Este es el título
de mi contribución en el libro Reconfigurando la seguridad internacional.
Nuevas tecnologías, oportunidades y desafíos, recién publicado por el Instituto
Universitario Gutiérrez Mellado (IUGM), perteneciente a la Universidad Nacional
de Educación a Distancia (UNED) en Madrid. Después de un riguroso proceso de revisión
liderado por los estimados colegas Clara Bañares Martín y el general Fernando
García Blázquez, ven la luz las principales ponencias presentadas en las XVII
Jornadas de Estudios de Seguridad del IUGM, celebradas en mayo de 2025. En sus correspondientes contribuciones ocho expertos hablan de armas estratégicas avanzadas, de amenazas híbridas, de
inteligencia artificial, de su militarización, de seguridad digital y de
ciberseguridad. En nuestra propia aportación planteamos que en un sistema
internacional cada vez más complejo e inestable, las grandes potencias recurren
de forma creciente al poder duro (hard power en la literatura anglosajona).
Particularmente es destacable en el caso de Estados Unidos, que en épocas
anteriores dominaron a través de la cooperación (soft power),
pero se han convertido en una potencia depredadora como ha escrito
recientemente Stephen Walt en Foreign Affairs -véase nuestro artículo «LA
DEROGACIÓN DEFINITIVA DE LA PROHIBICIÓN DEL USO DE LA FUERZA EN LAS RELACIONES
INTERNACIONALES», de marzo de 2026-. Pero, seamos honestos, este cambio no
es reciente ni tampoco sorprendente. No comenzó con el estallido de la guerra
en Ucrania a finales de febrero de 2022, sino que se activó mucho antes, cuando
los dirigentes de la política exterior estadounidense decidieron romper los
equilibrios de la Posguerra Fría e iniciaron el desmantelamiento del régimen de
control de armamentos, que se ha cerrado este año con el fin del tratado START
como anotamos en la entrada anterior - PONENCIA
SOBRE LOS PROBLEMAS ASOCIADOS AL FIN DEL TRATADO NUEVO START EN LAS XII
JORNADAS DE ESTUDIOS INTERNACIONALES DEL IDEA, de septiembre de 2026-. De este
modo, tanto Estados Unidos como Rusia y China están aumentando
el ritmo de sus programas de armas estratégicas avanzadas para dotarse
de las capacidades necesarias para disuadir y, en caso de no tener
éxito, poder combatir y ganar guerras. En concreto, Rusia ha recurrido
a esas nuevas armas en los conflictos internacionales más recientes en los que
ha participado. Ese es el objeto del texto donde analizamos el rearme ruso a
partir de 2010, los fundamentos de la política de defensa rusa, los nuevos
sistemas de armas estratégicas avanzadas rusas (desde el ICBM Sarmat, el vehículo
planeador hipersónico Avangard, el misil balístico aéreo Kinzhal, el misil de
crucero Burevestnik, el torpedo estratégico Poseidón, estos dos últimos de
propulsión nuclear, y el láser defensivo de sistemas estratégicos Peresvet), así
como toda la panoplia de armas de largo alcance que están empleado masivamente
contra Ucrania en la aplicación de su Doctrina de Operaciones Estratégicas
de Destrucción de Infraestructuras Críticas (OPEDIC). Se aportan conclusiones
generales para tratar de comprender no solo el momento en el que nos encontramos
sino cuáles son las perspectivas que se observan en un próximo futuro, y
también una bibliografía actualizada que pretende se útil para estudiantes e
investigadores. La realidad es que los tiempos sobre los que hemos estado
teorizando hace más de una década, ya están aquí y es necesario entenderlo. Mi
agradecimiento al IUGM por facilitar este espacio de reflexión.
Referencia bibliográfica completa: «Desarrollos recientes de armas estratégicas avanzadas rusas y su aplicación en los conflictos internacionales», Reconfigurando la seguridad internacional. Nuevas tecnologías, oportunidades y desafíos (Bañares Martín y García Blázquez). UNED. Madrid, 2026, pp. 13-30.

Enhorabuena.
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