El domingo 25 de
noviembre de 2018 tres pequeños barcos de la Armada ucraniana -las lanchas
artilladas Berdiansk y Nikopol y el remolcador Yany Kapu- se aproximaron al estrecho de
Kerch, que separa la Rusia continental de la península de Crimea, con la
intención de cruzarlo. De inmediato, fueron interceptados por varios buques de
los guardacostas del FSB que les conminaron a volver sobre sus pasos; ante la
persistencia de las maniobras de los barcos ucranianos desobedeciendo las
instrucciones que se les emitían, los guardacostas rusos los bloquearon,
abrieron fuego contra una de las lanchas artilladas y, posteriormente, los
apresaron llevándolos al puerto ruso de Kerch donde quedaron detenidos
veinticuatro marineros, entre ellos varios agentes del SBU, los servicios de
inteligencia ucranianos -lo que fue confirmado por las mismas autoridades
ucranianas el 27 de noviembre-. El gobierno de Kiev acusó a Rusia de cometer un
acto de agresión, afirmando que habían informado a las autoridades rusas de la
derrota de los barcos militares cuyo destino era el puerto de Mariupol, en el
mar de Azov. De inmediato Kiev pidió a los aliados occidentales “endurecer la
presión internacional sobre Rusia para que liberen de forma inmediata a los
marineros y barcos ucranianos”, y el presidente Poroshenko y el secretario
general de la Alianza acordaron convocar una reunión urgente de la comisión
OTAN-Ucrania a nivel de embajadores para discutir la situación. El secretario
general Stoltenberg expresó el 26 de noviembre de 2018 “su apoyo a la
integridad territorial y la soberanía de Ucrania e instó a Rusia a que respete
el Derecho internacional”, afirmó que “no hay justificación para el uso de la
fuerza militar contra los barcos y el personal ucranianos” y advirtió de que
“evaluamos de forma constante qué más podemos hacer porque Rusia tiene que entender que sus acciones tienen consecuencias [las
cursivas a lo largo del texto son mías]”. Stoltenberg afirmó sin ambages “que
hay una guerra en Ucrania”. Como nunca faltan dos sin tres, el mismo día el
ministro de Defensa polaco, Mariusz Blaszczak, anunció -por supuesto en su
cuenta de Twitter- que había convocado a los altos mandos de las Fuerzas
Armadas y jefes de las unidades militares “debido al agravamiento de la
situación en el mar de Azov”. Mientras tanto, la parte rusa solicitó una convocatoria
urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Sin embargo, la propuesta
rusa no fue aceptada por siete votos en contra, con lo que el asunto no llegó a
acceder al orden del día y mucho menos cualquier propuesta de resolución del
Consejo sobre este tema. La posición del gobierno ruso fue resumida en un
comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores en el que afirma que “advirtió
en repetidas ocasiones al régimen de
Kiev y sus protectores occidentales sobre el peligro de desorbitar la histeria
en torno al mar de Azov y el estrecho de Kerch.” El representante permanente
adjunto ante Naciones Unidas, Dmitri Polianski, reiteró la posición de su país: la acción de los barcos ucranianos supuso la violación de la
soberanía rusa, pero no por un acto meramente circunstancial o accidental, sino
que responde a “una provocación planificada con anterioridad” y “con una total
connivencia de los países occidentales que prácticamente dieron carta blanca a
sus tutelados ucranianos hace mucho para cualquier acción”. Estas acciones
están conectadas con las denuncias de la militarización del estrecho de Kerch tras
la entrada en servicio en mayo del puente que une Rusia con la península
crimea. No parecen desmesuradas las declaraciones del representante ruso si
tenemos en cuenta las declaraciones del presidente Poroshenko pidiendo la
llegada de barcos de la Alianza Atlántica al mar de Azov, la proclamación de la
ley marcial en diez regiones fronterizas del país -lo que no había ocurrido desde
el inicio del enfrentamiento con Rusia en marzo de 2014- o las disparatadas
declaraciones del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas ucranianas, general
Víctor Muzhenko, sobre un supuesto ataque con misiles antibuque de la Aviación
Naval rusa contra los tres barcos apresados. Sorprende la cortedad de miras de los ucranianos, que saben que no van a ingresar en la Alianza Atlántica ni en la Unión Europea. Pero esta política forma parte del esfuerzo de
Kiev de extender e internacionalizar el conflicto frente a una Rusia cada vez
más sancionada por las potencias occidentales y, en consecuencia, cada vez más
resuelta a buscar una solución a un conflicto que tiene ante sus mismas
fronteras. Después de la rápida e incruenta ocupación de Crimea en marzo de
2014 la política de Moscú ha sido de implicación indirecta, cautelosa en las
acciones que lleva a cabo, tratando de no tensar más las relaciones con el
Bloque occidental, que son prioritarias para Moscú desde cualquier punto de
vista. Pero también hay que tener en cuenta que la reincorporación de Crimea
forma parte del interés nacional de Rusia y que, como ha dicho el presidente
Putin en reiteradas ocasiones, es un acto irreversible. Por tanto, cualquier
acción que vaya en contra de la integridad de Crimea o de sus espacios
territoriales, incluidas las aguas marítimas adyacentes y el espacio aéreo será
respondido con firmeza, como no puede ser tampoco de otra manera, de ahí el ostensible despliegue esta misma semana de más unidades de misiles antibuque
con base en tierra Bal en Kerch y de defensa aérea S-400 en Dzhankoi (Crimea). Si seguimos
las tesis de Moscú, al otro lado se encuentra un país sumido en el caos bajo la
dirección de una banda de delincuentes de carreteras, en palabras de la portavoz
del Ministerio de Asuntos Exteriores, María Zakharova, es decir, nada bueno
puede venir de Kiev mientras se mantengan en el poder los actuales gobernantes.
Por eso, Moscú sostiene que las acciones y reacciones del domingo pasado
responden a un plan del presidente Poroshenko para tratar de mejorar su deteriorada
imagen de cara a las elecciones presidenciales de marzo de 2019 -que deberá
disputar a la ínclita Yulia Timoshenko-, como denunció el Ministerio de Asuntos
Exteriores ruso en un comunicado del 26 de noviembre de 2018: “Todo esto, al
parecer, fue destinado a distraer la atención de los problemas políticos
internos en la propia Ucrania.” El presidente Putin reiteró a la
canciller Merkel en una conversación telefónica ese mismo día: “las
autoridades ucranianas son las únicas responsables de crear la nueva situación
de conflicto y los riesgos conexos.” Por eso, el embajador Polianski hizo el 26
de noviembre una advertencia que debe tomarse en serio: “Nuestro país jamás ha
dado el primer golpe, pero sabe protegerse. Los residentes de Crimea, al igual que de otras regiones de Rusia,
están bajo una protección segura”. ¿A qué regiones se puede estar refiriendo el
diplomático ruso en el contexto del conflicto con Ucrania? Porque hay regiones
rusas que permanecen todavía fuera de Rusia, que se mantienen independientes de facto y que gozan de la protección
diplomática y militar de Moscú, solo falta dar el paso de incorporarla a la
Federación, como ocurrió con Crimea. Por eso fue un error la decisión de la
Administración Trump anunciada el 29 de noviembre de 2018 de cancelar la esperada reunión
con el presidente Putin en la cumbre del G-20 en Buenos Aires hasta tanto no se
devuelvan los barcos y las tripulaciones a Ucrania -sobre todo tras la tibia reacción americana el día 25 de noviembre-, porque hay asuntos estratégicos
de máxima importancia que esperan una resolución conjunta, especialmente en desarme (tratados INF y Nuevo START) y régimen de no proliferación, que son uno de los fundamentos del sistema de
seguridad global. Sin embargo, el presidente Trump escribió en Twitter que
“espera tener una cumbre significativa [con Putin] tan pronto se resuelva esta
situación” y los contactos no se interrumpieron entre ambas partes según confirmaron fuentes de Washington y de Moscú. Previamente los gobiernos del G-7 junto con la representante de la
UE adoptaron una declaración conjunta en la que explicitaron: “No hay
justificación para el uso de la fuerza por parte de Rusia contra los buques y
el personal naval ucranianos. Instamos a la moderación, el debido respeto por
el Derecho internacional y la prevención de cualquier escalada adicional.
Hacemos un llamamiento a Rusia para que libere a la tripulación y los buques
detenidos y se abstenga de impedir el paso legal a través del estrecho de
Kerch.”, y enfatizaban: “Nosotros, el G-7, reiteramos una vez más que no
reconocemos, y nunca lo haremos, la anexión ilegal de Rusia de la península de
Crimea, y reafirmamos nuestro apoyo inquebrantable a la soberanía e integridad
territorial de Ucrania.” De este modo el conflicto ucraniano no tiene
muchas salidas, -que ya examinamos en una publicación en agosto de 2017- o más bien solo una: la guerra de Georgia del verano de 2008 y
la ocupación de Crimea en 2014 muestran el camino que puede seguir Rusia si la
situación llega a ser políticamente insostenible.
GLOBAL THUNDER, EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR A LA AMERICANA
El Mando Estratégico de los Estados
Unidos (STRATCOM
por sus siglas en inglés) activó el lunes 29 de octubre de 2018 el
ejercicio anual de las fuerzas nucleares estratégicas denominado Global
Thunder que tiene "un enfoque específico en la preparación
nuclear" y que viene a ser una respuesta al ejercicio de guerra nuclear
global llevado a cabo por las Fuerzas Nucleares Estratégicas de Rusia el día 11
de octubre, del que nos ocupamos en la entrada EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL 2018.
El STRATCOM a través de sus fuerzas componentes tiene
responsabilidades globales asignadas en el Plan de Mando Unificado que incluyen
la disuasión estratégica, el ataque nuclear, las operaciones espaciales, las
operaciones conjuntas en el espacio electromagnético, el ataque global y la
detección y defensa antimisiles. En consecuencia, el ejercicio está destinado a
evaluar las capacidades de la Fuerza de Ataque Nuclear para "disuadir,
detectar y, si es necesario, derrotar ataques estratégicos" contra los
Estados Unidos o sus aliados. Como indica el jefe del Mando Estratégico, general John Hyten: "la triada nuclear
es la columna vertebral de la disuasión estratégica. Ejercicios como estos
integran nuestras capacidades únicas en toda la fuerza conjunta para disuadir y
defender a la Nación. Nuestras fuerzas deben estar listas y preparadas para
ejecutar órdenes globalmente, donde sea y cuando sea necesario". Y esta
disuasión debe incluir a los Estados Unidos y a sus aliados; como dice el
general Hyten: "la disuasión en el siglo XXI tiene que ser un enfoque
global, y debe involucrar a nuestros socios y aliados. Es por eso que Global Thunder es un ejercicio
multinacional que opera a escala global", visión que se recoge en el
documento 21st Century Nuclear Deterrence and Missile Defense disponible
aquí. Como continuación del desarrollo
de estas capacidades, el 6 de noviembre de 2018 el Mando de Ataque Global de la
Fuerza Aérea efectuó el lanzamiento de un misil intercontinental Minuteman III equipado
con una ojiva desarmada desde la base de Vandenberg en California y que alcanzó
con éxito el objetivo programado en un área no especificada del océano Pacífico.
La Fuerza Aérea informó que la finalidad de la prueba era comprobar la fiabilidad
y precisión del sistema del que el Mando de Ataque Global tiene cuatrocientos
cincuenta misiles en servicio, pero no aportó más información sobre el alcance
de la misma. Se trata del cuarto lanzamiento de este tipo realizado por la Fuerza
Aérea en lo que va de año, con dos pruebas exitosas llevadas a cabo el 26 de abril
y el 14 de mayo y una fracasada el 31 de julio, cuando un misil lanzado desde
un silo de la base de Vandenberg tuvo que ser destruido en vuelo debido a una
anomalía de vuelo no especificada. Como ya escribimos en la entrada EMPEZAR A GANAR GUERRAS de febrero de 2017 la Administración Trump ha continuado adelante
con los programas de modernización de la Fuerza de Disuasión Estratégica iniciados
en el período de la presidencia Obama, entre ellos el nuevo misil conjunto de
la Fuerza Aérea y la Marina, que sustituirá a los Minuteman III y a los Trident
D5 actualmente en servicio. El objetivo es continuar manteniendo la brecha tecnológica
militar que les separa del resto de las potencias iguales del sistema
internacional.
"Thunder", Imagine Dragons (mayo de 2017):
"Thunder", Imagine Dragons (mayo de 2017):
TQM
LA CONFERENCIA DE LAS CUATRO POTENCIAS SOBRE SIRIA
En el sistema
internacional globalizado posterior a la etapa de la hegemonía imperfecta se
suceden nuevas coaliciones de Estados que dejarían atónito al más afamado de
los internacionalistas clásicos. Desde las coaliciones ad hoc lideradas por las potencias occidentales en las guerras de
Afganistán, Irak o Libia, a las extrañas y llamativas combinaciones de
potencias regionales en las guerras civiles de Siria o Yemen, hasta las más
pacíficas conferencias de los BRICS, de la ASEAN o de los países ribereños del
Caspio, todas ellas se suceden a un ritmo casi frenético, al que imponen los
acontecimientos internacionales a golpe de titular de noticiero, de sitio web
de noticias o, más aceleradamente aún, de los que crean trending topics en tal o cual red social. De este modo, los
gobiernos se ven compelidos a reaccionar ante cualquier evento, a tomar una
“posición decisiva” ante cada acontecimiento y, por supuesto, a reunirse en
cumbres o conferencias internacionales que son de dudosa o nula eficacia,
incluso cuando participan alguna o algunas de las grandes potencias. Porque, no
nos engañemos, ¿cuáles son las
conferencias que funcionan? Aquellas en las que participan y acuerdan las
grandes potencias del sistema internacional, singularmente cuando se conciertan
en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ya que, por mandato
del artículo 25 de la Carta, el resto de los Estados están obligados a cumplir
las resoluciones del Consejo en lo que atañe a la paz y a la seguridad
internacionales, esto es, el Directorio mundial, a veces tan útil y otras
parece que tan superfluo. Porque como las decisiones exigen la unanimidad de
los miembros permanentes -o al menos el voto no negativo de cualquier de ellos,
porque el resto, los miembros no permanentes, no cuentan- solo cabe el acuerdo
en los asuntos de procedimiento, en los que no se juegan sus intereses
nacionales, y, paradójicamente, en los de extrema gravedad, aquellos en los que
las partes del sistema consideran que se puede poner el peligro el
mantenimiento del régimen internacional. En los demás casos no aprueban nada
cuando a alguno de los miembros permanentes no le interesa, y se dejará a
conferencias y organizaciones internacionales la resolución de los mismos por mecanismos
que van desde los buenos oficios y la diplomacia preventiva hasta el uso de la
fuerza en violación de la Carta de las Naciones Unidas, como ocurrió con la
guerra de Yugoslavia en 1999, la invasión de Irak en 2003 o la reintegración de
Crimea en 2014. Un ejemplo reciente de conferencia
internacional para tratar de resolver un conflicto es la que reunió a Rusia, Turquía, Alemania y Francia
en Estambul el 29 de octubre de 2018. Visto que las Naciones Unidas no
pueden decidir un asunto por el derecho de veto de quienes realmente mandan, se
reúnen los implicados más otros países añadidos para hacer bulto y procuran llegar
a conclusiones asumibles por el Consejo que, si es preciso, lo someterán a
votación y posiblemente salga adelante. Lo normal es que algún miembro
permanente se abstenga, como Gran Bretaña y los Estados Unidos en este caso, y
eso no impide una votación afirmativa. Por eso, los dirigentes de aquellas potencias
se reunieron para acordar los mecanismos de transición política en Siria
después de la guerra -esto es, cuando las organizaciones terroristas y rebeldes
hayan sido derrotadas o hayan abandonado el país por los buenos oficios de una
o varias potencias extranjeras-, tarea que encomiendan a un comité
constitucional en Ginebra que debe preparar el modelo de transición política en
Siria, por supuesto sin excluir a nadie, es decir, al presidente Assad, como
dejó muy claro de antemano Rusia y han terminado aceptando los líderes
occidentales. El principio fundamental aceptado es el de mantener la unidad del
país árabe, ya que singularmente Turquía no está dispuesta a admitir la existencia
de ningún pseudoprotectorado kurdo tutelado por Occidente en Siria o en Irak y,
de hecho, esta oposición absoluta fue el desencadenante de la intervención
militar turca en el noroeste de Siria en enero de 2018 como reacción a la
creación de la YPD por los Estados Unidos. La presencia turca se mantiene hasta
ahora con los acuerdos con Rusia de 17 de septiembre de 2018, que incluyen un
área desmilitarizada en Idlib que realmente a nadie interesa, pero que concede el
tiempo necesario para que se puedan sacar del territorio sirio a los aliados de
cada uno de los bandos que han participado en la guerra. Por eso el presidente
Putin decía: “a pesar de que el nivel de violencia en Siria se ha reducido
significativamente, la eliminación de todos los elementos radicales acumulados
sigue siendo una tarea importante. No debemos permitir que los bandidos que han
recibido experiencia en combate continúen las actividades criminales, creen
células dormidas en nuestros países, recluten partidarios y prediquen la
ideología extremista y el terror.” Por supuesto Rusia “se reserva el derecho de
brindar apoyo efectivo a las acciones decisivas del gobierno sirio para
eliminar este foco de amenaza terrorista.” Por su parte, Macron y Merkel
consiguieron que se organice una segunda conferencia para resolver el problema
de los refugiados sirios, que es lo que realmente les interesa. Más allá, como
dijo el presidente Putin, es “el propio pueblo sirio [el que] debe determinar
el destino de su propio país”, sabiendo perfectamente que el destino lo va a
determinar Rusia. Así es la política internacional: el uso de palabras sabidas
y recomendadas a las que estamos acostumbrados y que nunca quieren decir lo que
dicen. Quizás por ello, el 29 de octubre de 2018 el gobierno ruso nombró como
nuevo embajador en Siria a Alexander Efimov, actual embajador ante los Emiratos
Árabes. Será un gran triunfo de Rusia en una posición clave en Oriente Medio y
una reafirmación de autoridad.
"ALGUNOS HOMBRES BUENOS"
Es el título de la
película que se proyectó el 24 de octubre de 2018 en el Aula de Cine de la Universidad
de La Laguna (ULL), dentro del ciclo dedicado al actor Jack Nicholson. La película
fue presentada por Manuel García de Mesa, abogado, coordinador y cofundador del
Aula de Cine Jurídico del Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife y
miembro del Aula de Cine de la ULL. En el debate posterior a la proyección participaron
la abogada Gladys García Acosta, el abogado Dr. Santiago Yanes Pérez, también coordinador
y cofundador del Aula de Cine del Colegio de Abogados, el periodista Dr. Antonio
Herrero y el Dr. Luis V. Pérez Gil. “Algunos hombres buenos” (1992) es una
película de Rob Reiner (productor y director) basada en la novela homónima de Aaron
Sorkin, que en su época ya fue un éxito comercial debido a la participación de
los dos jóvenes actores Tom Cruise y Demi Moore, pero también de un extraordinario
Jack Nicholson y al sólido guion obra del propio Aaron Sorkin -con un presupuesto
de aproximadamente 40 millones de dólares recaudó 243 millones-. En la película
destacan dos temas de interés desde el Derecho Internacional y las Relaciones Internacionales.
El primero está relacionado con el estatuto legal de la base naval de Guantánamo
(Cuba), donde transcurren los acontecimientos que dan lugar al juicio penal
militar posterior que se desarrolla en Washington DF. Esta base aeronaval americana
se estableció inmediatamente después de la guerra hispano-americana de 1898 y tiene
su base legal en el Tratado de 23 de febrero de 1903 de arrendamiento perpetuo
del territorio que ocupan las actuales instalaciones (117,6 km2) y según
establece el tratado, la soberanía es cubana y “los Estados Unidos ejercen la jurisdicción
y los señoríos completos”. El pago de la renta se estableció por un tratado
posterior de 1934 que se mantiene hasta la actualidad a pesar del rechazo reiterado
del gobierno cubano desde la revolución en 1961. Sin embargo, Guantánamo es hoy
conocida mundialmente por establecerse en ella en 2002 un Centro de Detención para
terroristas yihadistas capturados por los Estados Unidos en cualquier parte del
mundo durante la Guerra Global contra el Terrorismo. A pesar de múltiples
declaraciones políticas sobre su cierre, incluidas de los presidentes Bush y
Obama, de reiteradas resoluciones judiciales de tribunales americanos condenatorias
sobre su existencia y las prácticas que en dicho Centro de Detención se han
desarrollado, la realidad es que sigue existiendo y funcionando al margen de
las normas más básicas del Derecho Internacional sobre derechos humanos, el Derecho
de los conflictos bélicos y el Derecho internacional Humanitario. La segunda
cuestión que interesa es las dos visiones sobre las Fuerzas Armadas y la condición
y el ejercicio de la profesión militar en las sociedades democráticas que se contraponen
durante el desarrollo del proceso penal militar -es decir, durante toda la película-,
debate teórico para el que nos remitimos a la clásica obra de Samuel Huntington
El soldado y el Estado (1964). Porque
el crimen que se juzga es el resultado de un denominado “código rojo”, que no
es más que la aplicación de medidas disciplinarias militares más allá de toda
regulación legal, concepto que se repite reiteradamente a lo largo de la
película; pero la milicia no escapa, no puede hacerlo, al control democrático en
las sociedades avanzadas, porque está al servicio mismo del Poder político y de
los ciudadanos.
40º ANIVERSARIO DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PROFESORES DE DERECHO INTERNACIONAL Y RELACIONES INTERNACIONALES
El 19 de octubre
de 2018 se celebró en la Escuela Diplomática en Madrid un encuentro de profesores
de Derecho Internacional Público y Privado y Relaciones Internacionales
organizado para conmemorar los cuarenta años de la Asociación Española de Profesores de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales (AEPDIRI) en
la que nos agrupamos y a la que damos nombre la mayor parte de los que nos dedicamos
a la docencia y la investigación en estas materias, y que nació, precisamente,
en el año en el que se aprobó y entró en vigor la Constitución que rige nuestro
país desde entonces. Periódicamente se organizan jornadas ordinarias de la Asociación,
y también jornadas extraordinarias sobre temas que interesan a la dogmática y a
la ciencia, pero en esta ocasión se trataba de hablar de la Asociación misma y también
de los profesores, de los que antecedieron a los fundadores, desde principios
del siglo XX sirviendo en las más altas instituciones internacionales, de los
más afamados iusinternacionalistas españoles, unos presentes y otros ya
ausentes y de los más jóvenes académicos e investigadores y, como no, del futuro
de la Asociación. Como cabía esperar la jornada contó con la intervención de
los maestros -no estaban todos, pero los que estaban sí eran los mejores-
repartidos en varias mesas que se fueron sucediendo a un ritmo trepidante, lo
que sirvió para poner de manifiesto la vitalidad y la pujanza de la AEPDIRI y
la relevancia que tienen estas disciplinas en el desarrollo de la política exterior
española, en el ámbito de las conferencias y las organizaciones internacionales
y particularmente en la Unión Europea y las Naciones Unidas. La jornada fue
presentada por la presidenta de la Asociación, la catedrática Dra. Caterina
García Segura, y el Director de la Escuela Diplomática, embajador Fernando
Fernández-Arias Minuesa, e inmediatamente se inició con una primera mesa
dedicada a “Los cuarenta años de la AEPDIRI: crónica de una vida anunciada”, en
la que la profesora Dra. Eulalia Petit de Gabriel (Secretaria) y el profesor
Dr. Enrique Martínez Pérez (Tesorero) realizaron una semblanza de las reuniones
preliminares, la fundación y la vida organizativa de la Asociación hasta la
actualidad, y que incluyó la proyección de un documental homenaje a los
iusinternacionalistas del pasado y del presente, cuya enumeración excede
ampliamente el espacio que nos hemos propuesto al escribir esta entrada. La
mesa II contó con la participación de los catedráticos Dres. Manuel Pérez
González, Oriol Casanovas y la Rosa, Jorge Cardona Llorens y Luis Hinojosa
Martínez que debatieron sobre “La naturaleza académica de la AEPDIRI”.
En la Mesa
III, moderada por la catedrática Dra. Paz Andrés Sáenz de Santa María, concurrieron
las catedráticas Dras. Concepción Escobar Hernández, Alegría Borrás Rodríguez y
Araceli Mangas Martín y los catedráticos Dres. Pedro de Miguel Asensio y Mariano
Aznar Gómez que hablaron de “La AEPDIRI: una prolija actividad científica en la
difusión y formación del Derecho Internacional y las Relaciones Internacionales”.
La mesa IV, moderada por la catedrática Dra. Ana Salinas de Frías, estuvo dedicada a “La contribución de la AEPDIRI a la construcción del Derecho Internacional y de la UE” con la intervención de los catedráticos Dres. José Antonio Pastor Ridruejo, Carlos Jiménez Piernas, actualmente jefe de la Asesoría Jurídica Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores, Antonio Remiro Brotóns Y Gregorio Garzón Clariana y la catedrática Dra. Elisa Pérez Vera.
Por la tarde se desarrolló la mesa V dedicada a debatir sobre el “Pasado, presente y futuro de la AEPDIRI” con la participación de los catedráticos Dres. Javier Liñán Nogueras, José Manuel Sobrino Heredia y Carlos Esplugues Mota, y la presidenta de la Asociación, catedrática Dra. Caterina García Segura, a quien correspondió a continuación la clausura de la jornada, que se cerró con el compromiso de seguir adelante con los retos que presentan la docencia y la investigación de nuestras disciplinas en el marco actual de la docencia europea.
El programa completo de la Jornada se puede consultar en el siguiente enlace.
PROMOVIENDO LA CULTURA DE DEFENSA
En esta entrada colgamos la presentación audiovisual preparada para el curso NOOC "La Defensa, un bien público", organizado por el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF) del Ministerio de Educación y Formación Profesional del Gobierno de España. Esta actividad formativa está destinada a adquirir y manejar los conceptos básicos relacionados con la seguridad y la defensa en la sociedad actual, los denominados intereses de seguridad y la manera de protegerlos, así como las amenazas y desafíos que pueden afectar a la seguridad nacional e internacional en un mundo globalizado. De forma adicional, se dan orientaciones para el uso de herramientas y recursos destinados a abordar la formación en los aspectos claves de la Defensa como bien y servicio público, todo ello destinado a potenciar la cultura de Defensa.
EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL GROM-18
El 11 de octubre
de 2018 el presidente Putin ordenó al Estado Mayor General la activación de las
Fuerzas Nucleares Estratégicas para llevar a cabo el ejercicio práctico anual de
guerra nuclear global que, como viene siendo habitual, tiene lugar durante el
mes octubre -véase la entrada del blog EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL de octubre de 2017-. La entidad de los ejercicios a gran escala Vostok-2018, que se
desarrollaron entre el 11 y el 17 de septiembre y en los que participaron
296.000 militares, más de mil aviones, helicópteros y vehículos aéreos no tripulados,
treinta y seis mil vehículos de todo tipo, incluidas unidades de las Fuerzas
Aerotransportadas (VDV), la Aviación de Transporte y la Aviación de Largo
Alcance con sus bombarderos estratégicos, hizo pensar que finalizarían con el disparo
de varios cohetes estratégicos desde diferentes plataformas de lanzamiento para
implicar a las Fuerzas Estratégicas, pero al no realizarse durante dicho evento,
era casi seguro que se produciría en un ejercicio independiente pero implicando
a las tres ramas o componentes de la Fuerza de Disuasión Nuclear de Rusia: las
Fuerzas de Cohetes Estratégicos (RVSN), las Fuerzas Submarinas Estratégicas de
la Armada y los bombarderos estratégicos de la Aviación de Largo Alcance de las
Fuerzas Aeroespaciales (VKS). Sin embargo, en esta ocasión no se han disparado ICBM,
posiblemente porque se canceló o hubo algún incidente que impidió el lanzamiento tal como estaba previsto, puesto que se habían decretado restricciones al tráfico aéreo en zonas potenciales de lanzamiento del norte de la Rusia europea como ha destacado Pavel Podvig en su blog. Por ello, las Fuerzas Submarinas
Estratégicas y la Aviación de Largo Alcance fueron las encargadas de llevar a cabo la
parte práctica del ejercicio. Dos submarinos nucleares portamisiles (SSBN) llevaron
a cabo el lanzamiento simultáneo de sendos SLBM desde los dos extremos de país:
un R-29RMU2 Sineva -o 2.1 Liner-, disparado por el SSBN K-114 Tula de la Flota del Norte desde el mar
de Barents y otro SLBM sin identificar, pero probablemente un R-29R desde el SSBN K-44 Ryazan de la Flota del
Pacífico, desde el mar de Okhostk; ambos cohetes balísticos se cruzaron en sus trayectorias
balísticas sobre el Ártico y alcanzaron los objetivos programados en los polígonos
de Kura (península de Kamchatka) y Chizha (península de Kanin) respectivamente,
aunque no hay información oficial al respecto. Lo que sí recogió el comunicado oficial del Ministerio de Defensa fue que los lanzamientos de los SLBM fueron
detectados y seguidos por el sistema de alerta espacial EKS y por los radares
de alerta temprana terrestre. Por su parte, los bombarderos de la Aviación de
Largo Alcance Tu-160, Tu-95MS y Tu-22M3 despegaron desde las bases aéreas de Engels
(Saratov), Kubinka (Amur) y Shaykovka (Kaluga), armados los dos primeros con los
novedosos misiles de crucero Kh-101 con capacidad nuclear que alcanzaron objetivos
establecidos en los polígonos de Pemboy (república de Komi) y Teretka (Kazakstán).
De este modo, el Mando militar ruso pone a prueba los sistemas de guerra nuclear con que cuenta el Presidente para responder a una agresión exterior que ponga en peligro la integridad de Rusia o la existencia misma del país o de sus aliados como aclara la Doctrina Militar vigente de diciembre de 2014 -en las entradas más recientes del blog de este mismo mes de octubre de 2018 he dejado las reflexiones sobre el camino al que estamos abocados en caso de que se iniciara un intercambio nuclear, que sería per se masivo entre grandes potencias-.
De este modo, el Mando militar ruso pone a prueba los sistemas de guerra nuclear con que cuenta el Presidente para responder a una agresión exterior que ponga en peligro la integridad de Rusia o la existencia misma del país o de sus aliados como aclara la Doctrina Militar vigente de diciembre de 2014 -en las entradas más recientes del blog de este mismo mes de octubre de 2018 he dejado las reflexiones sobre el camino al que estamos abocados en caso de que se iniciara un intercambio nuclear, que sería per se masivo entre grandes potencias-.
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