Del 26 al 28 de marzo de 2025 se celebraron en La Granja, en Segovia (España), las Jornadas Geopolíticas del IEEE, organizadas por el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), think tank del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), que a su vez está encuadrado dentro del Estado Mayor de la Defensa (EMAD). Las jornadas convocaron a noventa especialistas en seguridad y defensa procedentes del mundo académico, militares y diplomáticos con la finalidad de reflexionar y explicar los cambios que se están produciendo en el sistema internacional a través de dos conferencias monográficas y ocho mesas temáticas. Las autoridades destacadas fueron el director del CESEDEN, teniente general Miguel Ballenilla y García de Gamarra, el general de brigada director del IEEE, general Víctor Bados Nieto, así como el anterior Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, Josep Borrell Fontelles, que impartió la conferencia inaugural bajo el sugestivo título de “Europa a las riendas de su propia seguridad”. A continuación se desarrollaron las mesas temáticas por pares, es decir, mesas simultáneas en dos salas diferentes con la participaron de cuarenta expertos en cada una de ellas más los ponentes y moderadores: 1.1 sobre el conflicto de Ucrania (mesa que tuve el honor de moderar); 1.2 situación en Oriente Medio; 2.1 Geopolítica de la energía; 2.2 evolución de la tecnología y capacidades militares; 3.1 situación en Iberoamérica; 3.2 Defensa en Europa; 4.1 África al norte del Ecuador; 4.2 situación en Asia-Pacífico; así como una cena-coloquio con una disertación impartida por el embajador Bernardino León Gross sobre los equilibrios de poder en Oriente Próximo y Oriente Medio desde Marruecos a Irán. Como señalaron sus organizadores en una rueda de prensa al finalizar las jornadas, el objetivo era reunir a la comunidad epistemológica española dedicada a los estudios estratégicos, geopolítica y economía de defensa para reflexionar sobre los principales retos a la seguridad nacional, europea y mundial desde una perspectiva española, hacerlo de forma libre (las jornadas funcionaron bajo la regla Chatham House), obtener valoraciones de interés y con aspiraciones de tener continuidad en el tiempo. Los resultados de las distintas mesas fueron valiosos debido principalmente al intercambio de opiniones entre expertos desde diferentes escuelas y enfoques metodológicos así como a la constatación de la aplicación del poder por parte de las grandes potencias en los distintos escenarios tratados. En este sentido, es preciso destacar que existe consenso general de que estamos inmerso en un mundo complejo e inestable, en un periodo de transición hacia un nuevo orden internacional, que se ve reflejado en crisis y conflictos cada vez más frecuentes y que se suceden casi sin solución de continuidad. En esta realidad las diferentes escuelas teóricas tratan de explicar no solo la situación internacional actual sino la búsqueda de mecanismos para evitar los conflictos y solucionar las crisis para contribuir a la paz y a la seguridad mundial. Precisamente, para contribuir a la difusión de este debate el IEEE publicó el contenido de las ponencias, así como los resúmenes de las distintas mesas temáticas, incluyendo un enlace para su consulta y lectura: Actas de las I Jornadas Geopolíticas del IEEE. Instituto Español de Estudios Estratégicos. Madrid, junio de 2025, en https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2603677/Cuaderno_Jornadas_Geopoliticas_del_IEEE_2025.pdf/ También disponible en el formato de los cuadernos del IEEE en: https://publicaciones.defensa.gob.es/actas-de-las-i-jornadas-geopoliticas-del-ieee-libros-pdf.html
REGRESO AL PASADO: LA AUSENCIA DE NOVEDAD EN LA PROPUESTA FRANCESA DE UN SISTEMA DE DISUASIÓN NUCLEAR EUROPEO
El presidente francés,
Enmanuel Macron, planteó el 5 de marzo de 2025 la propuesta de mutualizar o
compartir el paraguas nuclear francés al resto de la Unión
Europea (no se sabe si a todos, o solo una parte) en el contexto de la desintegración
de la coalición occidental que ha estado apoyando a Ucrania en la guerra con
Rusia -el texto completo está disponible en el sitio
web del Eliseo-. Aunque en estos momentos parece una novedad, porque existe
una tendencia a la grandilocuencia por parte de una Europa que es ninguneada
por las grandes potencias tanto en las iniciativas para poner fin a esa
guerra como en las negociaciones para reordenar el sistema internacional global,
en realidad no lo es. Este tipo de propuestas son antiguas, ya formuladas en el
siglo pasado, la más consistente de ellas realizada por el presidente Jacques Chirac
el 31 de agosto de 1995 y reiterada posteriormente más o menos por los mismos
términos por los sucesivos presidentes de Francia, en un intento de mantener su
hegemonía en el sistema comunitario europeo a golpe de declaración de política
nuclear. Es lo que determina la grandeur y cuentan con los medios
para ellos, como recordaba Macron orgullosamente. Ningún socio europeo,
incluido el Reino Unido, es capaz de poner sobre la mesa su autonomía e
independencia estratégica, cosa que sí hace Francia (con 290 ojivas nucleares),
en una escala muy reducida respecto a Rusia (5580), los Estados Unidos (5225) y
también la China comunista (600). Precisamente este debate se planteó en el ya lejano
proceso constituyente europeo (que, sin duda, era el momento oportuno), pero
que como sabemos acabó en un estrepitoso fracaso. Fue enmendado posteriormente
por la vía del tratado de Bruselas, que consiguió reconducirlo y llevarlo al
punto en el que nos encontramos actualmente donde se combinan las urgencias, la
falta de liderazgo y la ausencia de objetivos comunes -nuestras reflexiones sobre
el peso internacional de la UE se recogen en el número más reciente de la RESI,
véase en la entrada «LA
UNIÓN EUROPEA COMO ACTOR DÉBIL EN UN SISTEMA INTERNACIONAL COMPLEJO E
INESTABLE», de diciembre de 2024-. Pues bien, en ese contexto constituyente
europeo ya publiqué junto con mi maestro, el recordado
profesor Dr. Eladio Arroyo Lara (catedrático de la Universidad de la Laguna)
el ensayo titulado “Hacia un sistema europeo de disuasión nuclear” (2005)
donde examinamos las propuestas francesas en esa línea, el valor jurídico de tales
declaraciones a la luz de la teoría de los actos unilaterales (libres en cuanto
a su forma, pero con consecuencias jurídicas exigibles por los terceros a los
que se dirigen) y su contribución a la seguridad de la Comunidad Política
Europea que se pretendía crear. Ahí analizamos las consecuencias estratégicas,
políticas y jurídicas de aquella declaración del presidente Chirac, así como
otros actos posteriores en el contexto de los cambios que pretendía aplicar y
que nunca se produjeron. Todas las cuestiones planteadas en ese ensayo
mantienen su vigencia: la primacía de los Estados en el sistema internacional,
la inexistencia de una política exterior europea inherente a su propia naturaleza
(creada por Estados), la ausencia de voluntad política común, las carencias
institucionales, la falta de acomodo estructural, así como las desavenencias y
los desequilibrios internos en el seno de la propia Unión Europea, agravada por
la consolidación de una élite burocrática que efectivamente quiere ejercer el poder
en detrimento de los propios Estados e incluso ya se enfrenta abiertamente con
ellos con el trasfondo de una guerra en sus propias puertas. El origen de la
decisión francesa (en 1995 y ahora) tiene que ver con la constatación
del fracaso de la supranacionalidad aplicada al ámbito de la defensa. Esto
es así porque no se puede desconocer que los avances más importantes en la
construcción europea han sido siempre producto de la existencia de consensos
puntuales entre las potencias que la componen (Alemania, Francia y a ratos el
Reino Unido). Finalmente, hay una situación que es incontrovertible: la
existencia de armas nucleares y de otras de destrucción masiva hace que sean
susceptibles de usarse desde y contra la Unión Europea. De ello se deriva
la necesidad y conveniencia de establecer una estructura común de disuasión que
englobe los medios más poderosos en manos de los Estados miembros, incluidas
las armas nucleares. Por tanto, merece releer el texto, que mantiene todo su
valor. Referencia bibliográfica completa: Arroyo Lara, E. y Pérez Gil,
L.: «Hacia la creación de un sistema europeo de disuasión nuclear», Política
y Estrategia (ANEPE, Chile) núm. 100, 2005, pp. 77-104, en: https://biblat.unam.mx/hevila/Politicayestrategia/2005/no100/5.pdf Mylene Farmer: “Appelle Mon Numero”.
«LOS ESFUERZOS DE LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN EN EL ESTADO RUSO EN EL CONTEXTO DE LA GUERRA EN UCRANIA»
Este es el título del artículo más reciente que he publicado en el Boletín del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) y que forma parte de una serie de artículos destinados a analizar, comprender y explicar las bases de poder internas sobre las que se asienta el régimen putiniano. Ya hemos analizado la nueva generación de oligarcas surgida al calor de la guerra en Ucrania, los fundamentos de la economía de guerra que ha permitido sostener el esfuerzo bélico durante tres años tras el fracaso de la operación de ocupación por sorpresa inicial, así como la creación de nuevos cuadros burocráticos con personal militar que ha sobresalido en la guerra en Ucrania. Pues bien, en este estudio sistemático de las capacidades internas parece oportuno abordar uno de los problemas endémicos del Estado ruso: la corrupción (entendida con carácter general como favor o ventaja concedida por un funcionario o empleado público a cambio de dinero, bienes u otras prebendas). Tanto la Unión Soviética como después la Rusia independiente han estado sometidas a altísimos niveles de corrupción. Cuando la economía crece a ritmo acelerado o hay un reparto de la riqueza relativamente equitativo o se dan ambos fenómenos a la vez, la situación es tolerable para todos los sectores sociales. Sin embargo, en épocas de crisis económica o de escasez de recursos públicos, la sociedad comienza a percibir un injusto reparto de las cargas. En el régimen putiniano han convivido un alto nivel de corrupción en toda la actividad económica con la expansión de un capitalismo dirigido, que ha permitido la creación de inmensas fortunas por parte de un grupo reducido de oligarcas y altos funcionarios, todos pegados al poder estatal. Sin embargo, el mantenimiento del consenso básico del régimen putiniano ha obligado a sus dirigentes a tomar medidas ejemplificadoras para mantener la cohesión social en tiempo de guerra. Este ensayo se estructura en una introducción, donde se exponen los antecedentes históricos, la situación interna durante el proceso de transición del Estado soviético al capitalismo desbocado de los años noventa del siglo pasado y los fundamentos teóricos de la investigación. A continuación se suceden cuatro epígrafes donde se examina la lucha contra la corrupción en el contexto de la guerra en Ucrania y se sistematizan los casos más significativos que se han destapado en el gobierno federal, en el Ministerio de Defensa y el complejo militar industrial y en los gobiernos regionales, dando cuenta de los casos más sonados o escandalosos. Es preciso aclarar de antemano que los integrantes del círculo de poder del Kremlin se encuentran al margen de medidas sancionadoras públicas, siempre que mantengan su lealtad al presidente. Como sostenemos en esta serie de análisis, el régimen putiniano ha identificado la guerra larga en Ucrania también como una oportunidad (costosísima sin ninguna duda) para cambiar el país y la lucha contra la corrupción cumple al menos tres objetivos: el primero es depurar el régimen de elementos indeseables que detraen recursos públicos del esfuerzo bélico; el segundo, es mostrar a la población casos ejemplarizantes como parte de la propaganda de guerra para lograr una mayor cohesión interna; y, tercero, y probablemente el más importante, que es consolidar la élite dirigente no tanto para Vladimir Putin, que hasta ahora ejerce el poder de forma incontestada, sino para su sucesor, cuando ese movimiento se produzca. Por tanto, las conclusiones que se obtienen son de interés para comprender la resistencia del régimen putiniano en momentos de crisis como también los esfuerzos para mantener la estabilidad interna (una auténtica obsesión para todos los rusos) cuando Putin deje el poder.
Referencia bibliográfica completa: Pérez Gil, L.: «Los esfuerzos de lucha contra la corrupción en el Estado ruso en el contexto de la guerra en Ucrania», Documento de Análisis IEEE núm. 19/2025, de 12 de marzo de 2025, en https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2392118/los_esfuerzos_de_lucha_contra_la_corrupcion_en_el_estado_ruso_2025_dieeea19+.pdf Versión en inglés: https://www.defensa.gob.es/documents/2073105/2392118/los_esfuerzos_de_lucha_contra_la_corrupcion_en_el_estado_ruso_2025_dieeea19_eng.pdf
TRUMP, EL PACIFICADOR (O CÓMO APLICAR UN PROGRAMA REALISTA KISSINGERIANO A LA POLÍTICA EXTERIOR AMERICANA)
El 20 de enero de 2025 el presidente Donald Trump tomó posesión para un segundo mandato no consecutivo, circunstancia excepcional en la historia constitucional de los Estados Unidos. Por tanto, después de haber tenido un primer mandato (2017-2021) y de haber conocido el contexto del ejercicio del poder presidencial con la formidable burocracia americana (propia de un gran Estado que además ejerce como una gran potencia con pretensiones hegemónicas), Trump llegaba con unas cuantas lecciones aprendidas luego de un receso de cuatro años con una administración presidencial de tendencia política opuesta. La primera y la más importante es que, para sobrevivir a esa pesadísima burocracia, tenía que contar con un equipo de gobierno formado por personas no solo leales sino con una sintonía casi perfecta (esto siempre es una aspiración) con el presidente para poder aplicar desde el primer día su programa de gobierno. La segunda es que las decisiones que debía tomar las tenía que aplicar de forma inmediata, con rapidez y sin solución de continuidad para bloquear no solo cualquier tipo de oposición política (que es legítimo en el ejercicio del poder democrático) sino la oposición de esas élites burocráticas que, por el ejercicio continuado del poder ejecutivo durante décadas, se creen legitimadas para aplicar sus propias políticas (al consolidarse como grupo han generado sus propios intereses), no las del presidente de turno y menos las de un Trump que venía con un programa político frontal tanto contra la administración demócrata anterior como contra esa misma burocracia convertida en un aparato de poder en sí mismo. Para ello Trump cuenta con un programa muy claro y bien definido: en política interior se fundamenta en la restauración de la economía nacional, que es lo que realmente hizo grande a los Estados Unidos antes y después de la Segunda Guerra Mundial y más tarde en los años dorados de la Posguerra Fría con la expansión de la globalización, que fue una creación americana. En política exterior su visión se basa en el rechazo de las políticas globalistas y neoconservadoras (que son expansionistas en su misma naturaleza), que solo han servido para agotar en el exterior el poder que acumularon durante décadas. De este modo pretende realizar un repliegue ordenado de áreas de segundo orden para concentrarse en el Asia Pacífico, que es donde ven (tanto republicanos como demócratas) que se concentran las principales amenazas para que los Estados Unidos puedan continuar ejerciendo como la primera potencia mundial. De este modo, el enfoque trumpiano de la política exterior plantea la necesidad de acabar con las políticas que han llevado a los Estados Unidos a intentar ejercer un poder internacional casi omnímodo en todos los sitios y al mismo tiempo, lo que es verdaderamente insostenible y, además, no sirve a los intereses nacionales porque desgasta progresivamente las mismas bases de su poder en una carrera hacia delante sin límites. Es evidente que este programa político afecta a los intereses de determinados grupos de poder y de las mismas élites burocráticas, como se puso de manifiesto durante su primer mandato, oponiéndose, bloqueando y socavando directrices y órdenes emanadas del presidente, porque juegan y tratar de imponer sus propios intereses. De este modo, Trump y su equipo de gobierno (Vance, Waltz, Rubio, Hegseth) han llegado con esas lecciones aprendidas y desde el primer día (el mismo 20 de enero de 2025) iniciaron una carrera para aplicar su programa político, en lo interno y en el exterior (se puede seguir en el sitio web de la Casablanca, que ha sido completamente rediseñado y eliminado todo vestigio de la Administración Biden). Por consiguiente, no debemos sorprendernos ni llamarnos a error ante la ejecución de estas políticas. Si algo caracteriza al presidente Trump es que habla sin freno, que expone sus ideas y planes de forma desaforada e incluso estridente. Gustará más o menos esa forma de actuar, pero ha sido claro y en su país le han votado para que tome decisiones destinadas a fortalecer a los Estados Unidos y a reorganizar un orden internacional que ya no es hegemónico (siempre hemos sostenido que se trataba de una hegemonía imperfecta, véase en la entrada LOS FINES Y OBJETIVOS DE LA POLÍTICA EXTERIOR: REFLEXIONES TEÓRICAS PARA LA ETAPA DE LA HEGEMONÍA IMPERFECTA, de marzo de 2009), sino para un mundo complejo e inestable, un mundo basado en una renovada competencia estratégica entre grandes potencias (como enunciaba su anterior Estrategia de Seguridad Nacional, véase la entrada LA NUEVA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL Y LA POSTURA NUCLEAR DE LOS ESTADOS UNIDOS, de febrero de 2018) donde ganan protagonismo la China comunista, la Rusia retadora y agresiva, que decidió optar por la fuerza para garantizar su seguridad (lo que es propio también de las grandes potencias), así como un conjunto de potencias y Estados que desde Occidente se agrupan simplificadoramente en la denominación de Sur Global, pero que todos ellos demandan un nuevo reparto de poder e influencia en el sistema internacional. Desde su enfoque realista Trump considera que para alcanzar un acuerdo mundial que mantenga el statu quo necesita lograr primero la paz, máxima que ya intentó aplicar con mayor o menos éxito durante su primer mandato (véase la entrada LA NUEVA POLÍTICA EXTERIOR DEL PRESIDENTE TRUMP: IRÁN, COREA, RUSIA Y CHINA, de junio de 2018). De este modo, el equipo de Trump planeó los siguientes pasos conforme a los fundamentos teóricos del equilibrio de poder kissingeriano, que se basa en negociación permanente: primero, imponer una solución negociada a Ucrania (que ha estado enfrascada en una guerra proxy contra Rusia durante los tres últimos años); segundo, alcanzar un tratado con el Kremlin que reconozca su influencia como gran potencia y elimine ese foco de conflicto, en este paso se baraja además un nuevo tratado de control de armas nucleares estratégicas que podría incluir a China; tercero, establecer un acuerdo general con China que regule el sistema internacional (compuesto por dos, tres o incluso cuatro potencias) mediante la creación de un régimen explícito, con normas, reglas y procedimientos de adopción de decisiones que permitan resolver las crisis y eviten que los conflictos escalen. Estos pasos han sido planeados para ser alcanzados de forma sucesiva y aplicarse en un plazo máximo de tres a cuatro año, antes de que expire el mando de Trump (con la Constitución actual en la mano no sería nuevamente reelegible, aunque nada impide su reforma). La alternativa es una guerra entre grandes potencias, escenario que se ha estado bordeando durante los tres últimos años y que parece que ha sido rechazado por los que toman las decisiones a escala global. Scorpions: “Peacemaker”.
«TECNOLOGÍA Y ECONOMÍA DE GUERRA EN EL CONFLICTO DE UCRANIA»
Este es el título del ensayo
más reciente que he publicado conjuntamente con el joven y prometedor investigador Daniel Saurín Martínez en
formato de cuaderno de trabajo editado por la Academia Nacional de Estudios Políticos
y Estratégicos (ANEPE) del Ministerio de
Defensa de Chile, donde se tratan cuestiones de gran importancia sobre la guerra
en Ucrania siguiendo la metodología de análisis del historiador británico Paul
Kennedy, pero recurriendo a la doctrina realista de las Relaciones
Internacionales para determinar su impacto e importancia a nivel estratégico en
este conflicto. El objetivo de este estudio ha sido analizar el efecto producido
por la tecnología en la guerra en Ucrania, pero también teniendo en mente otros
conflictos recientes como son la guerra de Nagorno-Karabaj (2020) o los
reciente enfrentamientos bélicos en Oriente Medio entre Israel y sus oponentes
estatales y no estatales (2022-2025), que reúnen características comunes como
son el uso masivo de sistemas no tripulados, los proyectiles guiados de precisión,
los sistemas de guerra electrónica efectivos, comunicaciones espaciales seguras
de alta velocidad o habilidades informáticas aplicadas al campo de batalla. En
todos ellos se observa cómo los escenarios de guerra de desgaste imponen una
fuerte atrición de medios y equipos (también de personal) que determinan la
necesidad de destinar todos los recursos a la producción en masa, a la importación
de equipos por todos los medios y a sacar cualquier medio bélico desfasado de
los depósitos. En consecuencia, en un escenario de guerra larga se bloquea el
desarrollo de innovaciones militares revolucionarias. El cuaderno de trabajo se
estructura en una introducción, tres capítulos dedicados a analizar las capacidades
avanzadas para superar la guerra de desgaste, la economía de guerra y ayuda
exterior, la ausencia de movilidad en el frente ruso-ucraniano y conclusiones. Al
final se añade una bibliografía de referencia donde se ha primado su actualidad
con artículos y ensayos publicados entre 2022 y 2024. Además, contiene treinta
notas al pie con comentarios adicionales y referencias documentales de interés
para futuros investigadores. La conclusión fundamental es que el análisis de la
guerra en Ucrania pone de manifiesto que se observan innovaciones militares sin
que se haya producido verdaderamente una innovación tecnológica y que los
sistemas robóticos avanzados, las municiones guiadas de extremada precisión,
los sistemas electrónicos defensivos multicapa y la inteligencia artificial encargada
de gestionarlos en el campo de batalla se convierten en prioridades a largo
plazo. Estimación que puede hacerse extensiva a conflictos bélicos
interestatales que se produzcan en un futuro próximo. El lector interesado podrá
valorar si estas conclusiones son oportunas en estos momentos o en un futuro
inmediato, pero será la Historia (esa gran aleccionadora) la que determinará
más adelante si eran acertadas o no. Referencia bibliográfica completa: PÉREZ
GIL, L. y SAURÍN MARTÍNEZ, D.: «Tecnología y Economía de guerra en el conflicto
de Ucrania», Cuaderno de Trabajo ANEPE núm. 5, 2024, en https://www.publicacionesanepe.cl/index.php/cdt/article/view/1104/767 Una nota resumen con el archivo descargable en pdf también está disponible en: https://www.publicacionesanepe.cl/index.php/cdt/article/view/1104 Star Wars: “Republic Clone Army March Complete
Music Theme (Remastered)”.
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