LA DESQUICIANTE POSICIÓN DE FRANCIA RESPECTO A RUSIA POR EL CONFLICTO DE UCRANIA

En junio de 2011 el gobierno ruso a través de la empresa estatal de exportación de armamentos Rosoboronexport contrató con los astilleros estatales franceses DCNS la construcción de dos buques de asalto anfibio basados en la clase Mistral en servicio en la Marine Nationale por un importe global de 1.200 millones de euros. Ambos buques se han construido en los astilleros de Saint Nazaire en el norte de Francia con los bloques de las secciones de proa fabricados en el mismo astillero y los de popa en los astilleros estatales rusos de San Petersburgo. Las pruebas de mar y el entrenamiento de las tripulaciones rusas se desarrollarían en las mismas instalaciones en Francia. Según los plazos previstos el primer buque denominado “Vladivostok” tenía que ser entregado al gobierno ruso el pasado 14 de noviembre para una vez en los astilleros rusos de San Petersburgo proceder al armamento del barco. Sin embargo, el gobierno francés ha estado jugando desde hace meses con la baza de no entregar los buques debido a la implicación de Rusia en el conflicto ucraniano, como si las potencias occidentales no hubieran hecho exactamente lo mismo, con una injerencia descarada en la zona de seguridad de Rusia especialmente a través de la posición beligerante de la Alianza Atlántica –declaraciones continuas por boca del Secretario General Rasmusen- y, posteriormente, con la imposición de sanciones económicas, financieras, industriales, tecnológicas y de materiales de defensa por parte de la Unión Europea. Así llega el Ministro de Defensa francés Jean-Yves Le Drian dice el 5 de diciembre que “ante la situación actual, no haremos la entrega, quizás nunca la hagamos y Rusia lo sabe”, y espeta que “las condiciones no se han cumplido, aunque podrían cumplirse” (declaraciones en http://sp.ria.ru/international/20141205/163475222.html); se refiere, claro está, no a las condiciones contractuales, sino a las exigencias políticas que impone en cada momento en veleidoso Presidente Hollande. El mismo que declaraba en Astaná también el 5 de diciembre: “nosotros junto con Putin, Poroshenko y Merkel, debemos empezar a rebajar la tensión” (declaraciones en http://sp.ria.ru/international/20141205/163475756.html). Pero, ¿cómo se va a rebajar la tensión si por un lado no cesa la intervención occidental en el conflicto ucraniano y, por otra, los políticos europeos que gobiernan en la Unión pretenden tratar a Rusia como si fuera un país de segunda categoría o un Estado débil? ¿Es que estos dirigentes no han estudiado la historia de Europa al menos del siglo XX? Y en el caso del gobierno francés es más grave si cabe porque no entregar los barcos a Rusia lleva aparejado una indemnización por incumplimiento de contrato de 3.000 millones de euros (según datos del jefe de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Duma Alexei Puskhov, recogidas en http://sp.ria.ru/international/20141126/163294048.html), aunque también cabe que ni siquiera indemnicen… El Ministro de Asuntos Exteriores Sergei Lavrov declaraba el pasado 26 de noviembre que “tenemos un contrato que nos respalda y no creo que los procedimientos legales se extiendan por mucho tiempo si es que no se resuelve el tema del cumplimiento de las obligaciones por parte de Francia” Claro que a última hora la solución la ha aportado el sempiterno senador de los Estados Unidos John McCain cuando ha declarado que “si los buques están listos, ellos (los franceses) podrían usarlos y pagarlos ellos mismos” (declaraciones recogidas en http://sp.ria.ru/international/20141205/163490442.html).

ABRAZO FUERTE: ALEMANIA Y FRANCIA SE PONEN DE ACUERDO PARA CONSTRUIR EL NUEVO COHETE ARIANE 6

En la entrada del mes de noviembre titulada LA INDEPENDENCIA ESTRATÉGICA EUROPEA analizamos la política espacial común como uno de los factores que refuerza la toma de decisiones autónomas por parte de la Unión Europea dentro del Bloque Occidental. Pero, como en otros ámbitos, el desarrollo de una política espacial europea ha sido un proceso complejo en el que ha habido que contemporizar con los intereses políticos, estratégicos, industriales y tecnológicos de los Estados participantes, especialmente los de las potencias que rigen el subsistema europeo de seguridad. Pues bien, el pasado 15 de noviembre la Ministra de Espacio alemana Brigitte Zypries anunció que el gobierno alemán había aceptado la propuesta francesa de construir una nueva generación de cohetes propulsores, denominados Ariane 6. De este modo, se hacía público el acuerdo que ponía fin a dos años de intensas negociaciones en el seno del Directorio Europeo sobre la conveniencia o no de afrontar los riesgos tecnológicos e industriales que implica el desarrollo de un nuevo cohete propulsor europeo. En palabras de la Ministra Zypries el Acuerdo adoptado en Colonia “es bueno para los dos países, para los demás Estados participantes y también para la industria”. La posición francesa evidentemente busca potenciar la independencia europea en materia espacial y de rebote al constructor nacional de motores de cohetes Safran; por su parte, la posición alemana consistía en un desarrollo del cohete en servicio Ariane 5 en la versión ME, combinado con el lanzador ligero europeo Vega y mantener la colaboración con Rusia en cuanto al suministro de lanzadores pesados. Como no podía ser de otra manera, el Consejo Ministerial de la Agencia Espacial Europea (ESA) refrendó el acuerdo en la reunión de 2 de diciembre de 2014. El Programa Ariane 6 en sus dos versiones 6.2 ligera y 6.4 pesada tendrá un coste de 4.300 millones de euros que será asumido en un cincuenta por ciento por Francia y Alemania y el otro cincuenta por los otros veinte países que forman la ESA más Canadá y cuyo primer vuelo está previsto para 2020.

Para ti, que estás hecha de la materia primigenia del universo.

RUSIA REFUERZA SU POLÍTICA DE SEGURIDAD Y DEFENSA

A la anunciada revisión de la Doctrina Militar de 2010 motivada por los “cambios acelerados en la situación geopolítica” y la “aparición de nuevas amenazas de carácter militar” de la que hemos dado cuenta en la entrada REVISIÓN DE LA DOCTRINA MILITAR DE RUSIA, el Poder Político ruso ha adoptado varias decisiones de suma importancia. La primera es la creación a partir del 1 de diciembre de un nuevo Distrito Militar que abarcará las regiones más allá del Círculo Polar y el océano Ártico denominado Mando Unido Estratégico Norte; este nuevo Mando Estratégico dispondrá de fuerzas terrestres, aéreas y navales propias constituyéndose a partir de la fuerza de combate de la Flota del Norte, las unidades terrestres  del Grupo Táctico Único, además se contempla la creación de dos nuevas brigadas terrestres que estarán operativas en 2016, la construcción de trece aeródromos, un nuevo polígono de tiro, la instalación de estaciones de radares y de puestos de mando de la Fuerza Aérea (VVS). La segunda es la activación completa el 1 de diciembre del Consejo de Defensa Nacional, que inició sus actividades el 1 de abril de 2014; este Consejo se compone de tres departamento principales: el encargado del uso del arsenal nuclear subordinado al Presidente, el de seguimiento de la situación política y militar global y el que supervisa el funcionamiento normal de las Fuerzas Armadas. La tercera decisión supone la ampliación del Programa Estatal de Armamentos 2011-2020 con un nuevo Programa para el período 2016-2025 que completará la renovación de todo el material militar de las Fuerzas Armadas rusas, de este modo de forma inmediata ya en 2015 en presupuesto de Defensa se incrementará un 32,8% hasta alcanzar los 78.148 millones de dólares, en 2016 lo hará un 5,5% y en 2017 otro 4%, esto supone que los gastos militares alcanzarán en torno al 20% del presupuesto federal anual.
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"EL DESPLIEGUE INTERNACIONAL DE LAS FUERZAS ARMADAS ESPAÑOLAS EN EL MARCO DE LOS TRATADOS INTERNACIONALES"

Texto completo de la ponencia[1] presentada en la mesa redonda "España y su compromiso con Naciones Unidas, Unión Europea y OTAN", en las II Jornadas Comunicación y Defensa de la Universidad de La Laguna, dirigidas por el profesor D. Fernando Iturrate en la Facultad de Ciencias de la Información, 20-21 de noviembre de 2014 -más información aquí-.


"Tras el final de la Guerra Fría que enfrentó a los Estados Unidos y a la Unión Soviética durante cuarenta y cinco años, los ideólogos del Nuevo Orden Mundial (NOM) vaticinaron una nueva época para la humanidad basada en el final del enfrentamiento militar, el desinterés por las armas nucleares como elemento de poder estratégico y el encumbramiento de los Estados Unidos como única potencia global en una nueva etapa de paz y prosperidad, que algunos incluso calificaron como del final de la historia en el desarrollo de la civilización occidental.
Pero, aunque las grandes potencias acordaron entre ellas el fin del enfrentamiento político-militar se produjo una expansión de los conflictos armados en los niveles inferiores del sistema de seguridad mundial. Resulta paradójico que el nuevo pensamiento ideológico surgiera en un contexto de expansión de los conflictos étnicos y territoriales que habían estado sofocados por el enfrentamiento bipolar. Lo que ocurrió es que el equilibrio entre las grandes potencias que había impuesto férreas esferas de influencia, desapareció.
Esto demuestra la existencia de la regla de que el poder hegemónico no impone la estabilidad sistémica, sencillamente porque los Estados Unidos carecen del poder y las capacidades para imponerse en todos los lugares al mismo tiempo. Por ese motivo recurre a coaliciones ad hoc como en las guerras de Afganistán, Irak, la guerra global contra el terrorismo o Libia; en otros casos actúa indirectamente, como en Pakistán, Irán, Yemen, Sudán, Somalia y más reciente en Siria. De hecho, el final de la Guerra Fría puso de manifiesto que la Alianza Atlántica es la coalición militar más exitosa de la historia.
Sin embargo, en el sistema internacional globalizado se requieren nuevos acuerdos de seguridad entre las grandes potencias –los Estados Unidos y Rusia y las potencias emergentes– que permitan reconducir los conflictos regionales, lo que pasa por un nuevo reparto de esferas de influencia entre ellas.
Es en este contexto internacional en el que tiene lugar la inserción político-estratégica de España. Hay que tener en cuenta, con carácter previo, que a principios de los años noventa España estaba plenamente integrada en las estructuras de seguridad occidentales: ONU, Alianza Atlántica y Unión Europea Occidental.
La existencia de intereses estratégicos a los que se alude en la Estrategia española de Seguridad Nacional de 31 de mayo de 2013 implica la participación activa en los sistemas de orden y cooperación occidentales que hemos nombrado.
Desde 1989 las Fuerzas Armadas españolas han participado en dos tipos de operaciones en el exterior:
- las que podemos denominar misiones humanitarias clásicas, que están relacionadas con catástrofes naturales o humanas o de verificación, de interposición u observación de los conflictos ya sea bajo mandato de la ONU o de Organizaciones regionales;
- las que implican la participación en operaciones de combate propiamente dichas en conflictos armados como las misiones en Yugoslavia (1999), Afganistán (desde 2001-2014), Irak (2003-2004 y de nuevo 2014), Libia (2011) y la lucha contra la piratería en el Océano Índico (desde 2009).
Sin embargo, los sucesivos gobiernos con independencia de su color político han omitido persistentemente referirse a estos conflictos armados como “guerras”, aunque esto no quiere decir que no se trate de conflictos bélicos abiertos, pero sí pone de manifiesto la complejidad del debate político interno y la dificultad con la que las Fuerzas Armadas han tenido que afrontar dichas misiones, participando en misiones de combate con medios defensivos, al contrario de lo que hacen los Estados Unidos o las otras potencias europeas como Gran Bretaña y Francia.
Es indudable que la internacionalización de las Fuerzas Armadas ha supuesto una ampliación de sus funciones más allá de las estrictamente militares asignadas por la CE, para pasar a desempeñar misiones policiales, humanitarias o de asistencia pura.
La participación de las Fuerzas Armadas en misiones en el extranjero plantea cuestiones de orden político, jurídico y de coordinación con los aliados y con las Organizaciones Internacionales en las que España está integrada, más en el caso de participación en coaliciones internacionales. Por ello, es conveniente analizar el marco legal que ampara el despliegue de las Fuerzas Armadas en el exterior.
Dejando de lado ejercicios, maniobras o colaboraciones conjuntas, la presencia de fuerzas militares españolas en el extranjero requiere la existencia de un mandato de la ONU, de la Alianza Atlántica o de la Unión Europea, y entendemos por mandato la autorización que constituye el referente normativo para desplegar fuerzas militares en el territorio de otro Estado que puede implicar el uso de la fuerza. Esto es particularmente claro en el caso de las resoluciones del Consejo de Seguridad cuando aplica el Capítulo VII de la Carta.
El despliegue efectivo de las Fuerzas Armadas se regula en una serie de instrumentos jurídicos y técnicos que van desde acuerdos básicos sobre el estatuto de las tropas, acuerdos políticos y técnicos denominados Memorandos de Entendimiento y Acuerdos Técnicos, reglamentaciones operativas, de mando y control hasta llegar a las conocidas Reglas de Enfrentamiento. La ONU y la Alianza Atlántica tienen sus propios modelos de Acuerdos sobre el Estatuto de las Fuerzas, mientras que la Unión Europea sigue el modelo de la Alianza.
El fundamento jurídico interno se encuentra en el artículo 8 de la CE en conexión con el artículo 93 por el que se transfiere el ejercicio de competencias soberanas a determinadas Organizaciones Internacionales (caso de la ONU, la UEO y posteriormente la Unión Europea) y el artículo 94 para los tratados de alianza militar (caso de la Alianza Atlántica y las coaliciones militares ad hoc).
La decisión de enviar fuerzas militares al extranjero es una competencia del Presidente del Gobierno conforme a la atribución de competencias que establece el artículo 97 de la CE.
Sin embargo, como consecuencia del profundo enfrentamiento político interno que supuso el despliegue en Irak (2003-2004) en noviembre de 2005 el parlamento aprobó una reforma de la Ley Orgánica de Defensa Nacional (LODN) por la que se establece el requisito de la autorización parlamentaria.
El artículo 15 de la LODN contempla la contribución militar a la seguridad y defensa de los aliados en el marco de las Organizaciones Internacionales de las que España forma parte, la contribución al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, la asistencia humanitaria y las operaciones de rescate.
El artículo 16 habla de “acciones de prevención de conflictos o disuasión, de mantenimiento de la paz, actuaciones en situaciones de crisis y, en su caso, de respuesta a la agresión”.
En concreto, en el artículo 17 se establece una limitación legal de las competencias del Presidente en materia de defensa nacional, puesto que impone la autorización previa del Congreso de los Diputados (no del parlamento) para toda operación exterior que no esté vinculada directamente con la defensa militar de España o con los intereses nacionales en el exterior, referencia increíblemente extensa porque la valoración de lo qué es el interés nacional y cuándo se halla en juego es competencia del Presidente del gobierno.
El artículo 19 de la LODN impone tres condiciones para prestar dicha autorización:
- que la operación se realice a petición de un Estado o que cuente con la autorización de la ONU u otra Organización Internacional de la que España sea parte;
- que se cumplan los fines previstos en esas Organizaciones; y,
- que se ajusten a los principios del Derecho Internacional y a la Carta de la ONU.
Resulta obvio para cualquier estudiante avezado que estos requisitos continúan manteniendo el amplio margen de discrecionalidad de que goza el Presidente del gobierno para decidir el envío de fuerzas militares fuera del territorio nacional.
La precipitada retirada de las tropas de Irak anunciada por el Presidente Rodríguez Zapatero nada más tomar posesión el 15 de abril de 2004, provocó una quiebra en la confianza de los aliados sobre el compromiso de España en el mantenimiento de la seguridad internacional, a pesar de que después dl mismo gobierno rectificó incrementando de forma importante los recursos y el personal en la misión en Afganistán.
Para transmitir la idea de continuidad de la política exterior y de seguridad a pesar de los cambios de gobierno, recuperar la confianza de los aliados y mantener los compromisos internacionales, el Presidente Rajoy aprobó en el segundo Consejo de Ministros el 30 de diciembre de 2011, la prórroga por un año de la participación de las unidades militares en operaciones en el exterior en las condiciones en las que se hallaban desplegadas hasta ese momento con un total de 3.011 militares:
- la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán (ISAF) con 1.521 militares y 40 guardias civiles,
- la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) en Líbano con 1.050 militares,
- la Operación Atalanta con 395 militares,
- la operación Eurofor-Althea en Bosnia-Herzegovina con 25 militares, y
- la EUTM-Somalia con 20 militares.
Ahora bien, como consecuencia del Programa Nacional de Austeridad el gobierno acometió una importante reducción de todas las misiones internacionales, excepto la operación Atalanta en el océano Índico, con el objetivo de ajustar los recursos y reducir costes. Como consecuencia de ello, en noviembre de 2014 las Fuerzas Armadas mantienen en el exterior las siguientes misiones con 1.748 militares[2]:
- ISAF con 344 militares,
- UNIFIL con  un máximo de 584 militares,
- Operación Eurofor-Althea con 11 militares, y
- EUTM-Somalia con 14 militares,
- EUTM-Mali con 110 militares y la misión Apoyo a Mali con otros 47 militares,
- Apoyo a la República Centroafricana con 60 militares,
- Operación Atalanta con 395 militares,
- EUCAP Nestor con 2 militares y 1 civil,
- Ocean Shield con 240 militares.
A modo de conclusiones podemos decir que las Fuerzas Armadas españolas participan desde hace veinticinco años de forma regular en misiones internacionales bajo mandato de la ONU, la Alianza Atlántica y de la Unión Europea.
Durante este período ha tenido lugar la transformación de las Fuerzas Armadas con la completa profesionalización del personal de Tropa y Marinería. En paralelo se ha producido la modernización de sistemas de armas y equipos a un estado no alcanzado hasta ahora, lo que ha permitido a los Ejércitos desempeñar las misiones internacionales al nivel encomendado por el poder político.
Ahora bien, la participación militar en el exterior no se ha apoyado en una política general sino que los sucesivos gobiernos han tomado decisiones concretas en función de intereses políticos internos e, incluso, de intereses electorales.
Esta ambigüedad política ha confundido a la ciudadanía y también a los propios militares sobre la naturaleza de las misiones que desempeñan: “guerra”, “conflicto armado”, “lucha contra el terrorismo internacional”, todos ellos camuflados bajo la referencia genérica a “operaciones de paz”, porque, guste o no guste, las Fuerzas Armadas no están para hacer la paz, están para la guerra.
Sin embargo, la ausencia de una política específica para las misiones internacionales no ha afectado a la relación de los ciudadanos con las Fuerzas Armadas y, de hecho, las encuestas de opinión ponen de manifiesto de forma continuada que son la institución más valorada por la ciudadanos –correlativamente, los políticos obtienen una de las más bajas–.
En el contexto actual de crisis económica las Fuerzas Armadas han tenido que acometer enormes esfuerzos que han puesto en peligro la propia operatividad como así ha reconocido hasta el propio Ministro de Defensa: reducción del personal, recortes en los programas prioritarios de armamento, ajustes drásticos de las partidas presupuestarias destinadas a mantenimiento y modernización de equipos y sistemas de armas en servicio y la capacidad logística para cumplir las misiones encomendadas en el extranjero.
De forma coherente, el gobierno actual procedió  a la reducción de las todas las misiones internacionales, excepto la misión Atalanta."
 

[1] Para conocer más véase Pérez Gil, L.: “Le déploiement international des forces armées espagnoles dans le cadre des tratiés internationaux”, en Clairy, J.-Y. y Perruche, J. P. (coords.): Vers la naissance du "couple franco-espagnole": quels enjeux pour l´Europe de la defense? Études de l´IRSEM núm. 18. París, 2012, pp. 69-101, y la extensa bibliografía allí citada

JORNADAS DE LA UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA SOBRE COMUNICACIÓN Y DEFENSA

La Facultad de Periodismo de la Universidad de La Laguna ha organizado las II Jornadas sobre Comunicación y Defensa que en esta edición llevan por título “Comunicación para el desarrollo y la defensa en el camino hacia la paz”, que se celebran en La Laguna los días 20 y 21 de noviembre de 2014.
En las Jornadas se disertará sobre la participación de España en los organismos internacionales –Naciones Unidas, Unión Europea y Alianza Atlántica-, sobre la Estrategia de Seguridad Nacional y las amenazas a la seguridad nacional, la presencia de las Fuerzas Armadas en la Comunidad Autónoma de Canarias y la participación del Mando de Canarias en las misiones internacionales, así como temas más directamente relacionados con la comunicación como la percepción de la opinión pública española e información, publicidad y relaciones internacionales en los ámbitos de la seguridad y la defensa, y el caso concreto de la crisis en el Sahel en los medios españoles.
Entre los participantes destacan el general Santiago Camarero, Jefe del Estado Mayor del Mando de Canarias, Irene Blázquez Navarro, Jefa de la Oficina de Asuntos Estratégicos de la Presidencia del Gobierno de España, y el Teniente Coronel Díez Alcaide, profesor del Instituto Español de Estudios Estratégicos.
El programa completo de las  Jornadas, así como todos los ponentes, se pueden consultar aquí.
Pues bien, preparando mi intervención en la mesa redonda dedicada a “España y su compromiso con Naciones Unidas, Unión Europea y OTAN” he recordado los versos de Calderón de la Barca, dramaturgo, soldado y sacerdote español, sobre la Institución Militar, versos que acompañan precisamente las imágenes del vídeo que ha sido galardonado con uno de los premios oficiales del Ministerio de Defensa, el Premio Ejército 2014.


“Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira cómo procede.
Aquí la necesidad
no es infamia; y, si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí, a lo que sospecho,
no adorna el vestido el pecho,
que el pecho adorna al vestido.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que, en buena o mala fortuna,
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.”
De la Comedia famosa. Para vencer a amor, querer vencerle (Valencia, 1650, escrita en 1689).

LA INDEPENDENCIA ESTRATÉGICA EUROPEA

Las grandes potencias europeas reunidas en torno a la Agencia Espacial Europea (ESA) llevan desde junio de 1962 trabajando para alcanzar la independencia espacial, como un componente fundamental de una verdadera independencia estratégica europea, puesto que disponer de un sistema propio de comunicaciones espaciales permitirá tomar decisiones autónomas de los Estados Unidos, precisamente en una etapa de las relaciones internacionales en la que la potencia hegemónica en retroceso ha manifestado claramente el viraje estratégico hacia la cuenca del Pacífico, que es, por otra parte, su área de expansión natural. El Programa Galileo, impulsado decididamente por Francia desde finales de los años noventa, plasma las aspiraciones de independencia estratégica europea en el sector de las comunicaciones al construir un sistema de posicionamiento global por satélite que compite en tecnología, precisión y calidad del servicio a los operadores privados con el GPS americano y el Glonass ruso. Y permitirá a los dirigentes europeos adoptar decisiones político-estratégicas autónomas en los ámbitos de la seguridad y la defensa, incluida la participación en conflictos internacionales con uso de la fuerza armada, ya que la existencia de este sistema es indispensable para el manejo de los aviones de combate más modernos, las armas de precisión, los misiles de crucero y los sistemas aéreos no tripulados de combate y de reconocimiento. En este sentido, la ESA ha informado que está realizando las tareas de reprogramación necesarias para que uno de los dos satélites con capacidad operativa plena que entraron en órbitas erróneas el 22 de agosto de 2014 debido a un fallo en la fase superior Fregat-MT del cohete propulsor Soyuz entre en funcionamiento correctamente este mismo mes de noviembre. Si estas actuaciones demuestran su eficacia, se replicarán en el segundo satélite que permanece inoperativo, de modo que a finales de año el sistema Galileo disponga ya de una constelación de seis satélites formada por los cuatro prototipos iniciales lanzados por parejas en octubre de 2011 y octubre de 2012 y los dos satélites de capacidad operativa completa puestos en órbita en agosto de 2014. Cuando se encuentre plenamente operativo el  sistema Galileo dispondrá de treinta satélites en servicio (seis de reserva) en órbita terrestre media distribuidos en tres planos inclinados con un ángulo de cincuenta y seis grados hacia el ecuador a 23.222 kilómetros de altura, en cada plano habrá diez satélites que tardarán en completar la órbita del planeta catorce horas, y cada plano dispone de un satélite de reserva preparado para reemplazar a cualquiera que quede fuera de servicio o inoperativo. Realmente se trata de la independencia estratégica europea.
Es evidente que los que más gastan en el espacio son las grandes potencias que forman el directorio mundial, pues consideran como ya constató George Friedman (2010) que las guerras del futuro se dirimirán en el espacio. Aunque en política espacial ninguno de estos gobiernos es un dechado de transparencia, por fuentes abiertas se estima que en 2013 los Estados Unidos gastaron 40.000 millones de dólares, China 11.000 millones, Rusia 8.600 millones e India 4.300 millones -en este sentido el informe más reciente de la OCDE sobre desarrollo de la actividad espacial-. Por su parte, el presupuesto de 2013 de la ESA fue de 4.282 millones de euros -la información detallada en el sitio web de la Agencia-.
Imágenes del aterrizaje de la sonda robótica Philae en el meteorito 67P/Churyumov-Gerasimenko:

Para conocer información más detallada sobre la misión Rosetta/Philae pulsa aquí. 

LOS ARSENALES NUCLEARES ESTRATÉGICOS DE LAS GRANDES POTENCIAS A SEPTIEMBRE DE 2014


El Departamento de Estado americano ha publicado los datos sobre los arsenales nucleares estratégicos de las dos grandes potencias a 1 de septiembre de 2014 conforme a las cláusulas de información del Tratado de Armas Estratégicas de 8 de abril de 2010. El documento “New START Treaty Aggregate  Number of Strategic Offensive Arms” detalla los siguientes datos:

Rusia pasa de 498 lanzadores desplegados (entre ICBM, submarinos portamisiles y bombarderos de largo alcance) a 528 y las ojivas nucleares operativas de 1.512 a 1.643; sin embargo, el número de vectores de lanzamiento desplegagos y no desplegados no varía sustancialmente desde los datos aportados el 1 de marzo de 2014, ya que pasa de 905 a 914. Este salto cuantitativo en los vectores de lanzamiento desplegados y en el número de ojivas operativas se debe a la entrada en servicio de los dos primeros submarinos nucleares portamisiles de la clase Borei –K-535 Yury Dolgoruky y K-550 Alexander Nevsky-, ya que cada uno de ellos transporta 16 cohetes R30 Bulavá con hasta seis ojivas nucleares, lo que supone 192 armas nucleares adicionales operativas.

Por su parte, los Estados Unidos pasan de 778 a 794 lanzadores desplegados, las ojivas nucleares de 1.585 a 1.642 y el total de lanzadores se reduce de 952 a 912.

Los datos a 1 de marzo de 2014 están disponibles en el sitio web del Departamento de EstadoLos datos del semestre anterior se pueden consultar en ESTADO DE LOS ARSENALES NUCLEARES ESTRATÉGICOS DE LAS GRANDES POTENCIAS en  También recomendamos la lectura del ensayo de Kristensen, H. y Norris, R.: “Worlwide deployments of nuclear weapons, 2014”, Bulletin of Atomics Scientists núm. 5, 2014, pp. 1-13.

Cela semblait invraisemblable, mais il est arrivé !