CRIMEA ES RUSA...

El sábado 1 de marzo, el Presidente Putin, presionado por los sectores conservadores de la política rusa, decidió adoptar una posición contundente respecto a la desastrosa situación política ucraniana, que, por otra parte, se la han buscado ellos solos. El Presidente ruso solicitó la autorización al Consejo de la Federación para enviar tropas al extranjero, lo que fue avalado por los ochenta y siete senadores presentes. La solicitud del Presidente se fundamentaba "en la extraordinaria situación que se vive en Ucrania y la amenaza que pesa sobre la vida de los ciudadanos rusos, de nuestros compatriotas y de las Fuerzas Armadas rusas desplegadas allí" (“El Senado ruso aprueba por unanimidad el empleo de tropas en Ucrania”, Ria-Novosti, 1 de marzo de 2013, en http://sp.ria.ru/international/20140301/159429341-print.html; las declaraciones del Presidente Putin en la comparecencia pública del 4 de marzo de 2014 se recogen en http://actualidad.rt.com/actualidad/view/121488-version-completa-rusia-putin-ucrania).
La Presidenta del Consejo de la Federación Valentina Matviyenko afirmó que era necesario dirigirse "al jefe del Estado para que en el marco de sus facultades tomara todas las medidas posibles para garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos que viven en Ucrania (sic), para ayudar al pueblo hermano con el fin de estabilizar la situación"; además enfatizó que Crimea y sus habitantes "tienen derecho a decidir sobre su propio destino" (las declaraciones en “En defensa de la sangre rusa”, El País, 1 de marzo de 2014, en http://internacional.elpais.com/internacional/2014/03/01/actualidad/1393700629_049543.html). Según la Presidenta del Consejo de la Federación la autorización concedida al Presidente Putin es para enviar "un contingente militar limitado". Todos los partidos de la Duma (la Cámara baja del parlamento ruso) respaldaron los poderes del Presidente. Pero, además, el Consejo de la Federación también instó al Presidente a retirar al embajador en Washington (“En defensa de la sangre rusa”, El País, 1 de marzo de 2014) como respuesta a las amenazas vertidas por el Secretario de Estado americano John Kerry cuando acusó a las autoridades rusas de perpetrar "un increíble acto de agresión" y continuó: "en el siglo XXI en el que estamos, uno no se puede comportar como una nación decimonónica e invadir a otro país con un pretexto inventado” (“Obama envía a Kerry a Ucrania para frenar la intervención rusa”, ABC, 3 de marzo de 2014 en http://www.abc.es/internacional/20140302/abci-kerry-advierte-sanciones-rusia-201403021925.html). Quizás el Secretario de Estado Kerry no recordaba en ese momento la intervención militar de la Alianza Atlántica en Yugoslavia en marzo de 1999, la ocupación militar de Irak en 2003 que se ha perpetuado en el tiempo o la desmembración de Kosovo de Serbia en 2007, todas ellas actuaciones al margen del Derecho Internacional (véase A. Mangas: “Kosovo y Crimea: la doble vara de medir”, El Mundo, 4 de marzo de 2014, en http://www.ucm.es/data/cont/media/www/pag-49565/KOSOVO.pdf). Es más, el Secretario de Estado Kerry afirmó que “sin embargo, Rusia todavía puede elegir la opción correcta". Pero, ¿cuál es la opción correcta para Rusia? El Poder Político ruso podría aspirar a desmembrar definitivamente a Ucrania, arrebatándole la parte oriental rusófona del país, donde tiene preeminencia el Partido de las Regiones del Presidente Yanukovich, a quien el gobierno ruso sigue reconociendo como jefe de Estado legítimo de Ucrania. Sin embargo, en estos momentos las aspiraciones rusas son más limitadas: recuperar el control de la península de Crimea, territorio ruso hasta los años cincuenta del siglo pasado cuando el caprichoso dirigente soviético Khruchev decidió regalarlo a la república socialista soviética de Ucrania, y donde se asientan importantísimas bases militares rusas, entre ellas la sede de la Flota rusa del Mar Negro, instalaciones cuyo alquiler vencía en 2017 y fue ampliado hasta 2047 en un acuerdo internacional firmado por el ahora depuesto Presidente Yanukovich.

Portaviones ruso 063 Admiral Kusnetzov en Chipre, 4 de marzo de 2014.

Por tanto, Rusia tiene unos objetivos limitados que son obtener el control efectivo de la península de Crimea, consolidar un gobierno prorruso apoyado en la presencia militar rusa (más de 20.000 militares) y crear un protectorado militar como en los casos de Osetia del Sur y Abjazia en el Cáucaso. Más adelante, estos territorios independientes de facto pedirán la reintegración a la Federación rusa. De este modo, mientras los políticos occidentales a uno y otro lado del Atlántico se dedicaban a pronunciar grandes declaraciones políticas, los mandos militares rusos en la región completaron el control de la península de Crimea e instaron a sus homólogos ucranianos a someter a sus unidades a las nuevas autoridades regionales. El domingo, 2 de marzo, se pasó a las autoridades prorrusas el mismísimo comandante en jefe de la Marina ucraniana nombrado el día antes por el presidente interino, vicealmirante Denis Berezosvki (“Moscú consolida su poder en Crimea”, El País, 2 de marzo de 2014, en http://internacional.elpais.com/internacional/2014/03/02/actualidad/1393801173_398326.html),  el 3 de marzo se entregó la base aérea 204 de Belbek con cerca de cincuenta aviones de combate (“Una base aérea ucraniana en Crimea se pasa con sus 45 cazas a la autonomía rebelde prorrusa”, El Mundo, 3 de marzo de 2014, en http://www.elmundo.es/internacional/2014/03/03/53147ce4ca4741871c8b4570.html), así como el buque principal de la Marina ucraniana, la fragata Guetman Sagaidachni, que, de regreso del Golfo de Adén, ha izado la bandera rusa (se ha  informado que el gobierno interino ucraniano solicitó al gobierno turco que impidiera el pasó del Bósforo al barco de guerra que retorna a su base de Sebastopol; finalmente la fragata entró en el puerto de Odessa y parte de la tripulación regresó a Sebastopol ((“El buque insignia ucraniano izó la bandera de la Armada rusa”, RT, 2 de marzo de 2014, en http://actualidad.rt.com/actualidad/view/121300-armada-buque-insignia-ucrania-bandera-Rusia) y "Ucrania perdió el control de la mitad de sus buques de guerra", Ria-Novosti, 12 de marzo de 2014, en http://sp.ria.ru/international/20140312/159517677.html y el 4 de marzo tres regimientos antiaéreos con veinte sistemas Buk y más de treinta sistemas S-300PS (“Tres regimientos antiaéreos de Ucrania se pasan al lado del Gobierno de Crimea”, Ria-Novosti, 4 de marzo de 2014, en http://sp.ria.ru/international/20140304/159445992.html). El resto de unidades ucranianas en la región que se declaran leales a las nuevas autoridades de Kiev están cercadas por tropas rusas sin distintivos de nacionalidad, entre ellas la 36 Brigada de Infantería Mecanizada de Perevalnoye y el Primer Batallón de Infantería de Marina de Feodosia; varias embarcaciones de guardacostas se han retirado a los puertos de Odessa y Mariopol (Berezosvki (“Moscú consolida su poder en Crimea”, El País, 2 de marzo de 2014).
¿Esta actuación de Rusia es un reto a la Unión Europea o a los Estados Unidos? A la salida del Consejo de Ministros extraordinario de la Unión celebrado en Bruselas el 3 de marzo, el Ministro de Asuntos Exteriores español García-Margallo dijo que “estamos ante la situación más grave desde la caída del Muro de Berlín”, lo que no deja de ser una exageración (“Los ministros de exteriores de la UE ven “la situación más grave desde la caída del muro de Berlín”, Libertad Digital, 3 de marzo de 2014, en http://www.libertaddigital.com/internacional/mundo/2014-03-03/los-los-ministros-de-exteriores-de-la-ue-ven-la-situacion-mas-grave-desde-la-caida-del-muro-de-berlin-1276512150/).  Los dirigentes europeos (los Ashton, Rompuy o Rasmussen de turno), que no hacían caso a las denuncias de Rusia hasta escasas fechas sobre la situacion de descontrol polìtico en Kiev (“Rusia acusa a la UE de fomentar la violencia en Ucrania”, ABC, 1 de febrero de 2014, en http://www.abc.es/internacional/20140201/abci-ucrania-rusia-occidente-201402011702.html), y también los americanos, se pueden rasgar las vestiduras con la actuación de Rusia pero también reconocen que “en Ucrania se han producido actuaciones que constituyen una clarísima violación de la legalidad interna ucraniana” (así el mismo García-Margallo en declaraciones a la salida del Consejo de Ministros extraordinario de la Unión en Bruselas).
Porque Rusia no está haciendo más que recuperar el control de territorios que han sido históricamente rusos y que siguen teniendo actualmente mayoría de población rusa, territorios que están en Estados desastrosos, gobernados por políticos corruptos que no han sabido manejar las transiciones políticas internas. ¿Acaso esto es lo que pretenden apoyar los dirigentes europeos cuando, de nuevo, García-Margallo dice que “la Unión acudiría al socorro de Ucrania” llegado el caso? (“Los ministros de exteriores de la UE ven “la situación más grave desde la caída del muro de Berlín”, Libertad Digital, 3 de marzo de 2014). Como dice el profesor R. Bardají: “cuando no se está dispuesto a usar pelotas de goma para defender las fronteras de uno, defender a un tercero es, cuando menos, poco creíble” (“Putin hace lo que puede”, Libertad Digital, 2 de marzo de 2014, en http://www.libertaddigital.com/opinion/rafael-l-bardaji/putin-hace-lo-que-puede-70891/). En la intervención militar rusa en Crimea poco importan los asuntos internos de Ucrania, que no saben llevar ni sus propios políticos (“Ucrania califica la presencia rusa en Crimea de “declaración de guerra”, El País, 2 de marzo de 2014, en http://internacional.elpais.com/internacional/2014/03/02/actualidad/1393756822_119738.html),  sino lo que importa son los intereses estratégicos de Rusia. Por esa razón los dirigentes europeos no harán nada por descontado más allá de las habituales declaraciones políticas, y los responsables de la política exterior americana valorarán qué se juegan en la actual situación, porque no pueden perder de vista que Europa oriental no es ahora una zona de interés prioritario, pero sí lo es de Rusia, y que necesitan la colaboración de Moscú para los grandes contenciosos a los que se enfrentan para mantener su hegemonía global: China, Corea del Norte, Irán, Siria, Afganistán. Esto lo ha comprendido perfectamente la canciller Merkel (“Merkel propone una federación para Ucrania”, El Mundo, 4 de marzo de 2014) y la mediación política subrepticia alemana es el ejemplo de cómo debe actuar Europa cuando están en juego los intereses estratégicos de las grandes potencias: como la Unión Europea carece de política exterior común cada uno sigue la senda de sus intereses particulares y, realmente, les trae sin cuidado Ucrania, no así Rusia.
Por tanto, Rusia mantendrá un perfil bajo en la intervención militar en Crimea si no se la presiona en exceso. Si los Estados Unidos y los dirigentes europeos optan por presionarla es posible que se produzca una retirada puntual, pero sin duda afectará a los grandes asuntos que sí tocan los intereses estratégicos del Bloque Occidental y Rusia es necesaria para que este bloque mantenga su supremacía en la sociedad internacional globalizada.

5 comentarios:

  1. Por otro lado, el 5 de diciembre de 1994 los EE UU, Gran Bretana y Rusia firmaron el llamado Memorandum de Budapest sobre el ingreso de Ucrania al Pacto de no Proliferación de Armas Nucleares. En ese Memorandum, los países garantes arriba mencionados se comprometían a respetar la soberanía y las fronteras ya establecidas de Ucrania. (http://www.larouchepub.com/eiw/public/2014/2014_1-9/2014-08/pdf/34-35_4108.pdf)

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  2. Parece ser que mi primer comentario no se publicó. En él comentaba tu opinión respecto al carácter "historico" de peretenencia rusa de Crimea, alegando yo que antes de Rusia allí estuvieron (y por más tiempo) los turcos y tártaros de Crimea, expulsados éstos luego por Stalin en 1944. De acuerdo a tu lógica de "territorio histórico", Hungría podría invadir Rumania en aras de recuperar su territorio histórico de Transilvania, lo mismo Marruecos, respecto a Ceuta y Melilla, y por qué no, Espana, para recuperar Gibraltar. Para qué cumplir acuerdos de respeto y reconocimiento de fronteras; hay que alegar a la pertenencia histórica territorial.

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  3. En efecto, uno de los signatarios del Memorando de Budapest de diciembre de 1994 que garantizaba la desnuclearización de Ucrania es Rusia. Pero, en relaciones internacionales el poder y el principio de efectividad van de la mano, esto es, ni Hungría, ni Marruecos ni España podrían actuar como lo ha hecho Rusia primero en Osetia del Sur y Abjazia (2008) y luego en Crimea. Su estatuto como gran potencia mundial, su condición de miembro permanente del Consejo de Seguridad y la posesión del segundo arsenal nuclear le permite actuar como lo hace. Como dice el profesor Bardají Rusia hace lo que puede, porque puede.

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  4. Desde esa lógica, que no se critique la actuación de los EE UU, sea de forma directa o a través de organizaciones como la OTAN.

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  5. Anónimo ha escrito: "Desde esa lógica, que no se critique la actuación de los EE UU, sea de forma directa o a través de organizaciones como la OTAN."
    ¿Por qué no cabe la crítica?

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