El 30 de mayo de 2019 se lanzó desde el cosmódromo
de Baikonur, en Kazakhstán, un cohete Protón-M que puso en órbita el satélite
Yamal-601 de Grazprom Space Systems destinado a proporcionar servicios de
comunicaciones fijas, radiodifusión y acceso a internet. Se trata del primer
lanzamiento de un cohete Protón-M en 2019 –el anterior ocurrió el 21 de
diciembre de 2018, que puso en órbita un satélite de comunicaciones para el
Ministerio de Defensa ruso–. El satélite Yamal-601 fue diseñado, y sus
componente construidos, por la empresa europea Thales Alenia Space y está basado
en la plataforma Spacebus 4000C4. Posteriormente fue montado por la corporación
rusa Reshetnev Information
Satellite Systems. El aparato tenía un peso de lanzamiento de
5,4 toneladas, 7,3 kw de potencia de carga útil y con una vida operativa
estimada de quince años, está
equipado con dieciocho transpondedores en banda C para dar cobertura
al territorio de Rusia, a los países del “extranjero cercano”, Oriente Medio y
parte del Sudeste Asiático, y con treinta y dos haces en banda Ka, que cubren
la Rusia europea, incluido Kaliningrado, y el oeste de Siberia. Se trata del
satélite de comunicaciones más potente por ancho de banda que entrará en
servicio en Rusia y está destinado a reemplazar al Yamal-202 ofreciendo más servicios
y mayores coberturas. Un día después el Ministro de Defensa ruso, general
Sergei Shoigú, informó que en 2019 se lanzarán dos nuevos satélites de
comunicaciones militares Meridian-M, que “ampliarán las áreas de accesibilidad
de las comunicaciones satelitales en el territorio de Rusia y fuera de este,
incluido en el Ártico”. El consejero delegado de Reshetnev Information Satellite Systems, Nikolai Testoyedov,
hizo público que planeaban tener listo el primer satélite Meridian-M a fines de
2018, el segundo en 2019, el tercero en 2020 y el cuarto en 2022, de modo que puedan
ir sustituyendo progresivamente a los anteriores de las series Molniya y Raduga
según vayan llegando al final de su vida operativa. En su comparecencia del 31 de mayo de 2019 el general Shoigú también
informó de que este año se lanzará el cuarto satélite de la constelación Blagovets,
que está destinada a proporcionar a los servicios militares acceso a internet
de alta velocidad, transmisión de datos y comunicaciones telefónicas y videoconferencias
en las frecuencias de bandas Ka y Ku –los tres primeros satélites se pusieron
en órbita en agosto de 2017 y abril y diciembre de 2018–. Estas noticias
parecerían a priori anodinas,
aburridas, si no fuera porque el constructor del satélite civil es una empresa
europea y se supone que estamos ante un escenario internacional en el que siguen
vigentes las sanciones aprobadas por el Consejo –y renovadas periódicamente– contra
Rusia desde 2014 como represalia por la reintegración de la península de Crimea
a la Federación Rusa, acontecimiento que Bruselas y las capitales occidentales
siguen considerando ilegal. Y que la empresa encargada de fabricar el satélite civil
Yamal-601 sea Reshetnev
Information Satellite Systems, empresa rusa como hemos dicho más arriba y
también responsable de la fabricación e integración de los novedosos satélites
Meridian-M para el Ministerio de Defensa ruso. Y que el comprador y operador
del satélite civil sea Gazprom, una de las empresas paraestatales rusas más
señaladas durante este período como agente de los intereses gubernamentales rusos
dentro y fuera del país, con múltiples ramificaciones y remanso de oligarcas
que han progresado bajo la égida de Moscú. Parece que esto no ha llamado la
atención, ¿o sí? Como en el caso de los Estados Unidos –como ya hemos destacado
en el blog en entradas anteriores– parece que las sanciones de represalia aprobadas
por el Bloque occidental contra Rusia no afectan a las actividades espaciales –o
sencillamente a las que no interesa que afecten– en las que se siguen
manteniendo la cooperación técnica y tecnológica, los intercambios comerciales y
las relaciones empresariales mutuas. A aquellos que amenazaron con imponer
sanciones a Siemens por suministrar las turbinas que finalmente acabaron en la
nueva central eléctrica inaugurada por el presidente Putin el día del quinto
aniversario de la reincorporación de Crimea a Rusia (21 de marzo de 2019) habría
que recordarles que los servicios de comunicaciones que aportará el nuevo
satélite civil Yamal-601 también se recibirán en territorio crimeo y se usarán
para mejorar las comunicaciones con Rusia y que la tecnología desarrollada para
ese satélite civil de Gazprom también terminará dando cobertura al despliegue
militar ruso en Siria o en el Ártico. Pero verán como no ocurre nada de nada. ¡Mire
usté!.
PERSPECTIVAS DE LA INDUSTRIA ESPAÑOLA DE DEFENSA
Del 29
al 31 de mayo de 2019 se desarrolló en IFEMA de Madrid la primera Feria Internacional de Defensa y Seguridad que
estuvo dedicada básicamente a la industria de armamento española o con intereses
en el mercado español, lo que garantizó una importante presencia de empresas
extranjeras, destacando los pabellones de la coreana KAI y de las israelíes Elbit
y Rafael. Con ocasión de este evento el Ministerio de Defensa elaboró un
documento titulado “Perspectiva de la industria de Defensa” (2019) que se
presentó el día de la inauguración del evento. El documento tiene una extensión
de 42 páginas, está editado en un formato muy cuidado y comienza con sendas cartas
del Secretario de Estado de Defensa, Ángel Oliveras, que compareció en el acto
de presentación el día de la inauguración de la Feria, y una Carta del
Secretario General de la Industria y de la PYME, Raúl Blanco Díaz. El documento
s estructura en tres capítulos: el primero está dedicado a la Industria de
Defensa, el segundo a Líneas de mejora y el tercero a las Posibilidades para la
Industria de Defensa. De forma llamativa el documento carece de unas
conclusiones o recomendaciones finales, que sí se plasmaron en la presentación
realizada durante la inauguración de la Feria. Al mismo tiempo se editó un
tríptico con el mismo título, que resume los temas principales del documento
principal y en el que se presentan de forma sencilla las líneas de mejora que
se proponen para potenciar la industria de defensa: la digitalización, la innovación,
el capital humano, la mejora del marco regulatorio, la dimensión del sector y la
logística. La importancia viene dada porque estamos hablando de un sector industrial
español de altísimo nivel tecnológico, formado por 373 empresas, de las que 124
son exportadoras, que emplea a 22.600 trabajadores especializados con un
elevado nivel de productividad por empleado, que factura más de 6.000 millones
de euros anuales y que dedica el 10% de la facturación a innovación. Sector
industrial que debe ser potenciado y apoyado por el gobierno de España,
primero, dando estabilidad y previsibilidad a la política de adquisiciones del
Ministerio de Defensa y, segundo, apoyando institucionalmente las oportunidades
de exportación, como hacen los gobiernos de las grandes potencias industriales
militares. Eso si queremos tener una industria nacional de defensa, porque
confiarlo todo a lo multilateral y a las grandes corporaciones transnacionales
es poner en riesgo la soberanía propia.
SE INICIA LA CONSTRUCCIÓN DEL FUTURO SSBN COLUMBIA
El 23 de mayo de 2019 tuvo lugar en los astilleros New
Port News la ceremonia de corte automatizado por combustión de plasma de la primera plancha de acero destinada a la
construcción del primer submarino nuclear portamisiles (SSBN) de la clase
Columbia destinado a la Armada americana: el SSBN-826 Columbia. Se trata de la primera unidad del programa SSBN-X destinado
a sustituir durante la próxima década a los longevos SSBN de la clase Ohio
actualmente en servicio. El acto estuvo presidido por el Jefe del Programa de
la Clase Columbia, capitán de navío Jonathan Rucker, y el vicepresidente de Huntington
Ingalls Industries, empresa propietaria de los astilleros, Jason Ward, que calificó
el acontecimiento como un “día histórico”, ya que ha pasado medio siglo desde
que New Port News construyó el último submarinos nuclear portamisiles y este
evento representa la culminación de una década de trabajo conjunto con General
Dynamics Electric Boat (GD Electric Boat) en el diseño del nuevo SSBN que
deberá garantizar la disuasión nuclear embarcada más allá de 2050. La clase
Columbia estará compuesta por doce SSBN de 19.700 toneladas en inmersión armados
con dieciséis SLBM Trident D5LE con MIRV que se construirán durante la próxima
década en diferentes instalaciones de Virginia, Rhode Island y Conneticut. La
característica más destacada es que el reactor nuclear no requerirá recarga de
combustible durante los cuarenta años de vida operativa estimada. GD Electric
Boat es la empresa encargada de montar los submarinos, probar todos los
equipos, sistemas y armas, incluida la realización de las pruebas de mar y
entregarlos a la Armada. Está previsto que el SSBN-826 Columbia esté terminado en 2027 y pueda entrar en servicio en 2030.
Posteriormente se entregará un nuevo SSBN por año hasta sustituir completamente
a los catorce Ohio en servicio. El coste inicial del programa era de 80.000
millones dólares, en 2012 se actualizó a 90.400 millones y actualmente ya
supera los 103.000 millones de dólares, según el informe del Servicio de
Investigación del Congreso de 23 de octubre de 2018. ¿Qué justifica un coste a
todas luces absolutamente desmesurado? Simple y sencillamente que la Fuerza de
Disuasión Nuclear embarcada es el componente principal de la capacidad de los
Estados Unidos para responder a un ataque masivo contra el país en cualquier circunstancia,
esto es, la capacidad de contragolpe nuclear. La presencia permanente de la mayoría
de los submarinos portamisiles en el mar asegura su supervivencia y, por tanto,
la disponibilidad para realizar un ataque de represalia de consecuencias
absolutamente catastróficas para el adversario. De este modo, en cualquier escenario
de control de armas previsible, los Estados Unidos conservarán una fuerza de
SSBN lo suficientemente poderosa como para permitir el mantenimiento de
patrullas de disuasión permanentes en dos océanos que aseguren una capacidad de
respuesta capaz de disuadir a cualquier adversario en una crisis. En la última década
se ha producido un desplazamiento del centro estratégico de los Estados Unidos
hacia la cuenca del Asia-Pacífico donde ya aparecen los riesgos principales a
la estabilidad estratégica global y, en consecuencia, parece ponerse en peligro
la hegemonía de los Estados Unidos en la región.
ARSENALES NUCLEARES GLOBALES DE LOS ESTADOS UNIDOS Y RUSIA EN 2019
Recientemente expusimos
en el blog el estado
de los arsenales nucleares estratégicos de las dos
grandes potencias conforme a los datos suministrados por las partes en
cumplimiento de las estipulaciones de información establecidas en el Nuevo
Tratado de Armas Estratégicas (Nuevo START) de abril de 2010. Estos datos se
publican en el sitio
web del Departamento de Estado americano y son seguidos con atención
y comentados por analistas y especialistas en temas estratégicos porque, como
hemos dicho en
otras ocasiones, el Tratado START es
el acuerdo fundamental del régimen de control de armas nucleares, casi el
único tratado de esta naturaleza que subsiste del sistema de seguridad estratégica
acordado al final de la Guerra Fría y que permitió la transición pacífica hacia
una nueva etapa de las relaciones internacionales y la expansión de la
globalización que llega hasta nuestros días, que se basaba en la existencia de un
hegemón, los Estados Unidos, y una Rusia disminuida y acotada a su nuevo rango
de contraparte en el mantenimiento del equilibrio internacional. Con este
acuerdo las dos partes mantenían la estabilidad global, se expandía el sistema económico
occidental basado en los principios de libre comercio, democracia
representativa y respeto a los derechos humanos y se recuperaban para la democracia
todos aquellos Estados que habían estado sometidos a control imperial por la
antigua Unión Soviética desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Estos son
los Estados Unidos del presidente Clinton y la Rusia de Yeltsin y del primer
periodo de Putin. La Guerra Global contra el Terrorismo trastocó la visión de
la seguridad nacional para los Estados Unidos, pero no puso en duda el régimen
de estabilidad estratégica diseñado y construido en la última década del siglo
pasado. Entendemos por estabilidad estratégica
el equilibrio de fuerzas dentro de la cual ninguna de las partes podría lograr
una ventaja estratégica negándola a su contraparte, esto es, una situación en
la que ninguna de las partes tendría un incentivo para usar las armas nucleares
primero porque no tiene la certeza de prevalecer –como define Podvig en su
ensayo de 2018 sobre modernización
nuclear de Rusia–. El sistema funcionaba y era eficiente para ambas
partes, como lo demuestra el hecho de la firma del Tratado START en Praga el 10
de abril de 2010 por los presidentes Obama y Medvedev. El Tratado se ratificó
rápidamente y entró en vigor el 5 de febrero de 2011, y los límites acordados
se cumplieron rigurosamente en la fecha establecida, el 5 de febrero de 2018. Las
partes han declarado públicamente que estaban decididas a cumplir el Tratado
hasta su vencimiento, el 5 de febrero de 2021, y que la prórroga o extensión
del mismo era también posible y deseable. Pero, después de reiteradas
declaraciones, el 1 de febrero de 2019 la Administración Trump anunció que, a
partir del día siguiente, los Estados Unidos suspenderían las obligaciones del
Tratado de Misiles de Alcance Intermedio (Tratado INF) de diciembre de 1987. Rusia
anunció lo propio el mismo día e inició los trámites internos para la retirada
del Tratado. En otro
sitio hemos desarrollado estas ideas y no vamos a
repetirnos ahora, pero básicamente tanto Moscú como Washington han anunciado
oficialmente que es deseable la extensión del Tratado START, bien sea con una
prórroga del mismo por un plazo de cinco años, que se realizaría mediante un
mero acuerdo entre los gobiernos de ambas potencias sin necesidad de acudir a
los complejos procesos de ratificación interior, o bien negociando un nuevo
tratado general que incluiría todas las armas nucleares, estratégicas y no
estratégicas, como expusimos recientemente en la comunicación
defendida en el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado.
Por eso es oportuno conocer y reflexionar sobre los datos de los arsenales
nucleares globales de las dos grandes potencias a fecha actual y la
conveniencia o necesidad de lograr un tratado general que establezca límites
taxativos para estos arsenales. Para ello nos basamos en dos ensayos publicados
por Kristensen y Korda en el Bulletin
of the Atomics Scientists en 2019, tanto
de los Estados
Unidos como de Rusia, que
detallan todas las armas nucleares estratégicas, tácticas, almacenadas y en
proceso de desmantelamiento que poseen. Como es conocido, sus análisis son de
una solvencia indiscutida. De este modo, en 2019 los Estados Unidos acumulan 3.570 armas estratégicas (800 ojivas para
ICBM, 1.920 para SLBM y 850 para bombas y misiles de los bombarderos
estratégicos) y 230 ojivas no estratégicas almacenadas en cinco países europeos
y en territorio continental americano, de las que 1.750 se encuentran
desplegadas y 2.050 almacenadas para cumplir con los límites del Tratado START.
Habría otras 2.385 ojivas nucleares retiradas y en proceso de desmantelamiento,
lo que da un total de 6.185 ojivas
nucleares de todos los tipos. En el caso de Rusia son 2.670 ojivas nucleares estratégicas (1.165 en ICBM, 720
para SLBM y 786 para bombarderos de largo alcance) y 1.820 ojivas de empleo
táctico, de las que estarían desplegadas unas 1.600 y almacenadas 2.890 por los
mismos motivos jurídico-internacionales explicados; además tiene unas 2.000
ojivas en proceso de reciclaje. En total, 6.490
ojivas nucleares. Parecen muchas armas nucleares. En realidad lo son, casi el
93% de la potencia nuclear que se estima que existe en el planeta, suficiente
en caso de empleo masivo para acabar con la civilización tal como la conocemos.
Pero son números que están muy alejados de los arsenales que tuvieron ambas grandes
potencias en 1986 en el momento de paroxismo del enfrentamiento bipolar. Pero
ahora el mundo está en otra realidad, incluso se habla de que encaramos un
cambio de época. Por tanto, el establecimiento de un régimen de seguridad
explícito entre las dos grandes potencias es una necesidad absolutamente
ineludible para que los Estados Unidos puedan enfrentar en gran reto que tienen
por delante en la próxima década: contrarrestar las aspiraciones de China que
quiere disputarle la hegemonía global y, eventualmente, desplazarles del área
del Asia-Pacífico. En este enfrentamiento de proporciones inciertas entre las dos
grandes potencias comerciales globales es preciso que Rusia se mantenga como
co-garante del régimen de seguridad global porque, al contrario que China –o la
misma antigua Unión Soviética– la Rusia actual acepta la hegemonía de los
Estados Unidos en el sistema internacional global, ya que sus intereses de
seguridad se juegan más próximos a sus fronteras y, en todo caso, no
representan una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos. Rusia, no
busca ni quiere un enfrentamiento directo con Washington, practica una
diplomacia extremadamente racional en todos los espacios en los que interviene
y, singularmente, nunca ha considerado un primer ataque contra los Estados
Unidos, como ha recordado recientemente el presidente Putin. Parece oportuno, por tanto, que recordemos las
lecciones de Kissinger.
PERSPECTIVAS PARA EL RÉGIMEN DE SEGURIDAD GLOBAL TRAS EL ABANDONO DEL TRATADO INF
Este
es el título de la comunicación que presenté en las XI Jornadas de Estudios de
Seguridad organizadas por el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado
(IUGM) de la UNED en Madrid del 21 al 23 de mayo
de 2019.
En la misma nos proponemos analizar las perspectivas que tiene para el desarme nuclear y la estabilidad global el abandono del Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias (INF) por parte de los Estados Unidos y Rusia. Para ello, se estudian los tratados e instrumentos de cooperación para el desarme adoptados al final de la Guerra Fría y las posibilidades que se plantean para su vigencia o descomposición total, se examinan los enfoques occidentales y ruso y se comparan las declaraciones de los responsables políticos de ambos lados. Al final se plantean tres escenarios de la futura situación internacional: dejar que cada potencia haga lo que quiera y esperar una nueva carrera de armamentos en Europa; negociar y firmar un nuevo tratado que pueda extenderse a todas las armas nucleares, estratégicas y no estratégicas; y construir un régimen de control nuclear europeo a partir de un nuevo sistema de seguridad intraeuropeo.
El documento se estructura en una introducción, 1. El retorno de las tesis de la guerra preventiva y el ataque nuclear, 2. Las razones para el abandono el Tratado INF, 3. Los Estados Unidos y Rusia dejan de cumplir el Tratado INF y 4. Escenarios estratégicos tras el desmantelamiento de los tratados de desearme. Se incluye un apartado de referencias bibliográficas.
En cuanto esté disponible la publicación electrónica incluiré el enlace en esta entrada. Detalle del programa de las XI Jornadas de Estudios de Seguridad.
¡Es que no lo conoces!
En la misma nos proponemos analizar las perspectivas que tiene para el desarme nuclear y la estabilidad global el abandono del Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias (INF) por parte de los Estados Unidos y Rusia. Para ello, se estudian los tratados e instrumentos de cooperación para el desarme adoptados al final de la Guerra Fría y las posibilidades que se plantean para su vigencia o descomposición total, se examinan los enfoques occidentales y ruso y se comparan las declaraciones de los responsables políticos de ambos lados. Al final se plantean tres escenarios de la futura situación internacional: dejar que cada potencia haga lo que quiera y esperar una nueva carrera de armamentos en Europa; negociar y firmar un nuevo tratado que pueda extenderse a todas las armas nucleares, estratégicas y no estratégicas; y construir un régimen de control nuclear europeo a partir de un nuevo sistema de seguridad intraeuropeo.
El documento se estructura en una introducción, 1. El retorno de las tesis de la guerra preventiva y el ataque nuclear, 2. Las razones para el abandono el Tratado INF, 3. Los Estados Unidos y Rusia dejan de cumplir el Tratado INF y 4. Escenarios estratégicos tras el desmantelamiento de los tratados de desearme. Se incluye un apartado de referencias bibliográficas.
En cuanto esté disponible la publicación electrónica incluiré el enlace en esta entrada. Detalle del programa de las XI Jornadas de Estudios de Seguridad.
¡Es que no lo conoces!
LA INDIA TAMBIÉN AVANZA EN LA MILITARIZACIÓN DEL ESPACIO
El primer ministro de la
India, Narendra Modi, informó el 27 de marzo de 2019 que su país había llevado
a cabo una prueba de armas en el espacio consistente en el derribo de un
satélite fuera de servicio que se encontraba en órbita baja por un misil antiaéreo
modificado especialmente para llevar a cabo dicha tarea y que fue lanzado desde
el golfo de Bengala, ensayo denominado “Misión Shakti”. La prueba se llevó a
cabo en una órbita baja a trescientos kilómetros de altitud para no dejar
escombros que pudieran impactar con otros objetos espaciales y que pudieran
caer progresivamente hasta desintegrarse
al alcanzar la atmosfera terrestre según informó el director de la Organización
de Investigación y Desarrollo de Defensa de la India (DRDO), Satheesh Reddy. El
lanzamiento del misil estuvo monitorizado por un avión de recolección de
información americano RC-135S que despegó de la base aérea de Diego García en
el océano Índico. El vicecomandante del Mando Espacial de la USAF, general
David Thompson, confirmó que los Estados Unidos conocían la realización de la prueba
con carácter previo y que pudieron realizar un seguimiento exhaustivo de la
misma: “Fuimos conscientes de que iba a ocurrir debido a algunas prohibiciones
de vuelo que había anunciado la India (…) Antes que nada permítanme decir
claramente que fue detectada, catalogada e informada por los sistemas de las
Fuerzas Aéreas (…) Inmediatamente después del lanzamiento golpeó el aparato
objetivo”. El general Thompson confirmó que la EEI nunca estuvo en peligro. Por
tanto, se trata realmente de una prueba ASAT, antisatélite, al más puro estilo
de las grandes potencias de la Guerra Fría, y similar a la que protagonizó
China en 2007 que tantos problemas causó cuando derribó un satélite obsoleto con
un misil terrestre. El primer ministro Modi dijo que el ensayo supone “un gran
avance” que coloca a su país entre las principales potencias espaciales –sobre
los avances del programa espacial indio véase la entrada LAS ASPIRACIONES DE LA INDIA COMO
POTENCIA ESPACIAL, y de
este modo se suma al proceso imparable de militarización del espacio. Más allá
de declaraciones testimoniales o políticas como renombrar a las fuerzas aéreas
como fuerzas aeroespaciales o crear nuevos componentes especiales de las
Fuerzas Armadas, lo que pone de
manifiesto la capacidad militar espacial de cualquier potencia es disponer de
la capacidad ofensiva de sus armas para enfrentar las amenazas y neutralizar y
destruir los aparatos espaciales de cualquier eventual adversario. Y esto
es lo que ha hecho la India con la prueba de 27 de marzo de 2019: alcanzar esa
capacidad, ponerla de manifiesto al resto de potencias espaciales y hacerlo con fines disuasivos. Por eso, el
primer ministro Modi aclaró que la prueba no estaba “dirigida contra nadie” ya
que la India se ha opuesto durante mucho
tiempo a “la militarización del espacio y la carrera de armamentos en el espacio
exterior, y esta prueba no cambia de ninguna manera esta posición.” La
respuesta de los Estados Unidos no
se hizo esperar. El secretario de Defensa, Patrick Shanahan, calificó
negativamente el ensayo indio precisando que “todos vivimos en el espacio, no
lo hagamos un desastre. El espacio debe ser un lugar donde podamos hacer
negocios. El espacio es un lugar donde las personas deben tener libertad para
operar”, y el director de la NASA, James Bridenstine, afirmó que “es algo
terrible, terrible generar un evento que envía una magnitud de escombros por
encima de la EEI. Y ese tipo de actividad no es compatible con el futuro del
vuelo espacial humano.” Para Rusia
la realización del ensayo pone de manifiesto el creciente deterioro del régimen
de control de armas y la militarización del espacio y el Ministerio de Asuntos
Exteriores publicó una nota en la que enuncia que “Rusia ha advertido
repetidamente que las acciones destructivas por parte de los Estados Unidos
para socavar toda la arquitectura de la seguridad internacional y la
estabilidad estratégica, incluyendo la expansión unilateral e ilimitada de los
sistemas globales de defensa antimisiles de los Estados Unidos, así como la
renuencia de Washington a abandonar los planes para desplegar armas en el
espacio, hacen que otros Estados piensen en mejorar sus propios potenciales
similares en aras de fortalecer su seguridad nacional”. Rusia ha instado al
gobierno indio a sumarse a los esfuerzos
internacionales destinados a conseguir un acuerdo multilateral que garantice el
uso pacífico del espacio, incluido el compromiso fundamental de no
desplegar armas en el espacio, a lo que
se oponen firmemente los Estados Unidos porque supondría quedarse con las
manos atadas frente a futuros desarrollos de sistemas espaciales ofensivos.
ESTADO DE LOS ARSENALES NUCLEARES DE LAS GRANDES POTENCIAS A 1 DE MARZO DE 2019
El Departamento
de Estado americano ha publicado los datos de los arsenales nucleares estratégicos de los Estados
Unidos y Rusia a 1 de marzo de 2019 conforme establecen las cláusulas de
información del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Nuevo START)
firmado en Praga el 8 de abril de 2010. Conforme a los datos más recientes,
los Estados Unidos disponen de 1.365 ojivas nucleares y 800 vectores de
lanzamiento entre ICBM, SLBM y bombarderos estratégicos, de los que 656 están
operativos. Los números anteriores eran 1.398, 800 y 659. Por su parte, Rusia
tiene en servicio 1.461 ojivas nucleares estratégicas, 760 vectores de
lanzamientos totales y 524 desplegados. De nuevo, los números del semestre
anterior eran 1.420, 775 y 517 respectivamente –véanse estos datos en la entrada
correspondiente al semestre anterior-. Estas cifras
ponen de manifiesto, en primer lugar, que las
dos grandes potencias nucleares están cumpliendo estrictamente el Nuevo START
ya que se encuentran por debajo de los umbrales autorizados por el Tratado:
1.550 ojivas nucleares, 800 sistemas de lanzamiento en servicio y 700 sistemas
desplegados. En segundo lugar, en ambos casos se han producido leves
variaciones en los materiales regulados aunque destaca que los Estados Unidos
redujeron en 33 sus ojivas nucleares mientras que Rusia las incrementó en 41,
pero manteniendo prácticamente estables los sistemas de lanzamiento tanto
totales -el límite máximo en el caso de los Estados Unidos- como desplegados
bajan 3 para los Estados Unidos y suben 7 para Rusia -en el caso de Rusia los datos más recientes los aportan Kristensen y Korda (2019), en particular su valoración sobre la reducción en el número de las ojivas que cargan los ICBM y SLBM .desplegados para ajustarse al cumplimiento del Tratado.- Es interesante destacar
la estabilidad de los datos aportados en el período que contrastan con la
agresividad dialéctica de los dirigentes y responsables de seguridad nacional
de ambas potencias durante el mismo período en torno al cumplimiento del
Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias (Tratado INF) de 8 de diciembre de
1987 con acusaciones mutuas de violaciones que llevaron al anuncio de suspensión
de su aplicación primero por los Estados Unidos el 1 de febrero de 2019 y al
día siguiente por Rusia, abandono que se hará efectivo si no lo remedian en el
plazo de seis meses. Los argumentos de ambas potencias para justificar la retirada
del Tratado los hemos expuesto en la entrada SE
CONSUMA EL ABANDONO DEL TRATADO INF de febrero de 2019. En ese momento
quedó en el aire la posibilidad de que el Tratado START se vea afectado inmediatamente
por medidas similares. Sin embargo, como hemos argumentado reiteradamente, el START forma parte del conjunto de
acuerdos explícitos e implícitos que mantienen el régimen de estabilidad
estratégica que garantiza la paz y
la seguridad en el sistema internacional global. Su eventual destrucción o
derogación llevaría implícito el peligro del enfrentamiento y en última
instancia el desencadenamiento de una guerra nuclear a gran escala entre ambas potencias
de proporciones catastróficas.
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