El gobierno de Su Majestad anunció que el día 29 de
marzo de 2017 iniciará las negociaciones para la retirada de la Unión Europea. En
concreto, el representante permanente del Reino Unido ante la Unión Europea, Timothy Barrow, notificó el día 20 de
marzo de 2017 al Presidente del Consejo Europeo la intención de su gobierno de
invocar el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea (TUE); según sus
palabras “este anuncio cumple el compromiso del Reino Unido de activar el
artículo 50 a finales de marzo de 2017”. Por su parte, el Ministro responsable
del proceso de retirada, David Davis,
recordó que el pueblo británico había adoptado en referéndum la “decisión
histórica” de abandonar la Unión Europea y que su gobierno se encuentra ahora “en
el umbral de la negociación más importante para este país en una generación”. Aunque
debería haber afirmado que su gobierno se enfrentaba al mayor error en política
exterior cometido en generaciones -de irresponsabilidad histórica se ha calificado la decisión del Primer Ministro Cameron de convocar el referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea. Y ahora dice: “El gobierno es claro con sus
objetivos: un acuerdo que funcione para cada país y región de Reino Unido y
que, de hecho, funcione para toda Europa; una nueva alianza positiva entre
Reino Unido y nuestros amigos y aliados de la Unión Europea”. Como decíamos en
la entrada publicada en el blog con ocasión del resultado del referéndum en
junio de 2016, titulada LA ESPERADA SALIDA DEL REINO UNIDO DE LA UNIÓN EUROPEA,
este resultado no debería haber sorprendido a nadie, más bien se trataba de un
resultado esperado, y deseable para que el proyecto de Unión Política Europea
pueda seguir avanzando en integración política, en política exterior y en
seguridad y defensa. Porque, qué lejos se encuentra el Reino Unido de aquel
liderazgo político-militar que les llevó a imponer un auténtico régimen de estabilidad
hegemónica en el sistema mundial conocido como la Pax Britannica; o qué lejos del liderazgo político y moral que
llevó a resistir en solitario la agresión alemana después de la derrota de
Francia en junio de 1940. Ahora, una ridícula Primera Ministra Theresa May -no basta más que recordar las palabras pronunciadas en el discurso en Lancaster House el 17 de enero de 2017 enfatizando que "nos vamos de la Unión Europea pero no nos vamos de Europa"-, sustituta de contingencia del
nefasto Primer Ministro David Cameron
–el político más desastroso que ha tenido Gran Bretaña en décadas- comparece
públicamente tratando de ocultar la increíble
debilidad de su país, que les ha llevado en la última década, primero, en
plena crisis económica a perder
cualquier tipo de protagonismo en el sistema europeo de Estados, donde fue
excluido sistemáticamente de las decisiones políticas que implicaban cambios estratégicos
en el continente –período que a su vez ha sido ejemplarmente aprovechado por
Alemania-, y, segundo, a conseguir ser
expulsada de la Unión Europea, y ha hacerlo a petición propia. Esto es así
porque Londres carecía de los recursos e influencia para presionar a otros
socios en la petición de medidas de excepción y derechos de veto en asuntos en
los que ya nadie le pedía opinión. En ese momento es cuando realmente se abrió
el debate sobre si el Reino Unido debía seguir formando parte de la Unión
Europea. De este modo, conocido el resultado del referéndum el 24 de junio de
2016, los dirigentes políticos europeos se apresuraron a pedir al gobierno británico
que no demorara el inicio de las negociaciones para la salida del Reino Unido
de la Unión Europea, precisamente en un período en el que se están produciendo
cambios político-estratégicos complejos en el continente con el regreso de de
Rusia y Alemania a su condición de grandes potencias del sistema europeo. Sin
duda, el Primer Ministro Churchill se desplomaría ante el desastre político que
han provocado los continuadores del Primer Ministro Tony Blair al frente del
gobierno de Su Majestad. Como decíamos en la entrada de junio de 2016: el Reino Unido ha dejado de existir como
actor político relevante del sistema europeo de Estados.
"EMPEZAR A GANAR GUERRAS"
Esta es la frase que pronunció el Presidente Trump en
su intervención en una conferencia con gobernadores celebrada el 27 de febrero
de 2017, precisamente un día antes de la intervención solemne del nuevo presidente
ante las dos Cámaras del Congreso en sesión conjunta. Con ello, enfatizaba una
de las propuestas fundamentales de la nueva Administración: el incremento del
gasto público, que se destinará a la mejora de las infraestructuras nacionales –pilar
básico para recuperar la competitividad de la economía nacional- y la defensa.
En concreto, el incremento en el presupuesto de defensa se cifra en un 9%,
aproximadamente unos 54.000 millones de dólares. Y entre las primera
declaraciones del Presidente Trump en materia de defensa está la de reforzar
las fuerzas de ataque nuclear, con lo que se confirma la continuidad de los
tres grandes programas que afectan a la Fuerza de Disuasión Estratégica
aprobados por la Administración anterior: el nuevo misil conjunto de la Fuerza
Aérea y la Armada –que sustituirá a los misiles actuales Minuteman III y
Trident D5 respectivamente-, el programa del submarino lanzamisiles de quinta
generación SSBN-X y el nuevo bombardero estratégico B-21 Raider para la Fuerza Aérea. El objetivo de la revisión del
presupuesto de defensa es “poner a Estados Unidos primero”, esto es, continuar
manteniendo la brecha tecnológica militar que les separa de la siguiente potencia
del sistema internacional. Y para ello se potenciarán los programas y sistemas
que apliquen tecnologías disruptivas, es decir, que impongan avances decisivos comunicaciones
y vigilancia espacial, en armas hipersónicas y de precisión y en ciberdefensa y
ciberseguridad. Lo que evidentemente está mucho más allá de las declaraciones
de algunos funcionarios respecto a simplemente más dinero para barcos, aviones militares
y una presencia más fuerte en los estrechos marítimos clave relacionados con la
estratégica de denegación de acceso que previsiblemente impulsa China y también
Rusia.
Sobre las posiciones programáticas preliminares del nuevo presidente de los Estados Unidos en materia de seguridad y defensa y la relación con los principales aliados y los adversarios potenciales, véanse a los siguientes autores en el número más reciente de la revista Política Exterior (175, 2017) Benedicto, M.A.: «Pasos de gigante en la defensa europea», pp. 106-115; Bregolat, E.: «Carta de China: vivir en tiempos interesantes», pp. 22- 28; Shapiro, J. «Carta de Europa: una oferta que no podrán rechazar», pp. 16-21; Ojeda, J.: «Carta de América: A las puertas del poder», pp. 8-14.
Sobre las posiciones programáticas preliminares del nuevo presidente de los Estados Unidos en materia de seguridad y defensa y la relación con los principales aliados y los adversarios potenciales, véanse a los siguientes autores en el número más reciente de la revista Política Exterior (175, 2017) Benedicto, M.A.: «Pasos de gigante en la defensa europea», pp. 106-115; Bregolat, E.: «Carta de China: vivir en tiempos interesantes», pp. 22- 28; Shapiro, J. «Carta de Europa: una oferta que no podrán rechazar», pp. 16-21; Ojeda, J.: «Carta de América: A las puertas del poder», pp. 8-14.
GRANDES POTENCIAS, LANZAMIENTOS ESPACIALES E IMPACTO MEDIOMABIENTAL
Desde
los inicios de la carrera espacial primero la Unión Soviética y,
posteriormente, Rusia ha liderado el número de lanzamientos anuales de cohetes
espaciales, tanto para fines gubernamentales propios como para clientes
nacionales y extranjeros, representando este hito ininterrumpido la prueba de
la excelencia de la industria espacial rusa. Sin embargo, en 2016 ha sido superada
tanto por los Estados como por China en los lanzamientos espaciales: los
Estados Unidos realizaron 22, China 20 y Rusia 18 –la Agencia Espacial Europea
(ESA) se colocó en cuarto lugar con 9-. Pero es más, en los tres últimos años
se ha producido un fuerte descenso en los lanzamientos de Rusia: 37 en 2014, 29
en 2015 y 18 en 2016. Esto se debe a varios motivos. Por un lado, desde 2010 la
parte más importante de los recursos del programa espacial ruso se ha dedicado a
la construcción del nuevo cosmódromo de Vostochny en el Extremo Oriente ruso
cuyo primer lanzamiento tuvo lugar, precisamente, el 28 de abril de 2016. De
este modo se conseguirá la independencia plena reduciendo o anulando la
dependencia actual de Baikonur, que se encuentra más allá de las fronteras
nacionales. Por otro, se ha llevado a cabo una profunda reestructuración de la
industria espacial debido a los casos de ineficiencia e incluso de corrupción
que han afectado a los programas espaciales –y que son una fuente de ingresos
adicional para la industria espacial rusa-. Finalmente, como comentábamos en la
reciente entrada AVANCES EN EL NUEVO PROGRAMA ESTATAL DE ARMAMENTOS DE RUSIA el
gobierno ruso ha llevado a cabo una reducción del presupuesto de Roscosmos -actualmente de 23.421 millones de dólares- para ajustarlo a la caída del PIB
de los dos últimos años. Sin embargo, se ha anunciado que se iniciará el
desarrollo de una nueva estación espacial nacional, con independencia de la participación en los
programas multinacionales que se puedan acordar en el futuro. En este sentido,
ya se conoce la fecha aproximada para el colapso de la Estación Espacial
Internacional, el programa espacial más importante desarrollado hasta ahora. Pero
aquí también nos encontramos con un problema de consecuencias medioambientales
incalculables: cuando la IEEE llegue al final de su vida operativa en 2028 será
dirigida para que descienda hacia la Tierra y sus restos se hundirán en el océano
Pacífico, en el área geográfica denominada “polo de la inaccesibilidad del
Pacífico” -el lugar del océano que se encuentra más alejado de cualquier tierra firme se sitúa en el extremo sur de la Dorsal del Pacífico Oriental a 2.600 kilómetros de la Antártida y a 1.600 kilómetros de varias pequeñas islas oceánicas, y el fondo del océano se sitúa en ese punto a 3.700 metros de profundidad-. En esta zona reposan los restos de cientos de satélites y
objetos espaciales hundidos en el océano a partir de 1971 por la NASA,
Roscosmos, la ESA o más recientemente SpaceX, y entre
ellos destacan por sus proporciones los restos de la estación espacial
soviético-rusa Mir (hundida en 2001), constituyendo el mayor vertedero de basura espacial compuesto de todo tipo de materiales
tóxicos, incluidas pilas de plutonio... y que no se halla precisamente en el espacio. Más información el sitio web de Información de Defensa y Seguridad.
AVANCES EN EL NUEVO PROGRAMA ESTATAL DE ARMAMENTOS DE RUSIA
En diferentes publicaciones hemos hecho referencia
al nuevo programa estatal de armamentos que está preparando el gobierno ruso
para el período 2018-2025 –por ejemplo,
sobre la construcción de los destructores lanzamisiles proyecto 22350 Líder, los
trabajos para un nuevo submarino nuclear de ataque de quinta generación denominado
Jasky o los estudios preliminares del nuevo bombardero de largo alcance del
programa PAK-DA-. El nuevo programa de armamentos continuará el que actualmente
se encuentra en curso en el período 2011-2017 y que, realmente, ha supuesto un
salto cualitativo en el equipamiento de las Fuerzas Armadas rusas, aunque haya
hitos que se no han podido alcanzar completamente como son la entrada en
servicio del caza T-50 del programa PAK-FA o el retraso acumulado en la construcción
de los SSBN Borei que ha supuesto que solo se encuentren en servicio tres de
las ocho unidades previstas, por citar solo los dos programas más destacados. Sobre
este tema, el Viceprimer Ministro de Defensa Dimitry Rogozin anunció el 1 de diciembre que el nuevo Programa
Estatal de Armamentos 2018-2025 estará aprobado en julio de 2017, afirmó que no
se van a producir recortes presupuestarios sobre las previsiones iniciales y
que se priorizarán los programas que
supongan avances tecnológicos decisivos. Por su parte, el Viceministro de
Defensa Yuri Borisov indicó que el Programa
Estatal de Armamentos hasta 2025 incluirá el desarrollo y puesta en servicio de
una nueva generación de armas de precisión que aseguren una ventaja tecnológica
sobre cualquier adversario. Esto se conseguirá con el desarrollo de nuevos
sensores con capacidad para suministrar información en tiempo real y en
cualquier condición meteorológica y con equipos de comunicaciones avanzados
diseñados para transmitir información en tiempo real a los que tienen que tomar
las decisiones; estos equipos incluyen nuevos sistemas de tratamientos de datos
avanzados y nuevas armas guiadas de precisión. Para la guía de estas nuevas
armas avanzadas se requieren sistemas de comunicaciones espaciales y toda una infraestructura
de apoyo en tierra cuya responsabilidad comparten las Fuerzas Aeroespaciales de
Rusia (VKS) y la agencia espacial Roscosmos.
Sin embargo, el gobierno ruso ha anunciado recortes adicionales en el
presupuesto de agencia espacial estatal para la próxima década, que alcanza actualmente
los 23.421 millones de dólares. Los programas prioritarios para el período
2016-2026 son los sistemas de comunicaciones espaciales, en particular el
sistema de posicionamiento global Glonass, nuevos satélites de comunicaciones y
de reconocimiento y los programas científicos. Sin embargo, el Vicepresidente
primero de Roscosmos Alexander Ivanov
afirmó que los programas con fines militares podrían verse afectados con los recortes
del presupuesto espacial.
LA CONSTELACIÓN SATELITAL EUROPEA SE AMPLIA
Desde
que se iniciaron las misiones de lanzamiento de los satélites, en el blog hemos
hecho un seguimiento del programa Galileo –véase la entrada anterior DOS NUEVOS SATÉLITES DEL SISTEMA GALILEO EN ÓRBITA- puesto que se trata de una de las
decisiones de mayor alcance estratégico adoptadas en el seno del sistema de cooperación
europea que denominados Unión Europea y organizaciones asociadas como la
Agencia Espacial Europea (ESA). La finalidad es disponer de un sistema de
posicionamiento por satélite global europeo que permita a los gobiernos, a las Fuerzas
Armadas, a las empresas multinacionales y a los operadores privados europeos disponer
de la capacidad de tomar decisiones autónomas en ámbitos estratégicos sin tener
que recurrir a los sistemas americanos o rusos, aunque se ha construido para
que sea compatible tanto con el GPS como con el sistema Glonass. De este modo, el
“cegamiento” parcial o el cierre total de un sistema de guía espacial no impedirán
que las comunicaciones, el transporte terrestre, marítimo o aéreo, o, en última
instancia, los ataques militares con armas guiadas a objetivos definidos por
los dirigentes europeos puedan ser impedidos por otras grandes potencias. Así,
el 17 de noviembre de 2016 se produjo un avance sustancial en el programa
satelital europeo cuando un cohete Ariane 5, que despegó del puerto espacial de
Kouru en la Guayana francesa, se encargó por primera vez de transportar y poner
en órbita cuatro satélites del sistema de posicionamiento global europeo Galileo
de una sola vez. Hasta ahora los satélites del programa Galileo se lanzaban por
pares empleando cohetes rusos Soyuz desde la Guayana francesa. Como ya dimos cuenta en una entrada anterior del mes de julio del 2016 titulada EL GIGANTE EUROPEO CRECE, la ESA, la corporación europea Airbus Safran Launchers y el CNES están desarrollando conjuntamente un nuevo lanzador europeo, denominado Ariane 6, y un nuevo complejo de lanzamiento, que ha sido dotado a primeros de noviembre con un presupuesto de 3.000 millones de euros. Con esta octava
misión ya se encuentran en órbita dieciocho satélites del sistema Galileo que
pronto alcanzará su capacidad operativa plena: veinticuatro satélites
operativos y hasta seis en reserva, apoyados en una gran infraestructura
terrestre necesaria para su explotación. De este modo se consolida el programa
que encargó la Comisión Europea a la ESA destinado a crear y explotar un sistema
de posicionamiento global satelital europeo independiente. Con la finalidad de fomentar un sector espacial europeo más competitivo a escala global, el 26 de octubre de 2016 la Comisión Europea y la ESA firmaron una declaración conjunta sobre la "Visión y objetivos compartidos para el futuro de Europa en el espacio" -documento disponible aquí-; los objetivos son garantizar la autonomía europea para acceder y utilizar el espacio en un entorno seguro, consolidar y proteger las infraestructuras espaciales, incluso contra ciberataques. Para ello, la ESA va a solicitar a los Estados miembros un compromiso plurianual de 11.000 millones de euros.
Como parte de su contribución a la política espacial europea, el gobierno español anunció a primeros de diciembre que incrementará la aportación económica al presupuesto de la ESA en cincuenta millones de euros anuales hasta los doscientos millones anuales, un total de 1.512,3 millones de euros en el período 2017-2024. Esto supone un incremento de 600 millones de euros, de los que 141,3 millones se destinarán a contribuciones obligatorias y 459 a financiar programas opcionales como son los de observación de la tierra, cohetes espaciales, telecomunicaciones, exploración espacial, misiones tripuladas y microgravedad, navegación espacial, tecnología y seguridad. El anuncio fue realizado por el Ministro de Guindos en la reunión del Consejo ministerial de la ESA en Lucerna cuya presidencia ejerce España por turno. De Guindos también confirmó que no se plantea crear una agencia espacial española: "lo que se necesita no es tanto hacer una Agencia Espacial española como coordinar todos los actores del sector".
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Como parte de su contribución a la política espacial europea, el gobierno español anunció a primeros de diciembre que incrementará la aportación económica al presupuesto de la ESA en cincuenta millones de euros anuales hasta los doscientos millones anuales, un total de 1.512,3 millones de euros en el período 2017-2024. Esto supone un incremento de 600 millones de euros, de los que 141,3 millones se destinarán a contribuciones obligatorias y 459 a financiar programas opcionales como son los de observación de la tierra, cohetes espaciales, telecomunicaciones, exploración espacial, misiones tripuladas y microgravedad, navegación espacial, tecnología y seguridad. El anuncio fue realizado por el Ministro de Guindos en la reunión del Consejo ministerial de la ESA en Lucerna cuya presidencia ejerce España por turno. De Guindos también confirmó que no se plantea crear una agencia espacial española: "lo que se necesita no es tanto hacer una Agencia Espacial española como coordinar todos los actores del sector".
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GROM-16: DEMASIADOS PÁJAROS EN EL CIELO OTRA VEZ: SLBMS, ICBMS, SARMAT Y PROYECTO 4202
El mes de octubre de 2016 ha traído de nuevo por
parte de Rusia un despliegue de capacidades nucleares estratégicas solo
comparable con otros ejercicios anteriores llevados a cabo por el Ministerio de
Defensa, como el de guerra nuclear global de octubre de 2015 o la Operación
Begemot en agosto de 1991. Durante este mes de octubre tanto las Fuerzas
Submarinas Estratégicas de las dos flotas principales de Rusia, como las
Fuerzas Coheteriles Estratégicas (RVSN) han efectuado varios lanzamientos de
cohetes estratégicos, combinados a finales de mes con el lanzamiento de misiles
de crucero por unidades navales de superficie y submarinas, poniendo de
manifiesto las renovadas capacidades de combate de las Fuerzas Navales y
Estratégicas de Rusia, y que ya se han visto en un conflicto real como es la
guerra civil en Siria desde octubre del año pasado. De este modo, el 12 de octubre
de 2016 el submarino nuclear portamisiles (SSBN) proyecto 667BDR (Delta III en
código OTAN) K-433 Svyatoi Georgy
Pobedonosets asignado al 12º Escuadrón de Submarinos de la Flota del
Pacífico con base en Rybachiy, en la península de Kamchatka, efectuó el disparo
de un cohete intercontinental (SLBM) R-29R en inmersión en el mar de Okhotsk
que, después de realizar la trayectoria de vuelo, las ojivas inertes impactaron
en el polígono de Chizhá en la península de Kanin, al norte de la Rusia
europea. Poco después, el SSBN proyecto 667BDRM (Delta IV) K-407 Novomoskovsk perteneciente al 12º
Escuadrón de Submarinos de la Flota del Norte realizó el lanzamiento de un SLBM
R-29RM Sinevá en inmersión en el mar de Barents que también alcanzó con éxito
el objetivo previsto en el polígono de pruebas de Kura, en la península de
Kamchatka, en el Extremo Oriente ruso. Por su parte, las RVSN lanzaron el mismo
día un cohete con base en tierra (ICBM) Topol (SS-25 en código OTAN) desde el
cosmódromo de Plesetsk, en el norte de la Rusia europea, que también se dirigió
y alcanzó el objetivo programado en el polígono de Kura. Según declararon
fuentes del Ministerio de Defensa esta prueba ha servido para validar la
extensión de la vida útil del cohete Topol más allá de los veintiséis años, y
se trata del segundo lanzamiento de este modelo en menos de un mes –en todo
caso, estos dos lanzamientos estaban programados y habían sido anunciados por
el comandante en jefe de las RVSN, general Karakayev-. Pocos días después, el
16 de octubre, el submarino nuclear lanzador de misiles de crucero (SSGN) proyecto
949A Antey (Óscar en código OATN) K-410 Smolensko
disparó un misil de crucero P-700 Granit en el mar de Barents para alcanzar un
objetivo costero en la isla Severni en el archipiélago de Nueva Zembla –se
trata del segundo ejercicio de esta naturaleza en menos de un mes, ya que a
finales de septiembre pasado el crucero nuclear proyecto 1144.2 Pedro El Grande y un SSGN Antey no
identificado realizaron sendos disparos de misiles Granit en el mar de Barents-.
El día 25 de octubre la Oficina de Diseño de Cohetes Makayev divulgó en su
sitio web la primera imagen del nuevo ICBM pesado de las RVSN, denominado RS-28
Sarmat, que entrará en servicio previsiblemente a partir de 2018. El Ministerio
de Defensa ruso firmó en junio de 2011 el contrato para el desarrollo del nuevo
cohete Sarmat con la finalidad de reemplazar a los ICBM pesados RS-36M2 Voevoda (SS-18
en código OTAN) que entraron en servicio entre 1970 y 1980 –recordemos el por qué del despliegue de los "Euromisiles" en los ochenta-, capaces de transportar hasta
diez ojivas nucleares y que ya están llegando al final de su vida operativa.
Según han anunciado fuentes del Ministerio de Defensa y de la Oficina Makayev,
el nuevo ICBM es capaz de cargar entre diez y dieciséis ojivas nucleares y
señuelos y contramedidas a distancias intercontinentales- se habla de hasta
16.000 kilómetros de distancia-, constituyendo un arma sin equivalente en el
bloque militar occidental. Incluso se ha anunciado que podrá transportar el
nuevo vehículo portador hipersónico
actualmente en desarrollo en el marco del denominado Proyecto 4202. Precisamente, un día después, el 26 de
octubre las RVSN llevaron a cabo el lanzamiento de un ICBM UR-100NUTTH (SS-19)
desde un silo situado en la base de misiles de Dombarovsky, en la región de
Oremburgo, cuyas ojivas impactaron con éxito en el polígono de Kura a 6.000
kilómetros de distancia del lugar de lanzamiento. De acuerdo con la opinión de
varios especialistas -y lo publicado en medios rusos- puede tratarse de una nueva prueba del vehículo
hipersónico Yu-71 comentando antes, y similar a la que se realizó el
pasado 19 de abril con las mismas características. Llegados a este punto nos
planteamos: ¿qué persigue Rusia con el desarrollo de este nuevo ICBM pesado y
de las nuevas ojivas hipersónicas? Pues, sin duda, trata de garantizar la
disuasión nuclear efectiva y asegurar las Fuerzas Estratégicas propias frente la
instalación por los Estados Unidos de sistemas antimisiles en las fronteras de
Rusia que socavan uno de los principios de la estabilidad estratégica: la invulnerabilidad
mutua de las Fuerzas de Cohetes Estratégicos. La
alternativa a este reto es clásica: la necesidad de disponer de una poderosa
Contrafuerza capaz de superar un primer ataque nuclear masivo del adversario y poder des cargar un golpe de proporciones catastróficas en las fuerzas restantes del adversario, o entrar en un juego peligroso que no es otro que la tentación del ataque
preventivo cuando se tuvieran indicios “racionales” de la preparación de un
eventual ataque nuclear. El problema es que los Estados Unidos están jugando el
peligroso juego de dotar a sus vehículos de ataque hipersónico con ojivas
convencionales dentro del programa Prompt Global Strike. La cuestión se torna
entonces en saber cuándo un ataque es masivo o no, y si no lo es, si las armas
que portan los cohetes estratégicos transportarán cargas nucleares, en cuyo
caso se debe activar un ataque nuclear de respuesta, o carga convencional y
entonces no estaría justificada la respuesta con armas nucleares, pero que no se dudaría en calificarlo de nuclear para así descargar toda la fuerza nuclear y acabar con el problema de forma global. El coste es absoluto en los dos casos. Por tanto, la humanidad se puede ver abocada a la destrucción más estúpida
por el juego de las variables estratégicas y del inevitable margen de
incertidumbre en la decisión política: Kennedy lo resolvió correctamente en los
años sesenta, pero los líderes europeos de 1914 abocaron al mundo a una guerra
global de proporciones desastrosas que llevó a la caída de los imperios
europeos y el advenimiento del sovietismo en Rusia.
Si juzgamos la cuestión basándonos en la teoría de la adopción de decisiones, según Deustch, toda decisión tiene un margen de error del cincuenta por ciento y hay que fijar la atención en los márgenes que puedan inclinarla en una proporción sustancial hacia un lado o hacia otro. Descartando, por ser una variable acientífica, la irracionalidad -totalmente factible pero no manejable a estos efectos- hemos de fijarnos en los factores sociales que puedan primar la decisión, y sobre todos ellos el más importante: ¿en caso de adoptar una decisión, los beneficios son, en un porcentaje al menos del sesenta por ciento mayores que las pérdidas? Esto entra dentro de la teoría de los juegos, que Deustch manejaba siguiendo las normas de Talcott Parsons para elaborar un sistema estructurado. Por tanto, si elaboramos una estructura sistémica con solo dos variables únicas el resultado dependerá del peso sistémico que el entorno imponga a la estructura. Hacia que lado al menos el sesenta por ciento se incline el dilema de la decisión, deberá ser el que mayor número de funciones cumpla: factor geográfico, demográfico, recursos naturales, capacidad de supervivencia, certeza de la destrucción total del otro y, sobre todo, número y potencialidad de los aliados.
Si juzgamos la cuestión basándonos en la teoría de la adopción de decisiones, según Deustch, toda decisión tiene un margen de error del cincuenta por ciento y hay que fijar la atención en los márgenes que puedan inclinarla en una proporción sustancial hacia un lado o hacia otro. Descartando, por ser una variable acientífica, la irracionalidad -totalmente factible pero no manejable a estos efectos- hemos de fijarnos en los factores sociales que puedan primar la decisión, y sobre todos ellos el más importante: ¿en caso de adoptar una decisión, los beneficios son, en un porcentaje al menos del sesenta por ciento mayores que las pérdidas? Esto entra dentro de la teoría de los juegos, que Deustch manejaba siguiendo las normas de Talcott Parsons para elaborar un sistema estructurado. Por tanto, si elaboramos una estructura sistémica con solo dos variables únicas el resultado dependerá del peso sistémico que el entorno imponga a la estructura. Hacia que lado al menos el sesenta por ciento se incline el dilema de la decisión, deberá ser el que mayor número de funciones cumpla: factor geográfico, demográfico, recursos naturales, capacidad de supervivencia, certeza de la destrucción total del otro y, sobre todo, número y potencialidad de los aliados.
ARSENALES NUCLEARES DE LAS GRANDES POTENCIAS A 1 DE SEPTIEMBRE DE 2016
El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha
publicado los datos numéricos correspondientes a los arsenales nucleares
estratégicos de las dos grandes potencias conforme a las cláusulas de
transparencia de la información que se contienen en el Tratado de Armas Estratégicas
(nuevo START) firmado en Praga el 8 de abril de 2010, y que está en vigor
desde el 5 de febrero de 2011. Conforme a los datos recopilados, los Estados Unidos disponen de 1.367 ojivas
nucleares en 848 lanzadores entre misiles basados en tierra, misiles lanzables
desde submarinos y bombarderos estratégicos, de los que 681 se encuentran
desplegados. Los datos en el mes de marzo de 2016 eran de 1.481 ojivas, 878
lanzadores con 741 en estado operativo.
Por su parte, Rusia mantiene
1.796 cargas nucleares estratégicas en 847 vectores de lanzamiento, de los que
están actualmente operativos 508. En el mes de marzo anterior los números eran
1.735, 856 y 521 respectivamente. En el caso de Rusia destaca el incremento en
los lanzadores disponibles –veintidós- en los que ya se contabiliza la entrada
en servicio del tercer SSBN de clase Borei, que se ha incorporado a la Flota
del Pacífico el 26 de septiembre de 2016, y que transporta dieciséis cohetes R30
Bulavá equipados con hasta seis ojivas de 150 kilotones cada una -lo que hace
un total de 96 cargas nucleares en 16 nuevos SLBM- y el despliegue de nuevos
ICBM RS-24 Yars de las Fuerzas Coheteriles Estratégicas (RVSN); estos
incrementos han sido contrarrestados en parte por la baja de unidades
adicionales de ICBM Topol más antiguos de las RVSN, lo que arroja una reducción
de trece unidades en estado operativo. De este modo, los Estados Unidos se
acercan a los límites máximos previstos
en el tratado -1.550 ojivas nucleares estratégicas disponibles, 800 lanzadores
entre ICBM, SLBM y bombarderos estratégicos y 700 de ellos en estado operativo-,
pues solo deben reducir cuarenta y ocho vectores de lanzamiento totales,
mientras que Rusia debe rebajar las cifras en cuarenta y siete vectores y 246
cargas nucleares. Aunque la vigencia inicial del nuevo tratado START es de diez
años, el contexto actual plantea serias
dudas acerca de que las dos grandes potencias cumplan efectivamente con los
límites máximos acordados para las armas nucleares estratégicas e, incluso,
se podría poner en tela de juicio la vigencia del mismo tratado debido a desintegración
del sistema de estabilidad estratégica como consecuencia del creciente
enfrentamiento de las grandes potencias en sus zonas de fricción: Europa
oriental, el Cáucaso y Asia central y su extensión a Oriente Medio que se
dirime en estos momentos en las guerras contraterroristas de Siria e Irak. Tal
es así que en los primeros días de octubre el gobierno ruso ha suspendido mediante sendos decretos dos importantes
acuerdos en materia de cooperación nuclear bilateral. En primer lugar, el 3
de octubre de 2016 el Presidente Putin ordenó la suspensión del Acuerdo de
Gestión y Disposición de Plutonio (PMDA) firmado el 29 de agosto de 2000
argumentado que Washington ha incumplido de forma deliberada los compromisos en
la gestión del plutonio militar y que el mantenimiento de las sanciones y acciones
inamistosas contra Rusia supone una amenaza para la estabilidad estratégica.
Dos días después, el 5 de octubre el Primer Ministro Medvedev suspendió la
aplicación de los acuerdos de cooperación en investigación y desarrollo nuclear
y energético firmados en Viena el 16 de septiembre de 2013 precisando que la
decisión se ha tomado “en relación con la introducción por parte de los Estados
Unidos de restricciones en la cooperación con Rusia en el campo de la energía
nuclear”.
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