EL PRIMER ATAQUE MASIVO DE UNA INSTALACIÓN MILITAR CON DRONES

Pues sí que empezamos bien en cuanto a hitos históricos en 2018. Durante la noche del 5 al 6 de enero de 2018 una de las organizaciones terroristas de las muchas que han protagonizado la guerra civil siria y que, posteriormente fue identificado como perteneciente al Estado Islámico por los responsables militares rusos, lanzó un ataque aéreo masivo con vehículos aéreos no tripulados (UAV) contra las dos bases militares principales rusas en Siria. Se trató de una acción coordinada de al menos trece aparatos, de los que diez intentaron atacar la base aérea de Hmeymim, en Latakia, armados con bombas de muy reducido tamaño y otros tres hicieron lo propio contra la base naval de Tartus, ambas situadas al norte del país y en territorio controlado por las fuerzas gubernamentales. Decimos “intentaron” porque según indicó el Ministerio de Defensa ruso en una nota oficial de 8 de enero de 2018 en la que reconocían dichos ataques, los UAV fueron abatidos por la defensa antiaérea o sometidos a interferencias electrónicas que evitaron que alcanzaran sus objetivos que, sin duda, eran causar el mayor destrozo posible en la línea de aviones de combate estacionados en la base aérea y en los barcos amarrados en la base naval, pero también, y especialmente, lograr el mayor impacto mediático –como consiguieron los rebeldes hutíes de Ansar Alá en la guerra de Yemen cuando atacaron con un drone  naval la fragata saudí “Al Madinah” en el Mar Rojo el 30 de enero de 2017-. Según el comunicado oficial del Ministerio de Defensa ruso -que cita Sputnik el mismo día 8 de enero de 2018-, siete UAV resultaron derribados por los sistemas de defensa antiaérea Pantsir-S1 que se encuentran desplegados en Siria desde septiembre de 2015, y los otros seis pudieron ser controlados por los sistemas de guerra electrónica que se despliegan en ambas bases y al menos tres de ellos fueron capturados intactos y otros tres se estrellaron como consecuencia de las interferencias a las que fueron sometidos. Este acontecimiento debe conectarse con los ataques con fuego de morteros y cohetes que ha estado sufriendo la base aérea de Hmeymim y que hasta ahora habían sido repelidos con éxito por los sistemas antiaéreos descritos, pero que, sin embargo, en el más reciente que tuvo lugar el 31 de diciembre de 2017, causaron dos bajas entre los militares rusos. Ese ataque habría afectado además a los aviones estacionados en la base aérea y se habrían causado daños graves a al menos siete de ellos, según informó el diario ruso Kommersant el 3 de enero de 2018. Sin embargo, esto no ha sido reconocido por el mando militar ruso ni tampoco ha podido ser contrastado con fuentes independientes ni, hasta ahora, por imágenes satelitales. Como comentamos en el blog en la entrada Y LA GUERRA LLEGÓ A SU FINAL, el Presidente Putin ordenó el 11 de diciembre de 2017 la retirada de las fuerzas desplegadas en Siria al alcanzarse los objetivos militares principales, pero dejando fuerzas suficientes en las bases de Hemymim y Tartus para actuar de inmediato en apoyo del Ejército sirio si fuera necesario. Resulta llamativo que mientras las tropas rusas se implicaron a fondo en la guerra civil en Siria las bases militares principales rusas estuvieron a salvo de ataques terroristas y ahora que el grueso de las mismas ha regresado a sus bases en Rusia es cuando se encuentran sometidos a repetidos ataques, el más reciente de ellos con medios novedosos –el Ministerio de defensa ruso ha afirmado, después de analizar los UAV empleados, que sus soluciones técnicas “solo podían ser originarias de un país con altas capacidades tecnológicas”-, realizado desde larga distancia –el mando militar ruso identificó que los UAV se lanzaron desde la aldea de Muazzar, en la denominada zona de distención de Idlib, a más de cincuenta kilómetros al noreste de Latakia, que posteriormente fue bombardeada por la aviación rusa- y bien coordinados al atacar de forma simultánea ambas instalaciones militares que se encuentran una de otra a más de setenta kilómetros de distancia. Aunque por las imágenes aportadas por el Ministerio de Defensa ruso los UAV capturados son de naturaleza rudimentaria eso no obsta para que hayan sido guiados de forma tan eficiente a larga distancia, lo que implica el uso de sistemas de navegación por satélite tipo GPS, por otra parte fácilmente accesibles en el mercado civil. Pero, ¿las "heroicas" fuerzas militares rusas, como así las calificó el mismo Presidente Putin en su discurso del 11 de diciembre de 2017 en Hmeymim, no habían aplastado totalmente a los enemigos del legítimo gobierno sirio? ¿Por qué las fuerzas gubernamentales sirias siguen bombardeando despiadadamente a los objetivos rebeldes de forma indiscriminada? De forma sorpresiva, y que deja poco espacio a la duda, el Presidente Putin afirmó en una entrevista el 11 de enero de 2018 que el ataque con drones tenía por objetivo socavar las relaciones entre Rusia, Turquía, de cuya zona de responsabilidad partió el ataque, e Irán en la resolución del conflicto en Siria. El Presidente Putin dijo: "estoy convencido de que ni los militares ni las autoridades de Turquía están relacionados de ninguna manera con este incidente. (...) Pero debo reconocer abiertamente que nosotros tampoco conseguimos controlar siempre lo que debemos controlar allí, al igual que los socios turcos tampoco lo consiguen siempre.", pero insistió: "sí que hubo provocadores, pero no fueron los turcos." (declaraciones recogidas en Sputnik, 11 de enero de 2018). Es más, el análisis de los medios empleados y de los explosivos que armaban las pequeñas bombas de los aparatos no tripulados llevó al Ministerio de Defensa ruso a afirmar que estas tecnologías solo proceden de países muy desarrollados y en cuanto a los explosivos apuntaron directamente a Ucrania ("General Staff reveals details of drones that attacked Russian bases in Syria", TASS, 11 de enero de 2018). Como dice un refrán español muy castizo: "aquí nadie da puntada sin hilo". Sea cual sea el motivo o causa de estos ataques, lo cierto es que nos encontramos ante un evento militar sin precedentes que requiere de una profunda reflexión porque después de tantos augurios por fin ha sucedido: el primer ataque masivo con drones y que ha sido realizado por actor no estatal.

Nuestras reflexiones sobre el uso de los robots en las guerras del siglo XXI se recogen en las entradas: ROBÓTICA Y CONFLICTO MILITAR EN LA SOCIEDAD INTERNACIONAL GLOBALIZADA, LAS LEYES DE LA ROBÓTICA, EL CONFLICTO POSMODERNO Y LA GUERRA TECNOLÓGICA y EL EMPLEO DE LOS ROBOTS EN LOS CONFLICTOS ARMADOS DEL SIGLO XXI: CONSIDERACIONES GENERALES.

"Somos dos o uno;
uno queriendo ser dos, o lo contrario, dos,
que atraviesan por pruebas
arduas, como quererse o enlazarse,
en busca de ser uno, solo uno."

LAS FUERZAS COHETERILES ESTRATÉGICAS DE RUSIA EN 2018: “DESPUÉS DE NOSOTROS, EL SILENCIO”

Las Fuerzas de Cohetes Estratégicos (RVSN), creadas el 17 de diciembre de 1959, son un componente independiente de las Fuerzas Armadas de Rusia con cuartel general en Vlashika, en la provincia de Moscú. Están subordinadas directamente al Estado Mayor General y son el componente terrestre de la Fuerza de Disuasión Nuclear. La misión fundamental es garantizar la seguridad del país por medio de la disuasión nuclear y para ello poseen una fuerza de combate de alcance global y un enorme poder destructivo, ya que son las depositarias de las ojivas nucleares estratégicas basadas en cohetes (ICBM) en silos y sistemas móviles en TEL -las cargas nucleares tácticas permanecen bajo el mando operativo del Ejército de Tierra, asignadas a doce brigadas de cohetes Iskander-E equipados con misiles balísticos monoetapa 9M723K1 que tienen un alcance inferior a 500 kms. conforme a las previsiones establecidas en el Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias o Tratado INF de 8 de diciembre de 1987 en vigor-. Las RVSN están bajo el mando del general Sergei Karakayev, nombrado por decreto presidencial de 22 de junio de 2010.
A principios de 2018 las RVSN disponen de una fuerza de 316 cohetes estratégicos según las estimaciones de Kristensen y Norris -que Pavel Podvig rebajaba en junio de 2017 a 286-, de cinco tipos diferentes con capacidad para cargar 1.076 ojivas nucleares según los datos de Kristensen y Norris -958 a junio de 2017 según Podvig-. Según estos datos a mediados de 2017 se mantendrían en servicio los siguientes cohetes estratégicos: 46 cohetes pesados R-36M2 Voevoda (SS-18 M6 Satán en código OTAN) equipados con diez ojivas MIRV de 500 a 800 kilotones cada uno (460), sistema de armas que comenzó a entrar en servicio en 1988 y que alcanzará el final de su vida operativa en 2020; entre 20 y 30 cohetes UR-100NUTTH (SS-19 M3 Stiletto) que entraron en servicio a partir de 1979 equipados con seis ojivas MIRV de 400 kilotones y que se encuentran en pleno proceso de retirada, de modo que no computan a los efectos previstos en el Tratado START de 10 de abril de 2010; unos 36 sistemas móviles (TEL) RT-2PM Topol (SS-25 Sickle) que entraron en servicio a partir de 1985 equipados con una ojiva de 800 kilotones (36) y que están siendo sustituidos por los nuevos sistemas móviles Yars; 78 cohetes RT-2UTTH Topol-M (SS-27) con una ojiva de 800 kilotones en sus dos versiones en silo (60) y móvil en TEL (18) que entraron en servicio en servicio a partir de 1997 y 2006 respectivamente; y, finalmente, 96 cohetes RS-24 Yars (SS-29) en dos versiones, en silo (12) y móvil en TEL (84), que están entrando en servicio desde 2010 mejorando la capacidad de carga de los sistemas móviles anteriores ya que pueden transportar hasta cuatro ojivas MIRV. Sin embargo, el general Karakayev declaró en noviembre de 2017 que "actualmente los arsenales de las Fuerzas de Cohetes Estratégicos de Rusia incorporan más de cuatrocientos cohetes balísticos intercontinentales con ojivas de distinta clase y potencia" (entrevista en Krasnaya Zvezdá, 13 de noviembre de 2017, referencia en TASS). Esta fuerza de cohetes estratégicos se organiza en tres Ejércitos de Cohetes con once divisiones y treinta y nueve regimientos operativos.
A continuación se detalla el orden de combate de las RVSN:

27º Ejército de Cohetes Estratégicos de la Guardia con cuartel general en la ciudad de Vladimir, capital del oblast del mismo nombre en Rusia occidental, compuesto por cinco divisiones:
60ª División de Cohetes de Tatishchevo (desplegada en Tatischevo-5 y Svetlyy), oblast de Saratov en la Rusia europea, equipada con 2 regimientos dotados de 30 cohetes UR-100NUTTH y 6 regimientos con 60 Topol-M en silos.
28ª División de Cohetes de la Guardia de Kozelsk, oblast de Kaluga, en Rusia occidental, actualmente en pleno proceso de reequipamiento dispone ya de 12 RS-24 Yars en silos en dos regimientos (74º RCG y 168º RCG).
7ª División de Cohetes de la Guardia de Vypolzovo (Ozernyy y Bologoye-4), oblast de Tver, en Rusia occidental, equipada hasta ahora con (18) Topol en dos regimientos (41º RC y 510º RCG) que deben recibir los nuevos RS-24 Yars próximamente.
54ª División de Cohetes de la Guardia de Teykovo (Krasnyye Sosenki), oblast de Ivanovo situado en Rusia central, equipada 18 Topol-M móviles en dos regimientos (235º RCG y 321º RCG) y 18 RS-24 Yars móviles en otros dos regimientos (285º RCG y 773º RCG).
14ª División de Cohetes de Yoshkar-Ola, República de Mari-El, al sur de los Urales, dotada hasta ahora con (27) Topol móviles en 3 regimientos (697º RC, 702ºRC y 779º RC) se encuentra en pleno proceso de reequipamiento y ya tiene un regimiento con RS-24 Yars móviles.

31º Ejército de Cohetes Estratégicos con cuartel general en Rostoshi, Orenburgo, en el oblast del mismo nombre perteneciente al Distrito Federal del Volga, formado por dos divisiones:
13ª División de Cohetes de Dombarovsky (Yasnyy), oblast de Orenburgo en el Distrito Federal del Volga, equipada con 18 R-36M2 en tres regimientos.
42ª División de Cohetes de Nizhniy Tagil (Verkhnyaya Sala, Nizhniy Tagil-41, Svobodnyy), oblast de Sverdlovsk, en la Rusia asiática, equipada con 27 RS-24 Yars móviles en tres regimientos (308º RCG, 433º RCG y 804º RCG).

33º Ejército de Cohetes Estratégicos de la Guardia con cuartel general en la ciudad de Omsk, oblast del mismo nombre en la Siberia suroccidental, formado por cuatro divisiones:
62ª División de Cohetes de Uzhur (Uzhur-4, Solnechnyy), Krai de Krasnoyarsk en Siberia central con 28 R-36M2 en cuatro regimientos.
39ª División de Cohetes de la Guardia de Novosibirsk (Novosibirsk-95, Pashino, Gvardeiskiy), oblast de Novosibirsk, en Siberia occidental, completamente equipada con 27 nuevos RS-24 Yars móviles en sus tres regimientos de combate (357º RCG, 382º RCG y 428º RCG).
29ª División de Cohetes de la Guardia de Irkutsk (Zelenyy), oblast de Irkutsk, en Siberia oriental, en pleno proceso de reequipamiento, con (18) Topol en dos regimientos (344º RCG y 586º RCG), ha recibido ya entre 6 y 9 RS-24 Yars móviles en el 92º RCG.
35ª División de Cohetes de Barnaul (Sibirskiy-2), Krai del Altai, en Asia central, está equipada con 36 Topol en cuatro regimientos (307º RC, 479º RCG, 480º RC y 867º RCG).

Como vemos, las RVSN se encuentran inmersas en un amplio programa de modernización destinado a reemplazar todos los sistemas heredados de la antigua Unión Soviética hacia 2025. En 2018 está prevista la entrega de más de veinte lanzadores RS-24 Yars en bases fijas y móviles, según informó a finales de año el general Karakayev (entrevista en Krasnaya Zvezda, 14 de diciembre de 2017), que viene a ser el mismo número que los que se han entregado en 2017, en concreto veintiún cohetes según confirmó el Jefe del Departamento de Representaciones Militares del Ministerio de Defensa, coronel Oleg Stepanov, el 31 de enero de 2018 (citado en TASS, 31 de enero de 2018,). En los próximos años, los cohetes pesados Voevoda serán relevados por el nuevo Sarmat y los Topol y Topol-M serán completamente sustituidos por el más versátil y armado RS-24 Yars y, más adelante, también por la versión modernizada Yars-M. En este sentido, el Ministro de Defensa Sergei Shoigú informó en abril de 2017 que las Fuerzas Nucleares Estratégicas habían alcanzado una modernización del sesenta por ciento -del sesenta y seis por ciento a finales de 2017 según declaraciones del general Karakayev-, lo que junto con la permanente capacitación de las fuerza de combate a través de ejercicios periódicos y alertas por sorpresa hace que la disponibilidad de los sistemas de lanzamiento estratégicos sea del noventa y nueve por ciento, precisando además que el noventa y seis por ciento de los vectores estratégicos “permanecen en alerta constate para una lanzamiento inmediato” (declaraciones en Sputniknews, 12 de abril de 2017, confirmadas por el general Karakayev en la entrevista citada). Para ello, una vez al año se lleva a cabo una evaluación de la capacidad de responder de forma inmediata a las órdenes del Poder Político en caso necesario mediante un ejercicio de guerra nuclear global dirigido desde el Centro de Control de la Defensa Nacional de Moscú que implica a todos los componentes de las Fuerzas Nucleares Estratégicas con el lanzamiento real de varios cohetes estratégicos -terrestres y embarcados en submarinos nucleares portamisiles- y misiles de crucero desde los bombarderos de la Aviación de Largo Alcance -véase la entrada EJERCICIO DE GUERRA NUCLEAR GLOBAL de octubre de 2017-. Como dijo el Viceministro de Defensa Yuri Borisov a finales de ese mes: "nuestro escudo de misiles nucleares debe de ser fiable para que a nadie se le ocurra comprobar nuestra fuerza" (en Voenno-Promishlenny, 31 octubre de 2017, disponible en Sputniknews). Como se ha anunciado, el Programa estatal de Armamentos 2018-2027, que estará dotado con unos 283.000 millones de euros, continuará otorgando prioridad a las Fuerzas Nucleares Estratégicas y a las armas de alta precisión con la entrada en servicio de las primeras unidades del Sarmat y la expansión del RS-24 Yars a todas las divisiones de cohetes estratégicos manteniendo una proporción equilibrada entre sistemas móviles y en silos; según declaró el general Karakayev a finales de 2017: "A largo plazo, se planea preservar la estructura de la agrupación de cohetes, que incluye, sistemas de cohetes estratégicos, que poseen una potencia considerable y una alta disponibilidad para el combate. Las divisiones de cohetes, equipadas con los sistemas móviles, serán el medio decisivo para infligir daños inaceptables en represalia debido a la alta maniobrabilidad y la capacidad de supervivencia." (entrevista en Krasnaya Zvezda, 14 de diciembre de 2o17). Por tanto, se espera que en la próxima década las RVSN estarán constituidas por una fuerza compacta de unos 300 cohetes estratégicos –quizás será inferior a la fuerza de aproximadamente 400 ICBM del Global Strike Command americano- pero con tres tipos de cohetes equipados con múltiples ojivas (MIRV/MARV), lo que se ajusta a los límites cuantitativos que impone el Tratado START de 2010 para el 5 de febrero de 2018.

Y LA GUERRA LLEGÓ A SU FINAL

El 11 de diciembre de 2017 el Presidente Putin realizó una importante gira por Egipto y Turquía para firmar con ambos gobiernos contratos de suministro de armas, equipos militares e inversiones en infraestructuras tecnológicas. De forma no anunciada, como no podía ser de otra manera, en el vuelo de camino a Egipto, el avión presidencial Tu-214 hizo escala en la bases aérea de Hmeymim, en Siria, donde se entrevistó con el Presidente al Assad y pasó revista a las tropas rusas allí desplegadas, acompañado por el Ministro de Defensa Serguei Shoigú y el jefe del contingente militar ruso, general Serguei Surovikin. En la intervención pública en el campo del aeródromo militar el Presidente Putin expresó enfáticamente: “Ordeno al Ministro de Defensa, al jefe del Estado Mayor proceder a la retirada del grupo de las tropas rusas a las bases de su emplazamiento permanente”. De esta manera, anunciaba la retirada de la parte sustancial del despliegue militar ruso como consecuencia de la incontestable derrota sobre las organizaciones  terroristas implicadas en la guerra civil siria, principalmente el autodenominado Estado Islámico y el Frente al-Nusra, que habían sido expulsadas de todos sus centros de poder por el Ejército sirio con el apoyo de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia y otros asesores militares, según había anunciado el jefe del Estado Mayor General de Rusia, general Valeri Gerásimov, el 6 de diciembre de 2017. El Presidente Putin destacó que las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia habían cumplido la tarea encomendada con éxito: “En poco más de dos años las Fuerzas Armadas de Rusia derrotaron el grupo más combativo de los terroristas internacionales, por lo tanto he decidido que la parte más significativa del contingente militar ruso desplegado en Siria regresara a casa, a Rusia”, destacando la alta capacidad combativa de las unidades militares implicadas que demostraron “las mejores cualidades del soldado ruso: coraje, heroísmo, coordinación, determinación, brillante competencia y profesionalismo”. Por eso, precisó que “regresan con victoria a sus hogares, a sus padres, esposas, hijos y amigos. La Patria les está esperando, amigos. ¡Vayan con Dios! Gracias por su servicio.” Sin embargo, declaró que se mantendrá la presencia militar permanente en las bases de Hmeymim y Tartus, lo que ha sido regulado jurídicamente mediante dos acuerdos internacionales con el gobierno sirio que han sido ratificados por el parlamento ruso antes de final de 2017. El Presidente Putin aclaró que “si los terroristas vuelven a levantar cabeza, asestaremos un golpe que todavía no han visto” –aquí podemos traer a colación la declaración del Presidente Putin de 9 de diciembre de 2015 sobre el eventual uso de armas nucleares contra los terroristas-. Para Moscú, la cooperación con Turquía e Irán es decisiva para reconducir el proceso político en Siria y lograr una solución pacífica y a largo plazo que implica como principio fundamental el mantenimiento de la integridad territorial del país. El Presidente Putin recordó algo que parecía poco probable a mediados de 2015: “Siria ha persistido como un Estado soberano e independiente”. Y esto a pesar de la actuación de la Coalición Internacional liderada por los Estados Unidos, que ha llevado a cabo desde 2014 una campaña errática, inconstante y a ratos hasta peligrosa de ataques aéreos en el interior de Siria, sin ningún tipo de autorización del gobierno sirio o del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que ha implicado el derribo de aviones de combate de la fuerza aérea siria cuando estaban atacando objetivos terroristas o a entorpecer el vuelo de aviones de combate rusos que operaban al este del río Éufrates a finales de noviembre y principios de diciembre de 2017. Sin embargo, el general Gerásimov apuntó en su comparecencia del 6 de diciembre de 2017: “creo que es necesario destacar algunos momentos positivos de los contactos ruso-americanos para resolver la crisis siria”, destacando la operatividad del Memorándum de Entendimiento entre el Ministerio de Defensa ruso y el Departamento de Defensa americano de octubre de 2015 que ha permitido “la ausencia de incidentes graves gracias a las acciones activas de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia y la aviación de la coalición internacional en el espacio aéreo sirio.” Ante el éxito obtenido en el combate a los terroristas yihadistas en Siria, el general Gerásimov ofreció la colaboración para completar la destrucción del Estado Islámico en el noroeste de Irak: “Estamos dispuestos a dialogar y a unirnos a nuestros socios americanos para solucionar este problema”. Pero, precisamente el día antes, la Administración Trump se apuntaba el éxito de la derrota del Estado Islámico, afirmación que sin duda causó sonrojo hasta en sus propias filas –no así en algunos dirigentes europeos, que parecen no tener freno en sus declaraciones públicas-. Por ello, el general Gerásimov decía: “con el trasfondo de los logros de las fuerzas gubernamentales en la liberación de su territorio estatal y considerando la postura de los Estados Unidos respecto al apego a la integridad territorial y a la independencia de Siria, es incomprensible que los americanos aspiren a echar raíces en el país árabe” –se refería en concreto a presencia militar americana de Al Tanaf que obstaculizaba tomar el control de la frontera con Jordania e Irak a las fuerzas gubernamentales sirias-. Como ocurrió en el caso de los trasvases petroleros ilegales en la frontera sirio-turca a finales de 2015, cuando se le acabó la paciencia el mando militar ruso aportó información gráfica más  que suficiente de dicha presencia y de los distintos movimientos de los grupos de terroristas en torno a la base militar americana al interior de Siria. Inmediatamente después de las palabras del Presidente Putin en la base aérea de Hmeymim, el general Surovikin declaró: "Procedo a cumplir la misión asignada del repliegue de las tropas, a saber, veinticinco medios aéreos incluyendo veintitrés aviones de diversos tipos, dos helicópteros Ka-52, un destacamento de la policía militar, otro de operaciones especiales, un hospital de campaña militar y la unidad del Centro de Desminado." De este modo, el mismo día 11 de diciembre de 2017 las unidades aéreas rusas comenzaron a llegar a sus bases permanentes en territorio nacional (Khabarovsk, Ashuluk-Astrakhan, Murmansk, Irkutsk, Ivanovo, Saratov…), a las que siguieron por vía aérea en los días siguientes personal de las unidades terrestres de desminado, policía militar y servicios sanitarios. De nuevo la Administración Trump puso en tela de juicio la retirada de las fuerzas rusas, con lo que persistía la rivalidad dialéctica entre ambos gobiernos sobre la implicación en la guerra en Siria y el éxito -¡ahora sí!- en la derrota del Estado Islámico. Pero, ¿no se supone que el enemigo de todos es el terrorismo yihadista? Parece que siempre habrá terroristas “malos” y terroristas “buenos”, que son aquellos que sirven a los intereses del que les apoya, les arma o les financia, asunto del que se queja amargamente Turquía a sus aliados occidentales como hemos recordado en una de las entradas más recientes del blog: TURQUÍA Y LAS RELACIONES CON EL BLOQUE OCCIDENTAL. Mientras tanto, Rusia ha sido capaz de imponer sus tesis en la guerra civil siria, ha acercado a Turquía y a Irán y ha generado un nuevo escenario político-estratégico en Oriente Medio mucho más favorable a sus intereses.

COHETES Y MÁS COHETES


Las grandes potencias siguen avanzando en una nueva carrera espacial y, como hemos comentado en varias ocasiones anteriormente, se puede hablar abiertamente de una creciente militarización del espacio, donde unas y otras tratan de instalar sistemas avanzados de detección, vigilancia y comunicaciones. Así, el día 2 de diciembre de 2017 las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia (VKS) llevaron a cabo el lanzamiento de un cohete portador Soyuz-2.1b desde el cosmódromo de Plesetsk, en el norte de la Rusia europea, que fue el encargado de poner en órbita un satélite de reconocimiento electrónico Lotos-S1, que forma parte del sistema Liana junto con los dos satélites del mismo tipo lanzados en noviembre de 2009 (Cosmos-2455) y en diciembre de 2014 (Cosmos-2502). El nuevo satélite ha adoptado la denominación militar rusa de Cosmos-2524. Hay que destacar que, de nuevo, este año se ha producido un salto en la denominación de los satélites militares rusos, de modo que es probable que el Cosmos-2523 sea un satélite asociado a la misión del satélite inspector Cosmos-2519 que se lanzó el 23 de junio de 2017, como así reconoció el Ministro de Defensa Sergey Shoigú en un anuncio oficial el 23 de agosto de 2017 –de este asunto nos ocupamos en la entrada titulada DEMASIADOS PÁJAROS EN EL CIELO VERSIÓN 2017: COHETES ESTRATÉGICOS, SATÉLITES Y ARMAS ESPACIALES de septiembre de 2017. Posteriormente, el día 26 de diciembre de 2017, las Fuerzas Coheteriles Estratégicas (RVSN) efectuaron el lanzamiento del sexto cohete estratégico del año, en concreto se trató de un Topol que se disparó desde el polígono de pruebas de Kapustin Yar, en Astrakán (sur de Rusia), hasta el polígono homónimo de Sary-Shagan en Kazakhistán. Según información oficial la prueba sirvió para “recoger datos experimentales que se usarán para el desarrollo de contramedidas de defensa antimisiles avanzadas”. Se trata del segundo lanzamiento de las mismas características efectuado en 2017, ya que el anterior tuvo lugar el 26 de septiembre. Como destaca Pavel Podvig en la entrada más reciente de su blog, de nuevo los lanzamientos realizados en el ejercicio por las RVSN se quedan muy por debajo de los programados inicialmente: seis en lugar de los diez que anunció el general Karakayev en diciembre de 2016. De este modo, hay que tomar con reservas el anuncio hecho por el mismo comandante en Krasnaya Zvezda el 14 de diciembre de 2017 de doce pruebas dinámicas de cohetes estratégicos en 2018. Fuentes independientes informaron que el día 27 de diciembre de 2017 tuvo lugar en el cosmódromo de Plesetsk la primera prueba del cohete Sarmat, actualmente en desarrollo para las RVSN y que está destinado a sustituir al R-36M2 Voevoda en las divisiones de cohetes estratégicos de Dombarovsky y Uzhur. Se trató de una prueba de eyección, no de un lanzamiento completo destinada a validar la motorización de la primera etapa del cohete. Este nuevo cohete pesado tendrá capacidad para cargar diez ojivas nucleares pesadas o hasta quince del rango de entre 150 kilotones y un megatón a una distancia máxima operativa de 16.000 kilómetros. Sin embargo, esto no es óbice para que el Bloque occidental y Rusia sigan cooperando intensamente en materia espacial, al mismo tiempo que se mantiene el régimen de sanciones económicas, financieras y comerciales a instituciones, empresas y ciudadanos rusos impuesto en julio y agosto de 2014. En el marco de esa cooperación persistente, el 19 de diciembre de 2017 la nave Soyuz MS-07, que había sido lanzada desde el cosmódromo ruso de Baikonur en un cohete propulsor Soyuz FG dos días antes, se acopló en modo automático a la Estación Espacial Internacional con tres cosmonautas a bordo: un ruso, un americano y un japonés, que permanecerán cuatro meses en la estación para realizar unos doscientos cincuenta estudios científicos sobre biología, fisiología, ciencias físicas y desarrollo tecnológico. Precisamente, los Estados Unidos y Rusia han firmado un acuerdo para la construcción de una nueva estación espacial internacional… que orbitará alrededor de la Luna, y que han denominado programa Deep Space Gate. La finalidad es utilizarla como lanzadera a las misiones a Marte a partir de 2030. Ya se ha anunciado que las otras agencias espaciales occidentales, como la Agencia Espacial Europa y las entidades homónimas de Canadá y Japón, se incorporarán más adelante al proyecto. Hay que recordar que China, y también la India, tienen programas espaciales en marcha cuyo objetivo es la conquista de Marte. Y no debemos olvidar la iniciativa privada del empresario Elon Musk -el Howard Houghes del siglo XXI- con el lanzamiento del enorme cohete Falcon Heavy de SpaceX que está programado para enero de 2018. Son los nuevos tiempos de la globalización, también en el espacio.

«TURQUIA Y LAS RELACIONES CON EL BLOQUE OCCIDENTAL»

Este es el título del artículo más reciente que he publicado en el sitio web de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE) del Ministerio de Defensa Nacional de Chile, en concreto en la sección “Columna de Opinión”, el 17 de noviembre de 2017.
 
El ensayo examina el estado más reciente de las relaciones de Turquía con sus aliados occidentales y las crecientes desavenencias con los Estados Unidos, la Unión Europea y Alemania, que han llevado en el caso alemán a la retirada definitiva de las tropas desplegadas en territorio turco y a su redespliegue en Jordania. De las declaraciones del Presidente Erdogan y de otros responsables políticos turcos se deduce el hartazgo hacia los gobiernos occidentales por las continuas desavenencias acentuadas después del frustrado golpe militar del año pasado, lo que ha hecho que se aproximen de forma creciente a Rusia y a China, como potencias equilibradoras de un inexistente régimen de seguridad en Oriente Medio profundamente desestabilizado por la fragilidad estatal desde las denominadas “primaveras árabes”. Estas potencias parecen aportar soluciones donde el Bloque Occidental no es capaz de superar el reto impuesto por organizaciones terroristas yihadistas que no dudaron –y consiguieron, al menos temporalmente- en proclamarse en entes territoriales estatales y ejercer funciones propias como el monopolio de la fuerza en el territorio, la administración de justicia basada en la ley islámica, la recaudación de impuestos y el control de la población sometida bajo su poder. Y no hablamos exclusivamente del autoproclamado “Estado Islámico” en Siria e Irak, sino también de algunas franquicias de Al-Qaeda como el Frente Al-Nusra o Al-Qaeda en la Península Arábiga o las mismas organizaciones nacionalistas kurdas –como denuncia insistentemente el gobierno turco- por mencionar los grupos que continúan actualmente ejerciendo la violencia en sus respectivos territorios.

Texto completo del ensayo (*): 
 
"El pasado 27 de septiembre de 2017 el Ministro turco para Asuntos Europeos, Omer Çelik, impartió una conferencia en Madrid que, sin lugar a dudas, fue existosa, sobre las bondades, ventajas y conveniencias de una unión estrecha entre Turquía y la Unión Europea (UE), relación cuya etapa final debía ser la integración turca en el sistema comunitario como miembro de pleno derecho. La conferencia tenía por título “El futuro: Europa y las relaciones Turquía-Unión Europea”. En su intervención el Ministro Çelik alabó el éxito de la UE como organización supranacional europea destinada a hacer posible una paz permanente en el continente, pero también dejó claro que la plenitud europea no se podía conseguir sin la integración de Turquía, país europeo, democrático y comprometido con la paz y la seguridad común, lo que sin duda ha cumplido hasta ahora en el marco de la Alianza Atlántica. También se ocupó de señalar los aplazamientos, las dudas y las desavenencias que se han producido a lo largo de las dos últimas décadas en el proceso de negociación de cara a la integración turca en la UE, sin duda la más grave es la actual situación de tensiones y distanciamiento mutuo con Alemania que llevó a la retirada de las fuerzas militares alemanas que estaban en aquel país desde 2003 para garantizar su defensa, primero frente al Irak de Saddam Hussein y, posteriormente, ante el envilecimiento de la guerra civil en Siria. En este punto, el Ministro Çelik recordó que Turquía es “frontera exterior” de la UE y que ahora mismo tiene en su territorio tres millones de refugiados sirios que desean llegar a Alemania, y a los que no se presta la asistencia debida por el incumplimiento por parte de la UE del Acuerdo bilateral sobre refugiados de marzo de 2016. Finalmente, exigió que se avanzara en los capítulos veinticuatro y veinticinco de la negociación para la adhesión definitiva de Turquía a la UE. No se puede criticar al Ministro Çelik por la defensa de esta posición, porque realmente es difícil sacarla adelante, si no imposible, y mucho más después de la reacción europea al frustrado golpe militar de julio de 2016 que casi le costó la vida al Presidente Erdogan. Los dirigentes políticos nacionales europeos y las principales instituciones de la Unión –la Comisión, el Parlamento, el Consejo- no reaccionaron como esperaba el gobierno turco –de hecho, no reaccionaron de ninguna manera- ante el intento de derribo del poder constituido por parte de los militares golpistas, pero posteriormente sí mostraron el rechazo a las purgas masivas que ha habido en las Fuerzas Armadas, la policía, la judicatura, la universidad y los medios de comunicación. Es evidente que la deriva presidencialista del sistema constitucional turco, en este sentido cada vez más próximo al ruso, inquietaba desde antes del golpe militar a los democráticos dirigentes europeos. Pero la celebración de las elecciones parlamentarias en Alemania a principios de octubre despejó las dudas del liderazgo turco sobre cómo Europa ve a la actual Turquía: además de islamista, cada vez más autoritaria y menos democrática, por tanto, alejada de los valores europeos. Pero con Turquía pasa lo mismo que con Rusia: las relaciones son complejas porque ambas encierran en sí mismas un modelo de sociedad, en ambas las élites están imbuidas de un sentido de superioridad cultural que les da la historia, su pasado de grandes potencias imperiales dominadoras de vastos territorios sometidos a su autoridad; por tanto, se dirigen a Europa y negocian como iguales, no se consideran ni una Polonia, ni una Rumania, ni mucho menos una Eslovenia o un Kosovo. Pero estos sentimientos interesan bien poco a los dirigentes comunitarios que permanentemente esgrimen la superioridad cultural del modelo occidental imbuidos de una concepción holística de los derechos fundamentales y las libertades públicas que, sin embargo, solo es propia de las naciones avanzadas europeas. Esto en sí mismo no es malo, pero cuando se negocia con grandes potencias es evidente que hay que aplicar otros parámetros de relación, que son los basados en las políticas de poder. Y en esto, sabemos que los dirigentes europeos no padecen de autismo político: el ejemplo son las relaciones con la China popular comunista –y aclaro “comunista” porque allí gobierna el Partico Comunista chino-, donde la cláusula democrática basada en el respeto de los derechos civiles cede ante los gigantescos intereses comerciales que ha otorgado la globalización como una bendición para todos, como un maná que asegura el crecimiento económico a unos y a otros. Pues bien, en medio de una renovada campaña en el extranjero para mejorar la imagen de Turquía y manifestar su compromiso con el proyecto comunitario, el Presidente Erdogan ya se hartó de la falta de lealtad de los socios europeos y occidentales. El día 2 de octubre de 2017, en una dura intervención en el parlamento turco, acusó a la UE de haberles “fallado en la lucha contra el terrorismo”, sencillamente porque ve como en Europa se da refugio a miembros de organizaciones terroristas kurdas y a golpistas gulenistas, al igual que en los Estados Unidos, donde está refugiado su líder, Fethullah Gulen. A pesar de que públicamente se mantienen abiertas las negociaciones y de que la posición turca es la de avanzar definitivamente hacia la integración plena, el Presidente Erdogan dijo que “para ser sincero, ya no necesitamos ser miembros de la Unión Europea”. El siguiente paso es que tampoco les interese ser miembro de la Alianza Atlántica, y esto no parece estar muy lejano, precisamente por el mismo motivo. Mientras Ankara intenta acabar con las organizaciones separatistas kurdas que aspiran a obtener una parte del territorio turco para su futuro Estado –además de partes del norte de Siria, de Irak, con la celebración de un referéndum de independencia reciente incluido, e incluso ciertas zonas de Irán-, éstos obtienen el apoyo militar de los Estados Unidos y de otros miembros del Bloque Occidental en Siria –asunto que Rusia no para de poner de manifiesto por boca del portavoz del Ministerio de Defensa para Siria, el general Konashénkov-. Parece entonces que el único socio fiable que le queda a Turquía es Rusia con quien, precisamente, y con Irán, están tratando de resolver de una vez el postconflicto civil sirio –con más claridad de miras que los gobiernos de la denominada Coalición occidental-. Y también a Rusia es a quien se ha dirigido para adquirir el nuevo sistema de defensa aérea S-400 de Almaz-Antey por 2.500 millones de dólares, según confirmó el propio Presidente Erdogan el 25 de julio de 2017. En este caso, la respuesta del portavoz del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, capitán Jeff Davis, fue que “Turquía tendrá que dar explicaciones por la elección de los sistemas rusos”. Pero como se encargó de responder el Presidente Erdogan el mismo día del anuncio de la firma del contrato: “cada país debe tomar las medidas para garantizar su seguridad. ¿Qué lado puede asegurar estas medidas?, allí nos dirigiremos. Cuántas veces hemos hablado con los Estados Unidos, pero no funcionó, por tanto, nos guste o no comenzamos a hacer planes con las S-400.” Este hartazgo del Presidente Erdogan se extiende a todas las instituciones occidentales. Así, el 13 de octubre de 2017, en medio del enfrentamiento diplomático con los Estados Unidos por la suspensión de la emisión de visados, se quejaba amargamente de la hipocresía de los países que dicen ser socios de Ankara: “en las reuniones cara a cara hacen promesas y dan garantías, y a nuestras espaldas montan juegos  sucios, que han adquirido una envergadura que ya no pueden ocultar”, y acusó directamente a los Estados Unidos de mentir al mundo entero. Lo que ocurre es que las relaciones entre ambos países están ensombrecidas por la negativa de Washington a extraditar al clérigo Fethullah Gulen, acusado de organizar el golpe militar del año pasado. El Presidente Erdogan enfatizó en la comparecencia pública del 13 de octubre que “somos la República de Turquía y tienen que aceptarlo. Si no lo hacen, entonces lo siento, pero no los necesitamos”. Llegados a este punto, se plantean las cuestiones: ¿son conscientes los dirigentes europeos del protagonismo de Turquía en la región? ¿Están teniendo en cuenta el papel que Turquía ha desempeñado en el flanco sur de la OTAN? ¿Prefieren una Turquía aliada a Rusia o, peor, echada en manos de China, que está adquiriendo una influencia creciente en Oriente Medio?"

(*) Las opiniones que se recogen en este artículo son responsabilidad exclusiva de su autor.

Referencia bibliográfica completa: Pérez Gil, L.: “Turquía y las relaciones con el Bloque occidental”, Columna de Opinión ANEPE, 17 de noviembre de 2017, disponible aquí.

PRIMER A330MRTT FRANCÉS EN VUELO


Foto: web de Airbus Defence

En la entrada titulada LA RENOVACION DE LAS CAPACIDADES DE PROYECCIÓN ESTRATÉGICA DEL ARMÉE DE L´AIR de julio de 2013 comentamos la decisión del gobierno francés de acudir a la industria aeronáutica con la finalidad de adquirir un número importante de aviones de repostaje en vuelo destinados a sustituir a la flota de catorce C-135FR y KC-135R de origen americano en servicio que estaban llegando a límite de su vida operativa. Hay que tener en cuenta que la flota de aviones de repostaje es un componente esencial de la Fuerza de Disuasión Nuclear de Francia, puesto que es el encargado de las tareas de trasvase de combustible en vuelo a la fuerza aérea de ataque nuclear, denominadas Fuerzas Nucleares Estratégicas (FAS), formada por dos escuadrones de cazabombarderos Mirage-2000N (escuadrón 2/4 La Fayette, base aérea 125 Istres-Le Tubé) y Rafale F3 (escuadrón 1/4 Gascogne, base aérea 113 Saint Dizier) con capacidad para lanzar misiles de crucero con carga nuclear ASMP-A. Por tanto, la actualización de la flota de aviones de repostaje era –y sigue siendo- una necesidad perentoria para la defensa nacional. Sin embargo, el proceso de renovación se ha alargado excesivamente debido a las restricciones presupuestarias impuestas por los sucesivos gobiernos del Presidente Hollande en medio de la crisis económica y financiera global para poder cumplir con los requisitos de déficit público establecidos en los Tratados fundacionales de la Unión Europea. Aunque por esas fechas los responsables políticos y militares de la defensa consideraban un número entre doce y catorce aviones A330MRTT, como se puso de manifiesto durante la visita del Ministro de Defensa J.-Y. Le Drian a la factoría de EADS –ahora Airbus Defence and Space- en Getafe (Madrid, España) en octubre de 2012. Estas aspiraciones se vieron satisfechas el 20 de noviembre de 2014 cuando se anunció la autorización del gobierno francés para proceder a la compra de doce aviones A330-200 por un importe de 3.000 millones de euros, que serían configurados a la variante Multi Role Tanker Transport (MRTT) en Getafe.
Conforme a los plazos establecidos en el contrato firmado entre la DGA y Airbus, el 7 de septiembre de 2017 realizó su primer vuelo el que será también el primer avión de transporte y repostaje en vuelo Airbus A300 MRTT Phénix del Armée de l´Air. Se trata de un avión comercial construido en la fábrica de Airbus de Toulouse (Francia) y que, posteriormente, ha sido modificado al estándar MRTT en la planta de Getafe, donde se le han instalado los sistemas correspondientes a una pértiga central de reabastecimiento ARBS en el fuselaje posterior y dos tanques de reabastecimiento Cobham 905E bajo las alas, con una capacidad para poder transferir en vuelo hasta 111 toneladas de combustible. Además, la variante francesa dispone de capacidad para transportar 272 pasajeros y puede ser modificada rápidamente para evacuación sanitaria. Según informó Airbus DS el vuelo inaugural tuvo una duración de tres horas y veinticinco minutos durante el que se analizaron todos los parámetros programados. Este avión corresponde al segundo estándar de configuración de vuelo que incorpora modificaciones estructurales y mejoras aerodinámicas que conllevan una reducción del consumo de combustible de un uno por ciento, nuevos ordenadores para la aviónica y sistemas militares mejorados. Una vez que concluyan los ensayos de vuelo y el avión sea pintado y reciba los colores nacionales será entregado en 2018 al Grupo de Reabastecimiento en Vuelo 02.091 “Bretagne” en la base aérea 125 de Istres que agrupa la flota de aviones de transporte estratégico francesa; se entregará otro avión en 2019 y posteriormente de uno a dos aviones anuales hasta completar el programa.
No obstante, a principios de noviembre de 2017 se anunció la intención del Ministerio de Defensa francés de adquirir seis aviones más con los que renovar completamente la flota de aeronaves de repostaje y transporte militar estratégico actualmente en servicio. Según informó el Jefe del Estado Mayor del Armée de l´Air, general André Lanata, ante la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional: “un aumento en el objetivo de adquisición de aparatos MRTT para el reabastecimiento de combustible y el transporte estratégico multipropósito será indispensable para cubrir todas las necesidades de la fuerza aérea de ataque nuclear, la aviación de combate y el transporte estratégico. Me parece necesaria una revisión del objetivo final del MRTT hasta las dieciocho aeronaves teniendo en cuenta los compromisos señalados”. En esta comparecencia el general Lanata destacó la necesidad de acelerar las fechas de entrega de los aviones ya contratados –nueve en firme hasta ahora- debido al elevado coste de mantenimiento de los viejos C-135FR y KC-135R que se mantienen en servicio.
Hay que tener en cuenta que actualmente ya operan en el mundo veintiocho aviones A330 MRTT en cuatro fuerzas aéreas –Gran Bretaña, Arabia Saudí, Australia y Emiratos Árabes- para una cartera de pedidos de cincuenta y un aviones para ocho países. Se trata, sin duda, del mejor avión existente en el mercado para llevar a cabo las tareas encomendadas como se puso de manifiesto cuando ganó el concurso para el nuevo “tanquero” de la USAF y que, posteriormente, la Administración Obama desechó a favor del menos capaz Boeing KC-46 por motivaciones de política interna -las características del A330 MRTT se encuentran en el sitio web de Airbus-.
Por eso, el Ejército del Aire ansia la compra de este magnífico avión, ya que, tras la baja de los B-707 del 45 Grupo, se necesita de forma más imperiosa si cabe disponer de nuevos aparatos de transporte estratégico que puedan asumir también el role de repostaje a otros aviones de transporte o de combate en los despliegues transoceánicos, o más allá de las fronteras europeas, como ya también apuntamos en la entrada titulada MORENÉS TAMBIÉN SUSPIRA POR EL A330MRTT, reseñando varias intervenciones del anterior Ministro de Defensa y los planes de adquisición prioritarios del Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire que tampoco terminan de concretarse por consideraciones financieras.
Hay que tener presente que tras la salida del Reino Unido, Francia será el único país de la Unión Europea con armas nucleares y es también el único que ostente un asiento como miembro permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Por ello, el documento Revue Stratégique de défense et de sécurité nationale aprobado por el Presidente Macron el 13 de octubre de 2017  insiste en la necesidad de reforzar la libertad de acción lo que implica la renovación de todos los componentes de la disuasión nuclear. de este modo, aunque se están produciendo iniciativas europeas que tratan de unificar las capacidades de dos o más países en transporte estratégico o de repostaje en vuelo en el marco de las denominadas "cooperaciones reforzadas de defensa" -como, por ejemplo, el Mando Europeo de Transporte o el Programa internacional MMF liderado por Holanda al que se ha sumado recientemente Alemania para la compra y explotación de una flota común de aviones A330MRTT-, Francia continua dando los pasos necesarios para renovar su flota de aviones de repostaje en vuelo asegurándose el mantenimiento de la autonomía nacional en esta materia. Esto es así porque, a diferencia del resto de socios europeos, Francia posee una fuerza aérea de ataque nuclear como componente de la Force de Frappe que le concede la capacidad de ocasionar daños de proporciones catastróficas a cualquier potencial adversario, ya que las armas nucleares son la garantía última de su seguridad, y no está dispuesta a renunciar a ella, por mucho Plan de Acción de Defensa Europea o Declaración de Varsovia de cooperación OTAN-Unión Europea que pueda acordar con el resto de los socios o aliados.

LA PRIMERA CENTRAL NUCLEAR CIVIL FLOTANTE

A principios de octubre de 2017 las autoridades regionales de la remota ciudad ártica de Pevek, situada en la península de Chukotka en el Extremo Oriente ruso cerca del estrecho de Bering, junto con los representantes de la corporación estatal Rosatom, inauguraron oficialmente los trabajos de construcción de la infraestructura portuaria que acogerá la primera central nuclear civil flotante de la historia. Al mismo tiempo, se inició la construcción de la necesaria infraestructura terrestre que requerirá, entre otras obras el tendido de doscientos treinta y cinco kilómetros de líneas de alta tensión que permitirá conectarse con la central nuclear de Bilibino, que, de este modo, podrá ser gradualmente retirada de servicio a partir de 2019. Además, las autoridades regionales han planteado la necesidad de construir un nuevo aeropuerto que pueda dar servicio al personal y equipos que requerirán las nuevas infraestructuras, lo que plantearon como una demanda básica al Primer Ministro Medvedev en una reunión celebrada en Murmansk en el mes de abril de 2017 a la que asistieron todos los gobernadores de las regiones del norte de Rusia.

Para acometer estos trabajos, en septiembre pasado tres barcos de transporte descargaron seis mil toneladas de materiales de construcción en Pevek, lo que permitirá que puedan continuar en el período invernal, ya que el año pasado otros tres barcos que transportaron materiales quedaron bloqueados en puerto durante todo el invierno.
La nueva central nuclear flotante  “Académico Lomonosov” , que se construye actualmente en los Astilleros del Báltico en San Petersburgo, es un proyecto prioritario del gobierno ruso destinado a potenciar el desarrollo de las regiones del Extremo Oriente ártico y debe servir para impulsar nuevos proyectos industriales como la mina de cobre de Peschanka, que tendrá una producción estimada de un millón doscientas mil toneladas anuales en 2020. La central nuclear está equipada con dos reactores atómicos KLT-40 con capacidad para producir setenta megavatios de energía eléctrica, lo que es suficiente para suministrar a una ciudad de 200.000 habitantes –Pevek tiene en la actualidad una población de 4.500 personas-. El proceso de construcción y puesta en marcha de la nueva central nuclear flotante no ha estado exento de polémica tanto dentro como fuera de Rusia. Así, debido a las presiones de los gobiernos de los Estados bálticos y de Noruega, Rosatom anunció en julio de 2017 que en cuanto se termine su construcción, la central nuclear “Académico Lomonosov” será remolcada desde el mar Báltico hasta la ciudad de Murmansk, en la península de Kola, para proceder a la carga del combustible nuclear, lo que debe tener lugar durante la primera mitad de 2018. Esto supone que no se pondrán a prueba los reactores atómicos antes de ser remolcada al norte respondiendo a las protestas de grupos medioambientales y de los gobiernos de la región. Hay que tener en cuenta que en Múrmansk se encuentra el puerto base de la flota de rompehielos nucleares de la Atomflot y, por tanto, cuenta con la infraestructura necesaria para cargar y recargar el combustible nuclear para los reactores atómicos marítimos, incluidos los KLT-40 que son una versión modificada de los que equipan a los rompehielos nucleares civiles.
Posteriormente, la central “Académico Lomonosov” navegará a lo largo de la ruta del norte hasta Pevek en el Extremo Oriente ártico, a donde deberá llegar en septiembre de 2019 y la producción de energía eléctrica se iniciará a finales de ese mismo año. Según se ha informado en diferentes medios, Rosatom tiene planes para construir más centrales nucleares de este tipo, que se destinarán tanto a prestar servicio en las regiones polares de Rusia como se podrán alquilar a otros países con necesidades similares.