LA FUERZA DE ATAQUE NUCLEAR DE LOS ESTADOS UNIDOS

En 2007 y 2008 se produjeron en el seno de la Fuerzas Aérea americana sendos incidentes con armas nucleares que pusieron de manifiesto la necesidad de establecer un control centralizado en el almacenamiento, el transporte y la disponibilidad de dichas armas con la finalidad de evitar accidentes con consecuencias potencialmente catastróficas. Una de las conclusiones más importantes de la denominada Comisión Schlesinger, creada expresamente para analizar dichos incidentes y proponer al Presidente la adopción de medidas específicas, fue la unificación de los mandos de la Fuerza Aérea con responsabilidades en las armas nucleares. De este modo, el 28 de octubre de 2008 el Secretario de la Fuerza Aérea Michael Donley ordenó la creación del Mando de Ataque Global, dependiente del Mando Estratégico de los Estados Unidos, con la función de agrupar el poder nuclear aéreo americano en una única fuerza unificada capaz de batir cualquier objetivo global y de efectuar operaciones de ataque nuclear en todo el mundo. El nuevo mando de combate se activó el 7 de agosto de 2009, el 1 de diciembre de 2009 asumió el control de la Fuerza de Misiles Estratégicos con base en tierra (ICBM) del Mando Aéreo Espacial, el 1 de febrero de 2010 el control de la fuerza de bombarderos tripulados del Mando Aéreo de Combate y el 1 de septiembre de 2010 adquirió la capacidad operativa plena. En la actualidad el Mando de Ataque Global se organiza en dos fuerzas aéreas que agrupan la capacidad de combate nuclear americana, con excepción de los SLBM de la Flota de Submarinos Estratégicos de la Armada[1]. La fuerza de bombarderos de largo alcance se concentra en la 8ª Fuerza Aérea compuesta con 57 B-52H y 20 B-2 que disponen de capacidad para transportar ojivas nucleares B61-7, B61-11 y B83-1 así como misiles de crucero AGM-129 y AGM 158, y se organiza en la 2ª Ala de Bombardeo en Barksdale, Louisiana (11, 20 y 96 Escuadrones con B-52H), la 5ª Ala de Bombardeo en Minot, Dakota del Norte (63 y 69 Escuadrones con B-52H) y la 509ª Ala de Bombardeo en Whiteman, Missouri (13 y 363 Escuadrones y 394 Escuadrón de Entrenamiento con B-2). Por su parte, la 20ª Fuerza Aérea reúne la Fuerza de ICBM de que disponen los Estados Unidos dotada con 450 misiles LGM-30G Minuteman III que portan actualmente una única ojiva nuclear W78 de 335 kilotones o W87 de 300 kilotones, aunque retienen la capacidad de cargar MIRV según se establece en la Revisión de la Postura Nuclear de 2010. Por su parte, la 20ª Fuerza Aérea está organizada en tres Alas de Misiles: la 90ª Ala en Warren, Wyoming con 150 misiles distribuidos en quince lugares de lanzamiento (319, 320 y 321 Escuadrones), la 91ª Ala en Minot, Dakota del Norte con 150 misiles en quince lugares de lanzamiento (740, 741 y 742 Escuadrones) y la 341ª Ala en Malstrom, Montana, también con 150 misiles en quince lugares de lanzamiento (10, 12 y 490 Escuadrones). Esta fuerza de combate dispone como unidades de apoyo de los 532 y 392 Escuadrones de Entrenamiento, 328 Escuadrón de Armamento, 526 Ala de Sistemas de ICBM, 576 Escuadrón de Pruebas de Vuelo y 625 Escuadrón de Operaciones Estratégicas. Cuando el Presidente Obama tomó posesión de su cargo realizó importantes declaraciones sobre la necesidad de reducir el número y el protagonismo de las armas nucleares y adoptar las medidas necesarias para lograr un mundo libre de armas nucleares. En este sentido se pronunciaron los presidentes Medvedev y Obama en la Declaración conjunta de Praga de 1 de abril de 2009 cuando afirmaron que para conseguir “la paz y la seguridad en un mundo libre de armas nucleares” es necesaria una estrategia que reduzca las amenazas. Esto quiere decir que mientras persistan las amenazas las grandes potencias seguirán manteniendo potentes arsenales nucleares como garantía última de la seguridad nacional y, al mismo tiempo, tratarán de impedir por todos los medios que otros países dispongan de dichas armas en una auténtica estrategia mundial de contraproliferación. Desde entonces la Administración Obama ha aprobado programas de modernización que afectan a todos los componentes de la Fuerza de Disuasión Nuclear incluyendo el desarrollo de nuevos sistemas de lanzamiento y la extensión operativa y la modernización de todos los tipos de ojivas nucleares y de las instalaciones encargadas de producirlas –el coste de estos programas hasta el inicio de la próxima década ha sido evaluado por la Oficina de Presupuestos del Congreso de los Estados Unidos en 355.000 millones de dólares, es decir, un incremento de 142.000 millones respecto de las previsiones formuladas por la misma Administración hace exactamente tres años[2]-. Es más, en actualización de la estrategia de empleo de armas nucleares de 2013 el Presidente Obama reafirmó la postura vigente de mantener una fuerza de combate nuclear en estado de alerta. El documento marco que establece la doctrina nuclear y la política de empleo de armas nucleares de los Estados Unidos es la Revisión de la Postura Nuclear de 6 de abril de 2010 en la que se establece que “el propósito fundamental de las armas nucleares, que continuará existiendo como tal, es detener un ataque nuclear contra los Estados Unidos, nuestros aliados y socios”[3]. El Secretario de Defensa Robert Gates explicó que el término “propósito fundamental” deja claro que se trata de un arma de último recurso, por tanto, “los Estados Unidos no usarán ni amenazarán con usar armas nucleares contra un Estado no nuclear que sea parte del TNP y que se conduzca conforme a las obligaciones de no proliferación nuclear”. En dicho documento se establece que los Estados Unidos mantendrán aproximadamente 1.500 cabezas estratégicas desplegadas en 700 sistemas de lanzamiento, entre misiles estratégicos (ICBM), misiles lanzables desde submarinos (SLBM) y bombarderos de largo alcance, lo que se ajusta perfectamente a las previsiones del tratado START de 8 de abril de 2010 en vigor entre las dos grandes potencias nucleares desde el 5 de febrero de 2011[4]. Conforme a aquella declaración, el plan estratégico de uso de armas nucleares contempla seis adversarios potenciales: Rusia, China, Corea del Norte, Irán, Siria y un ataque terrorista en connivencia con un Estado nuclear. El plan de guerra nuclear, denominado “OPLAN 8010-08. Disuasión Estratégica y Ataque Global” se introdujo en febrero de 2008 y ha sido objeto de varias actualizaciones, y recoge un elenco de planes de ataque contra los adversarios definidos en la Postura Nuclear pero focalizados en Rusia y China, que son los adversarios potenciales dotados de los mayores arsenales estratégicos. Para mantener intactas las capacidades de guerra nuclear, la Fuerza de ICBM se encuentra inmersa en un programa de modernización con un presupuesto de más de 8.000 millones de dólares destinado a extender la vida operativa de los misiles en servicio hasta 2030. Sin embargo, de forma paralela dicha fuerza se reducirá en los próximos años a 400 misiles operativos y 50 almacenados con la finalidad de ajustarse a las estipulaciones del Tratado START de abril de 2010[5]. Más adelante se contempla la introducción de un nuevo misil estratégico en un programa de desarrollo conjunto con la Armada y cuyos requerimientos iniciales se establecieron el 17 de mayo de 2012[6]. Por su parte, la fuerza de bombarderos B-2 está sometida a un proceso constante de actualización de capacidades[7], pero los retrasos en el desarrollo tecnológico del programa Prompt Global Strike[8] han hecho que el Departamento de Defensa pusiera en marcha como solución interina el programa LRS-B para dotarse de una flota de entre ochenta y cien bombarderos tripulados que sustituyan a los B-52H y B-2 actualmente en servicio, así como el desarrollo de un nuevo misil de crucero nuclear de largo alcance[9]. El coste del programa LRS-B asciende a 55.000 millones de dólares. En cualquier caso, la posición de los responsables de la seguridad nacional de Washington es que, se alcancen o no nuevos acuerdos de reducción de armas estratégicas con Rusia, los Estados Unidos pueden garantizar su seguridad nacional con una fuerza de 1.000 a 1.100 armas nucleares estratégicas, esto es, entre 450 y 550 menos que las previstas en el propio Tratado START[10]. Esto significa que en un sistema global permanentemente inestable los Estados Unidos siguen considerando las armas nucleares como un elemento clave para disuadir y, en su caso, detener un ataque contra el territorio nacional o contra sus aliados.

"Soy Vishnu, destructor de mundos"


[1] Para este asunto véase Pérez Gil, L.: “La Fuerza de Disuasión Nuclear embarcada de los Estados Unidos en 2013”, Revista General de Marina t. 265, noviembre de 2013, pp. 683-688.
[2] Projected costs of US Nuclear Forces, 2014 a 2023. Congressional Budget Office, 20 de diciembre de 2013, en www.cbo.gov/sites/default/files/cbofiles/attachments/12-19-2013-NuclearForces.pdf Con la información disponible los especialistas consideran que el mantenimiento de la Fuerza de Disuasión Nuclear costará a los Estados Unidos un billón de dólares durante los próximos treinta años, así Wolfsthal, J. B., Lewis, J. y Quint, M: The trillion Dollar Nuclear Triad: US Strategy Nuclear Modernization over the Next Thirty Years. James Martin Center for Nonprolifertaion Studies, enero de 2014, en http://cns.miis.edu/trillion_dollar_nuclear_triad/
[3] Nuclear Posture Review Report. Departamento de Defensa. Washington DC, abril, 2010, p. 16, en http://www.defense.gov/npr/
[4] Véase más extenso en Pérez Gil, L.: «Grandes potencias, estabilidad estratégica y poder nuclear en el nuevo orden globalizado», en Boletín de Información del CESEDEN núm. 321, 2011, pp. 147-180
[5] Kristensen, H. y Norris, B.: “US nuclear forces, 2012”, Bulletin of the Atomic Scientists núm. 3, 2012, pp. 84-91, en concreto p. 79 y 80, en http://bos.sagepub.com/content/69/2/77
[6] En Grossman, E.: “US Air Force approves concept for future ICBM, eyes Navy collaboration”, Global Security Newswire, 1 de junio de 2012, en http://www.nti.org/gsn/article/us-air-force-approves-concept-future-icbm-eyes-navy-collaboration/  
[7] Minard, M.: “Northrop B-2 Spirit: L´Esprit du Secret”, Air Combat núm. 10, 2015, pp. 56-66.
[8] Woolf, A.: Conventional Prompt Global Strike and long-range ballistic missiles: background and issues. Congressional Research Service Report, Washington, 10 de enero de 2013, en http://opencrs.com/document/R41464/
[9] En Kristensen, H. y Norris, R.: «Slowing nuclear weapon reductions and endless nuclear weapon modernizations: A challenge to the NPT», Bulletin of the Atomic Scientists núm. 4, 2014, pp. 94-107, en http://thebulletin.org/2014/july/slowing-nuclear-weapon-reductions-and-endless-nuclear-weapon-modernizations-challenge-npt7289
[10] Así en Smith, R. J.: Obama Administration embraces major new nuclear weapons cut. Center of Public Integrity, 8 de febrero de 2013, en http://www.publicintegrity.org/2013/02/08/12156/obama-administration-embraces-major-new-nuclear-weapons-cut

LAS FUERZAS DE COHETES ESTRATÉGICOS DE RUSIA EN ESTADO DE ALERTA

El Comité de Ciencia y Seguridad del Boletín de los Científicos Atómicos, fundado en 1947, adoptó la decisión de adelantar el Reloj del Juicio Final –el Doomsday Clock- en 2015 a solo tres minutos para la medianoche. Esta medida solo se había adoptado en 1950, cuando se produjo la detonación de la primera bomba termonuclear, y en 1984, en plena Segunda Guerra Fría cuando se interrumpieron todas las negociaciones de desarme entre las grandes potencias. En 2014 el Reloj se situaba a cinco minutos para la medianoche y tuvo que ser adelantado porque sus miembros consideran que los dirigentes de las grandes potencias han fallado en la adopción de medidas que promuevan la paz mundial y, por tanto, la humanidad se enfrenta a graves amenazas que ponen en peligro su misma existencia. En realidad, no sólo no se han realizado esfuerzos sustanciales para la reducción de las armas nucleares entre los cinco Estados nucleares legales conforme al Tratado de No Proliferación Nuclear –que son los miembros permanentes del Consejo de Seguridad-, sino que todas las potencias nucleares están embarcadas en costosos programas de modernización de sus arsenales nucleares. Por ello, el Comité del Boletín de los Científicos Atómicos dice que el "régimen mundial de desarme esta moribundo". El informe termina diciendo que "la probabilidad de una catástrofe global es muy alta, por lo que es preciso adoptar lo antes posible acciones destinadas a reducir los riesgos de desastre total." -texto completo aquí-. En un contexto internacional global permanentemente inestable las armas nucleares continuarán siendo un factor importante en la prevención de los conflictos interestatales, pero también su misma existencia implica un riesgo cierto de enfrentamiento nuclear directo entre las grandes potencias que se inicie con un conflicto menor como el de Ucrania. El informe del Comité del Boletín de los Científicos Atómicos concluye aseverando que "la probabilidad de una catástrofe global es muy alta, por lo que es preciso adoptar lo antes posible acciones destinadas a reducir los riesgos de desastre total". Pues bien, el Mando de las Fuerzas de Cohetes Estratégicos de Rusia (RVSN) anunció que el 6 de febrero inició el despliegue en patrullas de combate de sistemas de cohetes móviles Topol, Topol-M y Yars en seis regiones del país -Tver, Ivanovo, Kirov, Irkustk, Territorio del Altai y Mari-El- y para el día 14 de febrero se encontraban en estado de alerta más de treinta regimientos de cohetes estratégicos a lo largo de todo el país. Ante esta situación nos planteamos: ¿si no funcionan las reglas del equilibrio de poder, podemos encontrarnos ante una guerra nuclear limitada? La situación actual es extremadamente preocupante porque para los teóricos del conflicto una guerra nuclear parcial entre grandes potencias en imposible, una entelequia por irreal. Solo el pensamiento realista aporta soluciones que no implican el uso de la fuerza, pero los dirigentes occidentales están obcecados entre las posiciones ideológicas de los liberales intervencionistas y la responsabilidad de proteger –tan queridas por los burócratas de Bruselas- y los neoconservadores wilsonianos que aspiran a imponer la democracia en todo el mundo conforme a las tesis del excepcionalismo liberal y del fin de la historia.

POLICÍA AÉREA ESPAÑOLA EN EL BÁLTICO

Cada semana de forma recurrente los medios de comunicación publican informaciones sobre la “interceptación” de aviones militares rusos en el Mar del Norte, en el océano Atlántico o en el Mar Báltico. Estas informaciones se prodigan hasta en los medios generalistas occidentales especialmente desde marzo de 2014 cuando se produjo la reintegración de la península de Crimea a la Federación Rusa, y forman parte de la propaganda auspiciada desde la propia la Alianza Atlántica con el anterior Secretario general Anders Fos Rasmussen a la cabeza. Por ello, en ocasiones se asemejan más a auténticos “partes de guerra” –diríamos de la “Guerra Fría”­- cuando rayan el disparate como hace pocos días el Daily Telegrah de Londres publicaba que uno de los bombarderos Tu-95MS, que fue escoltado por cazas Eurofighter de la RAF británica sobre el océano Atlántico el 29 de enero, portaba una ojiva nuclear…
Regularmente los aviones de combate de la Fuerzas Aeroespaciales rusas (VKS) que se despliegan más allá de sus fronteras son objeto de seguimiento por sus homónimos occidentales, tanto en las fronteras europeas como en Extremo Oriente, con una atención especial a los despliegues estratégicos de los bombarderos de la Aviación de Largo Alcance. En el caso de la misión de dos bombarderos Tu-95MS del pasado día 29 de enero fueron escoltados sucesivamente por aviones de combate noruegos, británicos y franceses (información disponible aquí), pero hay que aclarar que estos encuentros se realizan siempre en espacio aéreo internacional. Como ha declarado reiteradamente el Ministerio de Defensa de Rusia, los vuelos militares se realizan cumpliendo todas las normas internacionales, utilizando el espacio aéreo sobre aguas internacionales y sin injerencias en ningún espacio aéreo ajeno.
Sin embargo, los vuelos en el Mar Báltico son un asunto singular. En primer lugar, se trata de un mar cerrado al que Rusia accede desde dos espacios territoriales que no tienen continuidad física entre ellos, como son las regiones de Leningrado y Kaliningrado, y por tanto las comunicaciones aéreas son importantísimas y los despliegues aéreos entre unidades de ambas zonas continuos. Por otra parte, tienen acceso a dicho mar Estados miembros y no miembros de la Alianza Atlántica, y algunos de ellos carecen de las capacidades técnicas mínimas para ejercer el control efectivo de su espacio aéreo, como es el caso de Lituania, Estonia, Letonia y también Polonia. Tras su ingreso en la Alianza Atlántica estos Estados solicitaron a la Organización que se hiciera cargo de ejercer el control aéreo que no podían realizar por sus propios medios, de modo que se contuviera y controlara la presencia permanente de aeronaves rusas cera de su espacio aéreo. La misión se inició en abril de 2004 con el nombre de Policía Aérea del Báltico que ejercen de forma rotatoria los Estados miembros de la Alianza que disponen de capacidades de despliegue aéreo de combate más allá de sus fronteras en un turno rotatorio cubierto por el resto de las Fuerzas Aéreas de la Organización, entre ellos España. Para ello se realizan patrullas aéreas y misiones de alerta ante amenazas aéreas potenciales que penetren en el espacio aéreo de responsabilidad sin autorización bajo control del Mando de Componente Aéreo de la Alianza con base en Ramstein, Alemania.
En el marco de la misión de  Policía Aérea del Báltico el Ejército del Aire español (EdA) desplegó a finales de diciembre cuatro cazas Eurofighter pertenecientes al Ala 11 de Combate de Morón (Sevilla) a la base aérea de Amari, a cuarenta kilómetros al suroeste de Tallín, capital de Estonia, para ejercer las tareas de control aéreo a partir de 1 de enero de 2015 durante un período de cuatro meses. Junto a España mantendrán contingentes aéreos este período Bélgica, Italia y Polonia. El despliegue se realizó el 29 de diciembre con el apoyo de un avión de transporte y repostaje en vuelo Boeing 707 del Grupo 47 de Torrejón de Ardoz. Esta es la segunda vez que el EdA asume la responsabilidad de la misión pues ya en agosto de 2006 se enviaron cazas Mirage F1 del Ala 14 a la base aérea de Zonkai, cerca de Siauliai. Para la preparación de la misión el EdA organizó en el mes de noviembre en el aeródromo militar de Lanzarote los ejercicios de evaluación Silver Week 14 que contaron con la participación de aviones de combate Eurofighter de las Alas 11 de Morón y 14 de Los Llanos, aviones de repostaje en vuelo KC-130 del Ala 31 de Zaragoza y Falcon 20 de guerra electrónica del Grupo 47 de Torrejón de Ardoz.

Véase la nota del Ministerio de Defensa español aquíVéase también  "Excelente resultado del Ala 11 y el Eurofighter en la misión báltica", Revista de Aeronáutica y Astronáutica núm. 841, marzo de 2015, p. 164; "La misión de policía aérea en el Báltico", Revista de Aeronáutica y Astronáutica núm. 841, marzo de 2015, pp. 174-175; "El destacamento Ámbar", Revista de Aeronáutica y Astronáutica núm. 842, abril de 2015, pp. 288-292.
From Russia with love...

"LOS SSBN DE LA MARINA DEL EJÉRCITO POPULAR DE CHINA"

La Marina del Ejército Popular de Liberación es el componente naval de las Fuerzas Armadas de la República Popular China. Desde su creación en 1950 hasta hace escasamente una década desempeñaba un papel secundario en el dispositivo militar chino, subordinada al Ejército y a la Fuerza Aérea, centros de atención preferente en cuanto a personal, material y dotación de nuevos equipos y sistemas de armas. Sin embargo, la expansión comercial china ha implicado el acceso a rutas comerciales en los cinco continentes, el desarrollo de una marina mercante pujante, una creciente demanda de suministros energéticos y materias primas para la industria y, en última instancia, la necesidad de dispones de una Marina de Guerra que asegure tanto las rutas comerciales como la protección del tráfico comercial y el flujo continuo de las materias primas y fuentes de energía. De este modo, la presencia naval china se extiende en la actualidad hasta el océano Índico, el golfo de Adén, el Mediterráneo e incluso ha hecho incursiones en el Atlántico Norte.
Pues bien, en el ensayo que lleva por título “Los SSBN de la Marina del Ejército Popular de China”, publicado en el número de diciembre de 2014 de la Revista General de Marina del Ministerio de Defensa español, me ocupo de examinar el estado actual y los planes futuros de los submarinos portamisiles de la Marina de Guerra China como un componente de la doctrina de disuasión nuclear de China, tal como se recoge en el Libro Blanco de la Defensa de 2013.
El ensayo se estructura en introducción, el entorno estratégico: potencias emergentes y políticas de contención, La política nuclear y la doctrina militar nuclear, Los SSBN y cohetes estratégicos embarcados, la Fuerza Nuclear embarcada china en el futuro y Consideraciones finales. Como apoyo al texto principal se incluyen cuarenta y seis notas de referencia. 
Referencia bibliográfica completa: "Los SSBN de la Marina del Ejército Popular de China", Revista General de Marina (Madrid), t. 267, diciembre de 2014, pp. 929-944. También disponible en la versión web de la RGM.  

LAS POLÍTICAS QUE SIRVEN AL INTERÉS NACIONAL DE ALEMANIA

El Ministro de Finanzas Wolgang Schäuble anunció el 9 de septiembre del año pasado que el gobierno alemán no necesitaría emitir deuda en 2015 para financiar el presupuesto federal. Pues bien, el mismo Schäuble hizo público el 13 de enero que Alemania ha conseguido cerrar el ejercicio fiscal con equilibrio fiscal, lo que no sucedía desde el año 1969. Las previsiones del gobierno alemán eran alcanzar el equilibrio presupuestario en 2015, sin embargo la mejora de los ingresos fiscales y la reducción de los pagos de la deuda debido a la caída de los tipos de interés han permitido cerrar 2014 sin tener que emitir nuevas deudas, cuando las previsiones eran de un exiguo déficit de 6.500 millones de euros. Según los datos aportados por el Ministerio de Finanzas, la recaudación fiscal aportó 2.600 millones de euros adicionales, además las empresas eléctricas abonaron en diciembre un pago extraordinario de 2.500 millones que había impuesto el gobierno federal sobre el combustible nuclear, asunto que había sido recurrido ante los tribunales de justicia que fallaron en contra de las eléctricas. Por el lado del gasto quedó 1.000 millones de euros por debajo de lo presupuestado en 2014 con 295.000 millones de euros, y que ha sido el más bajo desde el año 2009. Otros datos macroeconómicos ponen de manifiesto la solidez económica del país: el crecimiento del PIB alcanzó en 2014 el 1,5%, las exportaciones crecieron un 3,7% y las inversiones empresariales en bienes de equipo y maquinaria también un 3,7%. Por su parte, el desempleo cayó a un 6,5%, que con 2,8 millones de desempleados se sitúa en la mejor tasa desde el final de la Segunda Guerra Mundial; en consecuencia el consumo doméstico aumentó el 1,1%. Por ello, el presidente de la Oficina Federal de Estadística, Roderich Egeler, puede afirmar que la economía alemana se encuentra "en plena forma". 
La fortaleza de la economía alemana en un entorno económico internacional complejo pone de manifiesto el éxito de las políticas de austeridad y de contención del gasto público basadas en los intereses nacionales que han aplicado los sucesivos gobiernos de la canciller Merkel desde antes del inicio de la crisis financiera. Pero también  la competencia de la economía europea y la solvencia del euro como moneda común de la Eurozona. Finalmente, demuestra la capacidad de los dirigentes alemanes en el manejo político de la crisis financiera, pues como hemos tenido ocasión de decir en otro lugar, Alemania ha aprovechado la crisis para reforzar la unión política europea –para ello véase nuestro ensayo “La gestión de la crisis financiera por el Directorio europeo”: la carrera hacia la unión política europea”, en Tensiones en Europa. Desafíos para la integración (Bravo Villalobos comp.). Programa de Estudios Europeos/RIL Editores. Santiago de Chile, 2913, pp. 23-40-.
Pues bien, lo que nos planteamos a nivel estratégico es ¿cuándo decidirá el Poder político alemán comenzar a ejercer como poder hegemónico regional más allá del ámbito exclusivamente económico o financiero?
Para ti, que iluminas mis sueños.

LA DOCTRINA MILITAR DE RUSIA DE DICIEMBRE DE 2014

En la entrada del mes de septiembre de 2014 titulada REVISIÓN DE LA DOCTRINA MILITAR DE RUSIA dimos cuenta de las informaciones que aseveraban la inminencia de la aprobación por el Poder Político ruso de una actualización de la Doctrina Militar vigente de febrero de 2010. Aunque han pasado algo menos de cinco años desde su aprobación, la elite que dirige la política de seguridad y de defensa de Rusia considera que se han producido cambios estratégicos de tal calado que imponen la actualización de los documentos básicos en los que se plasman sus concepciones de la seguridad nacional. Sin embargo, no se puede hablar de cambios estratégicos sin más, si no, en concreto de que la concreción de las previsiones apuntadas en la Doctrina Militar de 2010 en cuanto a la amenaza que representaba para Rusia la ampliación de la Alianza Atlántica hasta las mismas fronteras del país, precisamente cuando esa misma élite dirigente consideraba vigente desde los años noventa un compromiso sobre la prevalencia rusa sobre el “extranjero cercano”, aquel espacio territorial formado por los Estados exsoviéticos que forman su área de seguridad más próxima. Aunque esta tesis es contestada desde Occidente, sin duda, la anuencia de los antiguos dirigentes soviéticos y, en particular, la aceptación por parte de Gorbachov y Shevarnadze de la unificación alemana, estuvo condicionada al respeto por parte del Directorio occidental de ese espacio de seguridad que Rusia considera fundamental para garantizar su propia seguridad nacional. El documento aprobado por el Consejo de Seguridad de la Federación Rusa el 19 de diciembre fue adoptado por el Presidente Putin mediante un decreto presidencial el 26 de diciembre de 2014 -y cuya versión pública se divulgó a partir del 30 de diciembre- no explicita una nueva Doctrina Militar, sino que se trata de una actualización del documento de 5 de febrero de 2010 aprobado por el anterior Presidente Medvedev. Como decía el Presidente Putin en una sesión de trabajo con los mandos superiores de las Fuerzas Armadas el pasado 19 de diciembre: “nuestra doctrina militar no cambia, sigue siendo estrictamente defensiva, pero protegeremos de manera consecuente y firme nuestra seguridad (…) Rusia siempre defenderá sus intereses y su soberanía, contribuirá a reforzar la estabilidad internacional y abogará por una seguridad igual para todos los países y pueblos”. Para ello, en el documento recién aprobado se mantiene la doctrina de la “contención convencional”, esto es, Rusia dispone de unas “Fuerzas Armadas conceptualmente distintas, capaces de prevenir incidentes militares con fuerzas de uso general, no con el poder nuclear”. A continuación se definen los peligros a los que se enfrenta Rusia como son la expansión de la Alianza Atlántica y la desestabilización de espacios geopolíticos que son claves para la seguridad nacional, como son la frontera occidental, Asia central y el Ártico. Precisamente en el nuevo documento se encomienda a las Fuerzas Armadas la misión de garantizar los intereses en el círculo polar, lo que justifica la creación de un nuevo Mando Estratégico –véase la entrada RUSIA REFUERZA SU POLÍTICA DE SEGURIDAD Y DEFENSA de diciembre de 2014-. En el nuevo documento se dice textualmente que “el incremento del potencial de la OTAN, la ampliación de sus funciones globales y la aproximación de las infraestructuras militares de los países miembros a las fronteras de Rusia es uno de los mayores peligros externos”. Como consecuencia de ello, aparecen como peligros para la seguridad “la desestabilización de la situación en algunos países, el menoscabo de la seguridad global y regional y el despliegue de contingentes militares en países limítrofes a Rusia”. En esta línea también se detalla como un peligro a la integridad territorial las “reclamaciones territoriales a Rusia y a sus aliados (con referencias concretas a Abjasia y a Osetia del Sur), así como la injerencia en los asuntos internos”. De hecho, en el mismo documento se hace referencia a nuevas formas de guerra irrestrictica como son el uso de las protestas sociales en el interior del país o la manipulación de los flujos de información, que son “acciones dirigidas al cambio violento del régimen constitucional, la desestabilización política y social y la desorganización de la labor de las entidades públicas, de las empresas importantes y de los organismos militares”. El terrorismo en sus diferentes manifestaciones continúa siendo un peligro para la seguridad nacional puesto que “las actividades de grupos terroristas y personas (van) dirigidos a socavar la soberanía, la unidad y la integridad territorial de la Federación Rusa”. En el ámbito estratégico aparece una nueva amenaza a la seguridad nacional en el programa de desarrollo americano Prompt Global Strike, así como las armas de precisión y el desarrollo de armas hipersónicas convencionales por potenciales adversarios, sistemas de armas en los que también están trabajando actualmente los institutos de investigación militar rusos. En cuanto a las armas nucleares el principio básico de la Doctrina Militar continúa siendo la disuasión, que se define como “la capacidad de infligir un daño inaceptable a un agresor”, y que va dirigida a la prevención de un enfrentamiento nuclear a gran escala con otra potencia nuclear: “la prevención de un conflicto nuclear, así como de cualquier otro conflicto bélico, es la base de la Doctrina Militar rusa”. En este sentido, se mantiene la política de empleo de armas nucleares establecida en el documento anejo a la Doctrina Militar de 2010 “Fundamentos de la Política Estatal en Materia de Disuasión Nuclear hasta 2020”: Rusia se reserva el derecho de usar armas nucleares como respuesta a una agresión exterior con armas de destrucción masiva, o cuando una agresión con armas convencionales ponga en peligro la existencia misma del Estado. En la reunión con los altos mandos militares unos días antes de la firma del decreto presidencial de la Doctrina Militar, el Presidente Putin enfatizó que las armas nucleares “son el factor más importante para mantener el equilibrio global” y que excluyen la posibilidad de una agresión a gran escala contra Rusia”. También afirmó la necesidad de “continuar la modernización de la Aviación de Largo Alcance y la puesta en servicio operacional de los submarinos portamisiles (de la clase Borei)”. Por su parte, el Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas general Valeri Gerásimov declaró el 29 de diciembre que “mantener y desarrollar las fuerzas nucleares estratégicas es sin duda la prioridad principal”. En consecuencia, las Fuerzas Nucleares Estratégicas recibirán en 2015 más de cincuenta nuevos cohetes intercontinentales para equipar a cuatro regimientos de las Fuerzas de Cohetes Estratégicos (RSVN) y a los dos nuevos submarinos portamisiles de la clase Borei Alexander Nevsky y Vladimir Monomakh.

LA DESQUICIANTE POSICIÓN DE FRANCIA RESPECTO A RUSIA POR EL CONFLICTO DE UCRANIA

En junio de 2011 el gobierno ruso a través de la empresa estatal de exportación de armamentos Rosoboronexport contrató con los astilleros estatales franceses DCNS la construcción de dos buques de asalto anfibio basados en la clase Mistral en servicio en la Marine Nationale por un importe global de 1.200 millones de euros. Ambos buques se han construido en los astilleros de Saint Nazaire en el norte de Francia con los bloques de las secciones de proa fabricados en el mismo astillero y los de popa en los astilleros estatales rusos de San Petersburgo. Las pruebas de mar y el entrenamiento de las tripulaciones rusas se desarrollarían en las mismas instalaciones en Francia. Según los plazos previstos el primer buque denominado “Vladivostok” tenía que ser entregado al gobierno ruso el pasado 14 de noviembre para una vez en los astilleros rusos de San Petersburgo proceder al armamento del barco. Sin embargo, el gobierno francés ha estado jugando desde hace meses con la baza de no entregar los buques debido a la implicación de Rusia en el conflicto ucraniano, como si las potencias occidentales no hubieran hecho exactamente lo mismo, con una injerencia descarada en la zona de seguridad de Rusia especialmente a través de la posición beligerante de la Alianza Atlántica –declaraciones continuas por boca del Secretario General Rasmusen- y, posteriormente, con la imposición de sanciones económicas, financieras, industriales, tecnológicas y de materiales de defensa por parte de la Unión Europea. Así llega el Ministro de Defensa francés Jean-Yves Le Drian dice el 5 de diciembre que “ante la situación actual, no haremos la entrega, quizás nunca la hagamos y Rusia lo sabe”, y espeta que “las condiciones no se han cumplido, aunque podrían cumplirse” (declaraciones en http://sp.ria.ru/international/20141205/163475222.html); se refiere, claro está, no a las condiciones contractuales, sino a las exigencias políticas que impone en cada momento en veleidoso Presidente Hollande. El mismo que declaraba en Astaná también el 5 de diciembre: “nosotros junto con Putin, Poroshenko y Merkel, debemos empezar a rebajar la tensión” (declaraciones en http://sp.ria.ru/international/20141205/163475756.html). Pero, ¿cómo se va a rebajar la tensión si por un lado no cesa la intervención occidental en el conflicto ucraniano y, por otra, los políticos europeos que gobiernan en la Unión pretenden tratar a Rusia como si fuera un país de segunda categoría o un Estado débil? ¿Es que estos dirigentes no han estudiado la historia de Europa al menos del siglo XX? Y en el caso del gobierno francés es más grave si cabe porque no entregar los barcos a Rusia lleva aparejado una indemnización por incumplimiento de contrato de 3.000 millones de euros (según datos del jefe de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Duma Alexei Puskhov, recogidas en http://sp.ria.ru/international/20141126/163294048.html), aunque también cabe que ni siquiera indemnicen… El Ministro de Asuntos Exteriores Sergei Lavrov declaraba el pasado 26 de noviembre que “tenemos un contrato que nos respalda y no creo que los procedimientos legales se extiendan por mucho tiempo si es que no se resuelve el tema del cumplimiento de las obligaciones por parte de Francia” Claro que a última hora la solución la ha aportado el sempiterno senador de los Estados Unidos John McCain cuando ha declarado que “si los buques están listos, ellos (los franceses) podrían usarlos y pagarlos ellos mismos” (declaraciones recogidas en http://sp.ria.ru/international/20141205/163490442.html).