“LA CORTE PENAL INTERNACIONAL 20 AÑOS DESPUÉS: INTEGRIDAD DEL ESTATUTO Y UNIVERSALIDAD”


Es el título del seminario conjunto organizado por la Asesoría Jurídica Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores (MAEC) y la Asociación Española de Profesores de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales (AEPDIRI) en la sede de la Escuela Diplomática en Madrid el 25 de enero de 2019 con motivo de los veinte años de la firma del Estatuto del Tribunal Penal Internacional (TPI)-denominado Estatuto de Roma de 17 de julio de 1998 en vigor desde el 1 de julio de 2002-. El seminario se dividió en cuatro mesas de trabajo con sus respectivos relatores en las que se trataron los siguientes temas: “La cooperación con la Corte Penal Internacional”, donde se plantearon los distintos mecanismos de cooperación de los Estados con el TPI y los problemas que han surgido durante estos veinte años de aplicación del Estatuto; la “Corte Penal Internacional y crimen de agresión”, en la que se analizó todo el desarrollo jurídico-internacional sobre el crimen de agresión hasta que se consiguió una definición sobre la agresión, la aprobación de su inclusión en la conferencia de Kampala el 11 de junio de 2010 y la complejidad de su entrada en vigor; “Las víctimas y la Corte Penal Internacional”, donde se trataron los aspectos relacionados con las víctimas de los asuntos que conoce el TPI, el papel de la Sección de Apoyo Legal del TPI y el funcionamiento del Fondo Fiduciario creado ex profeso para la reparación individual y colectiva de las víctimas de los crímenes tipificados en el Estatuto; la “Corte Penal Internacional y otros crímenes internacionales no incluidos en el Estatuto”, como pueden ser los relacionados con el terrorismo internacional, determinados delitos medioambientales y el narcotráfico, y las motivaciones de su exclusión en las conferencias de Roma y Kampala; finalmente, el seminario concluyó con unas sesión de conclusiones a cargo de los relatores de las diferentes mesas.  Las sesiones estuvieron a cargo de profesores de Derecho Internacional especialistas en el tema y funcionarios de alto nivel del MAEC encargados de Naciones Unidas y de la cooperación con el TPI que se pueden consultar en el programa del seminario. Además, se contó con la asistencia de honor del presidente del Tribunal Penal Internacional, el juez Chile Eboe-Osuji, que impartió una lección magistral sobre la Tribunal Penal Internacional, y del Ministro de Asuntos Exteriores español, que cerró el seminario. 

Como referencia bibliográfica de interés para los temas desarrollado recomendamos el artículo publicado por una de las ponentes del seminario, la profesora Dra. Concepción Escobar Hernández, catedrática de Derecho Internacional Público y relatora de la Comisión de Derecho Internacional: “La Corte Penal Internacional en construcción: nuevos retos veinte años después de la Conferencia de Roma” (Revista Española de Derecho Internacional núm. 2, 2018, pp. 209-215).

LA REVISIÓN DE LA DEFENSA DE MISILES DE 2019

El jueves 17 de enero de 2019 el presidente Trump hizo público el documento largamente esperado sobre defensa de misiles aprobado por el Secretario de Defensa en funciones Patrick Shanahan. El nuevo documento aparece en dos versiones: una versión extendida de 108 páginas y una ejecutiva de 24 páginas. La versión completa se compone de un sumario, una introducción, cinco capítulos temáticos titulados “II. El entorno de la amenaza evolutiva”, donde se trata de las amenazas presentes y futuras al territorio nacional, a las fuerzas militares desplegadas en el extranjero, a los socios y aliados y los avances en capacidades antisatélite de los potenciales adversarios, “III. Roles, política y estrategia” que trata de la defensa antimisiles de los Estados Unidos”, “IV. Programas y Capacidades de Defensa de Misiles de los Estados Unidos” que engloba la defensa del territorio nacional y las denominadas defensa regionales y transregionales” y la preparación para las amenazas e incertidumbres emergentes donde se presta especial atención a las capacidades de defensa americanas y los desarrollos necesarios para hacer frente a estas amenazas en el futuro incluido el eventual despliegue de armas en el espacio, “V. Manejo y pruebas de defensa de misiles”, “VI. Trabajando con nuestro socios y aliados”, en el que se analizan las diferentes áreas geográficas del despliegue militar americano y la cooperación e interoperabilidad con los aliados, y un apartado final de conclusiones. Se trata de un programa ambicioso como dijo el presidente Trump en el acto de presentación de la Revisión: “No aceptaré nada menos para nuestra Nación que los sistemas de defensa de misiles más efectivos y de vanguardia”. Por tanto, la Revisión de Defensa de Misiles 2019 es coherente con la visión de la seguridad nacional de la Administración Trump basada en el paradigma realista y la vuelta al enfrentamiento interestatal tal como establece la Estrategia de Seguridad Nacional de diciembre de 2017, como hemos examinado en el blog en la entrada LA NUEVA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL Y LA POSTURA NUCLEAR DE LOS ESTADOS UNIDOS de enero de 2018. En el documento se analizan las capacidades de misiles de las potencias “revisionistas” según las tesis morgenthaunianas, que son Rusia y China, y las de los llamados “Estados canallas”: Corea del Norte e Irán, a pesar de que con los dos se está en tratos para reconducir su estatuto nuclear con la vieja técnica de “el palo y la zanahoria”, hoy denominada de “incentivos y sanciones”. De este modo, el texto contiene 109 referencias a Rusia, 96 a Corea del Norte, 75 a Irán y 68 a China. Conforme al nuevo enfoque de seguridad que se fundamenta en la concepción clásica de la sociedad internacional como escenario de confrontación interestatal, Rusia representa la primera y más consistente amenaza para la seguridad de los Estados Unidos debido a que “está desarrollando una nueva generación de misiles balísticos y de crucero avanzados que respaldan su estrategia antiacceso/denegación de área (A2/AD), destinada a derrotar a los Estados Unidos y someter la voluntad y capacidad aliadas en crisis o conflictos regionales.”, destacando el desarrollo y despliegue del misil de crucero 9M729 (SSC-8 en el documento, con dos referencias en pp. VI y 18) para el sistema terrestre Iskander-M que justifica las amenazas de retirada del Tratado INF de 1987 puesto que constituye “una amenaza potencialmente mayor para las operaciones militares regionales de los Estados Unidos.”; el desarrollo de “una nueva clase de misiles” hipersónicos, como el Tsirkon, el Kinzhal o los vehículos planeadores Avangard para misiles estratégicos, a los que se refirió el presidente Putin en el discurso de 1 de marzo de 2018 como “invulnerables ante los sistemas de defensa antiaérea y antimisiles, modernos y del futuro, de un enemigo potencial” y que, en el caso de Avangard, fue probado el 26 de diciembre de 2018 alcanzando una velocidad de más de 30.000 kilómetros por hora, lo que demuestra que es posible impactar un objetivo en cualquier parte del mundo en menos de una hora. De estos sistemas, el Kinzhal ya está operativo en bases aéreas del sur de Rusia, el Avangard iniciará su despliegue este año en la División de ICBM de Dombarovsky y el Tsirkon (SS-N-33) ha realizado pruebas con éxito a la espera de que entre en servicio en el crucero nuclear lanzamisiles Almirante Nakhimov en 2021 o 2022. Por ello, en el extenso documento se recogen veintidós referencias a las armas hipersónicas, dada la relevancia que han adquirido estos sistemas en los últimos tiempos y que vuelven a establecer, una vez más, una ventaja casi decisiva sobre las defensas, pero que, como también sabemos, es solo cuestión de tiempo que se desarrollen contramedidas, porque la historia de la guerra demuestra que no existen sistemas insuperables, solo las armas nucleares lo son, y por eso no se ha producido un enfrentamiento nuclear desde el lanzamiento de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki y, mientras las responsables políticos de los Estados poseedores sigan pensando en términos racionales, esto seguirá siendo así, a pesar de que se les califique incorrectamente de “Estados canallas”. En La Revisión de Defensa de Misiles también se destacan las capacidades antisatélite de los sistemas de defensa aérea rusos tanto convencionales como nucleares: “Rusia mantiene y moderniza su sistema estratégico de defensa de misiles desplegado alrededor de Moscú, incluyendo 68 interceptores con cargas nucleares, y ha implementado múltiples tipos de sistemas móviles de defensa de menor alcance por toda Rusia.” y tiene en desarrollo los sistemas A-235 Nudol con capacidad nuclear y S-500 Prometeo de Almaz-Antey. Además de Rusia, están los retos que representan China, por un lado, e Irán y Corea del Norte por el otro, cada uno en su escala como quedan plasmados en la Revisión de Defensa de Misiles de 2019, que viene a poner de manifiesto el fracaso absoluto de la política de no proliferación de misiles balísticos que fue uno de los pilares del régimen de estabilidad estratégica desde la Guerra Fría. Sin embargo, las primeras partidas presupuestarias no se incluirán en el presupuesto federal hasta 2020 con lo que en ese momento se verá la seriedad de los avances que se proponen en el nuevo documento, porque como aseveró el presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, Adam Smith, el mismo día 17 de enero de 2019 “no es sostenible expandir todo”, en referencia a la financiación de los gigantescos programas en curso de modernización de la triada nuclear, los nuevos aviones de la Fuerza Aérea y el objetivo de una Armada de trescientos cincuenta y cinco barcos, incluida una nueva flota de submarinos nucleares estratégicos, con un presupuesto global de defensa que ascenderá finalmente en 2019 a 750.000 millones de dólares.

LAS ASPIRACIONES DE LA INDIA COMO POTENCIA ESPACIAL

La India es una potencia militar desde su independencia, simplemente por el tamaño de su ejército, incomparable en toda la región y victorioso en las campañas militares contra Pakistán con el que ha sostenido tres guerras desde la independencia. Pero, también ha perdido varios enfrentamientos fronterizos contra su gigantesco vecino del norte, China, que es el único país que le puede disputar la hegemonía regional y que, de hecho, se hallan inmersos en una lucha por el control de las rutas marítimas del océano Índico, que para la India son su “mar interior”. La disputa por el poder regional con China explica las aspiraciones nucleares de la India que se concretaron en las pruebas nucleares realizadas en 1974 y 1998. India alcanzó el estatuto de potencia militar y, posteriormente, nuclear, pero en el siglo XXI el poder militar se disputa también en el espacio, y en Nueva Delhi entienden no solo que no pueden quedar rezagados respecto de su vecino del norte, sino que las capacidades espaciales son fundamentales para mover todo el sistema bélico posmoderno y, singularmente, mantener las comunicaciones y guiar los misiles de la fuerza de disuasión nuclear embarcada con la que se han conseguido dotar -lo que es todavía una aspiración en el caso de China-. La gran ventaja estratégica de la que goza la India es que más allá de China no existe ninguna potencia con la que mantenga disputas, lo que hace que pueda gozar de relaciones de asociación estratégica con Rusia, los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón. India esgrime y argumenta que es la primera democracia del mundo por población, pero como otras grandes potencias, tiene una historia milenaria, un modelo de sociedad incomparable basado en sus propias tradiciones y unas élites dirigentes que aspiran a la hegemonía regional y que, al mismo tiempo, no disputan la hegemonía global al Bloque Occidental, lo contrario que Rusia y China. Esta es la diferencia fundamental respecto a China y al nuevo modelo de relación que trata de implementar el presidente Xi Jinping. Al mismo tiempo, la economía de la India sigue creciendo a gran velocidad, demostrando una fortaleza basada en la capacidad innovadora y comercial que hace que amplios sectores de la población puedan salir de la pobreza -una población que sigue creciendo y que en 2030 superará a China-. Si se mantienen las tasas de crecimientos -y los estudios económicos de instituciones internacionales indican que será así-, el gobierno indio dispondrá de recursos adicionales para continuar con los grandes programas de modernización militar en curso, el programa nuclear militar y los diferentes programas espaciales. En concreto, el 28 de diciembre de 2018 el gobierno de Narendra Modi aprobó un presupuesto de 1.300 millones de dólares destinado a financiar el programa espacial Gaganyaan (“Vehículo Orbital”) para que la Agencia India de Investigación Espacial (ISRO) realice el primer vuelo tripulado nacional en 2022, esto es, en un plazo de tres a cuatro años. El ministro de Tecnología de la Información, Ravishankar Prasad, declaró que “el requisito total de los fondos para el programa Gaganyaan está dentro de los 1.300 millones de dólares e incluye el costo de desarrollo tecnológico, la realización de los sistemas de vuelo y los equipos de infraestructura esenciales. Como parte del programa se realizarán dos vuelos no tripulados y un vuelo tripulado.” Para llevar a cabo estos vuelos la ISRO ha desarrollado un vehículo de lanzamiento GSLV-III (Vehículo de Lanzamiento de Satélites Geosincrónicos) con capacidad para transportar la carga útil necesaria para lanzar una nave tripulada Gaganyaan construida por HAL con tres miembros a bordo y ponerla en órbita terrestre baja. De forma paralela, la ISRO en cooperación con empresas nacionales ha estado desarrollando el sistema de escape de la tripulación que se probó con éxito el 5 de julio de 2018 en el Centro Espacial Satish Dhawan de Sriharikota, así como los sistemas de soporte vital y los trajes espaciales de desarrollo nacional de DEBEL. En el desarrollo de todos estos sistemas las instituciones indias han contado con la cooperación de Rusia a través de los diferentes acuerdos de cooperación en materia científico y tecnológica vigentes. Estos programas tecnológicos han hecho que la ISRO sea una de las agencias espaciales más importante del mundo y que la India haya podido desarrollar y operar su propio sistema de posicionamiento global por satélite IRNSS.

"En el pelo, en el pelo de tu sueño
fueron mis pensamientos enredándose..."

LAS FUERZAS NUCLEARES ESTRATÉGICAS DE RUSIA EN 2018

Durante este año hemos actualizado y analizado en el blog de forma pormenorizada los tres componentes de las Fuerzas Nucleares Estratégicas de Rusia con las entradas respectivas dedicadas a cada una de ellas: las Fuerzas Coheteriles Estratégicas (RVSN), las Fuerzas Submarinas Estratégicas -artículo publicado en la Revista General de Marina en el número de julio de 2018- y la Aviación de Largo Alcance. Precisamente en 2018 año entraron en vigor los límites cuantitativos establecidos por el Tratado START de 8 de abril de 2010, y que ha sido objeto de especial atención en el blog desde su entrada en vigor el 5 de febrero de 2011 con entradas periódicas semestrales recogiendo los datos aportados por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos en cumplimiento de las cláusulas de transparencia establecidas en el propio Tratado. En este sentido, la permanencia del Tratado de Armas Estratégicas ha sido hasta ahora una muestra patente del cumplimiento de los acuerdos que mantienen el régimen de estabilidad estratégica de la posguerra fría entre los Estados Unidos y Rusia. Como ha dicho el presidente Putin, “nuestras armas son para preservar la paridad. Nada más”. Sin embargo, paradójicamente se ciernen negros nubarrones sobre la vigencia de los acuerdos de desarme nuclear entre las dos grandes potencias, ya que ambas poseen más del 92% de las armas nucleares que existen en el mundo, y sus arsenales bastarían para arrasar la vida en el planeta como aseveró el propio presidente Putin hace poco (21 de diciembre de 2018) a preguntas de los periodistas: “esto nos puede conducir a una catástrofe global”. Porque, en efecto, la Administración Trump ha continuado dando pasos destinados a abandonar el régimen de desarme acordado al final de la Guerra Fría entre Reagan y Gorbachov, régimen que parece que ya no es suficiente para garantizar la seguridad de los Estados Unidos. Por un lado, el presidente Trump anunció el 10 de octubre de 2018 que no ve sentido a mantenerse en el Tratado INF de 8 de diciembre de 1987 que eliminó los misiles de corto y medio alcance de la ecuación nuclear. Washington considera que existe una violación del Tratado por parte de Rusia debido al desarrollo del misil de crucero 9M729 con capacidad nuclear para el sistema terrestre Iskander-M. Esto se debe a que, según los informes de inteligencia que se manejan, este misil de crucero, que ya se empleó en los ejercicios Zapad-2017 en septiembre del año pasado, superaría el alcance máximo de 500 kilómetros establecido en el Tratado INF. A pesar de que Moscú niega estas acusaciones, el presidente Trump dijo el 5 de diciembre de 2018 que está preparado para abandonar el Tratado INF, aunque concedió un plazo de dos meses para que Rusia se avenga a cumplir estrictamente las obligaciones que le impone el Tratado; en caso contrario Washington suspenderá sus obligaciones y buscará nuevas opciones que garanticen la seguridad de los Estados Unidos y de sus aliados frente al desarrollo de armas prohibidas por parte de Rusia. Las exigencias americanas fueron puestas sobre la mesa por la subsecretaria de Estado para el Control de Armas y Seguridad Internacional, Andrea Thomson, al día siguiente precisando que Rusia debe concederles la oportunidad de verificar las modificaciones que se hagan a los misiles de crucero 9M729. Por su parte, Moscú considera que el desarrollo de sistemas antimisiles balísticos, como consecuencia del abandono del Tratado ABM en junio 2002, y el despliegue de estos cerca de sus fronteras -en Polonia y Rumania en la parte occidental y en Corea del Sur y Japón en el Extremo Oriente además de los destructores equipados con estas capacidades que navegan cerca de sus aguas- obligaron a “responder con la creación de armas nuevas capaces de burlar esos sistemas de defensa antimisiles” en palabras del presidente Putin. Es más, advirtió que “es difícil imaginar cómo va a evolucionar la situación. Si estos misiles aparecen en Europa ¿qué deberíamos hacer? Por supuesto, tendremos que garantizar nuestra propia seguridad.” El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, fue un paso más allá y afirmó el 21 de diciembre de 2018 que "el despliegue allí de misiles, apuntando potencialmente a la Federación rusa, llevará a que Rusia -con el objetivo de crear paridad- convierta estos sistemas de lanzamiento en blanco de su arsenal de misiles". Una segunda razón aducida para poner en tela de juicio la vigencia del Tratado INF es que solo es de aplicación bilateral y Washington de nuevo considera que China se está aprovechando de un vacío legal para desarrollar nuevas armas nucleares que amenazan a los aliados de los Estados Unidos en el Asia-Pacífico y al despliegue de sus propias tropas en la región. Sin embargo, esta valoración no es aceptada por las autoridades rusas que consideran que el mantenimiento del régimen de estabilidad estratégica es un asunto bilateral entre los Estados Unidos y Rusia. Más grave aún es que, detrás de las denuncias del Tratado INF, se encuentra la negativa a entablar negociaciones para extender la vigencia del Tratado START más allá de 2021 a pesar de las reiteradas apelaciones de la parte rusa, como dijo el presidente Putin el 21 de diciembre de 2018: “no están llevando a cabo conversaciones para prolongarlo”. La respuesta rusa ha sido el anuncio del desarrollo de nuevas armas estratégicas avanzadas que fueron sorpresivamente descritas por el presidente Putin el 1 de marzo de 2018 en una sesión conjunta de las dos cámaras del parlamento ruso -que analizamos en la entrada EL PODER DOMINADOR DE LAS ARMAS NUCLEARES Y LA AMENAZA DE LA GUERRA de marzo de 2018-. Como reconoció el presidente Putin el 21 de diciembre de 2018: “Ahora nos dicen que Rusia obtuvo ventajas con ello. Sí, es cierto. Nadie en el mundo tiene esos armamentos, por ahora.” Pero, según dijo: “no buscamos una ventaja en la carrera nuclear, buscamos mantener el equilibrio y garantizar nuestra propia seguridad”. Las observaciones del presidente Putin ponen de manifiesto el incremento de la función de las armas nucleares en la política de seguridad rusa (Lee Willet en “Strategic Effect”, Jane´s Defence Weekly núm. 48, 28 de noviembre de 2018). Por esta razón, desde la parte rusa insisten, en palabras del presidente Putin, en que “estamos siendo testigos del colapso del sistema internacional de limitación de armamentos y del inicio de una nueva carrera armamentista […] sería muy malo para la Humanidad porque nos aproxima a una línea muy peligrosa.” En los primeros meses de 2019 sabremos si continúa el Tratado INF y, en consecuencia, si se podrá extender el Tratado START o nos hallaremos a las puertas de una nueva carrera de armas nucleares, que combinada con la carrera espacial en curso, puede producir la destrucción definitiva del régimen de seguridad global vigente y el inicio de una nueva etapa de las relaciones internacionales, desconocida desde el final de la Segunda Guerra Mundial, porque habrán desaparecido las reglas básicas de funcionamiento del sistema y sin un régimen de seguridad internacional estamos abocados a la guerra

¿INTERESA A LOS ESTADOS UNIDOS ABANDONAR EL TRATADO INF?

El presidente Trump anunció el 20 de octubre de 2018 la intención de retirarse del Tratado sobre Misiles de Corto y Medio Alcance (INF por sus siglas en inglés) firmado en Washington el 8 de octubre de 1987 entre el presidente Reagan y el máximo dirigente soviético Gorbachov y que entró en vigor el 1 de junio de 1988. Este tratado estableció la eliminación de los misiles nucleares y convencionales terrestres con un alcance entre 500 y 5.500 kilómetros, así como sus sistemas de lanzamiento y para mayo de 1992 se habían retirado de servicio 2.692 misiles. Hay que destacar que el tratado no tiene fecha de terminación. Sin embargo, el gobierno americano considera que Rusia “ha estado violando el Tratado durante años”. Washington arguye que Moscú ha estado desarrollando desde 2008 distintos sistemas misilísticos prohibidos por el Tratado INF y, en concreto, han centrado las críticas en el desarrollo del misil de crucero Novator 9M729 (SSC-8 en código OTAN), que sería una versión lanzable desde TEL terrestre Iskander-M del misil naval 3M14T Kalibr y que, eventualmente, podría ser dotado de ojiva nuclear -véase en este punto el análisis que hace Pavel Podvig en su blog Russian Strategic Nuclear Forces en diciembre de 2018-. De inmediato, las autoridades rusas calificaron la decisión como “un paso muy peligroso” contra la seguridad internacional. El viceministro de Exteriores, Sergei Riabkov, dijo el mismo día que “Moscú observa con preocupación lo que califica de nuevos intentos de los Estados Unidos de lograr mediante el chantaje que Rusia haga concesiones en materia de seguridad estratégica internacional.” El propio Gorbachov comentó el mismo día: “¿Realmente no entienden en Washington a qué podría conducir esto? Ante esta situación cabe convocar a la ONU y al Consejo de Seguridad, pues la decisión de Trump afecta a todo el mundo.” Por su parte, el secretario de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, dijo el 21 de octubre que “seguramente después de las recientes declaraciones serán necesarias explicaciones por parte de los Estados Unidos.” Por su parte, el embajador ruso en Washington, Anatoli Antonov, había adelantado el 10 de octubre que “últimamente se escuchan cada vez más a menudo las declaraciones de militares americanos diciendo que necesitan misiles de alcance medio y más corto para contener a China […] ¿Tal vez están buscando un pretexto para salir del INF acusando de ello a Rusia?” La visita del asesor de seguridad nacional del presidente Trump, John Bolton, a Moscú el día 22 de octubre de 2018 para entrevistarse con Sergei Lavrov y Nikolai Patrushev no despejó las dudas acerca de la decisión anunciada por el presidente. Y, como sabemos, Trump no suelta una decisión cuando la ha tomado. Por ello, el presidente Putin aseveró el 20 de noviembre de 2018 que estaba abierto llevar a cabo negociaciones para asegurar la vigencia del Tratado. Sin embargo, advirtió que en el caso de que los Estados Unidos decidieran retirarse finalmente Rusia adoptaría las medidas necesarias para garantizar su seguridad y Moscú tiene los medios y los recursos para hacerlo, entre ellos todos los nuevos sistemas de armas que anunció el presidente Putin en su discurso ante las dos cámaras del parlamento ruso el 1 de marzo de 2018 -que analizamos en la entrada EL PODER DOMINADOR DE LAS ARMAS NUCLEARES Y LA AMENAZA DE LA GUERRA de marzo de 2018-. Los dirigentes europeos han manifestado su evidente preocupación por el anuncio de retirada americano que vuelve a complicar las relaciones con Rusia en un momento delicado del conflicto en Ucrania y que supondría dejar abierta la puerta a una carrera armamentista de proporciones impredecibles. Sin duda, la retirada americana del Tratado INF supone la ruptura definitiva de los acuerdos de desarme que pusieron fin a la Guerra Fría, pero están en línea con la nueva política de defensa nuclear hecha pública por el presidente Trump el 3 de febrero de 2018 -véase la entrada LA NUEVA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL Y LA POSTURA NUCLEAR DE LOS ESTADOS UNIDOS de febrero de 2018-. El argumento es que el mundo actual es muy inestable, hay grandes potencias que disputan la hegemonía americana y, por tanto, los Estados Unidos deben tener todas las opciones abiertas para hacer frente a las amenazas, incluido el desarrollo y despliegue de cualquier tipo de armamento nuclear que suponga una ventaja comparativa con el potencial adversario. ¡Bienvenidos: el mundo hobbesiano ha regresado!

LA AVIACIÓN DE LARGO ALCANCE DE RUSIA: PODERÍO DE ATAQUE NUCLEAR

El 23 de diciembre de 2018 se cumplió el 104º aniversario de la Aviación de Largo Alcance: en este día del año 1914 el zar Nicolás II aprobó el Reglamento de Organización de la Escuadra de Aeronaves “Ilyá Múromets”. Actualmente, la Aviación de Largo Alcance, encuadrada dentro de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia (VKS, general Sergei Surovikin, desde 22 de noviembre de 2017), es un componente más de la triada nuclear de la Fuerza de Disuasión Nuclear de Rusia y, por tanto, mantiene una dependencia directa del Estado Mayor General poseyendo la capacidad de ataque nuclear de largo alcance con los bombarderos estratégicos que tiene encomendada, aunque dispone de otras capacidades de ataque convencional y antibuque con misiles de crucero sin carga nuclear y de apoyo a la fuerza de bombarderos estratégicos con la flota de aviones de repostaje en vuelo Il-78. 
La Aviación de Largo Alcance se encuadra en el 37º Ejército Aéreo (general Sergey Kobylash, desde el 16 septiembre de 2016) que reúne dos agrupaciones aéreas principales asignadas a dos zonas separadas del país: por un lado, en la Rusia europea y por otro en Siberia y el Extremo Oriente ruso. En la parte europea se encuentra la 6950 Base Aérea Donbasskaya, en  Engels-2, en el oblast de Saratov, sede de dos regimientos de bombarderos estratégicos equipados con 13 Tu-160/Tu-160M1 (121º Regimiento de la Guardia) y 18 T-95MS6 (184º Regimiento), y la 6950 Base Aérea Shaykovka situada en Smolensko, en el oblast de Kaluga, que cuenta con un regimiento de 48 bombarderos supersónicos Tu-22M3/MR (52º Regimiento de la Guardia), que desde el 1 de abril de 2011 reactivó el despliegue avanzado de un grupo aéreo en la base aérea de Olenya, en la península de Kola, dedicado a misiones de ataque antibuque de largo alcance; también desde 2017 se realizan despliegues ocasionales a los aeródromos árticos de Anadyr y Vorkuta demostrando las capacidades de la Aviación de Largo Alcance para operar en aeródromos alejados de sus bases principales. La segunda gran unidad es la 6952 Base Aérea Ternopolskaya, en Ukrainka, en el oblast siberiano de Amur, sede de otros dos regimientos con 36 bombarderos estratégicos Tu-95MS16 (79º Regimiento y 182º Regimiento de la Guardia) y otro regimiento con 30 Tu-22M3/MR (200º Regimiento) en la 6953 Base Aérea Belaya, en el oblast de Irkutsk. 
En su misión primaria de ataque nuclear los bombarderos Tu-160 cargan 12 misiles de crucero Kh-55SM o los nuevos misiles de crucero furtivos Kh-102 con ojiva nuclear y los Tu-95MS de 6 a 16 misiles Kh-55 y Kh-102 dependiendo de la configuración de vuelo; además, los Tu-160 pueden lanzar bombas de caída libre equipadas con ojivas nucleares. Para misiones de ataque convencional disponen del misil de crucero de baja detectabilidad Kh-101 y del misil de crucero Kh-555, que han sido empleados profusamente en la campaña de Siria contra objetivos terroristas en Alepo, Idlib y Raqqa con lanzamientos desde larga distancia. Por su parte, los Tu-22M3 de Shaykovka llevaron a cabo intensas oleadas de bombardeo desde la base aérea de Mozdok en el Cáucaso contra objetivos en las áreas indicadas con bombas convencionales de caída libre. Estas misiones se recogen en la entrada LA AVIACIÓN DE LARGO ALCANCE INICIA OPERACIONES AÉREAS EN SIRIA de noviembre de 2015. 
Según los análisis más recientes (Kristensen y Norris, 2018) la Aviación de Largo Alcance tiene capacidad para portar unas 616 cargas nucleares en unos 50 bombarderos estratégicos operativos. Hay que tener en cuenta que según las estipulaciones del Tratado START de abril de 2010, los bombarderos estratégicos Tu-160 y Tu-95MS6/16 se computan por unidades, con independencia de su capacidad de carga, y los Tu-22M3 están excluidos de la aplicación del Tratado START con la prohibición de no disponer de la capacidad de repostar en vuelo. 
Como decíamos al principio, para los despliegues de larga distancia la fuerza de bombarderos estratégicos cuenta con el apoyo de una flota de aproximadamente 18 aviones de repostaje en vuelo Il-78/78M del 203º Regimiento de la Guardia basado en Dyagilevo, en el oblast de Ryazan. 
Tanto los bombarderos estratégicos Tu-160 y Tu-95MS como los bombarderos supersónicos Tu-22M3 están siendo sometidos a importantes programas de modernización para mantenerlos en estado operativo hasta 2030 mientras se avanza en el desarrollo del bombardero estratégico futuro, denominado programa PAK-DA. De este modo, en 2018 las VKS han recibido un bombardero modernizado Tu-160M1 y cuatro Tu-95MS16. Lo mismo ocurre con los cisternas Il-78M, que serán reemplazados con el nuevo modelo Il-78M-90A con capacidades extendidas para poder llevar a cabo su vital misión en favor de la fuerza de bombarderos de ataque nuclear.  
Tupolev Tu-160 17 Rojo "Valery Chkalov"

"The world is not enough"

LA MILITARIZACIÓN DEL ESPACIO HA LLEGADO

George Friedman ya adelantó en 2010 que este siglo sería el siglo de la militarización del espacio y que la próxima guerra global se iniciaría, precisamente, en el espacio y siguiendo la lógica de sus tesis podemos formular la siguiente regla: quien domine el espacio ganará la guerra global. Pues bien, la Administración Trump ha estado dando los pasos necesarios para avanzar en el control del espectro espacial. Como ya indicamos en el blog en agosto de este año, el presidente Trump anunció el 18 de junio de 2018 la intención de crear unas Fuerzas Espaciales con el mismo rango que las otras ramas de las Fuerzas Armadas y, por consiguiente, con el mismo estatuto que la Fuerza Aérea, que es la que mantiene hasta ahora el control de las actividades espaciales militares de los Estados Unidos. De este modo, el presidente firmó el 18 de diciembre de 2018 una orden ejecutiva en la que instruye al Departamento de Defensa para que organice una fuerza militar dedicada a las operaciones en el espacio denominado Mando Espacial de los Estados Unidos como mando de combate unificado. Aunque cuenta con la oposición de importantes sectores de las Fuerzas Armadas tradicionales, representados por grupos organizados de senadores y representantes en el Congreso, el objetivo definido por el presidente es lograr la creación de unas auténticas Fuerzas Espaciales independientes en 2020, por lo que la orden ejecutiva aprobada ahora es una medida transitoria hacia ese objetivo definitivo que ya adelantó en marzo de 2018. Estados Unidos quiere reunir en una sola Fuerza el conjunto de las capacidades de lanzamiento, control y empleo de los satélites espaciales militares de todo tipo, desde los de comunicaciones, de posicionamiento global, de reconocimiento e inteligencia hasta los de seguimiento de objetos espaciales y misiles balísticos. Solo de este modo considera la Administración Trump que pueden seguir manteniendo la primacía en el espacio y estar preparados para afrontar las amenazas futuras que se presentarán en ese espectro del campo de batalla y, llegado en caso, ganar la guerra espacial. Como dijo el presidente del Estado Mayor Conjunto, general Joseph Dunford, el pasado mes de abril los sistemas espaciales propios carecen de la resistencia necesaria en caso de ataque y son vulnerables a las nuevas capacidades con las que cuentan otros países, y enfatizó: “se dice que no hay guerras en el espacio, pero existen guerras que implican a nuestros sistemas”, de ahí la necesidad de protegerlos y hacerlos invulnerables. Estas iniciativas han sido contestadas por Rusia que afirma que una confrontación en el espacio podría ser tan peligrosa como la carrera armamentista desencadenada por los Estados Unidos a mediados del siglo pasado y les acusa de bloquear sistemáticamente todas las propuestas encaminadas a mantener el espacio exterior libre de armamentos, pero el anuncio del despliegue operativo en 2019 de sistemas de guerra electrónica como el Tirada-2S con capacidad para interferir los sistemas satelitales en el espacio, desarrollado desde 2001 por el 46º Instituto Central de Investigación, no hace más que aumentar la sensación de inseguridad de Washington a una eventual pérdida de sistemas espaciales vitales. Esto significa que ya se ha producido la militarización del espacio y previsiblemente en los próximos años asistiremos a una auténtica carrera por el espacio, pero esta vez no de carácter civil y solo parcialmente militar como ocurrió entre soviéticos y americanos durante la Guerra Fría en el siglo XX, sino una auténtica carrera militar espacial en la que intervendrán múltiples actores que buscarán la manera de asegurar sus propios sistemas espaciales y, al mismo tiempo, inutilizar o destruir los satélites adversarios, porque sin estos no hay reconocimiento, ni inteligencia ni capacidad de batir objetivos en tierra o en el mar con armas guiadas de precisión, pues como hemos explicado muy recientemente ese es el objetivo de sistemas como el Programa Galileo europeo o el Beidou chino. Por tanto, como dice el maestro de ceremonias en la pista del circo: “señores, siéntense y vean”.