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EJERCICIOS DE LAS FUERZAS DE DISUASIÓN NUCLEAR DE RUSIA: ADVERTENCIAS, RIESGO DE ESCALADA Y DOCTRINA KARAGANOV
Del 19 al 21 de
mayo de 2026 el Estado Mayor General ruso activó un conjunto de ejercicios de las
fuerzas de disuasión nuclear, la famosa triada nuclear, que incluiría el disparo
de misiles balísticos y de crucero por parte de distintos vectores de lanzamiento
de las unidades participantes. El comunicado decía que el principal objetivo
de esos ejercicios es el planeamiento de acciones para disuadir a un
potencial enemigo y verificar el grado de adiestramiento de las unidades
operativas. El volumen de fuerzas participantes es ingente si hacemos caso
a las informaciones del Ministerio de Defensa ruso: 64.000 efectivos, 7800
equipos, 200 sistemas de lanzamiento, 140 aviones, 73 buques de superficie y 13
submarinos nucleares, de ellos 8 SSBN, pertenecientes a las Fuerzas de Misiles
Estratégicos (RVSN), la Flota del Norte, la Flota del Pacífico, la Aviación de
Largo Alcande (DA), así como a las brigadas de artillería-misil asignadas a los
Distritos Militares de Leningrado y Moscú y del Ejército bielorruso.
Precisamente, un día antes, el 18 de mayo de 2026 el Ministerio de Defensa
bielorruso anunció que unidades rusas y bielorrusas se estaban preparando para
ejercicios de fuerzas con capacidad nuclear, también en territorio de
Bielorrusia. En primer lugar, es preciso señalar que estos ejercicios, en
este momento son atípicos, no forman parte de su plan de adiestramiento
anual, que contempla su ejecución y con menor entidad de fuerzas en el mes de
octubre de cada año, al final del curso de adiestramiento militar, como hemos
ido siguiendo en este blog desde su práctica regular a partir de 2012 -véanse
las entradas tituladas GROM ejercicio de guerra nuclear, el último de ellos en EJERCICIO
DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL GROM-25: SIN SORPRESAS, de octubre de 2025-. En
segundo lugar, el volumen de fuerzas anunciado supera cualquier ejercicio
anterior de estas características y parece la suma de varios ejercicios
como Escudo Oceánico o Tormenta de Primavera más el ejercicio regular anual
GROM destinado a verificar el funcionamiento del sistema de mando y control y
la preparación de las unidades de lanzamiento para ejecutar un ataque masivo
con armas nucleares en caso de agresión. Es preciso señalar, además, que el GROM
se ha ejecutado siempre en el mes de octubre, salvo en dos ocasiones: en 2014
que se adelantó a mayo en medio de la anexión de Crimea y el estallido independentista
en el Dombás -en EXHIBICIÓN
DEL PODERÍO MILITAR DE RUSIA: GROM-14 Y DESFILES DEL DÍA DE LA VICTORIA,
mayo de 2014-:, y en 2021 cuando se pospuso y se realizó el 19 de
febrero de 2022, cinco días antes del inicio de la invasión de Ucrania -en EL
DÍA DEL TRUENO: GROM-21, EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL, de febrero de
2022-; ambos tenían un fuerte mensaje estratégico dirigido hacia Occidente, que
el presidente ruso Vladimir Putin explicó en un discurso televisado en la mañana
del 24 de febrero de 2024 para justificar la agresión contra Ucrania -véase en LAS
ADVERTENCIAS SOBRE DISUASIÓN ESTRATÉGICA DE RUSIA CON OCASIÓN DE LA INVASIÓN DE
UCRANIA, de febrero de 2022-. Por tanto, se puede extraer una pauta de
comportamiento: la activación de las Fuerzas Nucleares Estratégicas fuera
del cronograma establecido en el plan de adiestramiento anual implica la
preparación para llevar a cabo acciones decisivas. Es lo que enseñan los
hechos del pasado y de ellos obtenemos el conocimiento. No establece reglas
predictivas, pero si pautas de comportamiento de unos dirigentes que,
además, se caracterizan por su extrema racionalidad, porque como hemos
dicho en otras ocasiones, la posesión de armas nucleares impone la cordura
incluso entre los más estúpidos, bien sea por el miedo o por la aplicación de
un cálculo racional de coste y beneficio -véase nuestro capítulo en el Panorama nuclear global del IEEE sobre PODERÍO
NUCLEAR DE RUSIA: NUEVOS PLANTEAMIENTOS SOBRE CAPACIDADES Y DOCTRINA DE EMPLEO,
mayo de 2025-. ¿En que momento nos encontramos? En la cumbre de la
incipiente Comunidad Política Europea en Ereván celebrada del 4 al 5 de mayo de
2026 en Armenia, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenski amenazó con llevar a
cabo acciones contra Moscú durante las celebraciones de los actos conmemorativos
del Día de la Victoria el 9 de mayo. Inmediatamente, tanto el portavoz del
Kremlin como los ministerios de Defensa y de Asuntos Exteriores rusos hicieron
sendas declaraciones en las que pusieron sobre la mesa una amenaza muy
concreta: en caso de que se perpetraran ataques contra Moscú en esa fecha las
Fuerzas Armadas rusas ejecutarían un ataque masivo con misiles contra el centro
gubernamental de Kiev, conocido como Bankova. Asimismo, se advirtió a la población
civil y a las representaciones diplomáticas de las consecuencias. Fue una
amenaza explícita, clara y que no admitía interpretaciones. Como sabemos,
nada ocurrió y en Moscú celebraron sus fiestas, incluido su tradicional desfile
en la Plaza Roja, esta vez con fuerzas a pie y con el cierre de una formación aérea
que voló sobre el centro de la ciudad. Además, en ese período estuvo vigente
una tregua entre el 8 y el 11 de mayo que las partes reconocieron que fue aceptada
gracias a la mediación del presidente estadounidense Donald Trump. Pasado ese
momento arreciaron los bombardeos por parte de ambas partes contra objetivos
en profundidad en territorio enemigo. ¿Dónde está la diferencia?
Primero en el volumen de medios empleados por Ucrania. El Ministerio de Defensa
ruso informó el 17 de mayo del derribo de 1057 municiones sobre territorio
ruso, la inmensa mayoría de ellas eran vehículos aéreos no tripulados (RPAS en
inglés). Segundo, en que la parte ucraniana está atacando los centros del
poder de Rusia, tanto Moscú como San Petersburgo, y en este último caso está
usando el corredor que le facilitan los países bálticos para llegar
tanto a la ciudad federal como a los puertos de Ust-Luga y Primorsk, donde se ubican
las principales estaciones de carga de petróleo y gas natural que exportan al
resto del mundo para continuar financiando su guerra en Ucrania. Por tanto, volviendo
a los ejercicios de las fuerzas de disuasión nuclear en el mejor de
los casos se trata, de nuevo, ante un mensaje de advertencia dirigido a
Occidente para que no use a los países bálticos como corredor para atacar a
Rusia. En el peor de los casos se estaría en la antesala de la adopción
de medidas expeditivas no solo contra Ucrania sino también contra uno o
varios países de la OTAN que no tengan armas nucleares y que estén apoyando
activa y abiertamente aquellos ataques. Se trataría de la aplicación de la Doctrina
Karaganov, de la que ya escribimos en otro lugar, y que parcialmente se incorporó
en la revisión de la Doctrina de empleo de armas nucleares de Rusia el 21 de
noviembre de 2024 – véase de nuevo PODERÍO
NUCLEAR DE RUSIA: NUEVOS PLANTEAMIENTOS SOBRE CAPACIDADES Y DOCTRINA DE EMPLEO,
mayo de 2025-. Se basan en la concepción de que Estados Unidos no responderá a
un ataque de esa magnitud porque no estaría dispuesto a sacrificar Chicago por
Poznan. Es el monstruo de la guerra nuclear entre grandes potencias que se
mueve en las sombras mientras que los pequeños juegan a la guerra de los soldaditos
de plomo. ZPU: “Soldado de Plomo”.
Gracias por compartirlo.
ResponderEliminarEnhorabuena.
ResponderEliminarEs un asunto preocupante.
ResponderEliminarGracias por este artículo. Un abrazo.
ResponderEliminarMuy bueno. Gracias.
ResponderEliminarComo para no sentirse disuadido.
ResponderEliminarMuchas gracias por informarnos.
Muchas gracias, estimado.
ResponderEliminar¿y qué te parece que todos vayan a China a repartirse el mundo?
ResponderEliminarGracias por compartir 🙂
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