El 15 de enero de 2018
los regimientos de cohetes estratégicos de la 54º División de Cohetes de la Guardia de Teykovo iniciaron el despliegue de unidades móviles de cohetes
estratégicos Topol-M y Yars desde Ivanono hacia las regiones de Irkutsk
para realizar misiones de patrullaje en la programación anual de ejercicios de
combate de las Fuerzas de Cohetes Estratégicos (RVSN). Durante los ejercicios
los militares practican la superación de obstáculos en el terreno, el
enmascaramiento y el cambio de posiciones de disparo, la interacción con otras
unidades y el lanzamiento simulado de cohetes. Se trata de probar la
disponibilidad para el combate que, según confirmó en diciembre pasado el propio comandante de
las RVSN, general Karakayev, es del noventa y seis por ciento del conjunto de
la Fuerza "que permanecen en alerta constante para un lanzamiento inmediato" (entrevista en Krasnaya Zvezda, 14 de diciembre de 2017). El mismo día saltaron las alarmas en los medios de detección y
seguimiento occidentales cuando dos bombarderos portadores de misiles de crucero Tu-160 de la Aviación de Largo
Alcance realizaron un vuelo a larga distancia con una duración de más de trece
horas. Los bombarderos despegaron de la base aérea avanzada de Olenya, en la
península de Kola, emprendieron el vuelo en dirección norte hacia aguas
internacionales para girar en el Cabo Norte hacia el sur bordeando la costa
noruega para alcanzar el mar del Norte; a mitad del vuelo, realizaron un giro de
ciento ochenta grados hacia el noroeste a la altura de Gran Bretaña retomando
la misma ruta para regresar al espacio aéreo ruso. En el vuelo estuvieron
apoyados por aviones cisterna Il-78 que les suministraron combustible y fueron
escoltados por aviones interceptores Mig-31 de la Defensa Aérea de la Flota del
Norte en diferentes momentos. Desde su inicio el vuelo se siguió desde el control de control de la OTAN en Uedem (Alemania), que es el encargado
de controlar la zona norte de la Alianza Atlántica en Europa. De este modo, cuando los
bombarderos rusos se acercaron a la costa holandesa, salieron a su encuentro
sendos cazas F-16AM belgas –que tienen por rotación la responsabilidad de
la protección del espacio aéreo conjunto del Benelux- para hacer acto de
presencia, identificarlos y escoltarlos durante la parte del vuelo asignada por
el centro de control aliado. Posteriormente, fueron relevados en la misión por
dos Eurofighter Typhoon de la RAF de la base de Lossiemouth; en apoyo de los
cazas británicos despegó desde la base aérea de Brize-Norton un avión de
repostaje en vuelo A-330 MRTT Voyager. Curiosamente, en el operativo aliado no
participaron los cazas noruegos basados en Bodo y Orland, lo que se debió a las
condiciones meteorológicas imperantes en la zona según informaron fuentes
noruegas, aunque los bombarderos rusos fueron seguidos por los
radares de la defensa aérea nacional. Es previsible que en estos
ejercicios hayan estado implicadas las Fuerzas Submarinas Estratégicas
con alguno de sus submarinos nucleares portamisiles asignados a la Flota del
Norte. En los medios de comunicación occidentales, azuzados por los propios
portavoces militares, se habló directamente de "interceptación" para referirse
a este tipo de acciones –que según la definición del Diccionario de la Real
Academia Española es la acción de “apoderarse de algo antes de que llegue a su
destino. Detener algo en su camino. Interrumpir, obstruir una vía de
comunicación”-, cosa que evidentemente no se dio, ni se puede dar; es más en dichas informaciones se hablaba directamente de "amenaza rusa". Sin embargo, el Ministerio de
Defensa de Rusia responde de forma unánime en estos casos: "todos los
vuelos de los aviones rusos se llevan a cabo en estricta conformidad con las
reglas internacionales para el uso del espacio aéreo sin violar las fronteras
de otros Estados" (declaración en la web oficial del Ministerio de Defensa). Como expresó el analista Viktor Baranets, coronel retirado de las
Fuerzas Armadas rusas: "en los estados mayores de la OTAN miran de
forma poco normal estas situaciones. Los vuelos operados por la aviación rusa
en concordancia con las normas internacionales se perciben como una amenaza
militar. Todo eso es necesario para desplegar una propaganda, para morder a
Rusia de alguna manera (...) Nosotros no amenazamos a nadie."
(declaraciones en Sputnik, 16 de
enero de 2018). Está claro que, después de un período de ausencia
absoluta Rusia ha recuperado la capacidad de actuar en los espacios alejados
del globo que son de su interés mostrando las capacidades de despliegue
estratégico, tal como hacen los Estados Unidos con los desplazamientos
frecuentes de sus bombarderos estratégicos a Europa y, más reciente, a la
península de Corea para mostrar al régimen de Pyongyang que no se va a permitir
que amenace impunemente a países aliados. Por ello, los desplazamientos de
sistemas estratégicos terrestres y los vuelos de los bombarderos portadores de
misiles hay que ponerlos en su contexto: un ejercicio de entrenamiento de las
Fuerzas Nucleares Estratégicas destinado a validar las capacidades de los
sistemas de disuasión nuclear en el marco de la programación anual del Mando
Militar ruso, como anunció el mismo general Karakayev (entrevista citada, Krasnaya Zvezda del 14 de diciembre de
2017). Pero lo que resulta preocupante es que cada vez son más frecuentes las acusaciones mutuas entre Moscú y Washington de injerencia en las esferas de influencia y de incumplimiento de los tratados de desarme en una suerte de nueva paz armada. Es precio tener en cuenta que las injerencias en las zonas estratégicas del adversario afectan al régimen de estabilidad mundial, podemos decir, una especie de derecho consuetudinario regimental, lo que es altamente peligroso porque las grandes potencias han de mantener intactas las líneas fundamentales del núcleo y no jugar a averiguar si los demás partícipes han interiorizado cuáles son esas líneas. Puede ocurrir que lo que una de las partes suponga que forma parte de los círculos exteriores, otra parte considere que está afectando al propio núcleo sistémico estratégico y se destruya el régimen, con las consecuencias que podemos imaginar. Las dos grandes potencias existentes desde 1945 sabían cuáles eran las líneas fundamentales, por eso el régimen de estabilidad estratégica ha durado tanto tiempo, es lo que realmente ha mantenido la paz a nivel
global durante más de setenta años. Pasó la guerra de Corea, la del Suez, la crisis cubana, Vietnam, y el régimen se mantuvo porque sabían cuál era su límite. Ahora ya no son dos, sino tres grandes potencias, las zonas de influencia cambiaron desde 1989, se globalizó la estrategia y, trabajosamente, se ha intentado reconstruir un régimen en el que los partícipes no parecen tener claros cuáles son sus líneas fundamentales, sus límites. No han hablado de eso, cosa que hicieron frecuentemente en el período diplomático del sistema mundial, hasta el punto de transformar un régimen implícito en mixto. Ese es el enorme fallo, que pueda desaparecer el entramado de tratados que mantenían la estructura del sistema, en cuyo caso el peligro de ruptura sería máximo.
SATÉLITES SECRETOS Y LANZADORES PRIVADOS
En la entrada del mes de diciembre titulada COHETES Y MAS COHETES nos ocupamos de los lanzamientos espaciales que llevó a cabo
Rusia en diciembre de 2017, en concreto los destinados a aplicaciones
militares. Pues bien, parece que el mes de enero de 2018 es el de los Estados
Unidos, aunque ha comenzado con resultados dispares. El 9 de enero se informó que
la carga útil que transportaba el cohete
Falcon 9 que había despegado el 8 de enero desde Cabo Cañaveral, en Florida,
se había desplomado en la atmósfera cuando no se separó del cohete portador, y
por tanto, había resultado destruida. Pero, ¿cuál era la carga del Falcon 9?
Según informaciones de medios especializados se trataba de un satélite gubernamental altamente clasificado
denominado Zuma, fabricado por Northrop Grumman. Los detalles del evento
son escasísimos. Sin embargo, la corporación aeroespacial SpaceX, responsable
del lanzamiento, emitió un escueto comunicado en el que informaba: “No
comentamos sobre misiones de esta naturaleza, pero en este momento las
revisiones de los datos indican que el Falcón 9 funcionó correctamente.” En
efecto, ocho minutos después del lanzamiento la primera atapa del cohete
descendió en posición vertical y aterrizó con éxito en una plataforma habilitada
al efecto. Se sabe que el lanzamiento estaba programado para el mes de
noviembre de 2017 pero los ingenieros de SpaceX retrasaron la fecha de
lanzamiento para estudiar los datos de una prueba previa del carenado de la
carga útil que llevaron a cabo para otro cliente. Este lanzamiento es la tercera
operación con carácter clasificado que ha realizado SpaceX para agencias
gubernamentales de los Estados Unidos. Tres días después, el 12 de enero de
2018 despegó desde el complejo 6 de la base aérea de Vandenberg, en California,
un cohete Delta IV Medium+ de la variante 5,2 en el marco de la misión NROL-47 para la Oficina Nacional de Reconocimiento
de los Estados Unidos (NRO). En este caso, el comunicado de la empresa United
Launch Alliance ha sido igual de escueto, aunque hay que recordar que el 24 de
septiembre de 2017 otro cohete despegó de la misma base aérea para poner en
órbita el satélite de reconocimiento NROL-42 para la NRO destinado a detectar
lanzamientos de cohetes estratégicos en el hemisferio norte a través de sensores
infrarrojos –detalle en la entrada DEMASIADOS PÁJAROS EN EL CIELO VERSIÓN 2017: COHETES ESTRATÉGICOS, SATÉLITES Y ARMAS ESPACIALES-. En este caso se ha
especulado que se ha usado para poner en órbita un nuevo satélite de
reconocimiento radar Topaz. United Launch Alliance, creada para unificar
esfuerzos en esta materia entre Boeing y Lockheed Martin, ha sido la
responsable hasta ahora de poner en órbita veintisiete satélites para la NRO. Posteriormente, el 20 de enero un cohete Atlas V de United Launch Alliance despegó desde Cabo Cañaveral con un satélite de reconocimiento SBIRS GEO 4. Se trata del cuarto satélite de una serie de cuatro destinados a la detección de lanzamientos de misiles balísticos que son empleados por la Fuerza Aérea americana para rastrear una parte especifica del planeta desde una órbita geoestacionaria mediante radar y sistemas infrarrojos de última generación. El coste de este nuevo sistema de detección espacial redundante se estima en unos 1.200 millones de dólares. Resulta
llamativo que el gobierno americano encargue a empresas privadas el lanzamiento
y posicionamiento de los sistemas espaciales más sensibles para la seguridad
nacional, incluidos los satélites de alerta temprana destinados a dar la
primera alarma en caso de ataque nuclear cuando existe una Agencia Nacional del
Espacio, la archiconocida NASA creada en 1958, que consumió en 2016 un
presupuesto público de 19.285 millones de dólares, pero que desde la baja del
programa de los transbordadores espaciales en 2011 no ha recuperado el prestigio
ni las funciones anteriores. Ahora esas funciones han sido traspasadas a corporaciones privadas como United Launch Alliance o SpaceX -que precisamente tiene previsto lanzar a primeros de febrero el Falcon Heavy, el cohete más potente desde el Saturno V de las misiones Apollo-.
EL PRIMER ATAQUE MASIVO DE UNA INSTALACIÓN MILITAR CON DRONES
Pues sí que empezamos bien en cuanto a hitos
históricos en 2018. Durante la noche del 5 al 6 de enero de 2018 una de las
organizaciones terroristas de las muchas que han protagonizado la guerra civil
siria y que, posteriormente fue identificado como perteneciente al Estado Islámico por los responsables militares rusos, lanzó un ataque aéreo masivo con vehículos aéreos no tripulados (UAV)
contra las dos bases militares principales rusas en Siria. Se trató de una
acción coordinada de al menos trece aparatos, de los que diez intentaron atacar
la base aérea de Hmeymim, en Latakia, armados con bombas de muy reducido tamaño
y otros tres hicieron lo propio contra la base naval de Tartus, ambas
situadas al norte del país y en territorio controlado por las fuerzas
gubernamentales. Decimos “intentaron” porque según indicó el Ministerio de
Defensa ruso en una nota oficial de 8 de enero de 2018 en la que reconocían dichos
ataques, los UAV fueron abatidos por la defensa antiaérea o sometidos a
interferencias electrónicas que evitaron que alcanzaran sus objetivos que, sin
duda, eran causar el mayor destrozo posible en la línea de aviones de combate
estacionados en la base aérea y en los barcos amarrados en la base naval, pero
también, y especialmente, lograr el mayor impacto mediático –como consiguieron
los rebeldes hutíes de Ansar Alá en la guerra de Yemen cuando atacaron con un drone
naval la fragata saudí “Al Madinah” en
el Mar Rojo el 30 de enero de 2017-. Según el comunicado oficial del Ministerio
de Defensa ruso -que cita Sputnik el mismo día 8 de enero de 2018-, siete UAV resultaron derribados por los sistemas de defensa
antiaérea Pantsir-S1 que se encuentran desplegados en Siria desde septiembre de
2015, y los otros seis pudieron ser controlados por los sistemas de guerra
electrónica que se despliegan en ambas bases y al menos tres de ellos fueron
capturados intactos y otros tres se estrellaron como consecuencia de las
interferencias a las que fueron sometidos. Este acontecimiento debe conectarse
con los ataques con fuego de morteros y cohetes que ha estado sufriendo la base
aérea de Hmeymim y que hasta ahora habían sido repelidos con éxito por los
sistemas antiaéreos descritos, pero que, sin embargo, en el más reciente que
tuvo lugar el 31 de diciembre de 2017, causaron dos bajas entre los militares
rusos. Ese ataque habría afectado además a los aviones estacionados en la base
aérea y se habrían causado daños graves a al menos siete de ellos, según
informó el diario ruso Kommersant el
3 de enero de 2018. Sin embargo, esto no ha sido reconocido por el mando militar
ruso ni tampoco ha podido ser contrastado con fuentes independientes ni, hasta
ahora, por imágenes satelitales. Como comentamos en el blog en la entrada Y LA GUERRA LLEGÓ A SU FINAL, el Presidente Putin ordenó el 11 de diciembre de 2017 la
retirada de las fuerzas desplegadas en Siria al alcanzarse los objetivos
militares principales, pero dejando fuerzas suficientes en las bases de Hemymim
y Tartus para actuar de inmediato en apoyo del Ejército sirio si fuera
necesario. Resulta llamativo que mientras las tropas rusas se implicaron a
fondo en la guerra civil en Siria las bases militares principales rusas
estuvieron a salvo de ataques terroristas y ahora que el grueso de las mismas ha regresado a sus bases
en Rusia es cuando se encuentran sometidos a repetidos
ataques, el más reciente de ellos con medios novedosos –el Ministerio de
defensa ruso ha afirmado, después de analizar los UAV empleados, que sus
soluciones técnicas “solo podían ser originarias de un país con altas
capacidades tecnológicas”-, realizado desde larga distancia –el mando militar
ruso identificó que los UAV se lanzaron desde la aldea de Muazzar, en la denominada zona de distención de Idlib, a más de
cincuenta kilómetros al noreste de Latakia, que posteriormente fue bombardeada
por la aviación rusa- y bien coordinados al atacar de forma simultánea ambas
instalaciones militares que se encuentran una de otra a más de setenta kilómetros
de distancia. Aunque por las imágenes aportadas por el Ministerio de Defensa
ruso los UAV capturados son de naturaleza rudimentaria eso no obsta para que
hayan sido guiados de forma tan eficiente a larga distancia, lo que implica el
uso de sistemas de navegación por satélite tipo GPS, por otra parte fácilmente
accesibles en el mercado civil. Pero, ¿las "heroicas" fuerzas militares rusas, como así las calificó el mismo Presidente Putin en su discurso del 11 de diciembre de 2017 en Hmeymim, no habían aplastado totalmente a los enemigos del legítimo gobierno sirio? ¿Por qué las fuerzas gubernamentales sirias siguen bombardeando despiadadamente a los objetivos rebeldes de forma indiscriminada? De forma sorpresiva, y que deja poco espacio a la duda, el Presidente Putin afirmó en una entrevista el 11 de enero de 2018 que el ataque con drones tenía por objetivo socavar las relaciones entre Rusia, Turquía, de cuya zona de responsabilidad partió el ataque, e Irán en la resolución del conflicto en Siria. El Presidente Putin dijo: "estoy convencido de que ni los militares ni las autoridades de Turquía están relacionados de ninguna manera con este incidente. (...) Pero debo reconocer abiertamente que nosotros tampoco conseguimos controlar siempre lo que debemos controlar allí, al igual que los socios turcos tampoco lo consiguen siempre.", pero insistió: "sí que hubo provocadores, pero no fueron los turcos." (declaraciones recogidas en Sputnik, 11 de enero de 2018). Es más, el análisis de los medios empleados y de los explosivos que armaban las pequeñas bombas de los aparatos no tripulados llevó al Ministerio de Defensa ruso a afirmar que estas tecnologías solo proceden de países muy desarrollados y en cuanto a los explosivos apuntaron directamente a Ucrania ("General Staff reveals details of drones that attacked Russian bases in Syria", TASS, 11 de enero de 2018). Como dice un refrán español muy castizo: "aquí nadie da puntada sin hilo". Sea cual sea el motivo o causa de estos ataques, lo cierto es que nos encontramos ante un evento
militar sin precedentes que requiere de una profunda reflexión porque después
de tantos augurios por fin ha sucedido: el primer ataque masivo con drones y
que ha sido realizado por actor no estatal.
Nuestras reflexiones sobre el uso de los robots en las guerras del siglo XXI se recogen en las entradas: ROBÓTICA Y CONFLICTO MILITAR EN LA SOCIEDAD INTERNACIONAL GLOBALIZADA, LAS LEYES DE LA ROBÓTICA, EL CONFLICTO POSMODERNO Y LA GUERRA TECNOLÓGICA y EL EMPLEO DE LOS ROBOTS EN LOS CONFLICTOS ARMADOS DEL SIGLO XXI: CONSIDERACIONES GENERALES.
"Somos dos o uno;
uno queriendo ser dos, o lo contrario, dos,
que atraviesan por pruebas
arduas, como quererse o enlazarse,
en busca de ser uno, solo uno."
Nuestras reflexiones sobre el uso de los robots en las guerras del siglo XXI se recogen en las entradas: ROBÓTICA Y CONFLICTO MILITAR EN LA SOCIEDAD INTERNACIONAL GLOBALIZADA, LAS LEYES DE LA ROBÓTICA, EL CONFLICTO POSMODERNO Y LA GUERRA TECNOLÓGICA y EL EMPLEO DE LOS ROBOTS EN LOS CONFLICTOS ARMADOS DEL SIGLO XXI: CONSIDERACIONES GENERALES.
"Somos dos o uno;
uno queriendo ser dos, o lo contrario, dos,
que atraviesan por pruebas
arduas, como quererse o enlazarse,
en busca de ser uno, solo uno."
LAS FUERZAS COHETERILES ESTRATÉGICAS DE RUSIA EN 2018: “DESPUÉS DE NOSOTROS, EL SILENCIO”
Las Fuerzas de Cohetes Estratégicos (RVSN), creadas el 17 de diciembre de 1959, son un componente independiente de las Fuerzas Armadas de Rusia con cuartel general en Vlashika, en la provincia de Moscú. Están subordinadas directamente al Estado Mayor General y son el componente terrestre de la Fuerza de Disuasión Nuclear. La misión fundamental es garantizar la seguridad del país por medio de la disuasión nuclear y para ello poseen una fuerza de combate de alcance global y un enorme poder destructivo, ya que son las depositarias de las ojivas nucleares estratégicas basadas en cohetes (ICBM) en silos y sistemas móviles en TEL -las cargas nucleares tácticas permanecen bajo el mando operativo del Ejército de Tierra, asignadas a doce brigadas de cohetes Iskander-E equipados con misiles balísticos monoetapa 9M723K1 que tienen un alcance inferior a 500 kms. conforme a las previsiones establecidas en el Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias o Tratado INF de 8 de diciembre de 1987 en vigor-. Las RVSN están bajo el mando del general Sergei Karakayev, nombrado por decreto presidencial de 22 de junio de 2010.
A principios de 2018 las RVSN disponen de una fuerza de 316 cohetes estratégicos según las estimaciones de Kristensen y Norris -que Pavel Podvig rebajaba en junio de 2017 a 286-, de cinco tipos diferentes con capacidad para cargar 1.076 ojivas nucleares según los datos de Kristensen y Norris -958 a junio de 2017 según Podvig-. Según estos datos a mediados de 2017 se mantendrían en servicio los siguientes cohetes estratégicos: 46 cohetes pesados R-36M2 Voevoda (SS-18 M6 Satán en código OTAN) equipados con diez ojivas MIRV de 500 a 800 kilotones cada uno (460), sistema de armas que comenzó a entrar en servicio en 1988 y que alcanzará el final de su vida operativa en 2020; entre 20 y 30 cohetes UR-100NUTTH (SS-19 M3 Stiletto) que entraron en servicio a partir de 1979 equipados con seis ojivas MIRV de 400 kilotones y que se encuentran en pleno proceso de retirada, de modo que no computan a los efectos previstos en el Tratado START de 10 de abril de 2010; unos 36 sistemas móviles (TEL) RT-2PM Topol (SS-25 Sickle) que entraron en servicio a partir de 1985 equipados con una ojiva de 800 kilotones (36) y que están siendo sustituidos por los nuevos sistemas móviles Yars; 78 cohetes RT-2UTTH Topol-M (SS-27) con una ojiva de 800 kilotones en sus dos versiones en silo (60) y móvil en TEL (18) que entraron en servicio en servicio a partir de 1997 y 2006 respectivamente; y, finalmente, 96 cohetes RS-24 Yars (SS-29) en dos versiones, en silo (12) y móvil en TEL (84), que están entrando en servicio desde 2010 mejorando la capacidad de carga de los sistemas móviles anteriores ya que pueden transportar hasta cuatro ojivas MIRV. Sin embargo, el general Karakayev declaró en noviembre de 2017 que "actualmente los arsenales de las Fuerzas de Cohetes Estratégicos de Rusia incorporan más de cuatrocientos cohetes balísticos intercontinentales con ojivas de distinta clase y potencia" (entrevista en Krasnaya Zvezdá, 13 de noviembre de 2017, referencia en TASS). Esta fuerza de cohetes estratégicos se organiza en tres Ejércitos de Cohetes con once divisiones y treinta y nueve regimientos operativos.
A continuación se detalla el orden de combate de las RVSN:
27º Ejército de Cohetes Estratégicos de la Guardia con cuartel general en la ciudad de Vladimir, capital del oblast del mismo nombre en Rusia occidental, compuesto por cinco divisiones:
60ª División de Cohetes de Tatishchevo (desplegada en Tatischevo-5 y Svetlyy), oblast de Saratov en la Rusia europea, equipada con 2 regimientos dotados de 30 cohetes UR-100NUTTH y 6 regimientos con 60 Topol-M en silos.
28ª División de Cohetes de la Guardia de Kozelsk, oblast de Kaluga, en Rusia occidental, actualmente en pleno proceso de reequipamiento dispone ya de 12 RS-24 Yars en silos en dos regimientos (74º RCG y 168º RCG).
7ª División de Cohetes de la Guardia de Vypolzovo (Ozernyy y Bologoye-4), oblast de Tver, en Rusia occidental, equipada hasta ahora con (18) Topol en dos regimientos (41º RC y 510º RCG) que deben recibir los nuevos RS-24 Yars próximamente.
54ª División de Cohetes de la Guardia de Teykovo (Krasnyye Sosenki), oblast de Ivanovo situado en Rusia central, equipada 18 Topol-M móviles en dos regimientos (235º RCG y 321º RCG) y 18 RS-24 Yars móviles en otros dos regimientos (285º RCG y 773º RCG).
14ª División de Cohetes de Yoshkar-Ola, República de Mari-El, al sur de los Urales, dotada hasta ahora con (27) Topol móviles en 3 regimientos (697º RC, 702ºRC y 779º RC) se encuentra en pleno proceso de reequipamiento y ya tiene un regimiento con RS-24 Yars móviles.
31º Ejército de Cohetes Estratégicos con cuartel general en Rostoshi, Orenburgo, en el oblast del mismo nombre perteneciente al Distrito Federal del Volga, formado por dos divisiones:
13ª División de Cohetes de Dombarovsky (Yasnyy), oblast de Orenburgo en el Distrito Federal del Volga, equipada con 18 R-36M2 en tres regimientos.
42ª División de Cohetes de Nizhniy Tagil (Verkhnyaya Sala, Nizhniy Tagil-41, Svobodnyy), oblast de Sverdlovsk, en la Rusia asiática, equipada con 27 RS-24 Yars móviles en tres regimientos (308º RCG, 433º RCG y 804º RCG).
33º Ejército de Cohetes Estratégicos de la Guardia con cuartel general en la ciudad de Omsk, oblast del mismo nombre en la Siberia suroccidental, formado por cuatro divisiones:
62ª División de Cohetes de Uzhur (Uzhur-4, Solnechnyy), Krai de Krasnoyarsk en Siberia central con 28 R-36M2 en cuatro regimientos.
39ª División de Cohetes de la Guardia de Novosibirsk (Novosibirsk-95, Pashino, Gvardeiskiy), oblast de Novosibirsk, en Siberia occidental, completamente equipada con 27 nuevos RS-24 Yars móviles en sus tres regimientos de combate (357º RCG, 382º RCG y 428º RCG).
29ª División de Cohetes de la Guardia de Irkutsk (Zelenyy), oblast de Irkutsk, en Siberia oriental, en pleno proceso de reequipamiento, con (18) Topol en dos regimientos (344º RCG y 586º RCG), ha recibido ya entre 6 y 9 RS-24 Yars móviles en el 92º RCG.
35ª División de Cohetes de Barnaul (Sibirskiy-2), Krai del Altai, en Asia central, está equipada con 36 Topol en cuatro regimientos (307º RC, 479º RCG, 480º RC y 867º RCG).
Como vemos, las RVSN se encuentran inmersas en un amplio programa de modernización destinado a reemplazar todos los sistemas heredados de la antigua Unión Soviética hacia 2025. En 2018 está prevista la entrega de más de veinte lanzadores RS-24 Yars en bases fijas y móviles, según informó a finales de año el general Karakayev (entrevista en Krasnaya Zvezda, 14 de diciembre de 2017), que viene a ser el mismo número que los que se han entregado en 2017, en concreto veintiún cohetes según confirmó el Jefe del Departamento de Representaciones Militares del Ministerio de Defensa, coronel Oleg Stepanov, el 31 de enero de 2018 (citado en TASS, 31 de enero de 2018,). En los próximos años, los cohetes pesados Voevoda serán relevados por el nuevo Sarmat y los Topol y Topol-M serán completamente sustituidos por el más versátil y armado RS-24 Yars y, más adelante, también por la versión modernizada Yars-M. En este sentido, el Ministro de Defensa Sergei Shoigú informó en abril de 2017 que las Fuerzas Nucleares Estratégicas habían alcanzado una modernización del sesenta por ciento -del sesenta y seis por ciento a finales de 2017 según declaraciones del general Karakayev-, lo que junto con la permanente capacitación de las fuerza de combate a través de ejercicios periódicos y alertas por sorpresa hace que la disponibilidad de los sistemas de lanzamiento estratégicos sea del noventa y nueve por ciento, precisando además que el noventa y seis por ciento de los vectores estratégicos “permanecen en alerta constate para una lanzamiento inmediato” (declaraciones en Sputniknews, 12 de abril de 2017, confirmadas por el general Karakayev en la entrevista citada). Para ello, una vez al año se lleva a cabo una evaluación de la capacidad de responder de forma inmediata a las órdenes del Poder Político en caso necesario mediante un ejercicio de guerra nuclear global dirigido desde el Centro de Control de la Defensa Nacional de Moscú que implica a todos los componentes de las Fuerzas Nucleares Estratégicas con el lanzamiento real de varios cohetes estratégicos -terrestres y embarcados en submarinos nucleares portamisiles- y misiles de crucero desde los bombarderos de la Aviación de Largo Alcance -véase la entrada EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL de octubre de 2017-. Como dijo el Viceministro de Defensa Yuri Borisov a finales de ese mes: "nuestro escudo de misiles nucleares debe de ser fiable para que a nadie se le ocurra comprobar nuestra fuerza" (en Voenno-Promishlenny, 31 octubre de 2017, disponible en Sputniknews). Como se ha anunciado, el Programa estatal de Armamentos 2018-2027, que estará dotado con unos 283.000 millones de euros, continuará otorgando prioridad a las Fuerzas Nucleares Estratégicas y a las armas de alta precisión con la entrada en servicio de las primeras unidades del Sarmat y la expansión del RS-24 Yars a todas las divisiones de cohetes estratégicos manteniendo una proporción equilibrada entre sistemas móviles y en silos; según declaró el general Karakayev a finales de 2017: "A largo plazo, se planea preservar la estructura de la agrupación de cohetes, que incluye, sistemas de cohetes estratégicos, que poseen una potencia considerable y una alta disponibilidad para el combate. Las divisiones de cohetes, equipadas con los sistemas móviles, serán el medio decisivo para infligir daños inaceptables en represalia debido a la alta maniobrabilidad y la capacidad de supervivencia." (entrevista en Krasnaya Zvezda, 14 de diciembre de 2o17). Por tanto, se espera que en la próxima década las RVSN estarán constituidas por una fuerza compacta de unos 300 cohetes estratégicos –quizás será inferior a la fuerza de aproximadamente 400 ICBM del Global Strike Command americano- pero con tres tipos de cohetes equipados con múltiples ojivas (MIRV/MARV), lo que se ajusta a los límites cuantitativos que impone el Tratado START de 2010 para el 5 de febrero de 2018.
A principios de 2018 las RVSN disponen de una fuerza de 316 cohetes estratégicos según las estimaciones de Kristensen y Norris -que Pavel Podvig rebajaba en junio de 2017 a 286-, de cinco tipos diferentes con capacidad para cargar 1.076 ojivas nucleares según los datos de Kristensen y Norris -958 a junio de 2017 según Podvig-. Según estos datos a mediados de 2017 se mantendrían en servicio los siguientes cohetes estratégicos: 46 cohetes pesados R-36M2 Voevoda (SS-18 M6 Satán en código OTAN) equipados con diez ojivas MIRV de 500 a 800 kilotones cada uno (460), sistema de armas que comenzó a entrar en servicio en 1988 y que alcanzará el final de su vida operativa en 2020; entre 20 y 30 cohetes UR-100NUTTH (SS-19 M3 Stiletto) que entraron en servicio a partir de 1979 equipados con seis ojivas MIRV de 400 kilotones y que se encuentran en pleno proceso de retirada, de modo que no computan a los efectos previstos en el Tratado START de 10 de abril de 2010; unos 36 sistemas móviles (TEL) RT-2PM Topol (SS-25 Sickle) que entraron en servicio a partir de 1985 equipados con una ojiva de 800 kilotones (36) y que están siendo sustituidos por los nuevos sistemas móviles Yars; 78 cohetes RT-2UTTH Topol-M (SS-27) con una ojiva de 800 kilotones en sus dos versiones en silo (60) y móvil en TEL (18) que entraron en servicio en servicio a partir de 1997 y 2006 respectivamente; y, finalmente, 96 cohetes RS-24 Yars (SS-29) en dos versiones, en silo (12) y móvil en TEL (84), que están entrando en servicio desde 2010 mejorando la capacidad de carga de los sistemas móviles anteriores ya que pueden transportar hasta cuatro ojivas MIRV. Sin embargo, el general Karakayev declaró en noviembre de 2017 que "actualmente los arsenales de las Fuerzas de Cohetes Estratégicos de Rusia incorporan más de cuatrocientos cohetes balísticos intercontinentales con ojivas de distinta clase y potencia" (entrevista en Krasnaya Zvezdá, 13 de noviembre de 2017, referencia en TASS). Esta fuerza de cohetes estratégicos se organiza en tres Ejércitos de Cohetes con once divisiones y treinta y nueve regimientos operativos.
A continuación se detalla el orden de combate de las RVSN:
27º Ejército de Cohetes Estratégicos de la Guardia con cuartel general en la ciudad de Vladimir, capital del oblast del mismo nombre en Rusia occidental, compuesto por cinco divisiones:
60ª División de Cohetes de Tatishchevo (desplegada en Tatischevo-5 y Svetlyy), oblast de Saratov en la Rusia europea, equipada con 2 regimientos dotados de 30 cohetes UR-100NUTTH y 6 regimientos con 60 Topol-M en silos.
28ª División de Cohetes de la Guardia de Kozelsk, oblast de Kaluga, en Rusia occidental, actualmente en pleno proceso de reequipamiento dispone ya de 12 RS-24 Yars en silos en dos regimientos (74º RCG y 168º RCG).
7ª División de Cohetes de la Guardia de Vypolzovo (Ozernyy y Bologoye-4), oblast de Tver, en Rusia occidental, equipada hasta ahora con (18) Topol en dos regimientos (41º RC y 510º RCG) que deben recibir los nuevos RS-24 Yars próximamente.
54ª División de Cohetes de la Guardia de Teykovo (Krasnyye Sosenki), oblast de Ivanovo situado en Rusia central, equipada 18 Topol-M móviles en dos regimientos (235º RCG y 321º RCG) y 18 RS-24 Yars móviles en otros dos regimientos (285º RCG y 773º RCG).
14ª División de Cohetes de Yoshkar-Ola, República de Mari-El, al sur de los Urales, dotada hasta ahora con (27) Topol móviles en 3 regimientos (697º RC, 702ºRC y 779º RC) se encuentra en pleno proceso de reequipamiento y ya tiene un regimiento con RS-24 Yars móviles.
31º Ejército de Cohetes Estratégicos con cuartel general en Rostoshi, Orenburgo, en el oblast del mismo nombre perteneciente al Distrito Federal del Volga, formado por dos divisiones:
13ª División de Cohetes de Dombarovsky (Yasnyy), oblast de Orenburgo en el Distrito Federal del Volga, equipada con 18 R-36M2 en tres regimientos.
42ª División de Cohetes de Nizhniy Tagil (Verkhnyaya Sala, Nizhniy Tagil-41, Svobodnyy), oblast de Sverdlovsk, en la Rusia asiática, equipada con 27 RS-24 Yars móviles en tres regimientos (308º RCG, 433º RCG y 804º RCG).
33º Ejército de Cohetes Estratégicos de la Guardia con cuartel general en la ciudad de Omsk, oblast del mismo nombre en la Siberia suroccidental, formado por cuatro divisiones:
62ª División de Cohetes de Uzhur (Uzhur-4, Solnechnyy), Krai de Krasnoyarsk en Siberia central con 28 R-36M2 en cuatro regimientos.
39ª División de Cohetes de la Guardia de Novosibirsk (Novosibirsk-95, Pashino, Gvardeiskiy), oblast de Novosibirsk, en Siberia occidental, completamente equipada con 27 nuevos RS-24 Yars móviles en sus tres regimientos de combate (357º RCG, 382º RCG y 428º RCG).
29ª División de Cohetes de la Guardia de Irkutsk (Zelenyy), oblast de Irkutsk, en Siberia oriental, en pleno proceso de reequipamiento, con (18) Topol en dos regimientos (344º RCG y 586º RCG), ha recibido ya entre 6 y 9 RS-24 Yars móviles en el 92º RCG.
35ª División de Cohetes de Barnaul (Sibirskiy-2), Krai del Altai, en Asia central, está equipada con 36 Topol en cuatro regimientos (307º RC, 479º RCG, 480º RC y 867º RCG).
Como vemos, las RVSN se encuentran inmersas en un amplio programa de modernización destinado a reemplazar todos los sistemas heredados de la antigua Unión Soviética hacia 2025. En 2018 está prevista la entrega de más de veinte lanzadores RS-24 Yars en bases fijas y móviles, según informó a finales de año el general Karakayev (entrevista en Krasnaya Zvezda, 14 de diciembre de 2017), que viene a ser el mismo número que los que se han entregado en 2017, en concreto veintiún cohetes según confirmó el Jefe del Departamento de Representaciones Militares del Ministerio de Defensa, coronel Oleg Stepanov, el 31 de enero de 2018 (citado en TASS, 31 de enero de 2018,). En los próximos años, los cohetes pesados Voevoda serán relevados por el nuevo Sarmat y los Topol y Topol-M serán completamente sustituidos por el más versátil y armado RS-24 Yars y, más adelante, también por la versión modernizada Yars-M. En este sentido, el Ministro de Defensa Sergei Shoigú informó en abril de 2017 que las Fuerzas Nucleares Estratégicas habían alcanzado una modernización del sesenta por ciento -del sesenta y seis por ciento a finales de 2017 según declaraciones del general Karakayev-, lo que junto con la permanente capacitación de las fuerza de combate a través de ejercicios periódicos y alertas por sorpresa hace que la disponibilidad de los sistemas de lanzamiento estratégicos sea del noventa y nueve por ciento, precisando además que el noventa y seis por ciento de los vectores estratégicos “permanecen en alerta constate para una lanzamiento inmediato” (declaraciones en Sputniknews, 12 de abril de 2017, confirmadas por el general Karakayev en la entrevista citada). Para ello, una vez al año se lleva a cabo una evaluación de la capacidad de responder de forma inmediata a las órdenes del Poder Político en caso necesario mediante un ejercicio de guerra nuclear global dirigido desde el Centro de Control de la Defensa Nacional de Moscú que implica a todos los componentes de las Fuerzas Nucleares Estratégicas con el lanzamiento real de varios cohetes estratégicos -terrestres y embarcados en submarinos nucleares portamisiles- y misiles de crucero desde los bombarderos de la Aviación de Largo Alcance -véase la entrada EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL de octubre de 2017-. Como dijo el Viceministro de Defensa Yuri Borisov a finales de ese mes: "nuestro escudo de misiles nucleares debe de ser fiable para que a nadie se le ocurra comprobar nuestra fuerza" (en Voenno-Promishlenny, 31 octubre de 2017, disponible en Sputniknews). Como se ha anunciado, el Programa estatal de Armamentos 2018-2027, que estará dotado con unos 283.000 millones de euros, continuará otorgando prioridad a las Fuerzas Nucleares Estratégicas y a las armas de alta precisión con la entrada en servicio de las primeras unidades del Sarmat y la expansión del RS-24 Yars a todas las divisiones de cohetes estratégicos manteniendo una proporción equilibrada entre sistemas móviles y en silos; según declaró el general Karakayev a finales de 2017: "A largo plazo, se planea preservar la estructura de la agrupación de cohetes, que incluye, sistemas de cohetes estratégicos, que poseen una potencia considerable y una alta disponibilidad para el combate. Las divisiones de cohetes, equipadas con los sistemas móviles, serán el medio decisivo para infligir daños inaceptables en represalia debido a la alta maniobrabilidad y la capacidad de supervivencia." (entrevista en Krasnaya Zvezda, 14 de diciembre de 2o17). Por tanto, se espera que en la próxima década las RVSN estarán constituidas por una fuerza compacta de unos 300 cohetes estratégicos –quizás será inferior a la fuerza de aproximadamente 400 ICBM del Global Strike Command americano- pero con tres tipos de cohetes equipados con múltiples ojivas (MIRV/MARV), lo que se ajusta a los límites cuantitativos que impone el Tratado START de 2010 para el 5 de febrero de 2018.
Y LA GUERRA LLEGÓ A SU FINAL
El 11 de diciembre de 2017 el Presidente Putin
realizó una importante gira por Egipto y Turquía para firmar con ambos
gobiernos contratos de suministro de armas, equipos militares e inversiones en
infraestructuras tecnológicas. De forma no anunciada, como no podía ser de otra
manera, en el vuelo de camino a Egipto, el avión presidencial Tu-214 hizo
escala en la bases aérea de Hmeymim, en Siria, donde se entrevistó con el
Presidente al Assad y pasó revista a las tropas rusas allí desplegadas,
acompañado por el Ministro de Defensa Serguei Shoigú y el jefe del contingente
militar ruso, general Serguei Surovikin. En la intervención pública en el campo
del aeródromo militar el Presidente
Putin expresó enfáticamente: “Ordeno
al Ministro de Defensa, al jefe del Estado Mayor proceder a la retirada del
grupo de las tropas rusas a las bases de su emplazamiento permanente”. De
esta manera, anunciaba la retirada de la parte sustancial del despliegue
militar ruso como consecuencia de la incontestable derrota sobre las
organizaciones terroristas implicadas en
la guerra civil siria, principalmente el autodenominado Estado Islámico y el
Frente al-Nusra, que habían sido expulsadas de todos sus centros de poder por
el Ejército sirio con el apoyo de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia y otros
asesores militares, según había anunciado el jefe del Estado Mayor General de
Rusia, general Valeri Gerásimov, el 6 de diciembre de 2017. El Presidente Putin
destacó que las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia habían cumplido la tarea
encomendada con éxito: “En poco más de dos años las Fuerzas Armadas de Rusia derrotaron
el grupo más combativo de los terroristas internacionales, por lo tanto he
decidido que la parte más significativa del contingente militar ruso desplegado
en Siria regresara a casa, a Rusia”, destacando la alta capacidad combativa de
las unidades militares implicadas que demostraron “las mejores cualidades del
soldado ruso: coraje, heroísmo, coordinación, determinación, brillante
competencia y profesionalismo”. Por eso, precisó que “regresan con victoria a
sus hogares, a sus padres, esposas, hijos y amigos. La Patria les está
esperando, amigos. ¡Vayan con Dios! Gracias por su servicio.” Sin embargo, declaró
que se mantendrá la presencia militar
permanente en las bases de Hmeymim y Tartus, lo que ha sido regulado jurídicamente
mediante dos acuerdos internacionales con el gobierno sirio que han sido ratificados
por el parlamento ruso antes de final de 2017. El Presidente Putin aclaró que “si
los terroristas vuelven a levantar cabeza, asestaremos un golpe que todavía no
han visto” –aquí podemos traer a colación la declaración del Presidente Putin
de 9 de diciembre de 2015 sobre el eventual uso de armas nucleares contra los
terroristas-. Para Moscú, la cooperación con Turquía e Irán es decisiva para
reconducir el proceso político en Siria y lograr una solución pacífica y a
largo plazo que implica como principio fundamental el mantenimiento de la
integridad territorial del país. El Presidente Putin recordó algo que parecía
poco probable a mediados de 2015: “Siria ha persistido como un Estado soberano
e independiente”. Y esto a pesar de la actuación de la Coalición Internacional
liderada por los Estados Unidos, que ha llevado a cabo desde 2014 una campaña
errática, inconstante y a ratos hasta peligrosa de ataques aéreos en el
interior de Siria, sin ningún tipo de autorización del gobierno sirio o del
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que ha implicado el derribo de
aviones de combate de la fuerza aérea siria cuando estaban atacando objetivos terroristas
o a entorpecer el vuelo de aviones de combate rusos que operaban al este del
río Éufrates a finales de noviembre y principios de diciembre de 2017. Sin
embargo, el general Gerásimov apuntó en su comparecencia del 6 de diciembre de
2017: “creo que es necesario destacar algunos momentos positivos de los contactos
ruso-americanos para resolver la crisis siria”, destacando la operatividad del Memorándum de Entendimiento entre el
Ministerio de Defensa ruso y el Departamento de Defensa americano de octubre de
2015 que ha permitido “la ausencia de incidentes graves gracias a las
acciones activas de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia y la aviación de la
coalición internacional en el espacio aéreo sirio.” Ante el éxito obtenido en
el combate a los terroristas yihadistas en Siria, el general Gerásimov ofreció
la colaboración para completar la destrucción del Estado Islámico en el
noroeste de Irak: “Estamos dispuestos a dialogar y a unirnos a nuestros socios
americanos para solucionar este problema”. Pero, precisamente el día antes, la
Administración Trump se apuntaba el éxito de la derrota del Estado Islámico, afirmación
que sin duda causó sonrojo hasta en sus propias filas –no así en algunos
dirigentes europeos, que parecen no tener freno en sus declaraciones públicas-.
Por ello, el general Gerásimov decía: “con el trasfondo de los logros de las
fuerzas gubernamentales en la liberación de su territorio estatal y
considerando la postura de los Estados Unidos respecto al apego a la integridad
territorial y a la independencia de Siria, es incomprensible que los americanos
aspiren a echar raíces en el país árabe” –se refería en concreto a presencia
militar americana de Al Tanaf que obstaculizaba tomar el control de la frontera
con Jordania e Irak a las fuerzas gubernamentales sirias-. Como ocurrió en el
caso de los trasvases petroleros ilegales en la frontera sirio-turca a finales
de 2015, cuando se le acabó la paciencia el mando militar ruso aportó
información gráfica más que suficiente de dicha presencia y de los distintos movimientos de
los grupos de terroristas en torno a la base militar americana al interior de
Siria. Inmediatamente después de las palabras del Presidente Putin en la base aérea de Hmeymim, el general Surovikin declaró: "Procedo a cumplir la misión asignada del repliegue de las tropas, a saber, veinticinco medios aéreos incluyendo veintitrés aviones de diversos tipos, dos helicópteros Ka-52, un destacamento de la policía militar, otro de operaciones especiales, un hospital de campaña militar y la unidad del Centro de Desminado." De este modo, el mismo día 11 de diciembre de 2017 las unidades aéreas
rusas comenzaron a llegar a sus bases permanentes en territorio nacional
(Khabarovsk, Ashuluk-Astrakhan, Murmansk, Irkutsk, Ivanovo, Saratov…), a las
que siguieron por vía aérea en los días siguientes personal de las unidades terrestres
de desminado, policía militar y servicios sanitarios. De nuevo la
Administración Trump puso en tela de juicio la retirada de las fuerzas rusas,
con lo que persistía la rivalidad dialéctica entre ambos gobiernos sobre la
implicación en la guerra en Siria y el éxito -¡ahora sí!- en la derrota del Estado
Islámico. Pero, ¿no se supone que el
enemigo de todos es el terrorismo yihadista? Parece que siempre habrá terroristas
“malos” y terroristas “buenos”, que son aquellos que sirven a los intereses del
que les apoya, les arma o les financia, asunto del que se queja amargamente Turquía
a sus aliados occidentales como hemos recordado en una de las entradas más
recientes del blog: TURQUÍA Y LAS RELACIONES CON EL BLOQUE OCCIDENTAL. Mientras tanto, Rusia ha sido capaz de imponer sus tesis en la guerra civil siria, ha acercado a Turquía y a Irán y ha generado un nuevo escenario político-estratégico en Oriente Medio mucho más favorable a sus intereses.
COHETES Y MÁS COHETES
Las grandes potencias siguen avanzando en una nueva
carrera espacial y, como hemos comentado en varias ocasiones anteriormente, se
puede hablar abiertamente de una creciente militarización
del espacio, donde unas y otras tratan de instalar sistemas avanzados de
detección, vigilancia y comunicaciones. Así, el día 2 de diciembre de 2017 las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia (VKS)
llevaron a cabo el lanzamiento de un cohete portador Soyuz-2.1b desde el cosmódromo
de Plesetsk, en el norte de la Rusia europea, que fue el encargado de poner en
órbita un satélite de reconocimiento
electrónico Lotos-S1, que forma parte del sistema Liana junto con los dos
satélites del mismo tipo lanzados en noviembre de 2009 (Cosmos-2455) y en
diciembre de 2014 (Cosmos-2502). El nuevo satélite ha adoptado la denominación
militar rusa de Cosmos-2524. Hay que destacar que, de nuevo, este año se ha
producido un salto en la denominación de los satélites militares rusos, de modo
que es probable que el Cosmos-2523 sea un satélite asociado a la misión del
satélite inspector Cosmos-2519 que se lanzó el 23 de junio de 2017, como así
reconoció el Ministro de Defensa Sergey Shoigú en un anuncio oficial el 23 de
agosto de 2017 –de este asunto nos ocupamos en la entrada titulada DEMASIADOS PÁJAROS EN EL CIELO VERSIÓN 2017: COHETES ESTRATÉGICOS, SATÉLITES Y ARMAS ESPACIALES de septiembre de 2017. Posteriormente, el día 26 de diciembre de
2017, las Fuerzas Coheteriles
Estratégicas (RVSN) efectuaron el lanzamiento del sexto cohete estratégico del año, en concreto se trató de un Topol que se disparó desde el polígono de
pruebas de Kapustin Yar, en Astrakán (sur de Rusia), hasta el polígono homónimo
de Sary-Shagan en Kazakhistán. Según información oficial la prueba sirvió para
“recoger datos experimentales que se usarán para el desarrollo de contramedidas
de defensa antimisiles avanzadas”. Se trata del segundo lanzamiento de las
mismas características efectuado en 2017, ya que el anterior tuvo lugar el 26
de septiembre. Como destaca Pavel Podvig en la entrada más reciente de su blog,
de nuevo los lanzamientos realizados en el ejercicio por las RVSN se quedan muy
por debajo de los programados inicialmente: seis en lugar de los diez que
anunció el general Karakayev en diciembre de 2016. De este modo, hay que tomar
con reservas el anuncio hecho por el mismo comandante en Krasnaya Zvezda el 14 de diciembre de 2017 de doce pruebas dinámicas de cohetes estratégicos en 2018. Fuentes independientes informaron que el día 27 de diciembre de 2017 tuvo lugar en el cosmódromo de Plesetsk la primera prueba del cohete Sarmat, actualmente en desarrollo para las RVSN y que está destinado a sustituir al R-36M2 Voevoda en las divisiones de cohetes estratégicos de Dombarovsky y Uzhur. Se trató de una prueba de eyección, no de un lanzamiento completo destinada a validar la motorización de la primera etapa del cohete. Este nuevo cohete pesado tendrá capacidad para cargar diez ojivas nucleares pesadas o hasta quince del rango de entre 150 kilotones y un megatón a una distancia máxima operativa de 16.000 kilómetros. Sin
embargo, esto no es óbice para que el Bloque occidental y Rusia sigan
cooperando intensamente en materia espacial, al mismo tiempo que se mantiene el
régimen de sanciones económicas, financieras y comerciales a instituciones, empresas
y ciudadanos rusos impuesto en julio y agosto de 2014. En el marco de esa cooperación
persistente, el 19 de diciembre de 2017 la nave
Soyuz MS-07, que había sido lanzada desde el cosmódromo ruso de Baikonur en
un cohete propulsor Soyuz FG dos días antes, se acopló en modo automático a la Estación Espacial Internacional con
tres cosmonautas a bordo: un ruso, un americano y un japonés, que permanecerán
cuatro meses en la estación para realizar unos doscientos cincuenta estudios
científicos sobre biología, fisiología, ciencias físicas y desarrollo tecnológico.
Precisamente, los Estados Unidos y Rusia han firmado un acuerdo para la
construcción de una nueva estación espacial internacional… que orbitará
alrededor de la Luna, y que han denominado programa
Deep Space Gate. La finalidad es
utilizarla como lanzadera a las misiones a Marte a partir de 2030. Ya se ha
anunciado que las otras agencias espaciales occidentales, como la Agencia
Espacial Europa y las entidades homónimas de Canadá y Japón, se incorporarán más
adelante al proyecto. Hay que recordar que China, y también la India, tienen
programas espaciales en marcha cuyo objetivo es la conquista de Marte. Y no debemos olvidar la iniciativa privada del empresario Elon Musk -el Howard Houghes del siglo XXI- con el lanzamiento del enorme cohete Falcon Heavy de SpaceX que está programado para enero de 2018. Son los nuevos tiempos de la globalización, también en el espacio.
«TURQUIA Y LAS RELACIONES CON EL BLOQUE OCCIDENTAL»
Este es el título del artículo más reciente que he
publicado en el sitio web de la Academia Nacional de Estudios Políticos y
Estratégicos (ANEPE) del Ministerio de Defensa Nacional de Chile, en concreto
en la sección “Columna de Opinión”, el 17 de noviembre de 2017.
El ensayo
examina el estado más reciente de las relaciones de Turquía con sus aliados
occidentales y las crecientes desavenencias con los Estados Unidos, la Unión Europea
y Alemania, que han llevado en el caso alemán a la retirada definitiva de las tropas
desplegadas en territorio turco y a su redespliegue en Jordania. De las
declaraciones del Presidente Erdogan y de otros responsables políticos turcos
se deduce el hartazgo hacia los gobiernos occidentales por las continuas
desavenencias acentuadas después del frustrado golpe militar del año pasado, lo
que ha hecho que se aproximen de forma creciente a Rusia y a China, como
potencias equilibradoras de un inexistente régimen de seguridad en Oriente
Medio profundamente desestabilizado por la fragilidad estatal desde las
denominadas “primaveras árabes”. Estas potencias parecen aportar soluciones
donde el Bloque Occidental no es capaz de superar el reto impuesto por
organizaciones terroristas yihadistas que no dudaron –y consiguieron, al menos
temporalmente- en proclamarse en entes territoriales estatales y ejercer
funciones propias como el monopolio de la fuerza en el territorio, la
administración de justicia basada en la ley islámica, la recaudación de
impuestos y el control de la población sometida bajo su poder. Y no hablamos
exclusivamente del autoproclamado “Estado Islámico” en Siria e Irak, sino
también de algunas franquicias de Al-Qaeda como el Frente Al-Nusra o Al-Qaeda
en la Península Arábiga o las mismas organizaciones nacionalistas kurdas –como denuncia
insistentemente el gobierno turco- por mencionar los grupos que continúan
actualmente ejerciendo la violencia en sus respectivos territorios.
Texto completo del ensayo (*):
"El
pasado 27 de septiembre de 2017 el Ministro turco para Asuntos Europeos, Omer
Çelik, impartió una conferencia en Madrid que, sin lugar a dudas, fue existosa,
sobre las bondades, ventajas y conveniencias de una unión estrecha entre
Turquía y la Unión Europea (UE), relación cuya etapa final debía ser la
integración turca en el sistema comunitario como miembro de pleno derecho. La
conferencia tenía por título “El futuro: Europa y las relaciones Turquía-Unión
Europea”. En su intervención el Ministro Çelik alabó el éxito de la UE como
organización supranacional europea destinada a hacer posible una paz permanente
en el continente, pero también dejó claro que la plenitud europea no se podía
conseguir sin la integración de Turquía, país europeo, democrático y
comprometido con la paz y la seguridad común, lo que sin duda ha cumplido hasta
ahora en el marco de la Alianza Atlántica. También se ocupó de señalar los
aplazamientos, las dudas y las desavenencias que se han producido a lo largo de
las dos últimas décadas en el proceso de negociación de cara a la integración
turca en la UE, sin duda la más grave es la actual situación de tensiones y
distanciamiento mutuo con Alemania que llevó a la retirada de las fuerzas
militares alemanas que estaban en aquel país desde 2003 para garantizar su
defensa, primero frente al Irak de Saddam Hussein y, posteriormente, ante el
envilecimiento de la guerra civil en Siria. En este punto, el Ministro Çelik
recordó que Turquía es “frontera exterior” de la UE y que ahora mismo tiene en
su territorio tres millones de refugiados sirios que desean llegar a Alemania,
y a los que no se presta la asistencia debida por el incumplimiento por parte
de la UE del Acuerdo bilateral sobre refugiados de marzo de 2016. Finalmente, exigió
que se avanzara en los capítulos veinticuatro y veinticinco de la negociación
para la adhesión definitiva de Turquía a la UE. No se puede criticar al
Ministro Çelik por la defensa de esta posición, porque realmente es difícil
sacarla adelante, si no imposible, y mucho más después de la reacción europea
al frustrado golpe militar de julio de 2016 que casi le costó la vida al
Presidente Erdogan. Los dirigentes políticos nacionales europeos y las principales
instituciones de la Unión –la Comisión, el Parlamento, el Consejo- no reaccionaron
como esperaba el gobierno turco –de hecho, no reaccionaron de ninguna manera-
ante el intento de derribo del poder constituido por parte de los militares
golpistas, pero posteriormente sí mostraron el rechazo a las purgas masivas que
ha habido en las Fuerzas Armadas, la policía, la judicatura, la universidad y los
medios de comunicación. Es evidente que la deriva presidencialista del sistema
constitucional turco, en este sentido cada vez más próximo al ruso, inquietaba
desde antes del golpe militar a los democráticos dirigentes europeos. Pero la
celebración de las elecciones parlamentarias en Alemania a principios de
octubre despejó las dudas del liderazgo turco sobre cómo Europa ve a la actual
Turquía: además de islamista, cada vez más autoritaria y menos democrática, por
tanto, alejada de los valores europeos. Pero con Turquía pasa lo mismo que con
Rusia: las relaciones son complejas porque ambas encierran en sí mismas un modelo
de sociedad, en ambas las élites están imbuidas de un sentido de superioridad
cultural que les da la historia, su pasado de grandes potencias imperiales
dominadoras de vastos territorios sometidos a su autoridad; por tanto, se
dirigen a Europa y negocian como iguales, no se consideran ni una Polonia, ni
una Rumania, ni mucho menos una Eslovenia o un Kosovo. Pero estos sentimientos
interesan bien poco a los dirigentes comunitarios que permanentemente esgrimen
la superioridad cultural del modelo occidental imbuidos de una concepción
holística de los derechos fundamentales y las libertades públicas que, sin
embargo, solo es propia de las naciones avanzadas europeas. Esto en sí mismo no
es malo, pero cuando se negocia con grandes potencias es evidente que hay que
aplicar otros parámetros de relación, que son los basados en las políticas de
poder. Y en esto, sabemos que los dirigentes europeos no padecen de autismo
político: el ejemplo son las relaciones con la China popular comunista –y
aclaro “comunista” porque allí gobierna el Partico Comunista chino-, donde la
cláusula democrática basada en el respeto de los derechos civiles cede ante los
gigantescos intereses comerciales que ha otorgado la globalización como una
bendición para todos, como un maná que asegura el crecimiento económico a unos
y a otros. Pues bien, en medio de una renovada campaña en el extranjero para
mejorar la imagen de Turquía y manifestar su compromiso con el proyecto comunitario,
el Presidente Erdogan ya se hartó de la falta de lealtad de los socios europeos
y occidentales. El día 2 de octubre de 2017, en una dura intervención en el
parlamento turco, acusó a la UE de haberles “fallado en la lucha contra el
terrorismo”, sencillamente porque ve como en Europa se da refugio a miembros de
organizaciones terroristas kurdas y a golpistas gulenistas, al igual que en los
Estados Unidos, donde está refugiado su líder, Fethullah Gulen. A pesar de que
públicamente se mantienen abiertas las negociaciones y de que la posición turca
es la de avanzar definitivamente hacia la integración plena, el Presidente
Erdogan dijo que “para ser sincero, ya no necesitamos ser miembros de la Unión
Europea”. El siguiente paso es que tampoco les interese ser miembro de la
Alianza Atlántica, y esto no parece estar muy lejano, precisamente por el mismo
motivo. Mientras Ankara intenta acabar con las organizaciones separatistas
kurdas que aspiran a obtener una parte del territorio turco para su futuro
Estado –además de partes del norte de Siria, de Irak, con la celebración de un referéndum
de independencia reciente incluido, e incluso ciertas zonas de Irán-, éstos
obtienen el apoyo militar de los Estados Unidos y de otros miembros del Bloque
Occidental en Siria –asunto que Rusia no para de poner de manifiesto por boca
del portavoz del Ministerio de Defensa para Siria, el general Konashénkov-.
Parece entonces que el único socio fiable que le queda a Turquía es Rusia con
quien, precisamente, y con Irán, están tratando de resolver de una vez el
postconflicto civil sirio –con más claridad de miras que los gobiernos de la
denominada Coalición occidental-. Y también a Rusia es a quien se ha dirigido
para adquirir el nuevo sistema de defensa aérea S-400 de Almaz-Antey por 2.500
millones de dólares, según confirmó el propio Presidente Erdogan el 25 de julio
de 2017. En este caso, la respuesta del portavoz del Departamento de Defensa de
los Estados Unidos, capitán Jeff Davis, fue que “Turquía tendrá que dar
explicaciones por la elección de los sistemas rusos”. Pero como se encargó de
responder el Presidente Erdogan el mismo día del anuncio de la firma del
contrato: “cada país debe tomar las medidas para garantizar su seguridad. ¿Qué
lado puede asegurar estas medidas?, allí nos dirigiremos. Cuántas veces hemos
hablado con los Estados Unidos, pero no funcionó, por tanto, nos guste o no
comenzamos a hacer planes con las S-400.” Este hartazgo del Presidente Erdogan
se extiende a todas las instituciones occidentales. Así, el 13 de octubre de
2017, en medio del enfrentamiento diplomático con los Estados Unidos por la
suspensión de la emisión de visados, se quejaba amargamente de la hipocresía de
los países que dicen ser socios de Ankara: “en las reuniones cara a cara hacen
promesas y dan garantías, y a nuestras espaldas montan juegos sucios, que han adquirido una envergadura que
ya no pueden ocultar”, y acusó directamente a los Estados Unidos de mentir al
mundo entero. Lo que ocurre es que las relaciones entre ambos países están
ensombrecidas por la negativa de Washington a extraditar al clérigo Fethullah
Gulen, acusado de organizar el golpe militar del año pasado. El Presidente
Erdogan enfatizó en la comparecencia pública del 13 de octubre que “somos la
República de Turquía y tienen que aceptarlo. Si no lo hacen, entonces lo
siento, pero no los necesitamos”. Llegados a este punto, se plantean las cuestiones:
¿son conscientes los dirigentes europeos del protagonismo de Turquía en la
región? ¿Están teniendo en cuenta el papel que Turquía ha desempeñado en el
flanco sur de la OTAN? ¿Prefieren una Turquía aliada a Rusia o, peor, echada en
manos de China, que está adquiriendo una influencia creciente en Oriente Medio?"
(*) Las opiniones que se recogen en este artículo son responsabilidad exclusiva de su autor.
Referencia bibliográfica
completa: Pérez Gil, L.: “Turquía y las relaciones con el Bloque occidental”,
Columna de Opinión ANEPE, 17 de noviembre de 2017, disponible aquí.
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