LAS FUERZAS DE COHETES ESTRATÉGICOS DE RUSIA ACTIVAN EL SEGUNDO REGIMIENTO ARMADO CON OJIVAS HIPERSÓNICAS AVANGARD

El 18 de noviembre de 2022 el Ministerio de Defensa ruso anunció que había comenzado el reequipamiento del segundo regimiento de misiles de las Fuerzas de Cohetes Estratégicos (RVSN) armados con las nuevas ojivas hipersónicas Avangard. El 1 de marzo de 2018 el presidente Putin informó durante el discurso anual a la Asamblea Federal (Duma Estatal y Consejo de la Federación) sobre el desarrollo de unos nuevos sistemas estratégicos avanzados que pondrían a Rusia a la cabeza de las grandes potencias en materia de disuasión nuclear estratégica. Se trataba de cinco sistemas de armas que llevaban décadas en desarrollo y que pudieron avanzar gracias a nuevos desarrollos tecnológicos y a la disponibilidad de los recursos necesarios para acometer dichos programas con el objetivo de ponerlos en servicio -véase la entrada EL PODER DOMINADOR DE LAS ARMAS NUCLEARES Y LA AMENAZA DE LA GUERRA, de marzo de 2018-, entre ellos el vehículo planeador hipersónico (glider) Avangard, reconocido como la respuesta rusa al programa americano Prompt Global Strike -véase la entrada LAS ARMAS DE PRECISIÓN, LA RUPTURA DEL EQUILIBRIO ESTRATÉGICO Y EL SISTEMA DE ATAQUE GLOBAL INMEDIATO DE LOS ESTADOS UNIDOS, de abril de 2015-. Desde el fin de la Unión Soviética los dirigentes rusos saben que la primacía militar rusa y el mantenimiento de su posición como gran potencia mundial se sostiene en la posesión de su inmenso arsenal nuclear, pero para ser creíble debe de ser continuamente actualizado y probado -véase la entrada EJERCICIO GROM-22. RACIONALIDAD Y PODERÍO NUCLEAR EN EL CONTEXTO DE UN CONFLICTO CONVENCIONAL, de octubre de 2022 y las referencias que en ella se contienen- y sostenido en una sólida doctrina de empleo para hacer creíble la disuasión -véase LA ACTUALIZACIÓN DE LA POLÍTICA DE EMPLEO DE ARMAS NUCLEARES DE RUSIA, UNA APUESTA POR EL RÉGIMEN DE ESTABILIDAD ESTRATÉGICA, de junio de 2020-. Precisamente, los excedentes financieros provocados por una fuerte alza en los precios de  los hidrocarburos y la mejora general de la economía rusa en la primera década del siglo XXI permitieron poner en marcha sendos programas estatales de armamentos (2011-2017 y 2018-2027) que incluyeron como prioridades la modernización de las fuerzas de disuasión nuclear, las municiones de precisión, las comunicaciones terrestres y espaciales, la robótica aplicada al campo de batalla y la inteligencia artificial. Aunque con resultados desiguales en cada uno de las prioridades establecidas, no cabe duda que el programa de modernización de las Fuerzas Nucleares Estratégicas ha avanzado a buen ritmo después de reemplazar a más de noventa por ciento de los sistemas de combate heredados de la Unión Soviética. Bien es cierto que el programa del nuevo misil balístico intercontinental (ICBM) pesado RS-28 Sarmat (SS-X-30) se ha retrasado al menos seis años, ya que las primeras pruebas de vuelo completas no se han llevado a cabo hasta 2022 (20 de abril y 18 de noviembre). El Sarmat es un gigantesco misil de combustible sólido de 100 toneladas de peso con capacidad para volar más de 15.000 kilómetros armado con un vehículo de reentrada múltiple independiente (MIRV) con hasta 10 ojivas nucleares o varias ojivas hipersónicas Avangard, que no estará operativo probablemente hasta 2024. El retraso acumulado en su puesta en servicio obligó a las RVSN a activar dos regimientos de misiles estratégicos con viejos ICBM UR-100NUTTK (SS-19 Stiletto Mod. 4) en silos armados con Avangard, hasta que puedan ser reemplazados por el Sarmat. De este modo, en diciembre de 2019 se activó el primero de ellos, el 621º regimiento de misiles de la 13ª División de Misiles de Dombarovsky de Oremburgo, en el Distrito Federal de los Urales, con los dos primeros ICBM URN-100NUTTK con Avangard -el orden de combate de las RVSN se puede consultar en la entrada LAS FUERZAS NUCLEARES DE RUSIA EN 2020, de mayo de 2020-. En diciembre de 2020 se activaron otros dos misiles del mismo tipo y en diciembre de 2021 se completó la dotación inicial de seis misiles y su puesta en servicio plena con un nivel de activación permanente, propio de las unidades de combate de las RVSN. La activación del segundo regimiento de misiles con ojivas hipersónicas Avangard indica la progresión del programa de modernización de las fuerzas de disuasión nuclear rusas en un momento especialmente delicado en el que se habla sin ambages del empleo de armas nucleares o, incluso, del peligro de estallido de la Tercera Guerra Mundial por el peligro de un intercambio nuclear incontrolado y masivo entre los Estados Unidos y Rusia a cuenta del conflicto de Ucrania. En la famosa frase atribuida al físico Albert Einstein, no sabemos cómo se luchará la tercera guerra mundial, pero la cuarta será con palos y piedras. 

Vídeo del proceso de carga de un ICBM UR-100NUTTK en silo disponible en: https://tvzvezda.ru/news/202211181812-e7g8J.html  

Epica “Unchain Utopia”.

REVISIÓN ESTRATÉGICA NACIONAL FRANCESA DE 2022

El 7 de noviembre de 2022 la secretaría general de Defensa y Seguridad Nacional francesa publicó el documento titulado Revue nationale stratégique y dos días después el presidente francés, Emmanuel Macron, pronunció un discurso en Tolón donde trató in extenso los temas contenidos en el documento citado. Como hemos dicho en entradas anteriores, Francia es una potencia que tiene perfectamente definidos sus objetivos estratégicos, lo hace a largo plazo, y la política exterior y de seguridad de los sucesivos gobiernos está orientada a garantizar el cumplimiento de dichos objetivos -véase la entrada FRANCIA INICIA EL PROGRAMA DE RENOVACIÓN DE SU FUERZA NUCLEAR EMBARCADA, de febrero de 2021-. El primero y más importante de todos, es el de garantizar la libertad, la seguridad y la independencia del país, para ello, en los años sesenta comenzó a construir un arsenal nuclear capaz, autónomo y suficiente que, a través de la disuasión, garantiza la seguridad del país frente a cualquier potencial adversario estatal. La posesión de armas nucleares hace que no se pueda volver a repetir la situación de junio de 1940, cuando en solo seis semanas la Wehrmacht derrotó a las Fuerzas Armadas francesas y obligó al gobierno francés a solicitar un armisticio, que incluyó la entrega de París a los ocupantes. En segundo lugar, Francia cuenta con la mayor y mejor dotada fuerza convencional de la Europa continental, excluida Rusia -que está actualmente inmersa en una guerra de desgaste contra la OTAN en Ucrania-, y mantiene sus intereses nacionales en aquellas zonas de especial influencia como son el norte de África y Subsáhara, golfo Pérsico y océano Pacífico, y otros territorios dispersos en América y océano Índico, a los que también dedica atención y recursos militares. En tercero, pero no en último lugar, está su desempeño político-estratégico como miembro permanente del Consejo de Seguridad, formando parte del directorio mundial, y como coparticipe del directorio político de la Unión Europea, junto con Alemania, aunque se puede plantear que se ha producido una disolución del mismo ante la extraordinaria incapacidad del actual gobierno alemán para gestionar el legado político de Merkel y la sumisión a los intereses de una élite europea discordantes con los hasta hace bien poco intereses de Alemania, en aras de una inexistente pero bien meditada y argüida “soberanía europea” -de la cual no huye el propio Macron-. Esta es una cuestión extraordinariamente compleja en la que no entra ni la Revue nationale stratégique de 2022 ni tampoco lo hizo el presidente Macron en su discurso de Tolón, pero que, inevitablemente, está sometida a cambio si atendemos a los posicionamientos políticos respecto a la guerra en Ucrania de una y de otra. Si bien en 2002-2003, ambas potencias fueron de la mano para tratar de frenar la ofensiva diplomática anglosajona para ir a una guerra contra Irak, con una votación negativa incluida en el seno del Consejo de Seguridad, en 2021-2022 Francia no ha sido capaz de desempeñar hasta ahora ningún liderazgo político en una Europa golpeada por una guerra extremadamente violenta y, a su vez, Alemania está completamente perdida, en términos políticos y estratégicos, y no desempeña ningún papel de ningún valor para la paz y la seguridad. Las próximas semanas y meses dirán, si una u otra, porque el resto de países europeos no desempeñan nada, pueden tomar las riendas de los destinos de Europa o seguirán sometidas a los intereses de la Anglosfera -véase esta cuestión en la entrada ERROR POLÍTICO Y SUICIDIO ESTRATÉGICO DE LA UE, de junio de 2022-. Pero, ahora veamos las palabras del presidente Macron en su intervención de 9 de noviembre de 2022 exponiendo la parte sustancial de la Revue nationale stratégique a los líderes políticos y militares de Francia reunidos para la ocasión en la base naval de Tolón. Como no podía ser de otra manera, Macron comenzó hablando de la situación de seguridad en el continente, argumentando que “la guerra está en Europa”, que “la agresión contra Ucrania corre el riesgo de presagiar rivalidades geopolíticas más amplias en el futuro” y, al contrario que otros países, está tratando de ver más allá de la guerra actual y tener en cuenta la inevitable proximidad física que con Rusia, de modo que, cuando termine el conflicto, será necesario “construir realmente una nueva arquitectura de seguridad y un marco renovado de estabilidad y control de armamentos donde Europa estará alrededor de la mesa”. En un mundo crecientemente complejo y, sin duda, violento, es preciso disponer de recursos propios, especialmente en inteligencia autónoma, ciberdefensa, espacio y defensa contra misiles balísticos, capacidades que estima son “más necesarias que nunca” y que deberán ser consolidadas y fortalecidas en el medio y largo plazo. Pero, como ha dicho en ocasiones anteriores, la disuasión nuclear continúa siendo la “columna vertebral de nuestra seguridad creíble y moderna, dimensionada en el marco de una estricta suficiencia” -véanse las entradas UN DISCURSO PARA UNA NUEVA EUROPA QUE CHOCA FRONTALMENTE CON LA REALIDAD, de abril de 2022, y DISCURSO DEL PRESIDENTE MACRON DE 13 DE JULIO DE 2022, de julio de 2022-. Esa capacidad se asienta sobre principios simples y claros que garantizan la libertad de acción política-estratégica y aseguran la protección frente a lo que denomina como una agresión mayor, es decir, “cualquier agresión de origen estatal contra nuestros intereses vitales, venga de donde venga esa agresión y cualquiera que sea la forma que adopte.” En realidad, Francia es la única potencia nuclear de la Unión Europea, es consciente de ese poderío y aspira a poder mutualizar dicha capacidad, así como sus costos, pero sin perder el control político sobre la decisión de empleo, Desde la retirada del Reino Unido de la Unión Europea, Francia es más esencial, si cabe, para el proyecto europeo, en términos de seguridad (posesión de armas nucleares) y estratégico (miembro permanente del Consejo de Seguridad y derecho de veto), cuestión más esencial en “un momento en que el mundo corre el riesgo de acercarse a la gran confrontación geopolítica del mañana”. Esta es la concepción invariable que enfatiza el presidente Macron al final de su discurso: “una Francia unida, fuerte, autónoma en sus evaluaciones y soberana en sus decisiones, robusta y creíble, respetada en su condición de Estado poseedor de armas nucleares, el motor de la autonomía estratégica europea, aliado ejemplar en el área euroatlántica, socio confiable y creíble.” Es un documento para analizar y reflexionar no solo a la luz de los intereses de Francia sino también a los de Europa, si es que es posible seguir hablando de ellos. 

El texto completo de la Revue nationale stratégique de 2022 está disponible en aquí. El texto completo del discurso del presidente Macron aquí.  

Mylène Farmer: “À tout jamais”.

RUSIA MOVILIZA RECURSOS ESPACIALES EN EL CONTEXTO DE LA GUERRA EN UCRANIA

En el blog hemos traído a colación varias veces la máxima de Friedman de que la próxima guerra entre grandes potencias se iniciaría en el espacio. La descripción de los conflictos del futuro que realiza en Los próximos años (2010) está en la línea de la sorprendente y hoy en día poco recordada Las guerras del futuro (1993) del matrimonio Toffler. Ambos comparten una extraordinaria capacidad de ver más allá de los acontecimientos presentes para tratar de generar escenarios de futuro con una distancia temporal realmente pasmosa y, tanto en el caso de los Toffler, como más reciente, Friedman, no cabe duda que sus predicciones han resultado asombrosamente acertadas. La genialidad de estas obras radica en la capacidad analítica y la simplicidad en la comprensión de las reglas de funcionamiento del sistema internacional, el poder y la influencia, que les permiten establecer reglas predictivas con un alto nivel de acierto. También, en uno y otro caso, han tenido una influencia académica extraordinaria, pero difícilmente alcanzable hasta el gran público y, mucho menos, a medios generalistas, donde priman los análisis cortoplacistas, de última hora y donde el agente especializado no tiene cabida porque se estima que la capacidad de comprensión del ciudadano medio es baja o muy baja. Sin embargo, el análisis y explicación de este conocimiento es un bien social que debe ser difundido, porque nace de la teoría y no de la ideología y, por tanto, es válido en cualquier sociedad con independencia de su organización política y, me atrevería a decir, de su marco temporal. Pues bien, aplicando la máxima de Friedman citada al principio, la guerra en Ucrania ha puesto de manifiesto la importancia decisiva de los medios espaciales en el planeamiento, conducción y ejecución de las operaciones militares para alcanzar los objetivos establecidos. La superioridad de los Estados Unidos en este ámbito es indiscutible, tanto a nivel tecnológico, como de organización y capacidades, que significativamente las aportan tanto el sector gubernamental y militar como el civil, en concreto en materia de comunicaciones de alta velocidad las que presta SpaceX con su sistema Starlink. Las otras grandes potencias le van a la zaga. China ha acelerado sus programas espaciales para intentar reducir la brecha de capacidades, convirtiéndose en el campeón de los lanzamientos espaciales durante dos años consecutivos. Por su parte, Rusia ha continuado con tecnologías y sistemas suficientemente probados, pero sin avances significativos, de modo que se ha ido ampliando la brecha tecnológica que ya existía con los Estados Unidos. Pero, no hay nada como una guerra para espolear la investigación y el desarrollo tecnológicos aplicados, porque todo conflicto bélico implica una carrera por lograr el arma decisiva. El ejemplo paradigmático es el proyecto Manhattan y la obtención de la bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial. De hecho, su posesión permitió a los Estados Unidos acabar la guerra definitivamente en cuanto recurrió a su empleo y, de paso, cambió la naturaleza del conflicto para siempre. Por tanto, ese desfase de Rusia en el sector espacial se ha mostrado con toda su crudeza en la guerra en Ucrania. Y de ahí, la necesidad perentoria de aumentar capacidades para combatir una guerra donde la contraparte juega con una gran ventaja. A más largo plazo, el dominio del espacio será (es ya realmente) uno de los atributos para considerar a un país como una gran potencia. A sensu contrario, los que se queden rezagados estarán al albur de los más poderosos, que se impondrán con la sola amenaza de apagar los sistemas espaciales, que provocaría el caos para el que lo sufra, por lo que, como en el caso de las armas nucleares, la simple amenaza será suficiente para lograr los objetivos políticos y el uso de la fuerza será marginal. En el mes de agosto de 2022 se vio un incremento importante de las misiones espaciales por parte de Rusia y la China comunista -véase la entrada INTENSA ACTIVIDAD ESPACIAL DE LAS POTENCIAS RETADORAS DE LA HEGEMONIA OCCIDENTAL, de agosto de 2022-. En el caso de Rusia, estas operaciones han continuado aumentando, de modo que, en el mes de octubre de 2022, ha realizado seis lanzamientos para un total de diecinueve en lo que va de año. Al margen de misiones relacionadas con el programa civil de la Estación Espacial Internacional (EEI), la mayor parte han estado destinadas a poner en órbitas satélites de comunicaciones, de reconocimiento o de naturaleza desconocida, pero todos con evidentes aplicaciones militares. El 10 de octubre la corporación espacial rusa Roscosmos lanzó un cohete propulsor Soyuz-2.1b desde el cosmódromo de Plesetsk, en el norte de la Rusia europea, con el satélite número 17 de la serie GLONASS-K, perteneciente al sistema de posicionamiento global ruso GLONASS, que se compone de veinticinco satélites en órbita, operativos y en reserva. El 12 de octubre un cohete Proton-M lanzado desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, llevó al espacio con éxito el satélite de comunicaciones Angosat-2, para Angola. El 15 de octubre un cohete ligero de nueva generación Angará-1.2, que despegó de Plesetsk, puso en órbita un satélite militar de reconocimiento de nuevo tipo que recibió la denominación estándar Cosmos-2560. El 21 de octubre las Fuerzas Espaciales, rama de las Fuerzas Aeroespaciales rusas, lanzaron un cohete Soyuz-2.1v desde Plesetsk con dos satélites militares a bordo de los que las autoridades rusas no facilitaron ningún tipo de información, recibiendo la denominación estándar Cosmos-2561 y Cosmos 2562. El 22 de octubre de nuevo Roscosmos lanzó un cohete Soyuz-2.1b desde el nuevo cosmódromo de Vostochny, en el Extremo Oriente ruso, con cuatro satélites de comunicaciones a bordo: tres Gonets-M (versión civil del satélite de comunicaciones militares Strela-3) y un satélite experimental Skif-D para el sistema de acceso a Internet de alta velocidad Sfera, similar a Starlink o OneWeb occidentales. Finalmente, el 26 de octubre un cohete propulsor Soyuz-2.1a despegó desde Baikonur con la nave de carga Progress MS-21 para la EEI. El estado de guerra en Ucrania, la implicación de las potencias occidentales en el conflicto y el efecto de las sanciones detodo tipo de los Estados Unidos, la Unión Europea y otros países bajo su esfera de influencia contra Rusia plantean cuestiones fundamentales: ¿Rusia tiene capacidad para aumentar sus satélites de comunicaciones y reconocimiento militares a corto plazo? ¿Dispone de la base tecnológica e industrial para llevar a cabo una actualización de sus sistemas espaciales a medio plazo? ¿El coste de la guerra en Ucrania afectará a la financiación del sector espacial, completamente dependiente de los presupuestos gubernamentales? ¿Rusia posee capacidad para mantenerse a largo plazo en la carrera por el espacio? Son cuestiones fundamentales y cuya respuesta determinará, como decíamos más arriba, que continúe formando parte del directorio mundial. En todo caso, la historia de las relaciones internacionales demuestra que el cambio en la estructura internacional solo se produce después de un enfrentamiento decisivo. La guerra en Ucrania no tiene esa naturaleza, pero no pasará mucho tiempo para que se produzca tal conflicto. 

 Daft Punk: “One more time”.

EJERCICIO GROM-22. RACIONALIDAD Y PODERÍO NUCLEAR EN EL CONTEXTO DE UN CONFLICTO CONVENCIONAL

El 26 de octubre de 2022 las Fuerzas Armadas rusas llevaron a cabo su ejercicio anual de guerra nuclear GROM-22 ("Trueno", en ruso). El ejercicio tiene como objetivo verificar la preparación de los sistemas de alerta, mando y control rusos para garantizar la respuesta ante un ataque nuclear de un eventual enemigo contra su territorio, sus Fuerzas Armadas o sus países aliados. Por ello, se ejecuta bajo las órdenes del presidente ruso, Vladimir Putin, como jefe del Estado, comandante de las Fuerzas Armadas y cabeza de la autoridad nacional de empleo de las armas nucleares. Como en ocasiones anteriores, Putin estuvo acompañado por el ministro de Defensa, general Sergey Shoigú, y el jefe del Estado Mayor General, general Valery Gerasimov, encargados de transmitir las órdenes a través de la cadena de mando militar hasta los comandantes operativos en sus zonas de operaciones o de despliegue avanzado. En el ejercicio participaron todos los componentes de la triada nuclear estratégica, sin que trascendiera la participación de fuerzas o vectores nucleares de nivel táctico, como si ha ocurrido en ejercicios anteriores, pero es preciso aclarar que tampoco esto una regla. Las Fuerzas Coheteriles Estratégicas (RVSN) dispararon un misil balístico intercontinental (ICBM) RS-24 Yars desde un lanzador móvil situado en el cosmódromo de Plesetsk, en el norte de la Rusia europea. El misil recorrió 6.200 kilómetros hasta impactar en el polígono de misiles de Kura, en la península de Kamchatka. Al mismo tiempo, el submarino nuclear estratégico (SSBN) K-114 Tula lanzó un misil balístico embarcado (SLBM) R-29RMU Sinevá desde una posición en inmersión en el mar de Barents, que sobrevoló territorio ruso hasta batir un blanco programado en Kura. Finalmente, dos bombarderos estratégicos politurbohélice Tupolev Tu-95MS dispararon en vuelo varios misiles de crucero con capacidad nuclear contra blancos situados en el polígono de tiro de Pemboy, en el norte de Rusia. Una vez finalizado el ejercicio el general Shoigú declaró que las fuerzas de disuasión estratégica habían cumplido todos los objetivos programados en el ejercicio. Pero es preciso tener en cuenta que el planeamiento, el anuncio y la ejecución de este ejercicio se ha producido en el contexto de la campaña militar rusa en Ucrania y bajo la presión de la amenaza de empleo de armas nucleares en dicho conflicto, asunto que, por otra parte, tampoco es nuevo, como ya advirtió Putin en la madrugada del inicio de la guerra el 24 de febrero de 2022, sino que se realiza en un escenario bélico complejo de creciente deterioro del frente terrestre para Rusia. Sin embargo, el poder político ruso, en Kremlin para ser más exactos, ha tratado de lanzar una señal de normalidad con la ejecución del Grom en estos momentos. Por un lado, para demostrar que, a pesar de los reveses militares en Ucrania, las Fuerzas de Disuasión Nuclear están listas para actuar contra cualquier adversario que trate de lanzar un ataque masivo contra Rusia y sus Fuerzas Armadas, dando cumplimiento al principio básico en el que se basa la disuasión, es decir, seguir teniendo la capacidad de contragolpe suficiente para causar daños catastróficos a un potencial adversario. Este mensaje va dirigido contra cualquier gran potencia, cuente o no con armas nucleares y, específicamente contra los Estados Unidos, puesto que no debemos olvidar que juntos, Rusia y los Estados Unidos, tienen el 90% de las armas nucleares existentes en el mundo. Ese mensaje también va dirigido contra Kiev, señalando que Rusia tiene la capacidad para ganar la guerra en cualquier momento, realizando para lograrlo un ataque nuclear demoledor contra las Fuerzas Armadas y las instituciones gubernamentales ucranianas, destruyendo toda capacidad de resistencia de forma terrorífica y radical. Pero aquí es donde entra en juego la racionalidad de los decisores políticos de las grandes potencias, que se ve extraordinariamente reforzada por la posesión de las armas nucleares, la amenaza de su existencia y la capacidad de emplearlas, que debe de ser cierta y no dejar lugar a dudas de ello, pero que, al mismo tiempo, cumple su función con su no empleo. Como demostraron los teóricos de las armas nucleares hace mucho tiempo, su mera posesión disuade por el miedo y su perfección radica en que nunca van a ser usadas, porque el agresor no estará dispuesto a asumir el daño que su empleo lleva implícito. Dejemos de lado, la posibilidad de ganar una guerra nuclear (irrealizable en sí misma), la posibilidad de combatir una guerra nuclear limitada sin que haya escalada o ideas tan peregrinas como escalar para desescalar, que ni siquiera están en los documentos de a quienes se atribuye. De nuevo, los dirigentes rusos han lanzado un mensaje dirigido a las dos contrapartes en el conflicto: tenemos el poder y podemos usarlo, ¿nos veremos obligados a usarlo? Si la racionalidad se impone habrá negociación, en caso contrario el curso de la guerra solo puede llevar más daño y destrucción a Ucrania y la amenaza latente de que una gran potencia (con armas nucleares) no aceptará una derrota cuando están en juego sus intereses nacionales. En el caso de Rusia es así porque se juega su propio territorio (históricamente consideran que es así). En el caso de los Estados Unidos sus objetivos ya se han cumplido y no es necesario seguir escalando.

Rosario: “Qué bonito”.