COHETES Y MÁS COHETES


Las grandes potencias siguen avanzando en una nueva carrera espacial y, como hemos comentado en varias ocasiones anteriormente, se puede hablar abiertamente de una creciente militarización del espacio, donde unas y otras tratan de instalar sistemas avanzados de detección, vigilancia y comunicaciones. Así, el día 2 de diciembre de 2017 las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia (VKS) llevaron a cabo el lanzamiento de un cohete portador Soyuz-2.1b desde el cosmódromo de Plesetsk, en el norte de la Rusia europea, que fue el encargado de poner en órbita un satélite de reconocimiento electrónico Lotos-S1, que forma parte del sistema Liana junto con los dos satélites del mismo tipo lanzados en noviembre de 2009 (Cosmos-2455) y en diciembre de 2014 (Cosmos-2502). El nuevo satélite ha adoptado la denominación militar rusa de Cosmos-2524. Hay que destacar que, de nuevo, este año se ha producido un salto en la denominación de los satélites militares rusos, de modo que es probable que el Cosmos-2523 sea un satélite asociado a la misión del satélite inspector Cosmos-2519 que se lanzó el 23 de junio de 2017, como así reconoció el Ministro de Defensa Sergey Shoigú en un anuncio oficial el 23 de agosto de 2017 –de este asunto nos ocupamos en la entrada titulada DEMASIADOS PÁJAROS EN EL CIELO VERSIÓN 2017: COHETES ESTRATÉGICOS, SATÉLITES Y ARMAS ESPACIALES de septiembre de 2017. Posteriormente, el día 26 de diciembre de 2017, las Fuerzas Coheteriles Estratégicas (RVSN) efectuaron el lanzamiento del sexto cohete estratégico del año, en concreto se trató de un Topol que se disparó desde el polígono de pruebas de Kapustin Yar, en Astrakán (sur de Rusia), hasta el polígono homónimo de Sary-Shagan en Kazakhistán. Según información oficial la prueba sirvió para “recoger datos experimentales que se usarán para el desarrollo de contramedidas de defensa antimisiles avanzadas”. Se trata del segundo lanzamiento de las mismas características efectuado en 2017, ya que el anterior tuvo lugar el 26 de septiembre. Como destaca Pavel Podvig en la entrada más reciente de su blog, de nuevo los lanzamientos realizados en el ejercicio por las RVSN se quedan muy por debajo de los programados inicialmente: seis en lugar de los diez que anunció el general Karakayev en diciembre de 2016. De este modo, hay que tomar con reservas el anuncio hecho por el mismo comandante en Krasnaya Zvezda el 14 de diciembre de 2017 de doce pruebas dinámicas de cohetes estratégicos en 2018. Fuentes independientes informaron que el día 27 de diciembre de 2017 tuvo lugar en el cosmódromo de Plesetsk la primera prueba del cohete Sarmat, actualmente en desarrollo para las RVSN y que está destinado a sustituir al R-36M2 Voevoda en las divisiones de cohetes estratégicos de Dombarovsky y Uzhur. Se trató de una prueba de eyección, no de un lanzamiento completo destinada a validar la motorización de la primera etapa del cohete. Este nuevo cohete pesado tendrá capacidad para cargar diez ojivas nucleares pesadas o hasta quince del rango de entre 150 kilotones y un megatón a una distancia máxima operativa de 16.000 kilómetros. Sin embargo, esto no es óbice para que el Bloque occidental y Rusia sigan cooperando intensamente en materia espacial, al mismo tiempo que se mantiene el régimen de sanciones económicas, financieras y comerciales a instituciones, empresas y ciudadanos rusos impuesto en julio y agosto de 2014. En el marco de esa cooperación persistente, el 19 de diciembre de 2017 la nave Soyuz MS-07, que había sido lanzada desde el cosmódromo ruso de Baikonur en un cohete propulsor Soyuz FG dos días antes, se acopló en modo automático a la Estación Espacial Internacional con tres cosmonautas a bordo: un ruso, un americano y un japonés, que permanecerán cuatro meses en la estación para realizar unos doscientos cincuenta estudios científicos sobre biología, fisiología, ciencias físicas y desarrollo tecnológico. Precisamente, los Estados Unidos y Rusia han firmado un acuerdo para la construcción de una nueva estación espacial internacional… que orbitará alrededor de la Luna, y que han denominado programa Deep Space Gate. La finalidad es utilizarla como lanzadera a las misiones a Marte a partir de 2030. Ya se ha anunciado que las otras agencias espaciales occidentales, como la Agencia Espacial Europa y las entidades homónimas de Canadá y Japón, se incorporarán más adelante al proyecto. Hay que recordar que China, y también la India, tienen programas espaciales en marcha cuyo objetivo es la conquista de Marte. Y no debemos olvidar la iniciativa privada del empresario Elon Musk -el Howard Houghes del siglo XXI- con el lanzamiento del enorme cohete Falcon Heavy de SpaceX que está programado para enero de 2018. Son los nuevos tiempos de la globalización, también en el espacio.

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