El 29 de octubre
de 2026 tuve la oportunidad de impartir como analista del Instituto Español de
Estudios Estratégicos (IEEE) una conferencia sobre este tema a los alumnos
del doble máster de Acceso a la Abogacía y Procura y Derecho Penal
Económico del Centro de Estudios Jurídicos Garrigues de Madrid. Como comenté al
principio de la sesión, para un jurista es mucho más fácil hablar para un
público de estudiantes o especialistas de Derecho sencillamente porque hablamos
en un mismo idioma: los fundamentos conceptuales son los mismos y las instituciones
que se enuncian tienen de forma inmediata una representación intelectual que no
requiere de mayores disquisiciones, da igual que hablemos de usufruto, hipoteca
o de la legitima en el Derecho hereditario, porque las bases están dadas. Además,
hacerlo a los alumnos del Centro de Estudios Jurídicos Garrigues supone una
responsabilidad añadida porque se trata de uno de los centros de referencia nacionales
en cuanto a la formación en el ámbito de la Abogacía y la Procura y sobre esto
poco más se puede añadir porque su prestigio es reconocido y ampliamente valorado
en el mundo de la abogacía y en el sector empresarial. Pero en esta ocasión me
correspondía no tanto hablar de Derecho Internacional exclusivamente, sino en tratar
de explicar cómo funciona el sistema internacional globalizado, en
qué tiempo nos encontramos, cuáles son las dinámicas de cambio y hacía
dónde vamos. En definitiva, después de analizar la incertidumbre se
trata de dar certezas para un mundo que no es que esté en proceso de cambio,
sino que ya ha cambiado. Contrariamente a las tesis que sostienen que el Derecho
Internacional ha perdido su vigencia, que no hay un orden normativo que se
imponga o incluso que nadie está tratando de crear un orden nuevo (craso error),
proponemos una serie de variables que permiten comprender los procesos de
transición y cambio, determinar las reglas que los rigen y conocer
cuál es el resultado final. El área del conocimiento que facilita dar
respuesta a todas estas cuestiones es la ciencia de las Relaciones
Internacionales, que dispone de las pautas teóricas y metodológicas para
explicar el mundo, establecer reglas predictivas y generar
escenarios de futuro que ayudan a la toma de decisiones. Para ello, se apoya
en el Derecho Internacional, la Ciencia Política, la Sociología, la Historia,
la Economía y la Estadística, tratándose por tanto de un ámbito de conocimiento
multidisciplinar, pero que opera bajos criterios de cientificidad. De este
modo comenzamos estudiando la creación y mantenimiento del sistema internacional
desde 1648 hasta la actualidad, señalamos las paces de 1715, 1815, 1918 y 1945,
que se producen después de sendos enfrentamientos decisivos entre grandes potencias,
así como la desaparición de una de las partes del sistema en 1991, pero sin que
cambiaran las normas fundamentales. De este análisis extraemos una regla básica:
un nuevo orden internacional se establece tras un enfrentamiento decisivo,
entendido como una guerra existencial entre grandes potencias, en el que
el que se impone crea un conjunto de reglas, normas y procesos de adopción de
decisiones (llamado régimen internacional o mundial) con la pretensión de mantenerse
en el tiempo durante mucho tiempo. Solo basta observar los sucesivos períodos
entre paces para tomar una dimensión adecuada de esta afirmación. El orden
internacional vigente dimana de la paz acordada en Yalta y Potsdam en 1945,
que se concretó en la creación de la ONU y el monopolio el uso de la fuerza en
manos del Consejo de Seguridad, donde los vencedores (los denominados Tres
Grandes), se reservaron el derecho de veto. Este acuerdo fundamental
funcionó durante la Guerra Fría (1947-1991) y sigue vigente en la Posguerra
Fría. A pesar de que no existe consenso académico sobre cómo definir este
periodo, es posible establecer tres etapas sucesivas: la hegemonía
imperfecta estadounidenses (1992-2001), las guerras permanentes
(2001-2021) y la violencia absoluta, que se inició con la invasión rusa
de Ucrania y en la que estamos inmersos actualmente. En este período de
posguerra, el poder mundial se ha ido desplazando de forma cada vez más
acelerada hacia el Indopacífico, que es donde se ubican las cuatro grandes
potencias económicas, militares y normativas actuales: China, Estados Unidos, India
y Rusia. Económicas porque son las cuatro primeras del mundo en términos de PIB
por paridad de poder adquisitivo (PPA); militares, porque no solo son las que
concentran el mayor gasto militar, sino sobre todo, porque son los grandes
poseedores de las armas nucleares (el 95% del total mundial es inapelable y no
admite objeción); y normativas, porque tres de ellas son miembros permanentes
del Consejo de Seguridad, que con su acción o inacción deciden qué reglas se
aplican y cuáles no en el orden internacional. Francia y Gran Bretaña, aunque
son miembros del Consejo son insignificantes y actúan bajo las órdenes de
Estados Unidos, porque es su protector militar y sin él estarían inermes. La
distribución del PIB mundial favorece a aquellas, tienen las mayores tasas de
crecimiento, la acumulación de oro en los últimos diez años indica quiénes se
prepararon para las crisis y la guerra, y quiénes son los mayores poseedores de
recursos mundial, medidos en términos de trillones de dólares. Las perspectivas
económicas para 2050 son más rotundas todavía. El resultado es que Europa
queda totalmente desplazada en un mundo que se polariza en el Indopacífico.
Es ahí donde muy probablemente se produzca el próximo choque decisivo y donde se
decida quién ostentará el poder mundial durante un largo período de tiempo. De este
modo, podemos proponer algunas certezas: se aceleran los cambios en la
distribución del poder mundial en perjuicio de Occidente; China y Rusia
lideran el descontento mundial atrayendo a los países del denominado Sur
Global hacia sus posiciones revisionistas; una etapa de multipolaridad
inestable que podría extenderse durante una década; el fin del régimen de
estabilidad estratégica aumenta el riesgo de proliferación, es probable
reinicio de las pruebas nucleares, se acelera escalada en los conflictos con guerras
preventivas y la tentación de resolverlos de forma inmediata con armas
nucleares, siempre contra Estados no nucleares porque no disponen de capacidades
para responder a ese poderío insuperable; se produce el repliegue
estadounidense de Europa y la OTAN deja de ser una alianza funcional
para el objetivo que se creó; Europa se vuelve cada vez menos estable y se
queda sola; y sin el pacificador estadounidense la UE fracasa. Estas
dinámicas concluirán con la creación de un nuevo orden mundial. Como he
escrito en otros textos anteriores, se mantiene la incógnita sobre si el nuevo
orden surgirá de un acuerdo entre grandes potencias o después de un enfrentamiento
decisivo, que al tener carácter existencial (forma parte de la regla enunciada
más arriba) desencadenará una guerra devastadora que conllevará el empleo de
armas nucleares. Esta es la lección que compartimos y que debatimos desde la
perspectiva de que estamos contemplando el centro de la historia.
CONFERENCIA SOBRE EL CONTEXTO GEOPOLÍTICO MUNDIAL Y LOS NUEVOS RETOS A LA SEGURIDAD EN EUROPA
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Estimado Luis, interesante aproximación que da cuenta de problemas no resueltos por los líderes de segunda línea (Europa), ni pensar en la tercera línea (se comprenden quienes serían), entonces: ¿estamos cada vez más cerca de una implosión del multilateralismo o bien, de una explosión de conflictos globales? Un abrazo y se agradece el que hayas compartido esta presentación.
ResponderEliminarBien!!!
ResponderEliminarExcelente, felicitaciones
ResponderEliminarBrillante hilo narrativo y deductivo. Seguro que disfrutaron mucho.
ResponderEliminarEnhorabuena. Un abrazo.
ResponderEliminarFelicidades.
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