El 23 de
septiembre de 2026 tuve la oportunidad de presentar la ponencia titulada «Fin
del tratado Nuevo START, proliferación y arsenales nucleares en 2026» en el
simposio sobre «Conflictos y relaciones internacionales, entre la fuerza y la
diplomacia» coordinado por mi estimado y reconocido colega el profesor Dr.
Cristián Garay Vera, que se desarrolló en el marco de las XII Jornadas de Estudios Internacionales del Instituto de Estudios Avanzados de la
Universidad de Chile (IDEA), en Santiago de Chile del 21 al 25 de septiembre. La tesis
fundamental defendida en esta ponencia es que en 2026 se están dando una serie de eventos que
marcan un punto de inflexión en las estrategias nucleares de las grandes
potencias, pero que también impactan de lleno en el régimen de no
proliferación tal como lo conocemos. En primer lugar, el 5 de febrero de 2026
finalizó el último tratado de control de armas nucleares firmado entre los
Estados Unidos y Rusia en Praga el 8 de abril de 2010. El Nuevo START
cumplió su función de dar confianza y transparencia al régimen de estabilidad
estratégica durante su vigencia, pero decayó porque ya no sirve a los
intereses nacionales de las dos grandes potencias nucleares. En segundo
lugar, la segunda Administración Trump ha dejado claro que los
acuerdos, tratados y declaraciones políticas dependen única y exclusivamente de
sus intereses de seguridad, lo que en el ámbito nuclear se va a plasmar próximamente
en una nueva Revisión de la Postura Nuclear (NPR) estadounidense mucho más
ambiciosa, pero también peligrosa porque planea dar nuevas opciones de empleo
de armas nucleares al presidente en caso de conflicto, como si esto pudiera
ampliar las enormes capacidades con las que cuenta actualmente. Estamos ante las
viejas ideas de los años setenta del siglo pasado que sostenían la posibilidad
de combatir y ganar una guerra nuclear, algo verdaderamente fantástico, que
parece negar el terrible poder destructor de tales armas y la vigencia de la
estrategia de la destrucción mutua asegurada (MAD). Este enfoque causa
consternación entre los aliados de la OTAN, que temen ser
abandonados por su protector en medio de una creciente escalada en la guerra
ruso-ucraniana frente a la primera potencia nuclear mundial. En tercer
lugar, se están produciendo cambios importantes en las estrategias nucleares de
las potencias menores. En Europa, Francia ha anunciado un aumento de su
arsenal nuclear y aboga por una disuasión nuclear avanzada con sus propios y
exiguos medios; Gran Bretaña está preparada para recibir armas nucleares
tácticas estadounidenses, si es que no lo ha hecho ya, de modo que, de nuevo, observamos
una vuelta al pasado; mientras Polonia y los países bálticos piden
el despliegue a armas nucleares estadounidense en su territorio como garantía
de inmunidad y un eventual intento de nuclearización de Alemania pondría de manifiesto
el fracaso definitivo de cualquier atisbo de Unión Política Europea. Por su
parte, China continúa aumentando lentamente su arsenal, pero sus
dirigentes mantienen también en este ámbito la paciencia estratégica que les
caracteriza y no parecen aspirar a la paridad con las dos grandes potencias, al
menos por ahora. Por su parte, Corea del Sur y Japón avanzan hacia
la latencia nuclear, al parecer con un fuerte apoyo de su propia población, y no
se puede descartar que se sume Australia en el marco del programa AUKUS.
La guerra israelo-estadounidense contra Irán deja expedito el camino
para su nuclearización y abre escenarios de avalancha entre varios candidatos en
la región, principalmente Arabia Saudí y Turquía. En cuarto lugar, en mayo de 2026 asistimos a un nuevo fracaso de la conferencia de revisión del Tratado de No
Proliferación Nuclear (TNP) de 1 de julio de 1968, que concluyó por tercera vez consecutiva sin una declaración final (recuérdense las
conferencias de 2015 y 2022). Estos escenarios fueron objeto de la exposición y se presentaron unas reflexiones finales propias de un análisis que
necesariamente continúa en seguimiento. De este modo, aunque en 2026
continuó reduciéndose el número total de los arsenales nucleares en el mundo,
las perspectivas son francamente negativas.
Web dedicada a temas de Derecho Internacional, Relaciones Internacionales y Ciencia Política en forma de artículos y comentarios desde la comunidad de la Universidad de La Laguna (Tenerife, España). «Contemplando el centro de la Historia»
Qué baja calidad de dirigentes políticos tenemos en estos momentos, pero además con políticas suicidas para la humanidad.
ResponderEliminarEnhorabuena. Un abrazo.
ResponderEliminarGracias por compartir conociniento.
ResponderEliminarEnhorabuena por esta ponencia. Un abrazo.
ResponderEliminarMuchas gracias y un abrazo.
ResponderEliminarMuy interesante.
ResponderEliminarViendo las noticias esto empieza a preocupar.. Putin y Trump van a acabar con el mundo.
ResponderEliminarSolida presentacion del estado actual e inestable del.equilibrio nuclear, tanto en la cuspide pasando pospectivamente de diada a triada, como del rebajamiento de su posible uso a nivel tactico con paises no nucleares.
ResponderEliminarNo solo no termina la guerra en Ucrania, sino que se empeñan en meternos a nosotros.
ResponderEliminar¿Cómo acabará esto? Porque huele francamente mal.
ResponderEliminarExcelente iniciativa, Enhorabuena.
ResponderEliminarEnhorabuena.
ResponderEliminarEnhorabuena por esta excelente ponencia.
ResponderEliminarFelicidades por tu ponencia, acertada en su exposición.
ResponderEliminarGracias por compartirlo. Espero leerlo pronto.
ResponderEliminarMuy interesante.
ResponderEliminarComo siempre, querido amigo Luís, claro, directo y muy fácil de dilucidad hacia donde va la humanidad como no entre una generacion con cerebro y hagan bajar a estos locos descerebrados del poder. Difícil pero que otra cosa queda esperar? Un abrazo
ResponderEliminarMuchas gracias y enhorabuena.
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