A
la anunciada revisión de la Doctrina
Militar de 2010 motivada por los “cambios acelerados en la situación
geopolítica” y la “aparición de nuevas amenazas de carácter militar” de la que hemos
dado cuenta en la entrada REVISIÓN DE LA DOCTRINA MILITAR DE RUSIA, el Poder Político ruso ha adoptado varias decisiones
de suma importancia. La primera es la creación a partir del 1 de diciembre de
un nuevo Distrito Militar que abarcará las regiones más allá del Círculo Polar
y el océano Ártico denominado Mando
Unido Estratégico Norte; este nuevo Mando Estratégico dispondrá de fuerzas
terrestres, aéreas y navales propias constituyéndose a partir de la fuerza de
combate de la Flota del Norte, las unidades terrestres del Grupo Táctico Único, además se contempla
la creación de dos nuevas brigadas terrestres que estarán operativas en 2016, la
construcción de trece aeródromos, un nuevo polígono de tiro, la instalación de estaciones
de radares y de puestos de mando de la Fuerza Aérea (VVS). La segunda es la activación
completa el 1 de diciembre del Consejo
de Defensa Nacional, que inició sus actividades el 1 de abril de 2014; este
Consejo se compone de tres departamento principales: el encargado del uso del
arsenal nuclear subordinado al Presidente, el de seguimiento de la situación
política y militar global y el que supervisa el funcionamiento normal de las
Fuerzas Armadas. La tercera decisión supone la ampliación del Programa Estatal de Armamentos
2011-2020 con un nuevo Programa para el período 2016-2025 que completará la renovación de todo el material militar
de las Fuerzas Armadas rusas, de este modo de forma inmediata ya en 2015 en
presupuesto de Defensa se incrementará un 32,8% hasta alcanzar los 78.148
millones de dólares, en 2016 lo hará un 5,5% y en 2017 otro 4%, esto supone que
los gastos militares alcanzarán en torno al 20% del presupuesto federal anual.
¡¡¡El blog ha superado las 25.000 visitas!!!
"EL DESPLIEGUE INTERNACIONAL DE LAS FUERZAS ARMADAS ESPAÑOLAS EN EL MARCO DE LOS TRATADOS INTERNACIONALES"
Texto completo de la ponencia[1] presentada en la mesa redonda "España y su compromiso con Naciones Unidas, Unión Europea y OTAN", en las II Jornadas Comunicación y Defensa de la Universidad de La Laguna, dirigidas por el profesor D. Fernando Iturrate en la Facultad de Ciencias de la Información, 20-21 de noviembre de 2014 -más información aquí-.
"Tras el final de la Guerra Fría que enfrentó a los Estados Unidos y a la Unión Soviética durante cuarenta y cinco años, los ideólogos del Nuevo Orden Mundial (NOM) vaticinaron una nueva época para la humanidad basada en el final del enfrentamiento militar, el desinterés por las armas nucleares como elemento de poder estratégico y el encumbramiento de los Estados Unidos como única potencia global en una nueva etapa de paz y prosperidad, que algunos incluso calificaron como del final de la historia en el desarrollo de la civilización occidental.
Pero,
aunque las grandes potencias acordaron entre ellas el fin del enfrentamiento
político-militar se produjo una expansión de los conflictos armados en los
niveles inferiores del sistema de seguridad mundial. Resulta paradójico que el
nuevo pensamiento ideológico surgiera en un contexto de expansión de los
conflictos étnicos y territoriales que habían estado sofocados por el
enfrentamiento bipolar. Lo que ocurrió es que el equilibrio entre las grandes
potencias que había impuesto férreas esferas de influencia, desapareció.
Esto
demuestra la existencia de la regla de que el poder hegemónico no impone la
estabilidad sistémica, sencillamente porque los Estados Unidos carecen del
poder y las capacidades para imponerse en todos los lugares al mismo tiempo.
Por ese motivo recurre a coaliciones ad
hoc como en las guerras de Afganistán, Irak, la guerra global contra el
terrorismo o Libia; en otros casos actúa indirectamente, como en Pakistán,
Irán, Yemen, Sudán, Somalia y más reciente en Siria. De hecho, el final de la
Guerra Fría puso de manifiesto que la Alianza Atlántica es la coalición militar
más exitosa de la historia.
Sin
embargo, en el sistema internacional globalizado se requieren nuevos acuerdos
de seguridad entre las grandes potencias –los Estados Unidos y Rusia y las
potencias emergentes– que permitan reconducir los conflictos regionales, lo que
pasa por un nuevo reparto de esferas de influencia entre ellas.
Es
en este contexto internacional en el que tiene lugar la inserción
político-estratégica de España. Hay que tener en cuenta, con carácter previo,
que a principios de los años noventa España estaba plenamente integrada en las
estructuras de seguridad occidentales: ONU, Alianza Atlántica y Unión Europea
Occidental.
La
existencia de intereses estratégicos a los que se alude en la Estrategia
española de Seguridad Nacional de 31 de mayo de 2013 implica la participación
activa en los sistemas de orden y cooperación occidentales que hemos nombrado.
Desde
1989 las Fuerzas Armadas españolas han participado en dos tipos de operaciones
en el exterior:
-
las que podemos denominar misiones humanitarias clásicas, que están
relacionadas con catástrofes naturales o humanas o de verificación, de
interposición u observación de los conflictos ya sea bajo mandato de la ONU o
de Organizaciones regionales;
-
las que implican la participación en operaciones de combate propiamente dichas
en conflictos armados como las misiones en Yugoslavia (1999), Afganistán (desde
2001-2014), Irak (2003-2004 y de nuevo 2014), Libia (2011) y la lucha contra la
piratería en el Océano Índico (desde 2009).
Sin
embargo, los sucesivos gobiernos con independencia de su color político han
omitido persistentemente referirse a estos conflictos armados como “guerras”,
aunque esto no quiere decir que no se trate de conflictos bélicos abiertos,
pero sí pone de manifiesto la complejidad del debate político interno y la
dificultad con la que las Fuerzas Armadas han tenido que afrontar dichas
misiones, participando en misiones de combate con medios defensivos, al
contrario de lo que hacen los Estados Unidos o las otras potencias europeas
como Gran Bretaña y Francia.
Es
indudable que la internacionalización de las Fuerzas Armadas ha supuesto una
ampliación de sus funciones más allá de las estrictamente militares asignadas
por la CE, para pasar a desempeñar misiones policiales, humanitarias o de
asistencia pura.
La
participación de las Fuerzas Armadas en misiones en el extranjero plantea
cuestiones de orden político, jurídico y de coordinación con los aliados y con
las Organizaciones Internacionales en las que España está integrada, más en el
caso de participación en coaliciones internacionales. Por ello, es conveniente
analizar el marco legal que ampara el despliegue de las Fuerzas Armadas en el
exterior.
Dejando
de lado ejercicios, maniobras o colaboraciones conjuntas, la presencia de
fuerzas militares españolas en el extranjero requiere la existencia de un
mandato de la ONU ,
de la Alianza
Atlántica o de la Unión Europea , y entendemos por mandato la
autorización que constituye el referente normativo para desplegar fuerzas
militares en el territorio de otro Estado que puede implicar el uso de la
fuerza. Esto es particularmente claro en el caso de las resoluciones del
Consejo de Seguridad cuando aplica el Capítulo VII de la Carta.
El
despliegue efectivo de las Fuerzas Armadas se regula en una serie de
instrumentos jurídicos y técnicos que van desde acuerdos básicos sobre el
estatuto de las tropas, acuerdos políticos y técnicos denominados Memorandos de
Entendimiento y Acuerdos Técnicos, reglamentaciones operativas, de mando y
control hasta llegar a las conocidas Reglas de Enfrentamiento. La ONU y la
Alianza Atlántica tienen sus propios modelos de Acuerdos sobre el Estatuto de
las Fuerzas, mientras que la
Unión Europea sigue el modelo de la Alianza.
El
fundamento jurídico interno se encuentra en el artículo 8 de la CE en conexión
con el artículo 93 por el que se transfiere el ejercicio de competencias
soberanas a determinadas Organizaciones Internacionales (caso de la ONU, la UEO
y posteriormente la Unión Europea) y el artículo 94 para los tratados de
alianza militar (caso de la Alianza Atlántica y las coaliciones militares ad
hoc).
La
decisión de enviar fuerzas militares al extranjero es una competencia del
Presidente del Gobierno conforme a la atribución de competencias que establece
el artículo 97 de la CE.
Sin
embargo, como consecuencia del profundo enfrentamiento político interno que
supuso el despliegue en Irak (2003-2004) en noviembre de 2005 el parlamento
aprobó una reforma de la Ley Orgánica de Defensa Nacional (LODN) por la que se
establece el requisito de la autorización parlamentaria.
El
artículo 15 de la LODN
contempla la contribución militar a la seguridad y defensa de los aliados en el
marco de las Organizaciones Internacionales de las que España forma parte, la
contribución al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, la
asistencia humanitaria y las operaciones de rescate.
El
artículo 16 habla de “acciones de prevención de conflictos o disuasión, de
mantenimiento de la paz, actuaciones en situaciones de crisis y, en su caso, de
respuesta a la agresión”.
En
concreto, en el artículo 17 se establece una limitación legal de las
competencias del Presidente en materia de defensa nacional, puesto que impone
la autorización previa del Congreso de los Diputados (no del parlamento) para
toda operación exterior que no esté vinculada directamente con la defensa
militar de España o con los intereses nacionales en el exterior, referencia
increíblemente extensa porque la valoración de lo qué es el interés nacional y cuándo
se halla en juego es competencia del Presidente del gobierno.
El
artículo 19 de la LODN impone tres condiciones para prestar dicha autorización:
-
que la operación se realice a petición de un Estado o que cuente con la
autorización de la ONU
u otra Organización Internacional de la que España sea parte;
-
que se cumplan los fines previstos en esas Organizaciones; y,
-
que se ajusten a los principios del Derecho Internacional y a la Carta de la ONU.
Resulta
obvio para cualquier estudiante avezado que estos requisitos continúan
manteniendo el amplio margen de discrecionalidad de que goza el Presidente del
gobierno para decidir el envío de fuerzas militares fuera del territorio
nacional.
La
precipitada retirada de las tropas de Irak anunciada por el Presidente
Rodríguez Zapatero nada más tomar posesión el 15 de abril de 2004, provocó una
quiebra en la confianza de los aliados sobre el compromiso de España en el
mantenimiento de la seguridad internacional, a pesar de que después dl mismo
gobierno rectificó incrementando de forma importante los recursos y el personal
en la misión en Afganistán.
Para
transmitir la idea de continuidad de la política exterior y de seguridad a
pesar de los cambios de gobierno, recuperar la confianza de los aliados y mantener
los compromisos internacionales, el Presidente Rajoy aprobó en el segundo
Consejo de Ministros el 30 de diciembre de 2011, la prórroga por un año de la
participación de las unidades militares en operaciones en el exterior en las
condiciones en las que se hallaban desplegadas hasta ese momento con un total
de 3.011 militares:
-
la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán
(ISAF) con 1.521 militares y 40 guardias civiles,
-
la Fuerza
Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) en
Líbano con 1.050 militares,
-
la Operación
Atalanta con 395 militares,
-
la operación Eurofor-Althea en Bosnia-Herzegovina con 25 militares, y
-
la EUTM-Somalia
con 20 militares.
Ahora
bien, como consecuencia del Programa Nacional de Austeridad el gobierno
acometió una importante reducción de todas las misiones internacionales,
excepto la operación Atalanta en el océano Índico, con el objetivo de ajustar
los recursos y reducir costes. Como consecuencia de ello, en noviembre de 2014
las Fuerzas Armadas mantienen en el exterior las siguientes misiones con 1.748
militares[2]:
-
ISAF con 344 militares,
-
UNIFIL con un máximo de 584 militares,
-
Operación Eurofor-Althea con 11 militares, y
-
EUTM-Somalia con 14 militares,
-
EUTM-Mali con 110 militares y la misión Apoyo a Mali con otros 47 militares,
-
Apoyo a la República Centroafricana con 60 militares,
-
Operación Atalanta con 395 militares,
-
EUCAP Nestor con 2 militares y 1 civil,
-
Ocean Shield con 240 militares.
A
modo de conclusiones podemos decir que las Fuerzas Armadas españolas participan
desde hace veinticinco años de forma regular en misiones internacionales bajo
mandato de la ONU, la Alianza Atlántica y de la Unión Europea.
Durante
este período ha tenido lugar la transformación de las Fuerzas Armadas con la
completa profesionalización del personal de Tropa y Marinería. En paralelo se
ha producido la modernización de sistemas de armas y equipos a un estado no
alcanzado hasta ahora, lo que ha permitido a los Ejércitos desempeñar las
misiones internacionales al nivel encomendado por el poder político.
Ahora
bien, la participación militar en el exterior no se ha apoyado en una política
general sino que los sucesivos gobiernos han tomado decisiones concretas en
función de intereses políticos internos e, incluso, de intereses electorales.
Esta
ambigüedad política ha confundido a la ciudadanía y también a los propios
militares sobre la naturaleza de las misiones que desempeñan: “guerra”,
“conflicto armado”, “lucha contra el terrorismo internacional”, todos ellos
camuflados bajo la referencia genérica a “operaciones de paz”, porque, guste o
no guste, las Fuerzas Armadas no están para hacer la paz, están para la guerra.
Sin
embargo, la ausencia de una política específica para las misiones
internacionales no ha afectado a la relación de los ciudadanos con las Fuerzas
Armadas y, de hecho, las encuestas de opinión ponen de manifiesto de forma
continuada que son la institución más valorada por la ciudadanos
–correlativamente, los políticos obtienen una de las más bajas–.
En
el contexto actual de crisis económica las Fuerzas Armadas han tenido que
acometer enormes esfuerzos que han puesto en peligro la propia operatividad
como así ha reconocido hasta el propio Ministro de Defensa: reducción del
personal, recortes en los programas prioritarios de armamento, ajustes
drásticos de las partidas presupuestarias destinadas a mantenimiento y
modernización de equipos y sistemas de armas en servicio y la capacidad
logística para cumplir las misiones encomendadas en el extranjero.
De
forma coherente, el gobierno actual procedió
a la reducción de las todas las misiones internacionales, excepto la
misión Atalanta."
[1] Para conocer más
véase Pérez Gil, L.: “Le déploiement international des forces armées espagnoles dans
le cadre des tratiés internationaux”, en Clairy, J.-Y. y Perruche, J. P.
(coords.): Vers la naissance du
"couple franco-espagnole": quels enjeux pour l´Europe de la defense? Études
de l´IRSEM núm. 18. París, 2012, pp. 69-101, y la extensa bibliografía allí
citada
[2] Información
disponible en el sitio web del Ministerio de Defensa: http://www.ull.es/Private/folder/institucional/ull/wull/agenda/2014/noviembre/comunicacion_defensa.JPG
JORNADAS DE LA UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA SOBRE COMUNICACIÓN Y DEFENSA
La Facultad de Periodismo de la Universidad de La Laguna ha organizado
las II Jornadas sobre Comunicación y Defensa que en esta edición llevan por
título “Comunicación para el desarrollo
y la defensa en el camino hacia la paz”, que se celebran en La Laguna los
días 20 y 21 de noviembre de 2014.
En las Jornadas se disertará sobre la participación de España en los
organismos internacionales –Naciones Unidas, Unión Europea y Alianza
Atlántica-, sobre la Estrategia de Seguridad Nacional y las amenazas a la
seguridad nacional, la presencia de las Fuerzas Armadas en la Comunidad Autónoma
de Canarias y la participación del Mando de Canarias en las misiones
internacionales, así como temas más directamente relacionados con la comunicación
como la percepción de la opinión pública española e información, publicidad y
relaciones internacionales en los ámbitos de la seguridad y la defensa, y el
caso concreto de la crisis en el Sahel en los medios españoles.
Entre los participantes destacan el general Santiago Camarero, Jefe
del Estado Mayor del Mando de Canarias, Irene Blázquez Navarro, Jefa de la
Oficina de Asuntos Estratégicos de la Presidencia del Gobierno de España, y el
Teniente Coronel Díez Alcaide, profesor del Instituto Español de Estudios
Estratégicos.
El programa completo de las Jornadas, así como todos los ponentes, se pueden consultar aquí.
El programa completo de las Jornadas, así como todos los ponentes, se pueden consultar aquí.
Pues bien, preparando mi intervención en la mesa redonda dedicada a “España y su compromiso con Naciones
Unidas, Unión Europea y OTAN” he recordado los versos de Calderón de la Barca, dramaturgo, soldado y sacerdote
español, sobre la Institución Militar, versos que acompañan precisamente las
imágenes del vídeo que ha sido galardonado con uno de los premios oficiales del
Ministerio de Defensa, el Premio Ejército 2014.
“Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira cómo procede.
Aquí la necesidad
no es infamia; y, si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí, a lo que sospecho,
no adorna el vestido el pecho,
que el pecho adorna al vestido.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que, en buena o mala fortuna,
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.”
De la Comedia famosa. Para vencer a amor, querer vencerle (Valencia, 1650, escrita en 1689).
De la Comedia famosa. Para vencer a amor, querer vencerle (Valencia, 1650, escrita en 1689).
LA INDEPENDENCIA ESTRATÉGICA EUROPEA
Las grandes potencias
europeas reunidas en torno a la Agencia
Espacial Europea (ESA) llevan desde junio de 1962 trabajando para alcanzar
la independencia espacial, como un componente fundamental de una verdadera independencia
estratégica europea, puesto que disponer de un sistema propio de comunicaciones
espaciales permitirá tomar decisiones autónomas de los Estados Unidos,
precisamente en una etapa de las relaciones internacionales en la que la
potencia hegemónica en retroceso ha manifestado claramente el viraje estratégico
hacia la cuenca del Pacífico, que es, por otra parte, su área de expansión
natural. El Programa Galileo,
impulsado decididamente por Francia desde finales de los años noventa, plasma
las aspiraciones de independencia estratégica europea en el sector de las
comunicaciones al construir un sistema de posicionamiento global por satélite
que compite en tecnología, precisión y calidad del servicio a los operadores
privados con el GPS americano y el Glonass ruso. Y permitirá a los dirigentes europeos adoptar decisiones
político-estratégicas autónomas en los ámbitos de la seguridad y la defensa,
incluida la participación en conflictos internacionales con uso de la fuerza
armada, ya que la existencia de este
sistema es indispensable para el manejo de los aviones de combate más modernos,
las armas de precisión, los misiles de crucero y los sistemas aéreos no
tripulados de combate y de reconocimiento. En este sentido, la ESA ha
informado que está realizando las tareas de reprogramación necesarias para que
uno de los dos satélites con capacidad operativa plena que entraron en órbitas
erróneas el 22 de agosto de 2014 debido a un fallo en la fase superior Fregat-MT
del cohete propulsor Soyuz entre en funcionamiento correctamente este mismo mes
de noviembre. Si estas actuaciones demuestran su eficacia, se replicarán en el
segundo satélite que permanece inoperativo, de modo que a finales de año el
sistema Galileo disponga ya de una constelación de seis satélites formada por los
cuatro prototipos iniciales lanzados por parejas en octubre de 2011 y octubre
de 2012 y los dos satélites de capacidad operativa completa puestos en órbita
en agosto de 2014. Cuando se encuentre plenamente operativo el sistema Galileo dispondrá de treinta
satélites en servicio (seis de reserva) en órbita terrestre media distribuidos
en tres planos inclinados con un ángulo de cincuenta y seis grados hacia el
ecuador a 23.222 kilómetros de altura, en cada plano habrá diez satélites que tardarán
en completar la órbita del planeta catorce horas, y cada plano dispone de un satélite
de reserva preparado para reemplazar a cualquiera que quede fuera de servicio o
inoperativo. Realmente se trata de la
independencia estratégica europea.
Es evidente que los que más gastan en el espacio son las grandes potencias que forman el directorio mundial, pues consideran como ya constató George Friedman (2010) que las guerras del futuro se dirimirán en el espacio. Aunque en política espacial ninguno de estos gobiernos es un dechado de transparencia, por fuentes abiertas se estima que en 2013 los Estados Unidos gastaron 40.000 millones de dólares, China 11.000 millones, Rusia 8.600 millones e India 4.300 millones -en este sentido el informe más reciente de la OCDE sobre desarrollo de la actividad espacial-. Por su parte, el presupuesto de 2013 de la ESA fue de 4.282 millones de euros -la información detallada en el sitio web de la Agencia-.
Imágenes del aterrizaje de la sonda robótica Philae en el meteorito 67P/Churyumov-Gerasimenko:
Es evidente que los que más gastan en el espacio son las grandes potencias que forman el directorio mundial, pues consideran como ya constató George Friedman (2010) que las guerras del futuro se dirimirán en el espacio. Aunque en política espacial ninguno de estos gobiernos es un dechado de transparencia, por fuentes abiertas se estima que en 2013 los Estados Unidos gastaron 40.000 millones de dólares, China 11.000 millones, Rusia 8.600 millones e India 4.300 millones -en este sentido el informe más reciente de la OCDE sobre desarrollo de la actividad espacial-. Por su parte, el presupuesto de 2013 de la ESA fue de 4.282 millones de euros -la información detallada en el sitio web de la Agencia-.
Imágenes del aterrizaje de la sonda robótica Philae en el meteorito 67P/Churyumov-Gerasimenko:
LOS ARSENALES NUCLEARES ESTRATÉGICOS DE LAS GRANDES POTENCIAS A SEPTIEMBRE DE 2014
El Departamento de
Estado americano ha publicado los datos sobre los arsenales nucleares
estratégicos de las dos grandes potencias a 1 de septiembre de 2014 conforme a
las cláusulas de información del Tratado de Armas Estratégicas de 8 de abril de
2010. El documento “New START Treaty Aggregate
Number of Strategic Offensive Arms” detalla los siguientes datos:
Rusia pasa de 498
lanzadores desplegados (entre ICBM, submarinos portamisiles y bombarderos de
largo alcance) a 528 y las ojivas nucleares operativas de 1.512 a 1.643; sin
embargo, el número de vectores de lanzamiento desplegagos y no desplegados no
varía sustancialmente desde los datos aportados el 1 de marzo de 2014, ya que
pasa de 905 a 914. Este salto cuantitativo en los vectores de lanzamiento desplegados
y en el número de ojivas operativas se debe a la entrada en servicio de los dos
primeros submarinos nucleares portamisiles de la clase Borei –K-535 Yury Dolgoruky y K-550 Alexander Nevsky-, ya que cada uno de
ellos transporta 16 cohetes R30 Bulavá con hasta seis ojivas nucleares, lo que
supone 192 armas nucleares adicionales operativas.
Por su parte, los Estados Unidos pasan de 778 a 794
lanzadores desplegados, las ojivas nucleares de 1.585 a 1.642 y el total de
lanzadores se reduce de 952 a 912.
Los datos a 1 de marzo de
2014 están disponibles en el sitio web del Departamento de Estado. Los datos del semestre anterior se pueden consultar en ESTADO DE LOS ARSENALES NUCLEARES ESTRATÉGICOS DE LAS GRANDES POTENCIAS en También recomendamos la lectura del ensayo de
Kristensen, H. y Norris, R.: “Worlwide deployments of nuclear weapons, 2014”, Bulletin of Atomics Scientists núm. 5,
2014, pp. 1-13.
Cela semblait invraisemblable, mais il est arrivé !REVISIÓN DE LA DOCTRINA MILITAR DE RUSIA
Los acontecimientos
recientes en Europa oriental, esencialmente la guerra civil en Ucrania con la
implicación directa de las grandes potencias, y la creciente agresividad del
Bloque Occidental con una Alianza Atlántica que ha rescatado en la Cumbre de Newport
la amenaza rusa como raison d’être de
su existencia y que incluye la presencia militar permanente en las mismas
fronteras de Rusia, ha impulsado al Poder Político ruso a realizar una revisión
de la Doctrina Militar de 2010. Es evidente que una Rusia
fortalecida por una situación económica favorable y los ingresos
multimillonarios de los hidrocarburos no está dispuesta a tolerar la injerencia
de potencias ajenas en el espacio territorial que forma su área de seguridad,
esto es el territorio de la antigua Unión Soviética incluida Asia central.
En
la Doctrina Militar de 5 de febrero de
2010 se constata que los peligros militares se han incrementado en varios
ámbitos, pese a la disminución de la posibilidad de “una guerra de envergadura
con armas convencionales y nucleares”. Entre los peligros susceptibles de
convertirse en amenazas ya se contemplaba la “aspiración a atribuirse funciones
globales” de la Alianza Atlántica, lo que desde la perspectiva rusa supone una violación
de los principios básicos que regulan el orden internacional y, por ende, el
equilibrio estratégico. La misma consideración se asigna al establecimiento de bases
e instalaciones militares cerca de las fronteras rusas, incluido el despliegue
de sistemas antimisiles, que se definen como “esfuerzos para desestabilizar la
situación de determinados países y regiones que minen la estabilidad
estratégica”. Por ello, la Doctrina Militar refuerza la idea permanente de la
necesidad de un espacio de seguridad más allá de sus propias fronteras. Para
ello, además del refuerzo de las Fuerzas Armadas, incluidas las Fuerzas de
Disuasión Nuclear, se ha incrementando la cooperación militar con los países de
la región -Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán y
Uzbekistán- mediante acuerdos bilaterales o en el marco de la Organización del Tratado
de Seguridad Colectiva.
La Doctrina
Militar estimaba que solo en el caso de que los gobiernos occidentales respeten
este espacio exclusivo se podría avanzar en una mayor cooperación con la
Alianza Atlántica en asuntos relacionados con la seguridad global, el desarme o
el terrorismo islamista. Sin embargo, esto no solo no ha sido así sino que se
ha ido a un enfrentamiento en toda la regla con el conflicto ucraniano como
telón de fondo. Sin embargo, cuando se publicó el documento resulto llamativo que
no hubiera referencias explícitas a los Estados Unidos, lo que se interpretó
como un reconocimiento del potencial de la Administración Obama para alcanzar
acuerdos mutuamente beneficiosos en temas estratégicos y en el funcionamiento
del régimen de seguridad global, como así ha ocurrido.
Ante las
noticias sobre la revisión del documento,
fuentes militares se han apresurado a aclarar que, primero, no se trata de una
nueva Doctrina Militar, sino una revisión del documento vigente, y segundo, no
se incluirán cláusulas referentes a doctrina de empleo de armas nucleares y, en
concreto, a ataques nucleares preventivos, cuestiones que se recogen en un
documento anexo reservado a la Doctrina Militar de 2010 denominado “Fundamentos
de la Política Estatal en Materia de Disuasión Nuclear hasta 2020”. En concreto, el general Yuri Baluieskii, ex Jefe
del Estado Mayor, precisó que la parte referente a las armas nucleares no tiene
que ser modificada porque la posición de su país es clara en este punto: Rusia
se reserva el derecho a usar armas nucleares cuando sea objeto de un ataque con
armas de destrucción masiva, sean usadas contra ella o contra sus aliados, o
cuando una agresión con armas convencionales ponga en peligro la existencia
misma del Estado.
Sin embargo, la Doctrina
Militar de 2010 enfatizaba la importancia de las fuerzas convencionales y en
particular las armas de precisión, los sistemas de comunicaciones, mando y
control y los sistemas espaciales. Por ello, todos los expertos consideran que Rusia está dispuesta a crear su
propio sistema de ataque global inmediato como respuesta al Programa Prompt Global Strike de los Estados
Unidos. De hecho, en diciembre de
2013 el Presidente Putin habló de la necesidad de desarrollar nuevos sistemas
de combate para hacer frente al programa americano, tarea que se ha encomendado
a las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia. Y más reciente, el septiembre de 2014 el
Viceministro ruso de Defensa Yuri Borisov declaró que “Rusia puede y se verá
obligada a hacerlo, pero vamos a desarrollar sistemas de respuesta a esos
nuevos tipos de armamento porque nuestra doctrina militar es defensiva, y no
pensamos cambiarla”. Paradójicamente, de la mano del conflicto ucraniano estamos
a las puertas de una carrera por la
militarización del espacio. Es decir, las grandes potencias no cesan en el
juego permanente del poder.
ALEMANIA AJUSTA LAS CUENTAS
El gobierno alemán
anunció el pasado 9 de septiembre por boca del ministro de Economía Wolfgang
Schäuble que, previsiblemente, en 20015 no
necesitará recurrir a emisiones de deuda para financiar el presupuesto federal.
Este anuncio pone de manifiesto dos cuestiones fundamentales. La primera es el éxito
evidente de las políticas de austeridad y contención del gasto público que ha aplicado
la Canciller Merkel desde que llegó al poder en 2005 en coalición con el SPD
del anterior canciller Gerhard Schroeder. La segunda es la fortaleza de la
economía europea y, por ende, de la moneda que le es propia: el euro. Parece,
pues, que se han alejado las dudas sobre la vigencia de la moneda única -recordemos las declaraciones del Directorio europeo en el Foro de Davos en enero de 2011: "Jamás dejaremos caer el euro, jamás" (véase la entrada EL DIRECTORIO
EUROPEO SE IMPONE, en http://ullderechointernacional.blogspot.com.es/2011/01/el-directorio-europeo-se-impone.html)-
y se
avanza ya de forma definitiva a la unión fiscal, bancaria y a la creación de un
mercado de deuda europeo, lo que ha sido una demanda de las potencias
emergentes desde el estallido de la crisis financiera global en 2008. ¿Cómo lo
ha conseguido el gobierno alemán? En primer lugar, con una tasa de empleo
histórica para un país con ochenta y un millones de habitantes -en 2012 el
desempleo ascendió al 7,1% de la población activa-, y un crecimiento económico
estable potenciado por las exportaciones que superaron también en 2012 el
billón y medio de dólares. Segundo, en medio de la supuesta crisis de deuda
soberana que azotaba a los Estados europeos, las emisiones alemanas se
convirtieron en el activo refugio, de modo que en los últimos años el Tesoro Alemán
conseguía tasas de rentabilidad negativa. El resultado ha sido un récord en los
ingresos fiscales y la contención del gasto público que posibilitará que no
haya que emitir deuda pública el próximo año, lo que no ocurría desde 1969. Esto
nos plantea dos reflexiones: ¿se han
dado cuenta el resto de dirigentes europeos y, en concreto los de la Europa
periférica, de cuál es el camino para salir de la crisis económica y financiera?
Y, ¿cuándo se decidirá el Poder Político
alemán a ejercer como poder hegemónico regional? Porque no se puede
permitir que en una situación de enfrentamiento con una de las dos grandes
potencias nucleares del mundo, como es Rusia en el conflicto ucraniano, quienes
tomen decisiones importantes sean los burócratas de Bruselas coaligados con los
dirigentes políticos de los Estados pequeños de la Unión Europea. Una de las
máximas del realismo político es que lo bueno de tener poder es llegar a
ejercerlo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
