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DOS NUEVOS SATÉLITES DEL SISTEMA GALILEO EN ÓRBITA

Nuevamente, el 24 de mayo un cohete ruso Soyuz despegó desde el centro espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, para poner en órbita dos satélites del sistema de navegación satelital europeo Galileo. En concreto se trata de los aparatos trece y catorce, que serán llevados a su órbita definitiva para realizar a continuación las pruebas exhaustivas destinadas a garantizar su entrada en servicio a finales de año. Con este lanzamiento, el séptimo del programa Galileo, se pone fin al empleo de los cohetes rusos Soyuz, ya que en el que tendrá lugar en septiembre se empleará un cohete europeo Ariane 5 modificado, que será, además, capaz de cargar hasta cuatro satélites, lo que permitirá acelerar la puesta en servicio del sistema de posicionamiento global europeo. Los responsables del programa, Jan Woerner y Paul Verhoef, Director de la Agencia Espacial Europea y Director del Programa Galileo y de las Actividades Espaciales de la Agencia respectivamente, destacaron los hitos que representa este lanzamiento y la próxima entrada en servicio del sistema Galileo, incluyendo la distintas estaciones terrestres, que comenzarán a prestar servicio a los usuarios gubernamentales y empresas privadas. Hay que destacar que a partir del próximo año la Autoridad Europea de Supervisión será la encargada de garantizar la operatividad y la seguridad del sistema Galileo. El anterior lanzamiento tuvo lugar el 17 de diciembre de 2015, del que dimos cuenta en la entrada del blog PARA SEREUROPEOS NO LO HACEMOS TAN MAL.

MÁS QUE UN PUÑADO DE EUROS: EL PROGRAMA ESPACIAL GALILEO EN EL PRESUPUESTO DE DEFENSA DE 2014

El Secretario de Estado de Defensa Pedro Argüelles informó a la Comisión del Defensa del Congreso el 7 de octubre que el Anteproyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2014 contempla una dotación de tres millones noventa mil euros para el programa europeo de posicionamiento global por satélite “Galileo”. La financiación española se concreta a través de una transferencia del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, organismo público encargado de la certificación de la señal nacional ofrecida por este sistema de satélites. El Secretario de Estado de Defensa aclaró que “con Galileo aseguramos que España cuenta con autonomía en la utilización de esta señal y en la certificación de las industrias proveedoras de sistemas”. La aportación del gobierno española a la Agencia Espacial Europea en 2014 ascenderá a 1.175 millones de euros.
El sistema Galileo estará formado por un conjunto de treinta satélites (dieciocho satélites en 2014 y treinta en 2020) en órbita terrestre media distribuidos en tres planos inclinados con un ángulo de 56 grados del ecuador a 23.616 kilómetros de altitud, en cada plano se sitúan diez satélites con uno de reserva que puede reemplazar a cualquier satélite que falle en el mismo plano. Los primeros satélites, de pruebas, denominados Giove-A y B se lanzaron desde el cosmódromo de Baikonur el 25 de diciembre de 2005 y el 25 de abril de 2008 respectivamente. Los dos primeros satélites de serie se pusieron en órbita el 21 de octubre de 2011 y otros dos más el 12 de octubre de 2012. Poco después, el 12 de marzo de 2013 ingenieros del Laboratorio de Navegación de Noordwijk de la Agencia Espacial Europea fijaron por primera vez una posición recurriendo exclusivamente a las señales emitidas por los cuatro satélites que ya se encuentran operativos. Las principales empresas europeas del sector aeroespacial participan en el programa: EADS, Hispasat, Indra y AENA (España), Inmarsat (Gran Bretaña), Finmeccanica (Italia), Alcatel y Thales Alenia Space (Francia) y Deutsche Telekom y German Aerospace Centre (Alemania).
Cuando esté plenamente operativo, el Sistema Galileo asegurará la total independencia europea en la gestión de la navegación y las comunicaciones globales y sus aplicaciones militares serán inevitables. En este sentido, hay que recordar que desde el principio, los Estados Unidos se opusieron al proyecto europeo porque suponía crear unas capacidades europeas de carácter estratégico con aplicaciones militares claramente al margen de la Alianza Atlántica (en este sentido se expresó el Secretario de Defensa Adjunto Paul Wolfowitz en la carta que remitió a los Ministros de Defensa de los Estados miembros de la Unión Europea en diciembre de 2001).

Enlace de la Agencia Espacial Europea: http://www.esa.int/esl/ESA_in_your_country/Spain   
Enlace del Programa Galileo: http://www.satellite-navigation.eu/


LA CONSTELACIÓN SATELITAL EUROPEA SE AMPLIA

Desde que se iniciaron las misiones de lanzamiento de los satélites, en el blog hemos hecho un seguimiento del programa Galileo –véase la entrada anterior DOS NUEVOS SATÉLITES DEL SISTEMA GALILEO EN ÓRBITA- puesto que se trata de una de las decisiones de mayor alcance estratégico adoptadas en el seno del sistema de cooperación europea que denominados Unión Europea y organizaciones asociadas como la Agencia Espacial Europea (ESA). La finalidad es disponer de un sistema de posicionamiento por satélite global europeo que permita a los gobiernos, a las Fuerzas Armadas, a las empresas multinacionales y a los operadores privados europeos disponer de la capacidad de tomar decisiones autónomas en ámbitos estratégicos sin tener que recurrir a los sistemas americanos o rusos, aunque se ha construido para que sea compatible tanto con el GPS como con el sistema Glonass. De este modo, el “cegamiento” parcial o el cierre total de un sistema de guía espacial no impedirán que las comunicaciones, el transporte terrestre, marítimo o aéreo, o, en última instancia, los ataques militares con armas guiadas a objetivos definidos por los dirigentes europeos puedan ser impedidos por otras grandes potencias. Así, el 17 de noviembre de 2016 se produjo un avance sustancial en el programa satelital europeo cuando un cohete Ariane 5, que despegó del puerto espacial de Kouru en la Guayana francesa, se encargó por primera vez de transportar y poner en órbita cuatro satélites del sistema de posicionamiento global europeo Galileo de una sola vez. Hasta ahora los satélites del programa Galileo se lanzaban por pares empleando cohetes rusos Soyuz desde la Guayana francesa. Como ya dimos cuenta en una entrada anterior del mes de julio del 2016 titulada EL GIGANTE EUROPEO CRECE, la ESA, la corporación europea Airbus Safran Launchers y el CNES están desarrollando conjuntamente un nuevo lanzador europeo, denominado Ariane 6, y un nuevo complejo de lanzamiento, que ha sido dotado a primeros de noviembre con un presupuesto de 3.000 millones de euros. Con esta octava misión ya se encuentran en órbita dieciocho satélites del sistema Galileo que pronto alcanzará su capacidad operativa plena: veinticuatro satélites operativos y hasta seis en reserva, apoyados en una gran infraestructura terrestre necesaria para su explotación. De este modo se consolida el programa que encargó la Comisión Europea a la ESA destinado a crear y explotar un sistema de posicionamiento global satelital europeo independiente. Con la finalidad de fomentar un sector espacial europeo más competitivo a escala global, el 26 de octubre de 2016 la Comisión Europea y la ESA firmaron una declaración conjunta sobre la "Visión y objetivos compartidos para el futuro de Europa en el espacio" -documento disponible aquí-; los objetivos son garantizar la autonomía europea para acceder y utilizar el espacio en un entorno seguro, consolidar y proteger las infraestructuras espaciales, incluso contra ciberataques. Para ello, la ESA va a solicitar a los Estados miembros un compromiso plurianual de 11.000 millones de euros.
Como parte de su contribución a la política espacial europea, el gobierno español anunció a primeros de diciembre que incrementará la aportación económica al presupuesto de la ESA en cincuenta millones de euros anuales hasta los doscientos millones anuales, un total de 1.512,3 millones de euros en el período 2017-2024. Esto supone un incremento de 600 millones de euros, de los que 141,3 millones se destinarán a contribuciones obligatorias y 459 a financiar programas opcionales como son los de observación de la tierra, cohetes espaciales, telecomunicaciones, exploración espacial, misiones tripuladas y microgravedad, navegación espacial, tecnología y seguridad. El anuncio fue realizado por el Ministro de Guindos en la reunión del Consejo ministerial de la ESA en Lucerna cuya presidencia ejerce España por turno. De Guindos también confirmó que no se plantea crear una agencia espacial española: "lo que se necesita no es tanto hacer una Agencia Espacial española como coordinar todos los actores del sector".   


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LOS PASOS HACIA LA INDEPENDENCIA ESTRATEGICA EUROPEA

El 27 de marzo de 2015 la Agencia Espacial Europea puso en órbita dos nuevos satélites del sistema de navegación espacial Galileo que complementan a los dos satélites que se inicialmente se perdieron en el lanzamiento anterior, pero que al menos uno de ellos ha sido reposicionado recientemente en su órbita correcta[1]. De nuevo, ha sido un lanzador ruso Soyuz 2.1b que despegó de la base espacial de Kourou, en la Guayana francesa, el encargado de llevar al espacio los satélites europeos construidos por OHB de Bremen, curiosa manera de entender el régimen de sanciones aprobado por el Consejo en julio de 2014 y ampliado en septiembre siguiente como consecuencia de la injerencia rusa en la guerra civil ucraniana. Pero, en esto tampoco los dirigentes europeos desmerecen la falta de coherencia político-estratégica de la que hace gala la Administración Obama en sus relaciones con Rusia. La puesta en servicio de la constelación de satélites Galileo, de la que dimos cuenta en la entrada del mes de noviembre LA INDEPENDENCIA ESTRATEGICA EUROPEA, garantizará a Europa una independencia estratégica de la que ahora mismo carece y, junto con la creación del mando de Transporte Aéreo Europeo y la entrada en servicio del avión de transporte militar A400M en las fuerzas aéreas de los principales Estados de la Unión Europea[2], pone de manifiesto que por fin se están dando los pasos necesarios para que Europa pueda adoptar sus propias decisiones estratégicas. Especialmente cuando los Estados Unidos carecen en la actualidad de un Kissinger, un Kennan y, sobre todo, de un JFK que sean capaces de tomar decisiones que impongan por encima de la conveniencia política puntual un régimen implícito basado en los principios generales del Derecho de los Estados civilizados –es decir, de las potencias occidentales- para el mantenimiento de la estructura internacional. Y esta capacidad de decidir de forma autónoma se torna imperiosa porque pronto se requerirá una entente cordial entre las grandes potencias que implicará un cambio profundo en el sistema internacional actual. Por eso, se equivocan los dirigentes de Washington, de Bruselas y de las disminuidas capitales europeas al enfrentarse con Rusia en su propio espacio de seguridad cuando el verdadero adversario de Eurasia y de los Estados Unidos no es otro que China. Una China que se autoproclama comunista, engrandecida por décadas de crecimiento económico al amparo de la globalización económica internacional y que actualmente trata de socavar la hegemonía occidental en todos los espacios de poder, pero preferentemente en la lucha por los recursos a escala mundial.



[1] “El programa europeo Galileo ya cuenta con ocho satélites de navegación en órbita”, Infoespacial.com, 30 de marzo de 2015, en http://www.infoespacial.com/?noticia=el-programa-europeo-galileo-ya-cuenta-con-8-satelites-de-navegacion-en-orbita
[2] Villalba Jiménez, A.: “Entrada en servicio del A400M”, Revista de Aeronáutica y Astronáutica núm. 840, enero/febrero de 2015, pp. 86-91.

ESTADOS UNIDOS, RUSIA Y LA UNIÓN EUROPEA AVANZAN EN EL CONTROL DEL ESPACIO

El 21 de febrero de 2019 el presidente Trump firmó la orden ejecutiva dirigida al Congreso para la aprobación de la ley que permitirá la creación del nuevo Mando Espacial separado dentro de la Fuerza Aérea, destinado a “proteger a los satélites, abordar las vulnerabilidades en el espacio y afirmar el dominio americano en órbita”. Aunque el objetivo final es la creación de la Fuerza Espacial como componente independiente de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, asunto del que hemos ido dando cuenta en el blog -véase la entrada más reciente LA MILITARIZACIÓN DEL ESPACIO HA LLEGADO de diciembre de 2018 y los enlaces que recoge-. Como dijo el presidente Trump en la firma de la orden ejecutiva, su Administración “ha hecho de la creación de una Fuerza Espacial un asunto de seguridad nacional”. El mismo día el portavoz del Departamento de Defensa, Charlie Summers, dijo que “el presidente Trump está situando a los Estados Unidos para competir, disuadir y ganar en un complejo entorno de múltiples dominios caracterizado por una gran competencia de poder”. Un día antes, el presidente Putin anunció en el discurso anual a las dos Cámaras del parlamento federal de Rusia que el gobierno había decidido la creación de un Centro Nacional del Espacio en Moscú: “He encargado a Roscosmos junto a las autoridades de Moscú -mis colegas vinieron y me informaron, es un buen proyecto- formar un Centro Nacional del Espacio” con la finalidad de coordinar los trabajos de los diferentes organismos especializados del sector espacial, los centro de investigación y la formación de especialistas, técnicos y cosmonautas -el contenido completo del discurso esta disponible aquí-. Cinco días antes, la Agencia Espacial Europea anunció que los cuatro últimos satélites del sistema de posicionamiento global Galileo, puestos en órbita por un lanzador Ariane 5 el 25 de julio de 2018, ya estaban completamente operativos después de un extenso período de pruebas que se llevó a cabo desde los diferentes centros de control en Alemania, Francia e Italia, y que están preparados para realizar sus funciones dentro de la constelación de navegación satelital europea. Actualmente el número de satélites en órbita del sistema Galileo es de veintiséis y el próximo lanzamiento está previsto para 2020 cuando alcanzará la capacidad operativa completa. Se han tardado veinte años y se han gastado más de 10.000 millones de euros para que la independencia espacial europea sea una realidad, porque hay que recordar que el programa Galileo es propiedad y está financiado por la Unión Europea -que hemos seguido en el blog a lo largo del tiempo, véase la entrada más reciente TODAS LAS VERDADES SON SENCILLAS DE ENTENDER UNA VEZ QUE SE DESCUBREN; EL PUNTO ES DESCUBRIRLAS de diciembre de 2018 y los enlaces anteriores que recoge-. La Comisión Europea tiene la responsabilidad general, la gestión y supervisión de todas las actividades del programa y la Agencia Espacial Europea el despliegue de los satélites y también el diseño y desarrollo de una nueva generación de satélites de la constelación, así como el desarrollo técnico de las infraestructuras de apoyo. Estas iniciativas cubren brechas importantes en la seguridad nacional de las respectivas grandes potencias, incluidas China y la India, pero también los tres grandes -los Estados Unidos con el GPS, Rusia con el Glonass y la Unión Europea con el Galileo- compiten por un mercado de servicios de posicionamiento global estimado en más de 135.000 millones de dólares en 2025 -en este sentido, véanse los datos que se recogen en Infoespacial.com en julio de 2017-. Tal es así que China intenta sumarse también a ese mercado y en 2019 lanzará diez satélites del sistema de posicionamiento satelital Beidou -información adicional en infoespacial.com el 2 de febrero de 2019-. 

A mi se suena el run run…

MIENTRAS TANTO MIRAMOS AL ESPACIO: SE INCREMENTA LA CONSTELACION EUROPEA GALILEO

El pasado 10 de septiembre la Agencia Espacial Europea (ESA) lanzó desde la base espacial de Kourou en la Guayana francesa un cohete ruso Soyuz –estimado lector, sí, es correcto, un cohete ruso- que transportaba dos nuevos satélites del sistema de navegación global europeo. Con la incorporación de estos satélites –a finales de año se pondrán en órbita dos más- el sistema de posicionamiento global Galileo suma ya diez aparatos de los treinta que tendrá cuando esté completado al final de la década para dar cobertura de posicionamiento de altas prestaciones en todo el planeta y mantener seis satélites de reserva que entrarán en servicio rápidamente en caso de avería o pérdida de uno o varios de los veinticuatro que permanecerán operativos de forma simultánea. Como hemos comentado en entradas anteriores de este blog, la puesta en servicio de este sistema satelital integrado europeo permitirá a los socios europeos desarrollar sus comunicaciones de forma independiente del sistema americano GPS, potenciará nuevas sinergias en el transporte europeo por carretera, marítimo y aéreo, este último excesivamente saturado en el espacio europeo, ofrecerá estos mismos servicios a terceros clientes que podrán optar entre el sistema americano, el europeo o el ruso Glonass o interoperar conjuntamente tanto con el GPS o el Glonass. Por eso, el Director General de la ESA Jan Wörner explicó el 10 de septiembre que “estamos aumentando progresivamente el número de satélites en órbita e instalando estaciones en tierra por todo el mundo, así que Galileo tendrá pronto un alcance global. Ya se está acercando el día en que Galileo esté plenamente operacional”, para terminar enfatizando que “será un gran día para Europa”. Con una inversión enorme de 7.000 millones de euros –mayor que lo que se ha invertido ya en el Gran Acelerador de Hadrones del CERN-, expertos independientes estiman unos retornos de 90.000 millones de euros durante los próximo veinte años. Pero también, y no es menos importante en términos estratégicos, a través del Servicio Público Regulado (PRS) servirá a las necesidad de comunicaciones cifradas de los gobiernos europeos, con implicaciones estratégicas fundamentales con será apoyar en el despliegue de los submarinos nucleares portamisiles franceses y británicos en sus patrullas oceánicas permanentes o llevar a cabo operaciones de ataque con misiles aéreos y navales sin necesidad de depender del GPS como hasta ahora –no olvidemos que se trata de un sistema desarrollado por los militares y bajo el control del Departamento de Defensa- y, en consecuencia, sin el veto americano a operaciones militares que podrían emprender los socios europeos… eso sí, cuando los dirigentes europeos adquieran conciencia política de que el poder se impone normalmente por la razón, pero también, y en determinados casos, se requiere el uso de la fuerza.   

“TODAS LAS VERDADES SON SENCILLAS DE ENTENDER UNA VEZ QUE SE DESCUBREN; EL PUNTO ES DESCUBRIRLAS”

Esta es una frase que se atribuye al sabio Galileo Galilei y que nos sirve de introducción para tratar sobre dos temas que hemos seguido extensamente en el blog: por un lado, la creación de una constelación europea de satélites de posicionamiento global con el Programa Galileo en la búsqueda de la independencia estratégica de los europeos y, por otro, el proceso político de retirada del Reino Unido de la Unión Europea, proceso que se ha denominado de forma generalizada Brexit. Desde el 24 de junio de 2016 todos los acontecimientos relacionados con el anuncio de la retirada británica han sido un cúmulo de despropósitos de los peores políticos que han tenido el poder en Londres desde el terrible Chamberlain. Cameron demostró que era un político con pocas luces cuando convocó un referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea que casi nadie le pedía más allá de un grupúsculo nacionalista dentro del partido Conservador y los desaforados del UKIP, y cuando se tuvo que enfrentar al desastre que él mismo había provocado no tuvo la valentía de permanecer en el cargo, sino que se fue por la parte de atrás. Si alguien pensaba que le iba a suceder un estadista de la talla de un Churchill se equivocaba, porque la sucesora, la primera ministra Theresa May, lo hace casi tan mal como su antecesor. Con sus declaraciones en el interior del país, sus ausencias forzadas de las cumbres y foros europeos aun cuando el Reino Unido sigue siendo miembro de pleno derecho de la Unión Europea, con sus idas y venidas a ninguna parte en el interior y en el exterior, está demostrando que no sabe defender ni tiene ni idea de cuáles son los intereses nacionales de su país. Esta situación pone de manifiesto la existencia de una profunda crisis política y May, como Primera Ministra, es solo su consecuencia, actuando como una crisis manager entre bloqueos, amenazas, divisiones y dimisiones sin ninguna dirección política; precisamente el país que creó una diplomacia capaz de forjar un imperio se ve sumido ahora en el caos de una negociación errática y disparatada con Bruselas, teniendo en cuenta además que Juncker, Tusk o Barnier tampoco le facilitan las cosas. Por eso, después de no concretar nada en el Proyecto de Tratado para el Brexit, lo que hace que no sea nada más que un acuerdo para un período transitorio -entre el 29 de marzo de 2019 y finales de 2020-, pero importante y difícil de lograr debido a la imposibilidad de domesticar a su propio gobierno, se ha visto forzada a retirar en el último momento la votación del texto en su propio parlamento y anunciar una nueva gira europea para conseguir cualquier nuevo trato de circunstancias con los negociadores europeos antes del Consejo Europeo de 13 de diciembre de 2018. Y es en este contexto en el que May ha anunciado que el Reino Unido abandona el Programa Galileo: “Dada la decisión de la Comisión Europea de impedir que el Reino Unido participe en el desarrollo de todos los aspectos de Galileo, es justo que encontremos alternativas (…) No puede dejar que nuestros servicios armados dependan de un sistema del que no podemos estar seguros. Eso no redundaría en nuestro interés nacional. Y como actor global con ingenieros de primera clase y aliados firmes alrededor del mundo, no nos faltan opciones.” Es más, May anunció que su país pondrá en marcha un programa para crear un sistema propio de posicionamiento global por satélite. Por su parte, el secretario de Defensa Williamson destacó que “el desarrollo de un nuevo sistema sería una oportunidad para aprovechar las habilidades y experiencia británicas en tecnología satelital. Es crucial seguir adelante con los planes para nuestro propio sistema de clase mundial e independiente.” Sin embargo, Londres ha pagado unos 1.200 millones de libras por su participación en el programa europeo. Entonces se plantean una serie de cuestiones: si May ha tenido que aceptar finalmente el pago de 60.000 millones de euros a la Unión Europa para salir de la Organización ¿de dónde va a sacar el dinero necesario para pagar el coste de levantar un “GPS” made in England? Pero, teniendo claro por qué quieren su propio sistema, ¿con quién van a crear un sistema satelital de posicionamiento global? O es que ¿simplemente se van a adherir al GPS americano mediante un acuerdo de cooperación política basada en la Special Relationship entre los dos aliados transatlánticos que se funda en los inicios de la Segunda Guerra Mundial? Quizás por eso, May dijo que bastan 92 millones de libras para desarrollar un programa propio, es decir, alquilar los servicios del sistema americano ya existente. Mientras tanto, el programa europeo sigue su curso y estará plenamente operativo en 2020 lo que dará a los europeos, en particular a Francia y a su fuerza de ataque nuclear, la capacidad de batir cualquier objetivo militar en el mundo con armas guiadas y hacerlo de forma independiente, sin depender del sistema americano y de la capacidad siempre presente de cegarlo en cualquier momento cuando sus intereses vitales no se encuentran en juego, pero si lo estén los de los aliados europeos. La reflexión final es que ni unos ni otros, franceses y británicos, deberían olvidar la lección más importante de la campaña militar del Canal de Suez en 1956: la necesidad de mantener la capacidad de intervenir unilateralmente para triunfar. 

"Hasta el infinito y más allá"

PARA SER EUROPEOS NO LO HACEMOS TAN MAL

El 17 de diciembre tuvo lugar desde el puerto espacial de Kourou el lanzamiento de un cohete Soyuz que transportaba los satélites 11 y 12 del sistema de posicionamiento global europeo Galileo. De este modo, en un año se ha duplicado el número de aparatos desplegados en el espacio, lo que permitirá iniciar los servicios comerciales el próximo año. Precisamente en 2016 se colocarán en órbita cuatro satélites más –con lanzamientos previstos para los meses de marzo y septiembre-, lo que permitirá acercarse al objetivo de despliegue de veinticuatro satélites operativos en 2020 –sobre las características del sistema véase la entrada LA INDEPENDENCIA ESTRATÉGICA EUROPEA-. El sistema Galileo ofrecerá servicios de posicionamiento y navegación a los gobiernos, agencias gubernamentales y empresas privadas en todo el mundo y será interoperable con los sistemas satelitales americano GPS y ruso Glonass. En este sentido, el portavoz de la Agencia Espacial Europea en España, Javier Ventura-Traveset, explicó que el sistema de posicionamiento global europeo tendrá “prestaciones superiores al GPS, esto es resultado de tener unos relojes a bordo de nuestros satélites más precisos, emitir unas señales de modulación más robustas y disponer de un número superior de estaciones sensoras en tierra, lo que nos permite obtener correcciones orbitales y de tiempo de nuestros satélites más precisas”. Más allá del evidente rendimiento comercial en todos los campos de las comunicaciones y el transporte, el sistema Galileo tiene unas aplicaciones militares amplísimas ya que permitirá las comunicaciones seguras entre los mandos militares y las fuerzas desplegadas en cualquier parte del mundo, el vuelo de aeronaves tripuladas y no tripuladas en escenarios de conflicto altamente saturados, la transmisión de órdenes a los submarinos portamisiles en patrulla permanente, el lanzamiento de armas de precisión desde aviones de combate, buques de superficie o submarinos en cualquier escenario bélico –como ha mostrado de forma patente Rusia durante la intervención militar en Siria con el empleo masivo de armas de precisión guiadas por satélite Glonass-; en definitiva, la intercomunicación en tiempo real entre los cinco escenarios del conflicto: tierra, mar, aire, espacio y ciberespacio. Y esto se podrá hacer de forma autónoma, sin depender de los sistemas de otras grandes potencias como ocurre hasta ahora, lo que significará la definitiva independencia estratégica europea. Ahora bien, como ya advirtió Friedman, las guerras del siglo XXI se librarán en el espacio porque los adversarios buscarán destruir los sistemas espaciales que les permitan seleccionar objetivos y los satélites de navegación y de comunicaciones deberán ser destruidos para inutilizar su capacidad bélica. Por ello, estamos ante una segunda carrera espacial donde también las potencias emergentes están realizando fuertes inversiones en programas espaciales propios y una inevitable militarización del espacio –por ejemplo, China está trabajando también en un vehículo hipersónico no tripulado con ojiva nuclear-. De esto deducimos el principio general de que si alguna potencia consigue poner armas en el espacio, también habrá armas de respuesta. Esto es así porque la disuasión y el control de armamentos están estrechamente vinculados a la cambiante tecnología armamentista.
Un balance sintético de los principales programas en la Agencia Europea del Espacio en 2015 esta disponible en "La ESA cierra  un año exitoso con cuatro lanzamientos", Infoespacial.com, 22 de diciembre de 2015 .

LA INDEPENDENCIA ESTRATÉGICA EUROPEA

Las grandes potencias europeas reunidas en torno a la Agencia Espacial Europea (ESA) llevan desde junio de 1962 trabajando para alcanzar la independencia espacial, como un componente fundamental de una verdadera independencia estratégica europea, puesto que disponer de un sistema propio de comunicaciones espaciales permitirá tomar decisiones autónomas de los Estados Unidos, precisamente en una etapa de las relaciones internacionales en la que la potencia hegemónica en retroceso ha manifestado claramente el viraje estratégico hacia la cuenca del Pacífico, que es, por otra parte, su área de expansión natural. El Programa Galileo, impulsado decididamente por Francia desde finales de los años noventa, plasma las aspiraciones de independencia estratégica europea en el sector de las comunicaciones al construir un sistema de posicionamiento global por satélite que compite en tecnología, precisión y calidad del servicio a los operadores privados con el GPS americano y el Glonass ruso. Y permitirá a los dirigentes europeos adoptar decisiones político-estratégicas autónomas en los ámbitos de la seguridad y la defensa, incluida la participación en conflictos internacionales con uso de la fuerza armada, ya que la existencia de este sistema es indispensable para el manejo de los aviones de combate más modernos, las armas de precisión, los misiles de crucero y los sistemas aéreos no tripulados de combate y de reconocimiento. En este sentido, la ESA ha informado que está realizando las tareas de reprogramación necesarias para que uno de los dos satélites con capacidad operativa plena que entraron en órbitas erróneas el 22 de agosto de 2014 debido a un fallo en la fase superior Fregat-MT del cohete propulsor Soyuz entre en funcionamiento correctamente este mismo mes de noviembre. Si estas actuaciones demuestran su eficacia, se replicarán en el segundo satélite que permanece inoperativo, de modo que a finales de año el sistema Galileo disponga ya de una constelación de seis satélites formada por los cuatro prototipos iniciales lanzados por parejas en octubre de 2011 y octubre de 2012 y los dos satélites de capacidad operativa completa puestos en órbita en agosto de 2014. Cuando se encuentre plenamente operativo el  sistema Galileo dispondrá de treinta satélites en servicio (seis de reserva) en órbita terrestre media distribuidos en tres planos inclinados con un ángulo de cincuenta y seis grados hacia el ecuador a 23.222 kilómetros de altura, en cada plano habrá diez satélites que tardarán en completar la órbita del planeta catorce horas, y cada plano dispone de un satélite de reserva preparado para reemplazar a cualquiera que quede fuera de servicio o inoperativo. Realmente se trata de la independencia estratégica europea.
Es evidente que los que más gastan en el espacio son las grandes potencias que forman el directorio mundial, pues consideran como ya constató George Friedman (2010) que las guerras del futuro se dirimirán en el espacio. Aunque en política espacial ninguno de estos gobiernos es un dechado de transparencia, por fuentes abiertas se estima que en 2013 los Estados Unidos gastaron 40.000 millones de dólares, China 11.000 millones, Rusia 8.600 millones e India 4.300 millones -en este sentido el informe más reciente de la OCDE sobre desarrollo de la actividad espacial-. Por su parte, el presupuesto de 2013 de la ESA fue de 4.282 millones de euros -la información detallada en el sitio web de la Agencia-.
Imágenes del aterrizaje de la sonda robótica Philae en el meteorito 67P/Churyumov-Gerasimenko:

Para conocer información más detallada sobre la misión Rosetta/Philae pulsa aquí. 

NUEVAS REALIDADES ESTRATÉGICAS: COHETES RUSOS Y SATELITES EUROPEOS

Después de retrasarse 24 horas por problemas técnicos, el día 21 de octubre se ha efectuado el lanzamiento del primer cohete ruso Soyuz ST desde Sinnamary, en la base francesa de Kourou (Guayana, Sudamérica). El cohete ruso portaba en su interior y colocó en órbita dos satélites del sistema europeo de navegación y posicionamiento Galileo, que comenzará a funcionar en 2014 y con todas sus potencialidades en 2020 cuando alcance una constelación de 30 satélites en órbita.
La iniciativa de construir una base de lanzamiento de cohetes rusos en la Guayana partió de la Agencia Europea del Espacio (ESA). Para el Director General de la ESA, Jean-Jacques Dordain, en unas declaraciones de enero de 2010 alcanzar esta alianza "acrecienta el peso internacional de Europa, refuerza la alianza espacial ruso-europea y supone un notable incremento de la cuota de mercado europea" (cit. en Tiempo, 29 de enero de 2010). Desde el principios el proyecto contó con el respaldo político de París y el apoyo político y financiero de la Unión Europea. La construcción de la base de lanzamiento de Sinnamary ha tardado seis años con un coste de casi 350 millones de euros (con una contribución española del 3,26%), si bien la cuota de mercado estimada ronda los 141.000 millones de euros durante esta década.
Para Rusia, este acuerdo representa mucho más que una mera alianza comercial, pues dispondrá de la flexibilidad para lanzar cargas más pesadas al espacio con los mismos cohetes que emplea hasta ahora desde las estepas de Kazajastán.
Sobre el lanzamiento: http://sp.rian.ru/science_technology_space/20111021/151222046.html
http://www.infoespacial.com/?noticia=lanzamiento-exitoso-de-los-dos-primeros-satelites-galileo&categoria=europa-cat
Sobre el retraso en el lanzamiento previsto para el día 20 de octubre:
http://www.abc.es/20111020/ciencia/abci-lanzamiento-satelites-galileo-aplazado-201110201206.html).


Fuente: Reuters.

LA CARRERA DE LOS SISTEMAS DE POSICIONAMIENTO GLOBAL

Hace tiempo que en el blog estamos dedicando especial atención a los eventos espaciales que generan las grandes potencias en la renovada carrera espacial que mantienen en la nueva etapa de las relaciones internacionales en la que se ha pasado de una hegemonía imperfecta a una suerte de paz armada con un equilibrio sistémico global inestable. Los dirigentes de todas ellas, desde los Estados Unidos y Rusia, a China e India, pero también Israel o Irán, e incluso los de la misma Unión Europea, son conscientes de que las guerras, o los enfrentamientos bélicos en general, se inician y se resuelven en el espacio. Por eso, ante el anuncio del presidente Trump  el 18 de junio de 2018 de crear la Fuerza Espacial de los Estados Unidos, como rama independiente dentro de las Fuerzas Armadas bajo la consideración de que "para defender a los Estados Unidos, no basta con tener presencia en el espacio, debemos tener el dominio del espacio", el Ministerio de Defensa de Rusia ha advertido a finales de agosto de 2018 que "una confrontación militar en el espacio podría ser tan peligrosa como la carrera armamentista desencadenada por Washington a mediados del siglo pasado". Esto es así porque los sistemas de inteligencia estratégica dependen en gran medida de la producción de los satélites de reconocimiento en sus diferentes versiones -no digamos nada, en el caso de potencias medias, donde su dependencia de los satélites de reconocimiento para la obtención de inteligencia estratégica es absoluta-, los sistemas de comunicaciones, de mando y control y el despliegue de tropas alrededor del mundo dependen de los satélites de comunicaciones y el lanzamiento de las armas guiadas de largo alcance -como misiles de crucero o misiles y bombas de corto alcance guiadas por satélite- alcanzan los objetivos gracias a las señales de extremada precisión que son capaces de generar los respectivos sistemas de posicionamiento -véase las consideraciones que hemos hecho al respecto en la entrada DEMASIADOS PÁJAROS EN EL CIELO: COHETES ESTRÁTEGICOS, SATÉLITES Y ARMAS ESPACIALES de septiembre de 2017- . Y es en estos sistemas de navegación de doble aplicación donde las grandes potencias realizan sus mayores inversiones y obtienen las mayores ventajas: basados en la idea de un beneficio comercial objetivo en un mundo completamente globalizado se han hecho con la capacidad de batir cualquier objetivo de cualquier adversario en cualquier momento, y hacerlo de forma prácticamente impune. Lo vemos en los ataques combinados que lanzan actualmente los Estados Unidos, Francia e Inglaterra contra objetivos gubernamentales en Siria o Rusia contra todo tipo de objetivos yihadistas en Siria y también Israel con sus persistentes ataques aéreos contra instalaciones militares iraníes en territorio sirio y contra las organizaciones terroristas Hizbolá en Líbano y Hamás en Gaza. De hecho, el empleo de estas tecnologías espaciales combinadas con el uso de los misiles de crucero ha permitido acuñar el término “disuasión estratégica no nuclear”. De este modo, es hasta normal el cúmulo de información y datos que sobre los avances en los sistemas satelitales de posicionamiento global se han producido entre julio y agosto. En primer lugar, el 25 de julio de 2018 un cohete europeo Ariane-5, que despegó de la base espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, puso en órbita de forma simultánea cuatro satélites Galileo, sistema que ya cuenta con una constelación de veintiséis satélites, y que transportan a bordo los relojes atómicos más precisos que se han empleado en el espacio hasta ahora; como hemos comentado en entradas anteriores, el sistema completo tendrá treinta satélites en órbita, incluidas seis unidades de reserva, para dar cobertura global a cualquier operador con capacidad de ser interoperable con el GPS americano y el Glonass ruso. Seis días después, el 31 de julio de 2018 China anunció que había puesto en órbita dos satélites gemelos del sistema de posicionamiento nacional Beidou, que habían sido lanzados en un Cohete Larga Marcha-3B que despegó del cosmódromo de Xichang. Los nuevos satélites se suman a ocho aparatos Beidou-3 que ya se encuentran operativos. Las funciones de estos aparatos es ofrecer posicionamiento y guía para la navegación para cualquier medio de transporte terrestre, marítimo y aéreo, y también para la guía de misiles balísticos y de crucero, drones y cualquier equipo militar que lo demande. El sistema Beidou comenzó a prestar servicios de navegación a China en 2000 y a la región de Asia-Pacífico desde 2012, y la aspiración del gobierno chino es alcanzar la capacidad de posicionamiento global para 2020 como hemos indicado en otra entrada. Esto enlaza directamente con la capacidad de desplegar barcos de guerra, unidades militares y bases de apoyo más allá de su espacio regional y conseguir, definitivamente, la capacidad de desplegar los submarinos nucleares portamisiles de la Marina del Ejército Popular en mares abiertos, de modo que constituyan una auténtica fuerza contragolpe en caso de ataque nuclear, lo que no han conseguido hasta ahora -véase al respecto nuestro trabajo sobre los SSBN de la Marina china publicado en diciembre de 2014-. Por su parte, el 8 de agosto de 2018 los Estados Unidos pusieron en órbita el cuarto satélite de comunicaciones de alta frecuencia AEHF desarrollado por Lockheed Martin, que forma parte de una constelación de seis aparatos que están destinado específicamente a proporcionar comunicaciones altamente seguras entre el Consejo de Seguridad Nacional, los mandos militares nacionales y las unidades desplegadas alrededor del mundo, incluida la transmisión de códigos de mando y control nucleares. Las Fuerzas Armadas de Gran Bretaña, Canadá y Holanda tendrán acceso a este sistema. Según fuentes del fabricante: “un solo satélite AEHF proporciona una capacidad total mayor que la constelación Milstar de cinco satélites” -los esfuerzos que están realizando los Estados Unidos en este ámbito los hemos tratado  específicamente en la entrada ESTADOS UNIDOS AVANZA EN LA MILITARIZACIÓN DEL ESPACIO de junio de 2016-. Finalmente, el 22 de agosto se hizo público también que Rusia lanzará a partir de 2022 una nueva generación de satélites Glonass-K2 con un peso y unas capacidades que doblan las de los aparatos actualmente en servicio. Según informó el director general de Sistemas de Satélites de Información Reshetnev, Nikolai Testoyedov: “el nuevo satélite proporcionará una precisión superior y no tendrá componentes fabricados en el extranjero.”; y quizás este sea el aspecto más importante del nuevo Glonass-K2, en un escenario internacional de mutuas sanciones internacionales por parte de los Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia, sin olvidar los efectos de la guerra comercial en la que se hallan inmersos, pero bien es cierto que con carácter selectivo, porque cuando se trata de equipos estratégicos, casi siempre logran el entendimiento, como por ejemplo en el uso de los motores rusos RD-180 como propulsores de los cohetes americanos, que ya hemos tratado en entradas anteriores, y que ha equipado precisamente al cohete Atlas V que llevó al espacio el satélite de comunicaciones militares AEHF el 8 de agosto de 2018. El sistema Glonass está integrado por veinticuatro operativos y varias unidades más en reserva en el espacio y preparadas en tierra para ser lanzadas en caso de fallo o pérdida definitiva de uno o varios aparatos. 

"Eres tú..."

ESTADOS UNIDOS AVANZA EN LA MILITARIZACIÓN DEL ESPACIO

En la entrada del mes de diciembre de 2015 titulada PARA SER EUROPEOS NO LO HACEMOS TAN MAL, sobre el despliegue de la constelación de satélites europea Galileo, introducíamos una reflexión sobre la relevancia del espacio en las guerras del siglo XXI recordando la máxima de Friedman de que las guerras del futuro se librarán en el espacio porque los adversarios buscarán destruir los sistemas espaciales que les permiten seleccionar objetivos y los satélites de navegación y comunicaciones deberán ser destruidos para inutilizar su capacidad bélica. En la entrada anterior del blog que lleva por título POLITICA ESPACIAL DE RUSIA Y MANTENIMIENTO DEL RÉGIMEN DE ESTABILIDAD GLOBAL planteamos cómo se llevará a cabo dicha destrucción. Sin duda, estamos ante una segunda carrera espacial, a la que se han sumado las potencias emergentes que están realizando fuertes inversiones en programas espaciales propios, y ante una inevitable militarización del espacio, porque hemos deducido el principio general de que si alguna potencia consigue poner armas en el espacio, también habrá armas de respuesta. Esto es así porque la disuasión y el control de armamentos están estrechamente vinculados a la cambiante tecnología armamentista. Ante el fracaso del régimen de estabilidad estratégica en materia espacial nos planteamos: ¿qué hacen los Estados Unidos al respecto? Porque sencillamente es el país que más satélites tiene en el espacio, su economía es la más dependiente de las tecnologías de la sociedad de la información y, por tanto, tienen más que perder. El Presidente Obama ha enviado en estos días al Congreso “un informe y un anexo clasificado sobre la política integrada para contener (la cursiva es nuestra) a los adversarios de los Estados Unidos en el espacio” de acuerdo con la cláusula 1613 de la Ley de Autorización de la Defensa Nacional que especifica que “el presidente debe iniciar un proceso interinstitucional para desarrollar la política de contención de los adversarios en el espacio”. Esto supone que seguimos con las políticas propias de la Guerra Fría. Estos adversarios son inequívocamente Rusia y China. De hecho, la Administración Obama se ha referido en diversas ocasiones a la “amenaza rusa en el espacio” y este ha sido uno de los temas prioritarios que se han sacado a la luz en los debates del presupuesto del Departamento de Defensa para 2017 con la finalidad de incrementar las partidas presupuestarias relacionadas con los programas espaciales desde el los cohetes SLS -probado con éxito el 28 de junio de 2016- hasta los aviones exoatmosféricos. Sin embargo, paradójicamente, los Estados Unidos siguen manteniendo la dependencia de los motores rusos RD-180 de Energomash, perteneciente a la agencia espacial Roscosmos, para propulsar los cohetes espaciales Atlas 5 que se emplean para situar en órbita los satélites militares de las Fuerzas Armadas y de la NRO, así como también del avión espacial no tripulado X-37. Y todo esto, dentro del desquiciante régimen de sanciones actualmente vigente contra Rusia por la implicación en el conflicto de Ucrania -véanse las recientes declaraciones del senador John McCain en esta materia-.

EL GIGANTE EUROPEO CRECE

A pesar de que los medios de comunicación generalistas hablan abiertamente del fracaso o, al menos, del momento crucial en el que se encuentra el proyecto de construcción europea –preferimos hablar ya de Unión Política- como consecuencia del desastroso referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, los asuntos importantes siguen avanzando. Y uno de estos asuntos, uno de los temas prioritarios de la agenda europea, donde los dirigentes europeos tratan de avanzar en la autonomía estratégica de la UE es precisamente en sector aeroespacial: Airbus es desde hace años el primer fabricante aeronáutico civil mundial, y como Airbus Helicopters también lo es en helicópteros, la Agencia Espacial Europea es una organización que ha potenciado la creación de una auténtica política espacial europea y el Programa Galileo es la culminación de la aspiración europea de disponer de un sistema de navegación global por satélite independiente, equiparable e incluso mejor en prestaciones a los sistemas homónimos americano y ruso –GPS y Glonass respectivamente-. Pues bien, después de dos años de negociaciones, el 30 de junio de 2016 las dos corporaciones europeas Airbus y Safran decidieron crear una empresa conjunta destinada a la explotación de sistemas de lanzamientos espaciales, lo que significa independencia para acceder al espacio y disponibilidad para ofrecer tecnologías y servicios en un mercado internacional en constante expansión. El producto estrella de la nueva compañía Airbus Safran Launchers es el cohete Ariane 6 –cuyo primer lanzamiento está previsto para el año 2020-, que se ofrece como alternativa a los cohetes rusos de contrastadas prestaciones y a los desarrollos recientes de la compañía americana Space X. El paso siguiente será integrar Arianespace en la nueva compañía, de la que ya posee el treinta y nuevo por ciento. Como indicaba Philippe Petitcolin, director general de Safran, durante la firma del acuerdo con Airbus: “llevar a cabo esta transformación es una tarea exigente y compleja. Este acontecimiento marca el comienzo de una apasionante aventura hacia un sector industrial europeo más integrado y simplificado y, por tanto, más competitivo y sensible”.

Y LOS CHINOS TAMBIÉN A LO SUYO: EL SISTEMA DE NAVEGACIÓN SATELITAL BEIDOU

En la entrada del mes de septiembre titulada MIENTRAS TANTO MIRAMOS AL ESPACIO dimos cuenta de la puesta en servicio de dos nuevos satélites del sistema de navegación por satélite europeo. El sistema Galileo, que está diseñado para interactuar con los sistemas americano GPS y ruso Glonass, estará plenamente operativo en 2020 cuando se complete la constelación de treinta satélites –veinticuatro operativos y seis en reserva- en órbita terrestre media a 23.222 kilómetros de altitud distribuidos en tres planos inclinados con un ángulo de 56º hacia el ecuador con alcance global, mejorando la precisión del posicionamiento de los sistemas americano y ruso especialmente en las regiones más cercanas a los polos. Pues bien, China lanzó el miércoles 30 de septiembre un cohete LM-3B desde el Centro de Lanzamiento de Satélite de Xichang, provincia de Sichuan, que colocó en órbita el satélite número veinte de su propio sistema de navegación espacial Beidou. Según informó la agencia china de noticias Xinhua, el aparato está equipado por primera vez con un reloj atómico de hidrógeno y un nuevo sistema de señal de navegación que serán puestos a prueba en los próximos meses. El sistema Beidou ofrece hasta ahora cobertura regional, en 2018 ofrecerá cobertura para Asia y Europa y en 2020 alcanzará alcance global. Ante esta vorágine de lanzamientos de satélites y de despliegue de constelaciones espaciales –además de las anteriores citadas, la India está desplegando su propio sistema de alcance regional para el océano Índico e Irán ha anunciado que iniciará el desarrollo de un sistema nacional propio- nos planteamos la siguiente cuestión: ¿cuántos satélites hay en el espacio? Según informaciones hechas públicas por la NASA actualmente hay unos 5.600 satélites orbitando alrededor de la tierra de seis mil que fueron lanzados a partir de 1957, pero solo en torno a unos ochocientos se encuentran operativos. Esta cifra es difícil que sea exacta porque las grandes potencias no revelan el número ni características de sus principales satélites militares y de inteligencia en servicio y porque hay algunos aparatos que han perdido su posición original llevando órbitas erráticas. Esto pone de manifiesto que existe una auténtica carrera espacial entre las grandes potencias, comparable con la carrera nuclear que se desarrolló entre las dos superpotencias durante la Guerra Fría, pues como puso de manifiesto Friedman las guerras del futuro se dirimirán en el espacio[1], entendida esta guerra como una guerra entre grandes potencias.


[1] Los próximos cien años. Ediciones Destino. Barcelona, 2010 (trad. de The Next 100 Years. A forecast for the 21st Century. Random House. Nueva York, 2010).

EL SISTEMA SATELITAL BEIDOU AVANZA HACIA LA COBERTURA GLOBAL

De forma creciente en el blog hemos ido dando cada vez más importancia a los programas espaciales de las grandes potencias y, más concretamente, a los avances más recientes en los sistemas de posicionamiento global por satélite como un componente fundamental de la política de disuasión estratégica. Con ellos se mantienen de forma permanente las comunicaciones con los bombarderos estratégicos en vuelo en misiones de ataque nuclear y con los submarinos nucleares portamisiles en patrullas de combate bajo el mar asegurando la capacidad de contragolpe en caso de ataque nuclear. Todas las demás aplicaciones militares convencionales, de comunicaciones gubernamentales, de carácter civil, de transporte aéreo, marítimo o por carretera, de seguridad pública y de apoyo a las actividades de recuperación en caso de catástrofes naturales o accidentes, son de enorme importancia en un mundo globalizado pero que siempre estuvieron subordinadas a consideraciones eminentemente estratégicas. Así fue en el origen de los sistemas GPS americano y Glonass ruso en los años noventa y, más reciente, en el desarrollo del programa de posicionamiento global por satélite Galileo de la Unión Europea y la Agencia Espacial Europea del que ya nos hemos ocupado en varias entradas. Pero como hemos dicho en otras ocasiones, cualquier potencia que tenga aspiraciones regionales –y no digamos globales- se suma a esta carrera, que ya ha sido denominada como “segunda carrera espacial”. Así, además de los europeos, se han apuntado a esta nueva carrera espacial por alcanzar la independencia estratégica China, la India y también Irán. Aunque solo la primera junto con los Estados Unidos y Rusia –ambos acaban de poner en el espacio dos nuevos satélites de sus respectivos sistemas espaciales el 5 y 7de febrero de 2016- y la Unión Europea, dispondrá de una cobertura global, es decir, planetaria, al final de la década. Para lograrlo las autoridades chinas avanzan rápidamente en el lanzamiento de los satélites del sistema Beidou de segunda generación, cuyo primer lanzamiento se produjo en marzo del año pasado y del que el día 3 de febrero de 2016 se puso en órbita el quinto satélite con un cohete LM-3C lanzado desde el Centro de Lanzamiento de Satélite de Xichang y que permitirá iniciar las pruebas de enlace entre el sistema regional inicial compuesto por dieciséis satélites ya operativo y el nuevo sistema de señalamiento de navegación de cobertura global. Según han destacado los responsables del Proyecto Beidou, Xiang Libin, jefe del proyecto, y Lin Baojun, jefe de diseño de satélites: “el  nuevo sistema de enlace satelital que está caracterizado por una fuerte resistencia a las interrupciones y con un alto nivel de privacidad, está dotado de tecnologías clave para competir con las redes de navegación de otros países”; de esta manera, “el nuevo satélite verificará plenamente nuestra tecnología”. Y esta entrada hay que enlazarla con la entrada del mes de enero de 2016 dedicada al programa de submarinos portamisiles de China y la doctrina de no primer uso de armas nucleares.

CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE DERECHO Y POLÍTICAS PÚBLICAS DEL ESPACIO EN BRAGA

El 6 de junio de 2024 la Escuela de Derecho de la Universidade do Minho organizó en Braga (Portugal) una jornada sobre Derecho y políticas del espacio con el título “E-TEC4SPACE Law and Policy Challenges for a competitive domain” (Desafíos legales y políticos para el dominio espacial) dirigida por el profesor Dr. Bruno Reynaud de Sousa, en el marco de los Minho Space Days. Este evento académico forma parte del enfoque general adoptado por esa universidad con el objetivo de profundizar en la investigación y desarrollo de los estudios espaciales con una visión multidisciplinar, que van desde la ingeniería, la informática y la medicina hasta la comunicación y el Derecho. Durante la jornada se trataron los temas más importantes en materia de estrategia espacial: políticas públicas sobre la exploración y explotación del espacio, estrategias nacionales de aplicación de esas políticas, cooperación internacional en el espacio, acuerdos internacionales y aplicación del Derecho que es propio a ese dominio. La primera intervención corrió a cargo del consejero senior de seguridad y coordinador de seguridad de la Agencia Espacial Europea (ESA), general (ret.) Pascal Legai, que realizó una presentación sobre las misiones y actividades de esa agencia. La ESA cuenta actualmente con cinco mil quinientos empleados y gestiona el 60 % del presupuesto que destinan los Estados europeos a programas espaciales con los siguientes objetivos: garantizar la independencia en el acceso al espacio, la soberanía tecnológica, el desarrollo de sistemas de doble uso con aplicaciones civiles y militares, la actualización permanente de los datos del planeta y el clima y la participación en programas STEM (atraer y retener talento). Asimismo, expuso tanto los principales programas espaciales actuales (Galileo, Copernicus, Webb, Artes y Rosetta) como los planes hasta 2030, período en el que está previsto aumentar el número de satélites espaciales hasta mil setecientos por año (frente a los escasos cien que se ponían en órbita al año en la década 2010-2020). Además, planteó una cuestión crucial: ¿dónde está Europa en relación con los principales competidores espaciales: los Estados Unidos, Rusia, la China comunista, pero también India? Para tratar de responder a esos retos citó las principales líneas de acción de la “Agenda de la ESA 2025+”: refuerzo de las relaciones ESA-UE, comercialización de lanzadores (es evidente que se tienen que producir cambios acelerados para poder competir en el mercado comercial), seguridad y protección, nuevos programas avanzados y transformación de la propia Agencia. Sin embargo, el análisis comparativo de los presupuestos que dedican las grandes potencias al espacio pone de manifiesto que Europa continuará cada vez más rezagada (lo que es un reflejo del decreciente peso económico y político de Europa en el sistema internacional globalizado) y plantea dudas sobre la seriedad de los objetivos plasmados en el “Enfoque de la ESA para 2040”, un documento más voluntarista que realista sobre las capacidades europeas para liderar en el mundo en un escenario a largo plazo. A continuación se desarrolló una mesa dedicada a analizar la relevancia del espacio en las prioridades de las políticas públicas, donde se examinaron el enfoque del Derecho en la regulación del espacio, la problemática de la competencia entre ordenamientos jurídicos (internacional versus nacionales y también regional, por ejemplo en el espacio europeo), debate que responde a la existencia de intereses divergentes entre las grandes potencias, y el espacio como un dominio más para la competición y el conflicto. Madga Cocco departió sobre la regulación nacional del espacio en el caso de Portugal, los aspectos relacionados con las comunicaciones y la digitalización y la necesidad de introducir cambios legales para aprovechar las sinergias que genera el sector espacial. Hugo Costa (representante de la Agencia Espacial Portuguesa) expuso la política espacial de Portugal desde un enfoque europeo y el coronel Pedro Costa (de la Fuerza Aérea Portuguesa) habló de la importancia del espacio para las Fuerzas Armadas, la actual fase de militarización del espacio (definido como dominio operacional) y la necesidad de aplicar cambios en las Fuerzas Armadas portuguesas para multiplicar sus capacidades. La segunda mesa estuvo dedicada a examinar el programa de potenciación de los estudios multidisciplinares en materia espacial en la Universidad do Minho, donde académicos de las facultades de Medicina, Ingeniería y Derecho analizaron las dinámicas existentes para crear sinergias en el sector espacial. Finalmente, el embajador checo en Portugal, Martín Pohl, expuso un estudio de caso de éxito sobre actividades en materia espacial de su país. Al día siguiente, en la Escuela de Medicina se desarrolló otra jornada dedicada a los estudios de fisiología, psicología y sociología de las actividades en el espacio, donde se presentaron los últimos avances en esas materias y también concurrieron empresas privadas que presentaron sus propios programas de desarrollo e innovaciones. En definitiva, un espacio interesante e idóneo para debatir sobre los temas que, sin duda, estarán en el centro de la lucha por el poder y la influencia entre las grandes potencias en las próximas décadas.

El programa de la jornada y los participantes están disponible aquí.  

Hans Zimmer: “Interstellar”.