de misiles con capacidad nucleares de los Estados Unidos. Sin embargo, resulta llamativo que este evento se haya producido el mismo día en el que el Departamento de Estado americano comunicó oficialmente la denuncia del Tratado de Cielos Abiertos (Tratado Open Skies) de 24 de marzo de 1992, dando comienzo al plazo de seis meses para que la retirada de los Estados Unidos se haga efectiva. Este tratado firmado en Helsinki en el marco de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) durante los últimos coletazos de la Guerra Fría reforzó el cumplimiento de los acuerdos de desarme entre las grandes potencias al permitir los vuelos de reconocimiento y las inspecciones aéreas sobre un vasto territorio que se extiende desde Vancouver hasta Vladivostok para observar las actividades militares de todos los Estados parte conforme a una reglas establecidas en el propio tratado. Nos extenderemos más en el tema en otro momento pero baste decir, por ahora, que se trata de un paso más, probablemente el penúltimo, en la ruptura del régimen de estabilidad estratégica que ha mantenido la paz y la seguridad en el sistema mundial desde el final de la Guerra Fría. Su destrucción definitiva conllevará casi inevitablemente una nueva carrera de armamentos de todo tipo (nuclear, espacial, cibernético) e incrementará el riesgo de escalada del conflicto entre grandes potencias, con el peligro de guerra nuclear que ello conlleva. Ese es el escenario al que parece que estamos abocados y el que tendremos si nadie lo remedia. 

The final frontier.

«LA MILITARIZACIÓN DEL ESPACIO: EL DESARROLLO DE SATELITES INSPECTORES POR EE.UU. Y RUSIA»

(Documento completo)
Este es el título del ensayo más reciente que acabo de publicar en Global Affairs Journal (núm- 2, 2020), publicación del Center for Global Affairs and Strategic Studies de la Universidad de Navarra (España). El profesor Emili J. Blasco ha dirigido este nuevo número monográfico bajo el título "Nueva era espacial. Ahora va en serio", en el que se reúnen seis ensayos sobre el tema del tema del espacio desde diferentes enfoques académicos.
Como decimos al inicio del nuestro artículo, «la militarización del espacio es una realidad». Las dos grandes potencias militares han dado los pasos necesarios para poner en órbita satélites militares que pueden atacar y destruir los aparatos espaciales del adversario -o de otros países- con consecuencias que pueden llegar a resultar catastróficas en caso de conflicto, debido a la pérdida de sus sistemas de comunicaciones civiles y militares, los sistemas de navegación por satélite y los sistemas de defensa, incluida la capacidad de lanzamiento de armas de largo alcance. Este nuevo escenario plantea, como ya ocurrió en el caso de la confrontación nuclear, la posibilidad de llevar a cabo un ataque preventivo con el objetivo de evitar quedar en manos del potencial enemigo en un eventual conflicto bélico. En 2020 los Estados Unidos y Rusia disponen de la capacidad de realizar estas acciones y el resto de potencias hacen esfuerzos para seguirlas. El resto están inermes frente su actuación, porque no debemos olvidar que las grandes potencias son las que dictan las reglas del sistema internacional, agrupadas en un directorio que, desde la época de la Guerra Fría, se autodenomina de estabilidad estratégica -o paridad y estabilidad estratégica en la versión rusa-. Ninguno de los dos va a cejar en sus esfuerzos y tampoco van a permitir que otros alcancen esas capacidades en la nueva carrera espacial que está en marcha, y que se analiza en este número de Global Affairs Journal. 
El ensayo se estructura en una introducción, cinco epígrafes en los que hablamos de programas militares espaciales de los Estados Unidos, de los aviones espaciales no tripulados, de la industria espacial rusa, de los satélites inspectores y de los avances de China en la competencia espacial y terminamos con unas conclusiones, que consideramos más que necesarias, en las que tratamos de sintetizar el estado de la cuestión y trazar unas líneas de seguimiento para el futuro más cercano. Al final del texto se incluyen cuarenta y cinco notas aclaratorias, referencias bibliográficas y documentales que amplían los temas desarrollados en el texto principal, pero que están abiertas a comentario y a discusión. 
Este ensayo se complementa con el que firma el profesor Blasco en la misma publicación titulado «Espacio: nuevo dominio militar y económico» (pp. 6-13) y cuya lectura recomiendo encarecidamente.  
Además, en la misma publicación reseño un libro que considero de referencia para los interesados en el desarrollo de la nueva carrera espacial: Los señores del espacio. Elon Musk, Jeff Bezos y la cruzada para colonizar el espacio, de Christian Davenport, publicado por la Editorial Planeta en 2019 (la edición en inglés es de 2018), y también se incluyen otras obras recomendadas (pp. 54-56). 
Referencia bibliográfica completa: Pérez Gil, L.: «La militarización del espacio: el desarrollo de satélites inspectores por EE.UU. y Rusia», Global Affairs Journal núm. 2, 2020, pp. 22-31. El texto completo está disponible aquí.

"Moonraker"

LAS FUERZAS NUCLEARES DE RUSIA EN 2020

En una entrada anterior hemos analizado LA FUERZA DE ATAQUE NUCLEAR DE LOS ESTADOS UNIDOS EN 2020, por lo que parece oportuno actualizar el estudio de su poderoso equivalente mundial: las Fuerzas Nucleares Estratégicas de Rusia. El pasado mes de diciembre de 2019 trajimos a colación unas palabras del afamado ingeniero y diseñador jefe del Instituto de Energía Térmica de Moscú, Yuri Solomonov, que afirmó que Rusia supera a los Estados Unidos en las fuerzas nucleares terrestres y concluimos que la potencia destructiva máxima del arsenal nuclear ruso en manos de las fuerzas de misiles estratégicos –denominados cohetes en ruso– con base en tierra (ICBM) era de 573,20 megatones (Mt), lo que es equivalente a 31.844 bombas atómicas de Hiroshima, frente a los 261 Mt de su par americano, la 20ª Fuerza Aérea del Mando de Ataque Global –véase la entrada LAS FUERZAS DE COHETES ESTRATÉGICAS DE RUSIA SUPERAN A LAS DE ESTADOS UNIDOS de diciembre de 2019–. Pero se trataba de una comparación parcial porque solo atañe a la fuerza ICBM, sea en silos o en plataformas móviles (TEL), por lo que también por este motivo parece pertinente desglosar la composición, estructura y cometidos de las Fuerzas Nucleares de Rusia. Durante diez años hemos ido analizando en el blog los diferentes componentes de las fuerzas nucleares de Rusia, haciendo siempre especial hincapié en las denominadas Fuerzas Nucleares Estratégicas, porque son las que reúnen la inmensa mayoría de las armas nucleares del país y porque su misión primordial es la disuasión. Pero al lado de éstas, o junto a éstas, existe un inmenso arsenal de armas nucleares tácticas, que son fuente de permanente preocupación para los decisores político-militares de la Alianza Atlántica y los analistas especializados occidentales y que también requieren ser puestas sobre la mesa a efectos de la comparación que hemos planteado. 
Con carácter previo debemos comentar que la Doctrina Militar de Rusia de 19 diciembre de 2014 establece que las armas nucleares cumplen una función disuasoria, pero también desempeñan una función militar porque son la garantía última de la existencia del país –véase la entrada LA DOCTRINA MILITAR DE RUSIA DE DICIEMBRE DE 2014 publicada en enero de 2015–. De forma coherente, no existe una declaración de no primer uso, ­como sí la hubo en la época soviética, y no contempla su empleo en una guerra nuclear limitada, como expresó gráficamente el presidente Vladimir Putin en el Foro de Valdai el 18 octubre de 2018 –y que hemos reproducido en GROM-2019: EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL de octubre de 2019–. Es decir, para las élites políticas y de seguridad rusas una guerra nuclear siempre implicará el empleo masivo de sus armas nucleares y, por tanto, será una guerra de devastación. Podemos argüir que se trata de un “farol”, es decir, una declaración de máximos destinada a amedrentar a un potencial adversario, pero la cuestión es: ¿quién se atreve a ponerla a prueba si las consecuencias pueden ser absolutamente catastróficas? A principios de 2020 Rusia acumulaba un arsenal nuclear total de 6.366 ojivas nucleares. De éstas, 4.306 están operativas o permanecen almacenadas listas para su uso: 2.436 ojivas son estratégicas –de las que 1.572 estarían desplegadas– y 1.870 ojivas no estratégicas, de teatro o tácticas, que en caso de conflicto estarían a disposición de los mandos operativos de las tres ramas tradicionales de las Fuerzas Armadas –para los datos numéricos hemos seguido los estudios de Kristensen y Korda en su Nuclear Notebook (2020) y cotejados con otros datos disponibles en fuentes especializadas–. El posible desfase entre los datos que ahora se examinan y los publicados conforme a las cláusulas de transparencia del Tratado de Limitación de Armas Estratégicas (Nuevo START) firmado en Praga el 8 de abril de 2010 se explican porque a los efectos de este tratado los bombarderos estratégicos cuentan como una unidad, con independencia del número de ojivas que puedan lanzar. Además, Rusia dispone de unas 2.060 ojivas nucleares almacenadas a la espera de desmantelamiento, que podrían ser reactivadas en caso de deterioro grave de la situación internacional –en el país existen aproximadamente unas cuarenta instalaciones de almacenamiento permanente de armas nucleares, incluidos diez despósitos centrales de nivel nacional, todo ellos bajo la estricta dependencia del 12º Directorio Principal (12º GUMO) del Ministerio de Defensa, que es el organismo encargado de la guarda, custodia y protección de todas las armas nuclares. Esto hace un total de 6.366 ojivas nucleares de todos los tipos y estado, frente a las 5.800 que poseen los Estados Unidos. El carácter absolutamente secreto de las características y potencia explosiva de cada una de las ojivas en servicio impide conocer datos reales en todos los casos, e incluso valoraciones aproximadas pueden ser meras elucubraciones estadísticas que tienden a ir a máximos y, por tanto, dar resultados engañosos por exagerados. En todo caso, cuando es posible daremos cuenta de la potencia explosiva de cada ojiva nuclear o capacidad de combate de los vectores que las cargan y las lanzan. Veamos a continuación como se distribuyen todas estas armas en el seno de las Fuerzas Armadas rusas. Las denominadas Fuerzas Nucleares Estratégicas engloban todos los ICBM fijos y móviles, los submarinos nucleares portamisiles (SSBN) con sus cohetes estratégicos (SLBM) y los bombarderos estratégicos, y todas estas fuerzas están subordinadas directamente al Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas.
Las Fuerzas Coheteriles Estratégicas o Tropas de Cohetes Estratégicos (RVSN), creadas en 1956 como un componente independiente dentro de las Fuerzas Armadas, se organizan en tres ejércitos de cohetes balísticos intercontinentales que suman once divisiones y 39 regimientos, denominados todos ellos "de Cohetes Estratégicos" (RC o RCG cuando recibe el apelativo honorífico "de la Guardia") y que están distribuidos en tres zonas principales del país: la Rusia europea, la región del Volga y Siberia. Mantienen en servicio de combate 302 ICBM de cinco tipos diferentes con 1.136 ojivas nucleares, que acumulan una potencia destructiva total de 514,8 Mt, el equivalente a 28.600 bombas atómicas de Hiroshima.
- 27º Ejército de Cohetes Estratégicos de la Guardia, tiene su sede en la ciudad de Vladimir, (capital del oblast del mismo nombre) en la Rusia occidental y está formado por cinco divisiones:
60ª División de Cohetes de Tatishchevo, desplegada en Tatischevo-5 y Svetlyy (oblast de Saratov), equipada con seis regimientos con 60 ICBM Topol-M (SS-27 Sickle-B) en silos y uno o dos regimientos con unos 20 UR-100NUTTH ICBM (SS-19 Mod.3 Stiletto) también en silos y muy probablmente no estén operativos.
28ª División de Cohetes de la Guardia de Kozelsk (oblast de Kaluga), en pleno proceso de reequipamiento, dispone ya de 14 RS-24 Yars (SS-29) en silos, que se distribuyen en dos regimientos (74º RCG y 168º RCG), con al menos 10 UR-100NUTTH también de dudosa operatividad.
7ª División de Cohetes de la Guardia de Vypolzovo, desplegada en Ozernyy y Bologoye-4 (oblast de Tver), también en reequipamiento, tiene dos regimientos con nueve Yars móviles (41º RC) y nueve Topol (SS-25 Sickle) móviles (510º RCG).
54ª División de Cohetes de la Guardia de Teykovo, en Krasnyye Sosenki (oblast de Ivanovo), tiene cuatro regimientos (235º RCG, 285º RCG, 321º RCG y 773º RCG) con 36 Yars móviles.
14ª División de Cohetes de Yoshkar-Ola, desplegada en la república de Mari-El, tiene tres regimientos (290º, 697º RC y 779º RC) con 27 ICBM Yars móviles.
- 31º Ejército de Cohetes Estratégicos con sede en Rostoshi, Orenburgo (oblast del mismo nombre) en el Distrito Federal del Volga, está formado por dos divisiones:
13ª División de Cohetes de Dombarovsky, desplegada en Yasnyy (oblast de Orenburgo) tiene tres regimientos con 18 ICBM pesados R-36M2 (SS-18 Satan) en silos y un regimiento de nueva creación cuyos primeros dos ICBM UR-100NUTTH (SS-19 Mod.4) equipados con el glider hipersónico Avangard entraron en servicio operativo a las 10.00 hs. del 27 de diciembre de 2019 –para este nuevo sistema de combate nuclear véanse las entradas PROYECTO 4202: EL PROGRAMA RUSO DE ATAQUE GLOBAL INMEDIATO de mayo de 2015 y EL PODER DOMINADOR DE LAS ARMAS NUCLEARES Y LA AMENAZA DE LA GUERRA de marzo de 2018–.
42ª División de Cohetes de Nizhniy Tagil, desplegada en Verkhnyaya Sala, Nizhniy Tagil-41 y  Svobodnyy (oblast de Sverdlovsk), tiene tres regimientos (308º RCG, 433º RCG y 804º RCG) con 27 Yars móviles.
- 33º Ejército de Cohetes Estratégicos de la Guardia, con sede en la ciudad de Omsk, en la Siberia suroccidental, formado por cuatro divisiones:
62ª División de Cohetes de Uzhur, desplegada en Uzhur-4, Solnechnyy (krai de Krasnoyarsk) en Siberia central, tiene cuatro regimientos con 28 ICBM pesados R-36M2.
39ª División de Cohetes de la Guardia de Novosibirsk, despliegue en Novosibirsk-95, Pashino y Gvardeiskiy (oblast de Novosibirsk) en Siberia occidental, tiene tres regimientos (357º RCG, 382º RCG y 428º RCG) con 27 Yars móviles.
29ª División de Cohetes de la Guardia de Irkutsk, desplegada en Zelenyy (oblast de Irkutsk) en Siberia oriental, tiene tres regimientos (92º RCG, 344º RCG y 586º RCG) con 27 Yars móviles.
 35ª División de Cohetes de Barnaul, desplegada en Sibirskiy-2 (Krai del Altai) en Asia central, en proceso de reequipamiento, tiene tres regimientos (307º RC, 480º RC y 867º RCG) con 27 Topol móviles y uno (479º RCG) con 9 Yars.
El comandante de las RVSN, general Sergei Karakayev, confirmó en abril de 2017 que el grado de disponibilidad de la fuerza de cohetes es del 99% y precisó que el 96% de los ICBM “permanecen en alerta constate listos para un lanzamiento inmediato”. Para mantener este nivel de preparación el Estado Mayor General planea regularmente ejercicios de activación de diferentes divisiones, ordena alertas por sorpresa y, una vez al año, se lleva a cabo un ejercicio de guerra nuclear global para evaluar la capacidad de responder de forma inmediata a las órdenes del poder político en caso necesario –véase de nuevo la entrada citada GROM-2019: EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL–.
El Programa de Armamentos 2018-2027 (GVP-2027), que está dotado con unos 283.000 millones de euros, mantiene como prioridad la actualización de las fuerzas nucleares estratégicas. Las RVSN están inmersas desde 2011 en un profundo programa de modernización destinado a reemplazar todos los sistemas heredados de la antigua Unión Soviética durante la presente década: cada año reciben unos 20 Yars que van sustituyendo a los Topol que quedan en servicio y, posteriormente, harán lo propio con los Topol-M. A partir de 2021 o 2022 comenzarán las entregas del nuevo ICBM pesado RS-28 Sarmat (SS-30) equipado con diez ojivas nucleares MIRV. Por motivos de racionalidad en el gasto otros proyectos se han dejado aparcados, como la versión modernizada Yars-M o RS-26 Rubezh o una versión compacta para plataforma en ferrocarril denominada Barguzin. De este modo, en los próximos diez años se mantendrá una fuerza compacta de unos 300 cohetes estratégicos –frente a los 400 ICBM Minuteman del Mando de Ataque Global americano– de tres modelos diferentes y equipados con ojivas nucleares de reentrada múltiple independiente (MIRV y MARV) pero ajustadas a los límites cuantitativos del tratado Nuevo START, si se mantiene en vigor más allá de febrero de 2021.
El segundo componente de la triada nuclear son las Fuerzas Submarinas Estratégicas, que están asignadas a la Armada rusa (VMF) y permanecen bajo el control administrativo del alto mando naval pero su empleo se decide directamente desde el Estado Mayor General. Existen dos divisiones de SSBN asignadas a las Flotas del Norte y del Pacífico, que tienen encomendadas las misiones de disuasión y ataque nuclear, y que acumulan una formidable capacidad de ataque de contragolpe con 10 SSBN armados con 160 cohetes estratégicos embarcados (SLBM) que pueden cargar hasta 720 ojivas MIRV con una potencia total de unos 84 megatones, unas 4.660 bombas de Hiroshima. De nuevo, hay que precisar que el desajuste entre estos datos y los publicados conforme al Nuevo START se deben a que los SSBN que se encuentran en mantenimiento –al menos uno en todo momento– no se contabiliza ya que no tiene el armamento a bordo, sino que se encuentra almacenado en instalaciones bajo el control del 12º GUMO.
- Las Fuerzas Submarinas de la Flota del Norte, con sede en Gadzhiyevo (oblast de Múrmansk), en el extremo norte de la península de Kola, tienen asignada la 31ª División de Submarinos Estratégicos estacionada en la bahía de Yagelnaya y que cuenta con los siete SSBN: seis del excelente proyecto 667BDRM Delfín (Delta IV) y el primero del proyecto 955 Borei (Borey). Los SSBN Delfín K-51 Verkhoturie, K-84 Ekaterimburgo, K-114 Tula, K-117 Bryansk, K-18 Karelia y K-407 Novomoskovsk entraron en servicio entre 1985 y 1992 y están armados cada uno con 16 SLBM de combustible líquido R-29RMU2 y 2.1 Sineva/Liner –que son un desarrollo de la familia R-29RM (SS-N-23 Skiff)– equipados con cuatro ojivas MIRV de 100 kt, lo que hace un total de 96 cohetes con 384 ojivas, y una potencia explosiva máxima de 38,4 Mt. El SSBN clase Borei, el K-535 Yury Dolgoruky, entró en servicio el 10 de enero de 2013 y está armado con 16 SLBM de combustible sólido 3M30 Bulavá (SS-N-32) que pueden cargar hasta seis ojivas MIRV de 100 kt cada una, con una potencia explosiva de máxima de 14,4 megatones. La Flota del Norte cuenta, además, con el único SSBN 941UM Akula (Typhoon) en servicio, el TK-208 Dmitry Donskoi, que fue modificado como plataforma para pruebas de lanzamiento de SLBM, por lo que no se contabilizada a efectos del Nuevo START.
- Las Fuerzas Submarinas de la Flota del Pacífico, con sede en Vilyuchinsk (península de Kamchatka), en Extremo Oriente, tienen asignada la 25ª División de Submarinos Estratégicos que tiene su base en Rybachiy, en la bahía de Krasheninnikov. Mantiene en servicio el único SSBN proyecto 667BDR Kalmar (Delta III) y dos del proyecto 955. El Kalmar K-44 Ryazan carga 16 SLBM de combustible líquido R-29R (SS-N-18 Mod. 1 Stingray) con 48 ojivas MIRV de 50 kt cada una, con una potencia explosiva máxima de 2,4 megatones. Los dos Borei K-550 Alexander Nevsky y K-551 Vladimir Monomakh cargan 16 SLBM Bulavá con hasta seis ojivas MIRV de 100 kt cada una, acumulando una potencia explosiva máxima de 28,8 Mt, esto es, diez veces más que la carga de combate de un solo Kalmar.
Actualmente hay varios programas en marcha destinados a la modernización de la fuerza de disuasión nuclear embarcada. El GVP-2027 contemplaba la adquisición y entrada en servicio de otros siete SSBN de la clase Borei. Se espera que el cuarto, de la nueva versión modernizada 955A, sea entregado a la Flota del Norte el próximo mes de junio, después de acumular numerosos retrasos. También financia los trabajos de diseño, investigación y desarrollo del futuro submarino nuclear de quinta generación, denominado Husky o proyecto 545 Laika, que comenzará a entrar en servicio en la próxima década. El tercero es el torpedo gigante de propulsión nuclear Poseidón (Kanyon), resultado del programa Status-6, que está equipado con una ojiva de varios megatones diseñado para destruir grandes infraestructuras costeras enemigas. La Armada rusa espera recibir a partir de 2022 cuatro submarinos modificados portadores de esta nueva arma que se asignaría a las Flotas del Norte y del Pacífico. Su calificación como armas estratégicas es complicada y no se sabe si están incluidas o no en las previsiones del Nuevo START, lo que es un motivo más para negociar su renovación o extensión y al que la parte rusa no pone obstáculos.
El tercer componente de la triada estratégica es la Aviación de Largo Alcance (ADD), que reúne 68 bombarderos estratégicos Tupolev Tu-160 Blackjack y Tu-95MS Bear-H distribuidos en dos grandes unidades aéreas estacionadas en dos zonas separadas del país: en la Rusia europea y en Siberia-Extremo Oriente. De aquellos, unos 50 ejemplares están asignados a la misión primaria de ataque nuclear, en concreto 11 Tu-160 con hasta 12 misiles de crucero Kh-55SM (AS-15B Kent) con ojivas nucleares de 200 kt o Kh-102 de 450 kt y 39 Tu-95MS con seis a 16 misiles Kh-55 (AS-15A Kent) con ojivas de 200 kt y Kh-102 dependiendo de la configuración de vuelo; además, los Tu-160 pueden lanzar bombas nucleares de caída libre.
- 6950ª Base Aérea Donbasskaya, con sede en Engels-2 (oblast de Saratov) cuenta con dos regimientos de bombarderos estratégicos con 13 Tu-160 (121º Regimiento de la Guardia) y 18 Tu-95MS6 (184º Regimiento). Hay un tercer regimiento (52º Regimiento de la Guardia) estacionado en las bases aéreas de Shaykovka (oblast de Kaluga) y Olenya (oblast de Múrmansk) equipado con 48 bombarderos supersónicos Tu-22M3 Backfire, pero que no tienen asignadas misiones de ataque nuclear estratégico ni cuentan a efectos del Nuevo START debido a que carecen de capacidad de repostaje en vuelo.
- 6952ª Base Aérea Ternopolskaya, que tiene su sede en Ukrainka (oblast del Amur) en Extremo Oriente, con dos regimientos aéreos (79º Regimiento y 182º Regimiento de la Guardia) equipados con 36 Tu-95MS16. Tiene un tercer regimiento (200º Regimiento) con 30 Tu-22M3 que operan desde Belaya (oblast de Irkutsk), pero que tampoco tiene asignadas misiones estratégicas como en el caso anterior.
La Aviación de Largo Alcance tiene almacenadas y listas para cargarlas en los bombarderos estratégicos un total de 580 ojivas nucleares entre ALCM y bombas de caída libre con una potencia explosiva máxima estimada de 135,20 Mt, equivalente a 7.511 bombas de Hiroshima.
Los tres modelos de bombarderos en servicio en la ADD están siendo sometidos a programas de modernización para mantenerlos en estado operativo hasta 2030. Además, el Ministerio de Defensa ha ordenado a la Planta de Aviación de Kazán la construcción de diez nuevos bombarderos Tu-160 de la variante M2 con la finalidad de mantener las capacidades estratégicas hasta la entrada en servicio del bombardero estratégico futuro, denominado programa PAK-DA, en la próxima década.
A diferencia de los Estados Unidos, Rusia mantiene y moderniza un extenso arsenal de armas nucleares no estratégicas (1.870 ojivas nucleares) que podrían cumplir los más diversos cometidos en caso de enfrentamiento nuclear. Las Fuerzas Terrestres (SV) tienen unos 132 misiles balísticos de corto alcance 9M723 Iskander-M (SS-26 Stone) y 20 misiles de crucero de alcance medio 9M729 (SSC-8) equipados con ojivas de 10 a 100 kt asignados a trece Brigadas de Misiles a lo largo de todo el país y en marzo de 2020 anunció la creación de una nueva brigada en el Distrito Militar Sur y se estima que hay 90 ojivas nucleares en servicio. La Armada tiene almacenadas unas 924 cargas nucleares para misiles de crucero, antisubmarinos, antiaéreos, torpedos, minas y misiles costeros. Las Fuerzas Aeroespaciales tienen almacenadas otras 500 cargas nucleares con una potencia de 21,07 Mt, tanto como 1.107 bombas de Hiroshima, listas para ser empleadas tanto en misiles de crucero como bombas de caída libre, para ser lanzadas por bombarderos supersónicos Tu-22M3, cazabombarderos Su-24M Fencer-D, Su-34 Fullback y los nuevos MiG-31K Foxhound, y otras 358 ojivas nucleares de muy bajo rendimiento para misiles de defensa aérea S-300PMU (SA-20 Gargoyle), S-400 Triumpf (SA-21 Growler) y A-135 (ABM-3 Gazelle).
Los programas más destacados en curso son la entrega de cuatro TEL adicionales con 16 misiles de crucero SSC-8 a cada una de las brigadas de misiles de las SV. Se están configurando más interceptores de largo alcance MiG-31BM al modelo K para portar el misil hipersónico Kh-47M Kinzhal y el Ministerio de Defensa ha ordenado la creación de una segunda unidad aérea especializada en el Distrito Militar Este, además de la ya existente en el Distrito Militar Sur. Se va a nodernizar el sistema de defensa aérea de Moscún con nuevos lanzadores S-500 Prometey y A-235 Nudol. Y, además, está el programa en curso del misil de crucero de propulsión nuclear Burevestnik (SSC-9 Skyfall) de alcance prácticamente ilimitado, pero que se mueve en el mundo del secretismo. Por lo que, sin conocer sus características reales, es difícil encajarlo como arma estratégica o no estratégica, y, por tanto, determinar si cae dentro de las estipulaciones del Nuevo START o no, siempre y cuando sea renovado o extendido en el tiempo.
Este poderío nuclear heredado de la Guerra Fría, que asciende en estimaciones máximas a 761 Mt o 42.315 bombas de Hiroshima, le concede a Rusia su estatuto de gran potencia mundial, que el Kremlin afirma y defiende en todos los foros bilaterales y multilaterales en los que participa. Por eso, las autoridades rusas no cejan en su pretensión de que cualquier negocación o tratado de desarme nuclear global se basa en los principios de paridad y mantenimiento de estabilidad estratégica.
Sin embrago, como hemos dicho, los responsables de la política exterior americana comenzaron a dar pasos desde principios de la pasada década para abandonar el régimen de desarme acordado al final de la Guerra Fría. El fundamento de esta actuación es que las élites de Washington consideran que este régimen ya no sirve para garantizar la seguridad de los Estados Unidos. Esto llevó a la denuncia y abandono primero del Tratado de Misiles Antimisiles Balísticos (Tratado ABM) de 26 de mayo de 1972 y más reciente del Tratado de Misiles de Corto y Medio Alcance (Tratado INF) de 8 de diciembre de 1987, que mantenía una prohibición absoluta para los sistemas de este tipo. Esto abre la puerta para una nueva carrera de armas nucleares, porque, como advirtió el presidente Putin: “si estos misiles aparecen en Europa ¿qué deberíamos hacer? Por supuesto, tendremos que garantizar nuestra propia seguridad”. Por eso es más grave aún la negativa de Washington a entablar negociaciones para la ampliación del Nuevo START, a pesar de las reiteradas apelaciones de la parte rusa. Pero Moscú tampoco se queda atrás y tiene preparada la respuesta de antemano: el desarrollo de nuevas armas estratégicas avanzadas que fueron anunciadas por sorpresa por el presidente Putin en su discurso anual a la Asamblea Federal el 1 de marzo de 2018 –y que analizamos en la entrada citada más arriba titulada EL PODER DOMINADOR DE LAS ARMAS NUCLEARES Y LA AMENAZA DE LA GUERRA–. El mismo Putin reconoció el 21 de diciembre de 2018 que “ahora nos dicen que Rusia obtuvo ventajas con ello. Sí, es cierto. Nadie en el mundo tiene esos armamentos, por ahora.” Pero, para la galería de los ingenuos dijo: “no buscamos una ventaja en la carrera nuclear, buscamos mantener el equilibrio y garantizar nuestra propia seguridad”. Estas declaraciones ponen de manifiesto el papel central que juegan las armas nucleares en la política de seguridad rusa. En consecuencia, extender o no extender el Nuevo START nos sitúa a las puertas de una nueva carrera de armas nucleares que, combinada con otras competencias estratégicas en curso, amenaza con destruir el régimen de seguridad global y el inicio de una nueva etapa en las relaciones internacionales porque habrán desaparecido las reglas básicas de funcionamiento del sistema y sin un régimen de seguridad internacional estamos abocados de forma casi inevitable a la guerra.  
"The world is not enough"

LA FUERZA DE ATAQUE NUCLEAR DE LOS ESTADOS UNIDOS EN 2020

En 2020 los Estados Unidos mantienen una fantástica fuerza de ataque nuclear, tanto en número como tipos de vectores de lanzamiento y armas que pueden cargar y lanzar, y que solo tiene parangón con las Fuerzas Nucleares Estratégicas de Rusia. Es preciso decir, con carácter previo, que entre las dos grandes potencias nucleares acumulan algo más del 90% de las armas nucleares que existen en el mundo. El resto de potencias nucleares disponen de arsenales que cumplen funciones de disuasión y solo Gran Bretaña, Francia y la India, tienen pequeñas fuerzas de contragolpe embarcadas, pero de tan reducido volumen que no cumplirían ninguna función efectiva en el caso de desencadenarse una guerra nuclear masiva. Por ahora vamos a examinar los diferentes componentes de la triada nuclear americana, su capacidad de combate y las orientaciones para el futuro. En primer lugar, debemos citar que desde la llegada del presidente Donald Trump, en enero de 2017, se aprobaron una serie de documentos sucesivos en los que se fundamenta y justifica el poderío nuclear de los Estados Unidos y su voluntad de empleo en caso de conflicto militar. Hay que recordar que, al contrario que la Unión Soviética en su momento o la China comunista actual, Washington nunca ha formulado una declaración de no primer uso de armas nucleares; esto supone que el presidente de los Estados Unidos no está sometido a ninguna limitación interna o internacional para decidir y ordenar la ejecución de un ataque nuclear contra otro país o territorio desde el que se haya efectuado un ataque contra los Estados Unidos. Es una opción que parece lejana pero no descartable. También hay que decir que algunos (i)responsables de la élite política americana plantearon hace poco la opción de regular, para limitar, la capacidad decisoria del Presidente en esta materia; pero aparte de la dificultad legal basada en los poderes ejecutivos que le otorga la Constitución americana, sería un suicidio en términos estratégicos, porque los potenciales adversarios tendrían un incentivo adicional para desencadenar un ataque contra los Estados Unidos sabiendo que la decisión no dependería directamente de una persona, sino de un organismo colegiado o de un proceso de adopción de decisiones complejo que retrasaría inevitablemente la orden de respuesta frente a un ataque contra el país. Precisamente, China, que mantenía este sistema contra natura debido a la escasa entidad de su arsenal nuclear, ha pasado bajo el presidente Xi Jinping a reunir toda la capacidad de decisión en el presidente de la Comisión Militar Central, es decir, del propio Xi -asunto que hemos analizado en NUEVO LIBRO BLANCO DE LADEFENSA DE CHINA de julio de 2019-. La unificación de la capacidad de decisión en la cúspide del poder del Estado asegura la adopción de decisiones rápidas y, por tanto, garantiza el papel fundamental para el que existen las armas nucleares que es la disuasión. Los documentos en los que se fundamenta la posesión y uso de las armas nucleares por parte de los Estados Unidos son: la Estrategia de Seguridad Nacional de 18 de diciembre de 2017, la Estrategia de Defensa Nacional de 19 de enero de 2018 y la Revisión de la Postura Nuclear de 3 de febrero de 2018, que se asientan en “un realismo basado en principios, guiados por nuestros intereses nacionales vitales y enraizados en nuestros valores intemporales” -estos documentos están comentados en la entrada LA NUEVA ESTRATEGIA DE SEGRUIDAD NACIONAL Y LA POSTURA NUCLEAR DE LOS ESTADOSUNIDOS de febrero de 2018-. De este modo, “Los Estados Unidos responderán a la creciente competencia política, económica y militar que enfrentamos en el mundo”, y, por consiguiente, el objetivo de las nuevas estrategias es “competir, disuadir y ganar guerras en este entorno”. De este modo, “el resurgimiento de la rivalidad estratégica a largo plazo, la rápida dispersión de las tecnologías y los nuevos conceptos de guerra y competencia que abarcan todo el espectro del conflicto requieren de una fuerza conjunta estructurada para enfrentar esta realidad”. Los planes de ataque nuclear se basan en el Plan de Operaciones (OPLAN) 8010-12 Disuasión Estratégica y Empleo de la Fuerza de julio de 2012, que se desglosa en varios subplanes regionales donde se detallan las opciones de ataque en caso de guerra nuclear y que incluyen los objetivos a batir en Rusia, China, Corea del Norte e Irán en junio de 2019, el Estado Mayor Conjunto publicó brevemente y luego retiró del acceso público una edición de la doctrina oficial de empleo de armas nucleares denominada JP 3-72 Operaciones Nucleares de 11 de junio de 2019; una copia del documento está disponible en el sitio web de la Federación de los Científicos Atómicos. Para mantener la capacidad operativa las fuerzas nucleares realizan regularmente ejercicios de mando y despliegue como el Global Lightning en el mes de marzo o el Global Thunder en octubre y llevan a cabo lanzamientos de misiles de forma regular, obviamente con cargas inertes.
Los Estados Unidos tienen en la actualidad unas 5.800 ojivas nucleares custodiadas en 24 instalaciones en territorio americano y en seis bases en el extranjero para los datos numéricos hemos seguido los estudios de Kristensen y Korda en su Nuclear Notebook (2020) y contrastados con otros datos disponibles en fuentes especializadas. De estas, unas 3.800 de diferentes tipos operativas para ser lanzadas por unos 800 misiles y aviones. Este arsenal se compone de 3.570 ojivas estratégicas, de las que unas 1.750 están desplegada. Hay que tener en cuenta que conforme al Tratado de Limitación de Armas Estratégicas (Nuevo START), los Estados Unidos declararon que el 1 de marzo de 2020 que disponían de 1.376 ojivas nucleares operativas, lo que es compatible con los números anteriores, ya que, en primer lugar, a efectos del Tratado los bombarderos estratégicos cuentan como una unidad, con independencia del número de misiles nucleares o bombas de caída libre que puedan cargar, y segundo, tampoco se cuentan las ojivas no desplegadas y almacenadas en instalaciones centralizadas -véase la entrada ESTADO DE LOS ARSENALES NUCLEARES DE LAS GRANDES POTENCIAS A 1 DE MARZO DE 2020 de abril de 2020-. Además, hay que sumar unas 230 cargas no estratégicas distribuidas en territorio continental americano y en seis bases aéreas de Alemania Bélgica, Holanda, Italia y Turquía -donde hay aproximadamente unas 150 ojivas-. Finalmente, existen otras 2.000 almacenadas esperando su desmantelamiento, pero que podrían ser recuperadas rápidamente en caso de conflicto. Veamos, pues, como se estructura la Fuerza de Ataque Nuclear de los Estados Unidos
Las Fuerzas Aéreas (USAF) reúnen las fuerzas de misiles balísticos con base en tierra (ICBM) y la fuerza de bombarderos estratégicos. Estas fuerzas se encuentran subordinadas al Mando de Ataque Global desde el 1 de febrero de 2010. La 20ª Fuerza Aérea despliega 400 ICBM Minuteman III armados, todos instalados en silos subterráneos en tres bases situadas en el interior del territorio continental de los Estados Unidos. Cada una de estas bases está equipada con tres escuadrones con 50 misiles y cinco centros de control de fuego cada uno, incluido un escuadrón no armado, pero con los silos listos para recibir los misiles si fuera necesario: 
- 90ª Ala de Misiles de Warren (Wyoming),
- 91ª Ala de Misiles de Minot (Dakota del Norte), y 
- 341ª Ala de Misiles de Malmstrom (Montana). 
Cada ICBM Minuteman III carga una ojiva nuclear W78 de 335 kilotones (kt) o W87 de 300 kt. Estos misiles están preparados -y, de hecho, tenían esta capacidad instalada antes- de portar vehículos independientes de reentrada múltiple (MIRV), que se podrían reinstalar en los ICBM en servicio en cuanto se considerara necesario para reforzar la capacidad de disuasión de la Fuerza de Misiles. La potencia explosiva actual de esta fuerza asciende a 261 Mt, equivalente a 14.500 bombas atómicas como la de Hiroshima.
La USAF puso en marcha un programa para extender la vida operativa de los Minuteman hasta 2030, e incluso más allá si fuera necesario, con un presupuesto de más de 7.000 millones de dólares, mientras continúan los trabajos de desarrollo de un nuevo ICBM denominado Ground-Based Strategic Deterrent (GBSD) que, con un presupuesto de 100.00 millones de dólares, permitirá sustituir a los anteriores durante la próxima década. 
La 8ª Fuerza de Bombardeo está formada por 20 bombarderos B-2A Spirit y 87 B-52H Stratofortress con capacidad para transportar armas nucleares, distribuidos en tres alas de bombarderos equipadas con tres escuadrones cada una, que mantienen unos 60 aviones operativos en misiones de ataque nuclear -18 B-2A y 42 B-52H-
- 2ª Ala de Bombardeo de Barksdale (Luisiana), 
- 5ª Ala de Bombardeo de Minot (Dakota del Norte), y 
- 509ª Ala de Bombardeo de Whiteman (Missouri). 
Cada bombardero B-2A puede cargar hasta 16 bombas nucleares B61-7, B61-11 o B83-1 y los B-52H actúan como portadores de misiles de crucero (ALCM) AGM-86B equipados con cargas nucleares. En total, la Fuerza de Bombarderos dispone de unas 850 ojivas nucleares, incluidos 528 ALCM, con una potencia de 128,8 Mt, equivalente a 7.155 bombas de Hiroshima. Los centros de almacenamiento de las armas nucleares están situados en las bases aéreas de Kirtland (Nuevo México), Nellis (Nevada), Minot y Whiteman. 
La USAF puso en marcha un programa de modernización de los sistemas electrónicos y defensivos de los B-2A, el desarrollo de la nueva bomba B61-12 con un presupuesto de 10.000 millones de dólares y un nuevo misil de crucero de largo alcance denominado LRSO con la ojiva modernizada W80-4 por 14.600 millones. Al mismo, está inmersa en el programa para la obtención de un nuevo bombardero estratégico, denominado Northrop Grumman B-21 Raider, con un presupuesto global de 80.000 millones de dólares para construir hasta 100 aviones de nueva generación que entrarán en servicio a partir de 2021.
Las Fuerzas Submarinas de la Marina americana (US Navy) retienen la parte principal de la capacidad de combate nuclear de los Estados Unidos. La fuerza de disuasión nuclear embarcada está compuesta por 14 submarinos nucleares portamisiles (SSBN) clase Ohio construidos entre 1983 y 1996, que cada uno de ellos puede transportar hasta 24 misiles lanzables desde submarinos (SLBM) Trident II D5 con capacidad MIRV. Los SSBN están distribuidos entre:
- 20º Escuadrón de Submarinos de las Fuerzas Submarinos del Atlántico (6 SSBN: 732 Alaska, 734 Tennessee, 736 West Virginia, 738 Maryland, 740 Rhode Island, 742 Wyoming) con base en Kings Bay (Georgia), y
- 17º Escuadrón de las Fuerzas Submarinas del Pacífico (8 SSBN: 730 Henry M. Jackson, 731 Alabama, 733 Nevada, 735 Pennsylvania, 737 Kentucky, 739 Nebraska, 741 Maine, 743 Louisiana) basado en Bangor (Washington).
Con los datos más recientes publicados por el Departamento de Estado por aplicación de las cláusulas de información del tratado Nuevo START, la US Navy tiene en servicio 12 SSBN que cargan 240 misiles Trident D5 o D5LE con cuatro o cinco ojivas nucleares cada uno de los modelos W76-1 de 90 kt, W88 de 445 kt y W76-2 de 5-7 kt de muy bajo rendimiento para su empleo táctico -en producción desde de 2019 en la Planta Pantex de Texas y en servicio desde el mes de abril de 2020-. Esta fuerza dispone de una potencia máxima estimada de 174,72 Mt, equivalente a 9.706 bombas de Hiroshima. De forma permanente, cuatro o cinco SSBN permanecen en patrulla de combate en sus zonas de despliegue y otros cuatro o cinco pueden ser puestos en alerta en cuestión de horas o días -en 2018 realizaron 36 patrullas de disuasión con una duración media de 77 días-. Al menos dos se encuentran permanentemente en mantenimiento de larga duración.
La US Navy tiene en excelente estado de operatividad los SSBN Ohio, pero desde la presidencia de Obama se puso en marcha el programa para la construcción de un nuevo SSBN clase Columbia que debería entrar en servicio hacia 2030 con un coste en torno a los 103.000 millones de dólares -véase la entrada SE INICIA LA CONSTRUCCION DEL FUTURO SSBN COLUMBIA de mayo de 2019-, que estará dotado con el SLBM Trident II D5LE.
Las 230 ojivas tácticas o de teatro que se guardan en territorio americano y en bases de Europa y Turquía para su empleo inmediato por cazabombarderos propios y de los aliados en caso de guerra nuclear acumulan una potencia explosiva estimada de 43,50 Mt, equivalente a 1.916 bombas de Hiroshima. 
De este modo, la suma de las ojivas estratégicas y no estratégicas rondaría -con estimaciones máximas- los 812 Mt, tanto como 45.112 bombas atómicas de Hiroshima. Mantener y modernizar toda esta fuerza de combate de último recurso -hemos dicho al principio que la función básica de las armas nucleares es la disuasión- le costará al país 494.000 millones de dólares hasta 2028 y entre 1,2 y 1,7 billones de dólares en las próximas tres décadas. Todo ello para garantizar la paz y la seguridad del mundo libre. 
"Hasta el infinito y más allá."