LA INDIA TAMBIÉN AVANZA EN LA MILITARIZACIÓN DEL ESPACIO

El primer ministro de la India, Narendra Modi, informó el 27 de marzo de 2019 que su país había llevado a cabo una prueba de armas en el espacio consistente en el derribo de un satélite fuera de servicio que se encontraba en órbita baja por un misil antiaéreo modificado especialmente para llevar a cabo dicha tarea y que fue lanzado desde el golfo de Bengala, ensayo denominado “Misión Shakti”. La prueba se llevó a cabo en una órbita baja a trescientos kilómetros de altitud para no dejar escombros que pudieran impactar con otros objetos espaciales y que pudieran caer  progresivamente hasta desintegrarse al alcanzar la atmosfera terrestre según informó el director de la Organización de Investigación y Desarrollo de Defensa de la India (DRDO), Satheesh Reddy. El lanzamiento del misil estuvo monitorizado por un avión de recolección de información americano RC-135S que despegó de la base aérea de Diego García en el océano Índico. El vicecomandante del Mando Espacial de la USAF, general David Thompson, confirmó que los Estados Unidos conocían la realización de la prueba con carácter previo y que pudieron realizar un seguimiento exhaustivo de la misma: “Fuimos conscientes de que iba a ocurrir debido a algunas prohibiciones de vuelo que había anunciado la India (…) Antes que nada permítanme decir claramente que fue detectada, catalogada e informada por los sistemas de las Fuerzas Aéreas (…) Inmediatamente después del lanzamiento golpeó el aparato objetivo”. El general Thompson confirmó que la EEI nunca estuvo en peligro. Por tanto, se trata realmente de una prueba ASAT, antisatélite, al más puro estilo de las grandes potencias de la Guerra Fría, y similar a la que protagonizó China en 2007 que tantos problemas causó cuando derribó un satélite obsoleto con un misil terrestre. El primer ministro Modi dijo que el ensayo supone “un gran avance” que coloca a su país entre las principales potencias espaciales –sobre los avances del programa espacial indio véase la entrada LAS ASPIRACIONES DE LA INDIA COMO POTENCIA ESPACIAL, y de este modo se suma al proceso imparable de militarización del espacio. Más allá de declaraciones testimoniales o políticas como renombrar a las fuerzas aéreas como fuerzas aeroespaciales o crear nuevos componentes especiales de las Fuerzas Armadas, lo que pone de manifiesto la capacidad militar espacial de cualquier potencia es disponer de la capacidad ofensiva de sus armas para enfrentar las amenazas y neutralizar y destruir los aparatos espaciales de cualquier eventual adversario. Y esto es lo que ha hecho la India con la prueba de 27 de marzo de 2019: alcanzar esa capacidad, ponerla de manifiesto al resto de potencias espaciales y hacerlo con fines disuasivos. Por eso, el primer ministro Modi aclaró que la prueba no estaba “dirigida contra nadie” ya que la India se ha opuesto durante mucho tiempo a “la militarización del espacio y la carrera de armamentos en el espacio exterior, y esta prueba no cambia de ninguna manera esta posición.” La respuesta de los Estados Unidos no se hizo esperar. El secretario de Defensa, Patrick Shanahan, calificó negativamente el ensayo indio precisando que “todos vivimos en el espacio, no lo hagamos un desastre. El espacio debe ser un lugar donde podamos hacer negocios. El espacio es un lugar donde las personas deben tener libertad para operar”, y el director de la NASA, James Bridenstine, afirmó que “es algo terrible, terrible generar un evento que envía una magnitud de escombros por encima de la EEI. Y ese tipo de actividad no es compatible con el futuro del vuelo espacial humano.” Para Rusia la realización del ensayo pone de manifiesto el creciente deterioro del régimen de control de armas y la militarización del espacio y el Ministerio de Asuntos Exteriores publicó una nota en la que enuncia que “Rusia ha advertido repetidamente que las acciones destructivas por parte de los Estados Unidos para socavar toda la arquitectura de la seguridad internacional y la estabilidad estratégica, incluyendo la expansión unilateral e ilimitada de los sistemas globales de defensa antimisiles de los Estados Unidos, así como la renuencia de Washington a abandonar los planes para desplegar armas en el espacio, hacen que otros Estados piensen en mejorar sus propios potenciales similares en aras de fortalecer su seguridad nacional”. Rusia ha instado al gobierno indio a sumarse a los esfuerzos internacionales destinados a conseguir un acuerdo multilateral que garantice el uso pacífico del espacio, incluido el compromiso fundamental de no desplegar armas en el espacio, a lo que se oponen firmemente los Estados Unidos porque supondría quedarse con las manos atadas frente a futuros desarrollos de sistemas espaciales ofensivos.

ESTADO DE LOS ARSENALES NUCLEARES DE LAS GRANDES POTENCIAS A 1 DE MARZO DE 2019

El Departamento de Estado americano ha publicado los datos de los arsenales nucleares estratégicos de los Estados Unidos y Rusia a 1 de marzo de 2019 conforme establecen las cláusulas de información del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Nuevo START) firmado en Praga el 10 de abril de 2010. Conforme a los datos más recientes, los Estados Unidos disponen de 1.365 ojivas nucleares y 800 vectores de lanzamiento entre ICBM, SLBM y bombarderos estratégicos, de los que 656 están operativos. Los números anteriores eran 1.398, 800 y 659. Por su parte, Rusia tiene en servicio 1.461 ojivas nucleares estratégicas, 760 vectores de lanzamientos totales y 524 desplegados. De nuevo, los números del semestre anterior eran 1.420, 775 y 517 respectivamente –véanse estos datos en la entrada correspondiente al semestre anterior-. Estas cifras ponen de manifiesto, en primer lugar, que las dos grandes potencias nucleares están cumpliendo estrictamente el Nuevo START ya que se encuentran por debajo de los umbrales autorizados por el Tratado: 1.550 ojivas nucleares, 800 sistemas de lanzamiento en servicio y 700 sistemas desplegados. En segundo lugar, en ambos casos se han producido leves variaciones en los materiales regulados aunque destaca que los Estados Unidos redujeron en 33 sus ojivas nucleares mientras que Rusia las incrementó en 41, pero manteniendo prácticamente estables los sistemas de lanzamiento tanto totales -el límite máximo en el caso de los Estados Unidos- como desplegados bajan 3 para los Estados Unidos y suben 7 para Rusia -en el caso de Rusia los datos más recientes los aportan Kristensen y Korda (2019), en particular su valoración sobre la reducción en el número de las ojivas que cargan los ICBM y SLBM .desplegados para ajustarse al cumplimiento del Tratado.- Es interesante destacar la estabilidad de los datos aportados en el período que contrastan con la agresividad dialéctica de los dirigentes y responsables de seguridad nacional de ambas potencias durante el mismo período en torno al cumplimiento del Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias (Tratado INF) de 8 de diciembre de 1987 con acusaciones mutuas de violaciones que llevaron al anuncio de suspensión de su aplicación primero por los Estados Unidos el 1 de febrero de 2019 y al día siguiente por Rusia, abandono que se hará efectivo si no lo remedian en el plazo de seis meses. Los argumentos de ambas potencias para justificar la retirada del Tratado los hemos expuesto en la entrada SE CONSUMA EL ABANDONO DEL TRATADO INF de febrero de 2019. En ese momento quedó en el aire la posibilidad de que el Tratado START se vea afectado inmediatamente por medidas similares. Sin embargo, como hemos argumentado reiteradamente, el START forma parte del conjunto de acuerdos explícitos e implícitos que mantienen el régimen de estabilidad estratégica que garantiza la paz y la seguridad en el sistema internacional global. Su eventual destrucción o derogación llevaría implícito el peligro del enfrentamiento y en última instancia el desencadenamiento de una guerra nuclear a gran escala entre ambas potencias de proporciones catastróficas.

EUROPEAN NUCLEAR DETERRENCE AFTER BREXIT

The existence of nuclear weapons in Europe and the possibility that the European Union (EU) or its Member States may be attacked with nuclear weapons raise the inevitable debate on a European nuclear deterrent system, understood as that system based on independent possession of nuclear weapons by one or several European States and that is put at the service of the security of the EU and its Member States, beyond, or even outside, the nuclear deterrence exercised by the Atlantic Alliance. In Europe, there are two types of nuclear weapons: the purely European ones, which are the ones that France has in the so-called Force de Frappe, which includes the Strategic Air Forces, the Naval Aviation and the Strategic Oceanic Force, which are developed with technological and industrial independence, and American nuclear weapons that are deployed in air bases of five European countries, all of them members of the EU, and Turkey. In addition, there is the British case, which has its own nuclear weapons with its nuclear ballistic-missile submarines of the Vanguard class, which are loaded in the American Trident II missiles, and American nuclear bombs on British territory, which are under the control of the American military command. The American nuclear weapons in Europe are at the service of the security of the allies within the framework of the Atlantic Alliance, according to the programs adopted in the Group of Nuclear Plans, and their autonomous use is not possible by the European States where they are located (Germany, Belgium, Italy, Netherlands and United Kingdom). Therefore, they could not be integrated into an eventual European nuclear deterrence. Then, there are the British nuclear weapons on the SSBN of the Royal Navy, which are national and their use depends exclusively on political decision of the British Premier in case of attack against the United Kingdom or its allies, but London only contemplates its collective use within the framework of the Atlantic Alliance. Finally, there are French nuclear weapons in their air forces and SSBN, which exert strategic deterrence power, under the permanent threat of causing absolutely unacceptable damage to any adversary that will attack French territory or its allies. In this particular case, a series of declarations of the high representatives of the security and defense policy of France have been made since August 1995, by President Chirac, Prime Minister Juppé, Minister of Defense Alliot-Marie to President Sarkozy, affirming the availability of French nuclear capabilities at the service of the European Union and its Member States. From the point of view of International Law, they are unilateral legal acts with effects on third parties. The political background of this debate is that the nuclear option continues to be a qualified instrument of international power. We need to analyse the consequences of the Brexit in the debate between the European nuclear powers, between France and the EU, between EU and the Atlantic Alliance, the possibility to build European nuclear deterrence after the United Kingdom leaving the EU and to whom would correspond the decision to use force in case of attack. 

Tomorrow never dies.

UN PEQUEÑO DETALLE: ENFRENTAMIENTO ENTRE INDIA Y PAKISTAN Y ARMAS NUCLEARES

El primer ministro paquistaní, Imran Khan, recordaba el 28 de febrero de 2019 que “con las armas que tenemos ambos no podemos permitirnos un error de cálculo”. Esto es así porque, tanto la India como Pakistán son potencias nucleares, aunque no estén reconocidas como tales por el Tratado de No Proliferación Nuclear de 1968. Por ese motivo, después de una nueva escalada en el conflicto que mantienen de forma permanente desde la independencia en 1947 pedía: “Sentémonos juntos y arreglemos esto dialogando”. Posiblemente estas buenas y renovadas intenciones del primer ministro Khan venían después de los llamamientos realizados desde Washington, Moscú, incluida la visita de Sergey Lavrov a Nueva Delhi (27-28 de febrero de 2019), Pekín, Turquía y las diferentes monarquías del Golfo, la más cercana de todas ellas al régimen militar de paquistaní, Arabia Saudí, de reconducir el enfrentamiento con la India por vías pacíficas. Los choques militares mutuos de los días 26 y 27 de febrero de 2019, incluido el derribo de aviones de combate, han puesto de manifiesto que la India ya ha llegado al hartazgo por el apoyo descarado que presta Islamabad a los grupos terroristas musulmanes en la región fronteriza de Cachemira, que no cesan de atentar contra los ciudadanos e intereses indios dentro y fuera de la India y, más importante aún, que los dirigentes paquistaníes carecen de cualquier apoyo internacional en caso de un conflicto bélico con la India. Por su parte, es evidente que Nueva Delhi ha ido acrecentando su influencia internacional con una política exterior basada en asociaciones estratégicas bilaterales con las principales potencias y que actualmente se extiende a los Estados Unidos, Rusia -que su tradicional proveedor de armamento-, la Unión Europa, Japón y Australia. De este modo, mientras Pakistán se ve acorralado y abandonado incluso por China en el conflicto, ya que no se juega nada en un enfrentamiento entre las dos potencias nucleares del subcontinente indio, India se permite realizar una ejemplificadora operación de castigo al interior del territorio pakistaní con profusión de medios y recursos aéreos al más puro estilo de las incursiones aéreas israelíes contra sus vecinos de Oriente Medio -de hecho, las armas guiadas lanzadas el día 26 de febrero son de fabricación israelí- como respuesta al gravísimo atentado terrorista del 14 de febrero de 2019 en el que murieron cuarenta y dos miembros de la policía en la parte india de Cachemira. Y lo hace sin ningún temor a represalias internacionales. Hasta se puede decir que Nueva Delhi es de los pocos países inmunes a las sanciones internacionales, como lo está demostrando recientemente ante el régimen de sanciones americanas a Irán tras el abandono por parte de los Estados Unidos del del JCPOA de julio de 2015, y ello gracias a las alianzas estratégicas globales que unen sus intereses con los de “la más grande democracia del mundo”. Según los datos más recientes y fiables aportados por Hans Kristensen y Matt Korda (2018) la India posee unas 130-140 cargas nucleares lanzables desde aviones de combate, misiles de corto y medio alcance y desde 2018 desde el primer submarino nuclear portamisiles clase Arihant, un auténtico hito en el desarrollo del programa nuclear nacional, y dispone del plutonio militar suficiente para fabricar otras 60-70 cargas nucleares. No está claro que las autoridades indias se adhieran a la política de no primer uso, lo que genera mayores incertidumbres en caso de escalada en un conflicto militar, pero lo que parece claro como indican los autores anteriores es que la modernización nuclear india está poniendo un énfasis creciente en la relación estratégica con China -reiterando nuestra tesis de la preparación de la próxima gran guerra-. Por su parte, Pakistán tiene unas 100-120 cargas nucleares y continúa destinando un presupuesto enorme a la División de Planes Estratégicos de las Fuerzas Armadas -organización responsable del programa nuclear militar- lo que ha permitido la apertura de una cuarta plante de producción de plutonio en enero de 2015 en Khursab. Este arsenal es objeto de permanente preocupación por parte de las grandes potencias -interesadas en el mantenimiento del régimen de estabilidad estratégica y uno de cuyos fundamentos es la no proliferación nuclear- porque Pakistán ha sido el gran facilitador de la proliferación prestando asistencia a los programas nucleares de Corea del Norte, Libia, Irán, Siria, y muy posiblemente en tiempos muy recientes y con resultados alarmantes a Arabia Saudí. Sin embargo, En un informe de ese año el analista Daniel DePetris enfatizaba que “el gobierno de los Estados Unidos no solamente vigila el programa nuclear paquistaní. Se prepara para una catástrofe y trata de convencer a Islamabad de que deje de invertir en la expansión de su programa”, en referencia a la eventual pérdida de control del arsenal nuclear por parte de las autoridades paquistaníes, que están sentadas sobre una auténtica bomba de relojería de organizaciones terroristas creadas y financiadas por el propio régimen para ganar influencia o crear inestabilidad entre sus vecinos: Afganistán, India e Irán. Pero, de nuevo, para las autoridades paquistaníes las armas nucleares son la última garantía de seguridad que tiene en caso de un enfrentamiento militar con la India -Islamabad acepta expresamente el primer uso de armas nucleares- y, de hecho, se han convertido en el medio de salvación política del régimen militar que impera en el país, porque esgrimiendo la posesión de la bomba atómica consigue que Estados como Arabia Saudí les sigan financiando. Por tanto, a escala regional las armas nucleares demuestran que son un limitador incuestionable en la escalada del conflicto y garantizan la paz entre actores estatales, porque el enfrentamiento siempre acarreará en última instancia daños de proporciones catastróficas.  

“SOPLARÉ, SOPLARÉ Y VUESTRA CASITA DERRIBARÉ”: EL DISCURSO DEL PRESIDENTE PUTIN DEL 20 DE FEBRERO DE 2019

En un gran escenario cargado de banderas y simbolismo el presidente Putin compareció en el centro de convenciones Gostinni Dvor de Moscú el 20 de febrero de 2019 y durante una hora y media pronunció el discurso anual a las dos cámaras del parlamento federal, una suerte de “discurso sobre el estado de la Unión” a la rusa. Como ocurrió con el anterior discurso del 1 de marzo de 2018, las palabras del presidente Putin tuvieron un gran impacto en los medios de comunicación globales, pero fueron los medios occidentales los que siguieron con especial atención “las amenazas” veladas y directas que realizó el presidente ruso en su extensa intervención. Pero, ¿qué es lo que dijo el presidente Putin para que los medios occidentales lanzaran titulares del tipo: “Putin amenaza con apuntar sus proyectiles hacia EEUU si Washington emplaza nuevos misiles en Europa” o “Putin apuntará sus armas nucleares a EEUU si despliega misiles en Europa”? En su discurso el presidente ruso reiteró que la retirada americana del Tratado INF tiene consecuencias muy graves para la estabilidad estratégica. A pesar de que se imputa a la parte rusa el incumplimiento del Tratado, los Estados Unidos fueron los primeros en violarlo “desplegando lanzadores de misiles de crucero Tomahawk en Polonia y Rumanía”: “Estados Unidos violó burdamente las disposiciones del Tratado INF y lo hizo hace tiempo”. Según el presidente Putin, de este modo “los Estados Unidos trataron de conseguir la hegemonía con su escudo antimisiles”. Sin embargo, insistió en la idea de que “Rusia no será la primera en desplegar misiles en Europa” pero, en el caso de que los Estados Unidos lo hagan, Moscú responderá “con medidas tanto simétricas como asimétricas”. Esto será así porque este tipo de misiles -equipados con cargas nucleares o convencionales- “pueden volar hasta Moscú en un tiempo de 10 a 12 minutos”. Esto representa “una amenaza enorme para nosotros y agravaría radicalmente la situación en el ámbito de la seguridad internacional”. En consecuencia, “Rusia se verá obligada a fabricar y desplegar tipos de armamentos que pueden ser utilizados no solo contra los países de donde provenga la amenaza directa, sino también contra los territorios donde se encuentren los centros de toma de decisiones para el empleo de los sistemas de misiles que amenacen”. Algunos de estos sistemas de armas ya fueron anunciados en el discurso de marzo de 2018 -que tratamos en nuestra entrada EL PODER DOMINADOR DE LAS ARMAS NUCLEARES Y LA AMENAZA DE LA GUERRA de marzo de 2018-, y otros han sido anunciados ahora: cohetes estratégicos pesados Sarmat, ojivas nucleares hipersónicas Avangard, misiles de crucero hipersónicos Kinzhal y Tsirkon, torpedos submarinos estratégicos propulsados por energía nuclear Poseidón y sistemas láser terrestres Perevest, que ya están siendo desplegados en algunas bases para la protección de los silos de ICBM de las Fuerzas de Cohetes Estratégicos (RVSN). Según el presidente Putin todas estas medidas son de naturaleza esencialmente disuasiva, puesto que “no estamos interesados en la confrontación y no la queremos, especialmente con una potencia global como los Estados Unidos”, que “están en su derecho de pensar lo que quieran, pero seguro que saben contar, pues que calculen primero el alcance y la velocidad de nuestros sistemas de armas avanzados. Es todo lo que pedimos, que lo calculen y solo después que tomen las decisiones que puedan provocar graves amenazas para nuestro país”. Ahora bien, el presidente Putin no dedicó el discurso a amenazar con una nueva confrontación de proporciones épicas del tipo de la Guerra Fría. Es más, el discurso de 20 de febrero de 2019 estuvo dedicado casi en su totalidad a la política económica, los impuestos, el funcionamiento de la Administración pública, el bienestar social y las pensiones, de tal modo que, en un discurso de una hora y veintiocho minutos de duración, el presidente Putin habló de temas de seguridad y defensa en el minuto 64 cuando mencionó puntualmente el programa Avangard dentro del desarrollo tecnológico del país y luego desde el minuto 72 hasta el 85. Sin embargo, en los medios de comunicación occidentales solo permaneció la idea de que el presidente ruso amenazó con “apuntar los misiles hacia los Estados Unidos si despliega misiles en Europa”, cosa que por otra parte tampoco dijo expresamente. Pero lo que si llama la atención del discurso presidencial es la visión profundamente estatalista del pensamiento putiniano: “Rusia era, es y será un Estado soberano, independiente. O será así o no será de ninguna forma”, lo que nos reconcilia con la teoría realista de las relaciones internacionales, el equilibro de poder, la estabilidad estratégica como garantía de la paz y la fatalidad de la guerra nuclear. 
El contenido completo del discurso está disponible aquí en inglés y se puede ver en vídeo aquí.

ESTADOS UNIDOS, RUSIA Y LA UNIÓN EUROPEA AVANZAN EN EL CONTROL DEL ESPACIO

El 21 de febrero de 2019 el presidente Trump firmó la orden ejecutiva dirigida al Congreso para la aprobación de la ley que permitirá la creación del nuevo Mando Espacial separado dentro de la Fuerza Aérea, destinado a “proteger a los satélites, abordar las vulnerabilidades en el espacio y afirmar el dominio americano en órbita”. Aunque el objetivo final es la creación de la Fuerza Espacial como componente independiente de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, asunto del que hemos ido dando cuenta en el blog -véase la entrada más reciente LA MILITARIZACIÓN DEL ESPACIO HA LLEGADO de diciembre de 2018 y los enlaces que recoge-. Como dijo el presidente Trump en la firma de la orden ejecutiva, su Administración “ha hecho de la creación de una Fuerza Espacial un asunto de seguridad nacional”. El mismo día el portavoz del Departamento de Defensa, Charlie Summers, dijo que “el presidente Trump está situando a los Estados Unidos para competir, disuadir y ganar en un complejo entorno de múltiples dominios caracterizado por una gran competencia de poder”. Un día antes, el presidente Putin anunció en el discurso anual a las dos Cámaras del parlamento federal de Rusia que el gobierno había decidido la creación de un Centro Nacional del Espacio en Moscú: “He encargado a Roscosmos junto a las autoridades de Moscú -mis colegas vinieron y me informaron, es un buen proyecto- formar un Centro Nacional del Espacio” con la finalidad de coordinar los trabajos de los diferentes organismos especializados del sector espacial, los centro de investigación y la formación de especialistas, técnicos y cosmonautas -el contenido completo del discurso esta disponible aquí-. Cinco días antes, la Agencia Espacial Europea anunció que los cuatro últimos satélites del sistema de posicionamiento global Galileo, puestos en órbita por un lanzador Ariane 5 el 25 de julio de 2018, ya estaban completamente operativos después de un extenso período de pruebas que se llevó a cabo desde los diferentes centros de control en Alemania, Francia e Italia, y que están preparados para realizar sus funciones dentro de la constelación de navegación satelital europea. Actualmente el número de satélites en órbita del sistema Galileo es de veintiséis y el próximo lanzamiento está previsto para 2020 cuando alcanzará la capacidad operativa completa. Se han tardado veinte años y se han gastado más de 10.000 millones de euros para que la independencia espacial europea sea una realidad, porque hay que recordar que el programa Galileo es propiedad y está financiado por la Unión Europea -que hemos seguido en el blog a lo largo del tiempo, véase la entrada más reciente TODAS LAS VERDADES SON SENCILLAS DE ENTENDER UNA VEZ QUE SE DESCUBREN; EL PUNTO ES DESCUBRIRLAS de diciembre de 2018 y los enlaces anteriores que recoge-. La Comisión Europea tiene la responsabilidad general, la gestión y supervisión de todas las actividades del programa y la Agencia Espacial Europea el despliegue de los satélites y también el diseño y desarrollo de una nueva generación de satélites de la constelación, así como el desarrollo técnico de las infraestructuras de apoyo. Estas iniciativas cubren brechas importantes en la seguridad nacional de las respectivas grandes potencias, incluidas China y la India, pero también los tres grandes -los Estados Unidos con el GPS, Rusia con el Glonass y la Unión Europea con el Galileo- compiten por un mercado de servicios de posicionamiento global estimado en más de 135.000 millones de dólares en 2025 -en este sentido, véanse los datos que se recogen en Infoespacial.com en julio de 2017-. Tal es así que China intenta sumarse también a ese mercado y en 2019 lanzará diez satélites del sistema de posicionamiento satelital Beidou -información adicional en infoespacial.com el 2 de febrero de 2019-. 

A mi se suena el run run…

FRANCIA Y LA MILITARIZACIÓN DEL ESPACIO

En la entrada COHETES Y MÁS COHETES de diciembre de 2017 hablamos de los satélites rusos Cosmos-2523 y Cosmos-2519 como sistemas espaciales dotados de la capacidad de maniobrar de forma independiente en el espacio, acercarse a otros objetos en órbita y eventualmente poder actuar sobre ellos y manipularlos, de ahí la denominación de “satélites inspectores”, lo que fue reconocido oficialmente por parte del Ministerio de Defensa de Rusia en septiembre de 2017. Pues bien, a finales de enero de 2019 se conoció que dos pequeños aparatos se habían separado del satélite militar de comunicaciones americano Eagle, que había sido puesto en órbita en abril de 2018 con la finalidad de “explorar una forma potencialmente nueva de obtener imágenes de satélites de alta calidad”. La pregunta es: ¿quién detectó estas operaciones? Se trata del Sistema Automatizado de Advertencia de Situaciones Potencialmente Peligrosas en el Espacio Cercano (ASPOS OKP), según un documento del Centro Astronómico de la Academia de Ciencias de Rusia, que catalogó a los nuevos objetos como USA-285 y USA-286. Esto significa que las dos grandes potencias espaciales disponen de la capacidad de vigilar, reconocer, manipular y poner fuera de servicio satélites y equipos espaciales propios y ajenos. Se trata, por tanto, de una capacidad nueva y que otorga una ventaja temporal a quien disponga de dichos sistemas operando en el espacio. Es evidente que esto ha generado profunda preocupación en otras potencias espaciales. Precisamente por ello, el 15 de enero de 2019 la Asamblea Nacional francesa aprobó un informe sobre las necesidades del sector espacial de defensa presentado a la Comisión de Defensa Nacional y Fuerzas Armadas por los diputados Olivier Becht y Stéphane Trompille, que han sido los encargados de elaborar dicho informe. En la presentación del documento, Becht explicó que “los satélites son tan importantes en nuestra vida que no podemos prescindir de ellos. Son utilizados en transacciones bancarias, transportes, telecomunicaciones, internet, televisión o para usos militares.” Sin embargo, alertó del inicio de una guerra espacial basada en el espionaje, la interceptación de las comunicaciones y la vulnerabilidad de los equipos físicos que ya es imparable, y afirmó enfáticamente que “la guerra en el espacio ha comenzado y Francia debe saber realizar acciones ofensivas”. Según Becht “defender los satélites civiles y militares para poder ver, evitar, actuar y neutralizar las amenazas se ha convertido en un tema fundamental de soberanía nacional y europea.” Por ello, Francia necesita urgentemente reforzar su capacidad de vigilancia en órbita baja, para lo que se recomienda la adquisición de dos nuevos sistemas GRAVES necesarios para reforzar la vigilancia del territorio europeo y la Guayana, aumentar la red de telescopios de observación espacial Tarot operados por el CNES y el CNRS, que en la actualidad solo cubren el setenta por ciento de la órbita geoestacionaria,  las capacidades del Centro de Vigilancia de Objetos Militares de Mont Verdun con la construcción de un segundo centro en el área del Pacífico (Nueva Caledonia o Polinesia), de modo que se pueda disponer de la capacidad de conocer dónde y cuándo operan los satélites en órbita, a quién pertenecen y qué tareas llevan a cabo, y tener satélites que puedan permanecer en órbitas bajas durante meses con equipos de comunicaciones y observación” dispuestos para operar cuando sea necesario cubriendo las capacidades de otros satélites que hayan sido inutilizados o destruidos. De este modo, “Francia tiene que ser capaz de neutralizar una amenaza en el espacio”, es decir, necesita tener armas en el espacio -véase la entrevista en La Tribune, 17 de enero de 2019-. Para afrontar estas nuevas tareas se propone la creación de un organismo militar independiente del Armée de L´Air dedicado a la defensa de los sistemas satelitales, en línea con lo que están haciendo otras potencias espaciales. Las necesidades de inversión para levantar este sistema de defensa espacial se estiman en unos 3.000 millones de euros que se realizarían en dos planes presupuestarios -el contenido de las intervenciones están disponibles en el sitio web de la Asamblea Nacional-. En perspectiva estratégica parecería que se trata de un paso más hacia la independencia europea. Sin embargo, el subsecretario para Investigación e Ingeniería del Departamento de Defensa, Michel Griffin, dijo en enero de 2019 que para enfrentar las crecientes amenazas que representan los misiles de todos los tipos que tienen Rusia y China, incluidos los misiles hipersónico, "es necesario contar con una defensa espacial" y que "no podemos hacer lo que necesitamos hacer en defensa de misiles sin el espacio". Así que tranquilamente afirmó: "una red de mil misiles antibalísticos desplegados en lanzadores de satélites costará solamente (sic) 20.000 millones de dólares". Es terrible. La cifra y el número escandalizan y ponen de manifiesto la locura de la nueva carrera espacial que venimos comentando en el blog desde hace tiempo y parece que estamos ante una profecía autocumplida de Friedman en su extraordinario libro Los próximos cien años (2010) que tantas veces hemos citado.